El grupo descendió por una escotilla hacia el interior del Zeit Krokodile. La sala de máquinas era más calurosa que la cubierta. Grandes tubos recorrían las paredes, algunos engranajes giraban lentamente y un motor central emitía un zumbido grave y constante. No parecía estar en mal estado, pero sí necesitaba ajustes.
Captain Hookmon caminó al frente con autoridad.
—Aquí quiero máxima atención. No toquen nada sin permiso. El motor principal funciona, pero una línea de presión está inestable. Necesitamos ajustar tres válvulas, revisar dos indicadores y cambiar un filtro—.
Mizuno señaló una caja de piezas.
—Sung Hae-In, tú puedes ayudarme con los indicadores. Meok Bo puede sostener las piezas y mover el filtro viejo cuando se lo indiquemos.— le indicó a la Amateur.
—Entendido — respondió con firmeza.
Meok Bo infló ligeramente el pecho.
—Meok Bo sostén. Meok Bo no rompe — dijo con cierta determinación.
—Eso esperamos —dijo Captain Hookmon.
La tarea comenzó con la revisión de los indicadores. Mizuno explicó de forma sencilla cuáles agujas debían estar dentro de la zona segura. Sung Hae-In siguió las instrucciones sin problema, observando los medidores mientras Mizuno ajustaba una válvula.
—Cuando la aguja llegue a la marca verde, avísame—.
La aguja tembló durante unos segundos, subiendo poco a poco hasta estabilizarse.
—Ahí —indicó Sung Hae-In.
Mizuno ajustó la válvula y el silbido de una tubería disminuyó.
—Perfecto. Una menos—.
Mientras tanto, Captain Hookmon le indicó a Meok Bo que sostuviera una cubierta metálica para poder retirar el filtro viejo. Arkadimon la sujetó con ambas garras, inmóvil, esforzándose por no moverse demasiado.
—No la aprietes tanto, no queremos que la dobles—advirtió Captain Hookmon.
Meok Bo aflojó un poco la fuerza.
—Metal débil—.
—El metal no es débil. Tú eres demasiado brusco—.
—Meok Bo aprende—.
Captain Hookmon lo miró de reojo. Aunque no lo dijo en voz alta, parecía aprobar un poco más su actitud.
El filtro viejo fue retirado con facilidad. Estaba cubierto de polvo digital y residuos oscuros, así que Mizuno pidió que lo colocaran en una caja de desechos. Meok Bo lo llevó con cuidado, aunque por un momento pareció tentado a olfatearlo.
Sung Hae-In sólo tuvo que decir su nombre.
—Meok Bo— Él se detuvo al instante.
—No comer filtro—.
—Exacto—.
—Filtro sucio. No sabroso—.
Mizuno cerró los ojos por un instante, como si prefiriera no imaginar qué habría pasado si no lo detenían.
Con el filtro nuevo instalado, la sala de máquinas empezó a sonar de manera más estable. El zumbido grave se volvió parejo, las tuberías dejaron de vibrar y los indicadores se mantuvieron dentro de los valores correctos.
Captain Hookmon dio un golpe suave al suelo con su garfio.
—Motor estable. Presión correcta. Filtro nuevo y nada explotó. Lo consideraré un éxito—.
—Eso último es importante —murmuró Mizuno.
Meok Bo miró el motor con cierta satisfacción.
—Barco vive—.
Mizuno sonrió levemente.
—Algo así. Gracias a ustedes, el Zeit Krokodile podrá zarpar de nuevo cuando terminemos las últimas revisiones—.
El grupo regresó a cubierta. El aire exterior se sentía más fresco después del calor de la sala de máquinas. En el muelle, algunos Digimon trabajadores continuaban con tareas menores, pero el ambiente general era más tranquilo. El barco ya no parecía abandonado ni detenido por completo. Poco a poco recuperaba su fuerza.
Mizuno se colocó frente a Sung Hae-In y Meok Bo.
—Cumplieron con lo solicitado. Ayudaron con el casco, limpiaron la cubierta y colaboraron en la sala de máquinas. Hubo algunos momentos… preocupantes, pero nada grave—.
Captain Hookmon cruzó los brazos.
—Para ser ayudantes temporales, no lo hicieron mal. Y tú, criatura hambrienta, al menos obedeciste—.
Meok Bo miró a Sung Hae-In, como buscando confirmación.
—Meok Bo buen ayudante—.
Sung Hae-In asintió.
—Sí. Buen ayudante— Aquellas palabras parecieron bastarle. El Arkadimon se quedó más erguido, claramente orgulloso.
Mizuno guardó su lista de tareas.
—Su encargo está completado. Si alguna vez necesitan volver a tomar este trabajo los recibiremos, probablemente habrá más mantenimiento pendiente. Un barco como este nunca deja de necesitar cuidados — dijo Captain Hookmon y señaló el muelle con su garfio —Pero la próxima vez, traigan la misma disposición y menos ganas de comerse las cosas—.
—Así será — respondió Sung Hae-in.
—Meok Bo traer hambre igual —respondió Arkadimon.
—Eso no me tranquiliza — Mizuno soltó una pequeña risa, mientras los Digimon del Pueblo Industrial volvían a sus labores. Algunos incluso se despidieron de Meok Bo con gestos tímidos. El pequeño ToyAgumon que antes le había dado un trapo levantó la mano.
—¡Buen trabajo!—.
Meok Bo lo miró unos segundos y luego levantó una garra.
—Pequeño no-comida buen amigo—.
Sung Hae-In decidió no corregirlo esta vez.
El Zeit Krokodile permanecía aún en el muelle, pero ahora su casco estaba reforzado, su cubierta limpia y su motor funcionando con estabilidad. No había sido una aventura peligrosa ni una gran batalla, sólo una jornada de trabajo honesto en el Pueblo Industrial.
Para Sung Hae-In, la misión había terminado sin mayores complicaciones, para Meok Bo, había sido una experiencia extraña: no había peleado, no había comido nada importante, y aun así había recibido elogios.
Mientras ambos se alejaban del barco, Arkadimon caminó junto a su Tamer con expresión pensativa.
—Sung—.
—¿Qué pasa? — preguntó ella.
—Trabajar cansa—.
—Sí—.
—Después comer— Sung Hae-In lo miró de reojo y Meok Bo añadió rápidamente: —Comida normal. No barco—.
Y con eso, la sencilla quest de reparación llegó a su fin, dejando atrás un barco listo para volver a navegar y un Arkadimon que, poco a poco, empezaba a aprender que ayudar también podía ser satisfactorio.