El claro rocoso quedó suspendido en una tensión insoportable. Arkadimon Adult estaba en el centro, rodeado por una nube de data corrupta que giraba alrededor de su cuerpo como una tormenta enferma. Sus heridas no cerraban del todo, pero tampoco se abrían lo suficiente para hacerlo caer. Cada partícula contaminada que flotaba cerca de él servía como pantalla, alimento mínimo o amenaza.
Dainsleif respiraba con dificultad. Atho, René y Por flotaban cerca de él, más apagados que al principio. Los tres espíritus seguían listos, pero cada hilo de energía temblaba con el desgaste acumulado. El costado de Dainsleif soltaba pequeñas líneas de data por el roce reciente del aguijón.
Dvalin mantenía altura baja, con Zephyrus todavía vibrando alrededor de sus alas. El viento ya no rugía en todas direcciones. Ahora se concentraba en bordes finos, cortes breves, corrientes pequeñas que evitaban mover la nube corrupta más de lo necesario.
Tatsuya observó el aguijón con detenimiento.
—Ese es el centro de su cacería —dijo, bajando la voz mientras ajustaba el D-Arc en su mano— si lo pierde, no deja de ser peligroso. Pero deja de poder decidir la pelea con un solo toque—.
Dainsleif flexionó las cuchillas de sus brazos. El movimiento le arrancó una chispa de dolor, pero no retrocedió.
—Entonces lo cortamos —respondió, haciendo que Atho y René avanzaran un poco.
Dvalin bajó hasta quedar a su flanco.
—No va a dejarnos acercarnos gratis —advirtió, con las alas extendidas.
—Por eso tú no vas a acercarte —dijo Tatsuya, girando apenas la mirada hacia él— vas a controlar el aire alrededor del aguijón. No la nube. Solo el espacio donde se mueve—.
Dvalin miró la cola de Arkadimon Adult, que se balanceaba detrás de la bestia con una calma falsa.
—Cortar el viento alrededor de algo que se mueve así… —murmuró, apretando los dedos.
—Puedes hacerlo —dijo Tatsuya sosteniendo su mirada.
Dvalin abrió un poco los ojos. No era una frase suave, ni era consuelo. Era una evaluación y por eso pesó más.
—Entendido —respondió, elevándose unos metros.
Arkadimon Adult bajó la cabeza y sus ojos saltaron de Dainsleif a Dvalin, luego a Tatsuya.
—Ta… tsu… ya… —arrastró otra vez, como si saborear el nombre le ayudara a entenderlo.
Dainsleif dio un paso al frente.
—No lo mires a él —dijo, levantando las cuchillas— mírame a mí, soy tu oponente—.
Arkadimon Adult abrió la boca.
—Da… ins… fuerte… —gruñó, hundiendo las garras en la roca.
Tatsuya sacó una carta y Dainsleif notó el movimiento por el rabillo del ojo.
—¿Cuál usarás? —preguntó, sin girarse.
Tatsuya miró la carta entre sus dedos, no era una defensa, no era una distracción. Era una apuesta.
—Fudokusou —respondió y Dainsleif entendió el riesgo al instante.
—Si entro con eso, tengo que tocarlo —dijo, bajando la voz.
—Sí —respondió Tatsuya, levantando la carta— pero no vas a ir por el cuerpo. Vas por la base del aguijón. Si pudres la unión, Dvalin podrá abrir la separación con viento—.
Dvalin miró hacia abajo.
—¿Y si el virus no funciona? —preguntó, tensando las alas.
Tatsuya no apartó la vista de Arkadimon.
—Entonces habremos aprendido algo demasiado tarde —respondió con seriedad.
Dvalin hizo una mueca.
—Odio cuando dices cosas así —murmuró, reuniendo viento en torno a sus manos.
Dainsleif soltó una exhalación seca.
—Concéntrate en el viento —dijo, aunque sus ojos se suavizaron apenas.
Dvalin asintió y Tatsuya deslizó la carta Fudokusou en el lector y una energía oscura cubrió las cuchillas y garras de Dainsleif. No brillaba como fuego ni como luz sagrada. Era más espesa, más venenosa, extendiéndose sobre sus armas naturales como una capa de virus necrotóxico. Atho, René y Por se separaron de inmediato.
Dainsleif no quería que el efecto se desperdiciara en un intercambio defensivo.
Arkadimon Adult olfateó el aire. Por primera vez, retrocedió medio paso antes de atacar y Dvalin lo notó.
—Lo percibió —dijo, moviendo las alas con cuidado.
—Bien —respondió Tatsuya, guardando la carta usada— eso significa que le importa—.
Arkadimon Adult chilló y se lanzó hacia Dainsleif. El aguijón atacó primero.
Dvalin movió una mano y una corriente corta golpeó el aire alrededor de la cola, no para desviarla por completo, sino para retrasar su curva. El aguijón perdió precisión durante una fracción de segundo.
Dainsleif entró por ese espacio.
—Atho, René, Por. Cortina cerrada —ordenó, cruzando las cuchillas.
Los tres espíritus se movieron alrededor de Arkadimon Adult, no atacando directamente al cuerpo, sino obligándolo a gastar movimientos. Atho golpeó desde arriba. René amagó contra el costado. Por tiró de un hilo de energía cerca de la cola para alterar el ángulo del aguijón.
Arkadimon respondió con violencia y su aguijón casi alcanzó a Por.
Dainsleif apareció debajo.
—Tekken Seibai —dijo, moviéndose a máxima velocidad. Los cortes no fueron al torso, no fueron a las patas sino que fueron a la base de la cola.
Una vez, dos, tres. El virus de Fudokusou penetró la zona dañada. La data alrededor de la unión empezó a ennegrecerse, pudriéndose con un sonido seco, como código rompiéndose desde dentro y Arkadimon Adult chilló, esta vez no fue de furia sino de dolor, de dolor real.
Dvalin abrió los ojos.
—¡Funcionó! —exclamó, bajando las alas para preparar otra corriente.
Arkadimon Adult giró con una violencia desesperada, su cola golpeó el suelo y levantó una nube de polvo corrupto y Dainsleif quedó dentro.
—¡Dainsleif! —gritó Dvalin, descendiendo un poco.
Tatsuya levantó una mano.
—No entres —ordenó, clavando los ojos en la nube.
Dvalin se detuvo a media caída.
—¡Pero no lo veo! —respondió, con frustración en la voz.
—Él sí ve el viento —dijo Tatsuya— no le des más movimiento—.
Dentro de la nube, Dainsleif sintió el aguijón venir desde su derecha, luego desde atrás, luego desde arriba. Arkadimon Adult no estaba apuntando con precisión.Estaba atacando todo.
Dainsleif cruzó las cuchillas. Atho, René y Por volvieron hacia él.
—Schwertgeist —dijo, afirmando los pies en la roca. La defensa omnidireccional se abrió justo cuando los ataques llegaron.
Las espadas respondieron a cada trayectoria. El aguijón fue desviado una vez. Luego otra. Las garras de Arkadimon chocaron contra las cuchillas de los espíritus. Cada impacto empujó a Dainsleif hacia atrás, pero no lo alcanzó de lleno.
El problema era otro; la nube corrupta rozaba sus heridas y cada roce quemaba.
Dainsleif apretó los dientes.
—Dvalin —llamó, con la voz tensa.
Dvalin se inclinó hacia la nube.
—Aquí estoy —respondió, reuniendo viento en una mano.
—Canal estrecho, directo a mi voz —ordenó Dainsleif, desviando otro ataque.
Dvalin miró a Tatsuya y asintió una sola vez.
—Hazlo pequeño. como una cuchilla, no como una ráfaga— explicó sin quitar la vista de la nube
Dvalin cerró los dedos y el viento de Zephyrus se comprimió hasta volverse una línea delgada, casi invisible, no empujó la nube entera. La partió desde un punto específico, abriendo un corredor limpio hacia Dainsleif.
—¡Ahora! —gritó Dvalin.
Dainsleif salió por el canal, cubierto de polvo corrupto y con las cuchillas todavía ennegrecidas por Fudokusou y Arkadimon Adult lo siguió. Se pudo aprecia que la base del aguijón estaba dañada. Pudriéndose, pero no destruida.
—No basta —dijo Tatsuya, observando la herida.
Dvalin apretó los dientes.
—Entonces lo abrimos más —respondió, elevándose. La energía de Zephyrus seguía activa, pero su respiración se volvía pesada. Mantener corrientes tan precisas bajo contaminación le estaba costando demasiado.
Arkadimon Adult giró hacia él. El aguijón dañado se movió con menos fluidez, pero todavía era mortal.
Tatsuya sacó otra carta, la miró apenas un instante luego la guardó. decidiendo no usarla de momento. Si seguía resolviendo cada peligro con cartas, se quedarían vacíos antes del final.
—Dvalin —dijo, alzando la voz— usa tu Gale Braver a la unión dañada— .
Zephagamon asintió y transformó las espadas de sus manos en bumeranes de viento. Pero esta vez no los lanzó en arco amplio. Los comprimió en una trayectoria cerrada, rápida, giratoria.
—¡Gale Braver! —exclamó, moviendo ambas manos hacia adelante. Los bumeranes envueltos en tornado salieron disparados hacia la base del aguijón.
Arkadimon Adult intentó cubrirse con la cola pero Dainsleif no se lo permitió. Atho, René y Por formaron un triángulo delante de él.
—Un Pour Tous —declaró JESmon con dureza.
El rayo de energía golpeó el pecho de Arkadimon Adult, no para dañarlo de forma decisiva, sino para obligarlo a abrir la postura,, os bumeranes de Dvalin entraron por el hueco y cortaron la zona podrida. Una línea profunda se abrió en la base del aguijón y Arkadimon Adult soltó un rugido que sacudió el claro. El aguijón cayó hacia un costado, casi separado. Pero antes de desprenderse, Arkadimon lo clavó en el suelo y la roca empezó a perder color.
Tatsuya abrió los ojos.
—¡No está intentando curarlo! ¡Está alimentándolo!—exclamó velozmente.
La data absorbida subió por el aguijón dañado como una corriente oscura. La zona podrida empezó a estabilizarse a la fuerza, no sanando, sino endureciéndose alrededor del daño.
Dvalin maldijo entre dientes.
—¡Lo está usando como ancla! —dijo, preparando otra corriente.
Dainsleif se lanzó hacia la cola. Arkadimon Adult lo esperaba. La bestia soltó el suelo y giró con todo el cuerpo. El aguijón, medio dañado pero cargado de data, golpeó a JESmon de lado. Atho y René intentaron interceptar, pero bastó y el Ultimate salió disparado contra una formación rocosa.
El impacto quebró la piedra.
—¡Dainsleif! —gritó Dvalin.
JESmon cayó de rodillas, con una línea de data cruzándole el torso. Intentó levantarse, pero su brazo izquierdo tembló antes de responderle. Atho, René y Por regresaron a su alrededor, inestables, con los hilos de energía vibrando como si también hubieran sentido el golpe.
Arkadimon Adult avanzó sobre la roca rota. Sin el aguijón completo, su silueta se veía mutilada, pero no menos peligrosa. La base de la cola seguía abierta, pudriéndose por el efecto de Fudokusou, mientras la data que había absorbido a la fuerza se endurecía alrededor de la herida como una costra corrupta.
Tatsuya dio un paso adelante. Sus dedos se cerraron con fuerza alrededor del D-Arc, pero no sacó ninguna carta. No había carta que corrigiera ese error.
Dainsleif apoyó una cuchilla en el suelo para incorporarse. Sus propios datos vibraron de forma extraña durante un instante, como si el cuerpo de JESmon intentara forzar una respuesta más allá de sus límites.
Tatsuya lo notó.
—No uses Os Generics —dijo, con voz baja pero firme.
Dainsleif levantó la cabeza, respirando con dificultad.
—Todavía no pensaba hacerlo —respondió, aunque sus ojos mostraban que la opción sí había cruzado por su mente.
—Si reescribes tus datos en ese estado, no sé qué te va a cobrar después— Tatsuya sostuvo su mirada.
Dainsleif se puso de pie con esfuerzo. Atho se colocó a su derecha, René flotó sobre su hombro y Por descendió cerca de su flanco izquierdo.
—Entonces lo terminamos antes de necesitarlo —dijo, flexionando las cuchillas.
Tatsuya no apartó la mirada de él.
—Esa era la idea —respondió, bajando apenas el D-Arc.
Dvalin aterrizó sobre una roca cercana, respirando con fuerza. El brillo de Zephyrus seguía rodeándolo, pero ya no rugía como al principio. Ahora era un viento más contenido, más delgado, como una hoja afilada a punto de romperse si se le exigía demasiado.
—El aguijón está casi fuera —dijo Dvalin, mirando la cola mutilada de Arkadimon— pero sigue usando esa cosa como ancla—.
Arkadimon Adult escuchó la palabra "aguijón" y giró la cabeza hacia el pedazo caído sobre la roca. El fragmento desprendido todavía palpitaba.
Dainsleif lo vio también.
—No dejen que lo recupere —advirtió, levantando una cuchilla.
Arkadimon Adult abrió la boca. La nube corrupta que giraba alrededor de su cuerpo empezó a ser absorbida por sus mandíbulas. No la refinaba. No la limpiaba. La devoraba tal como estaba, tragando su propia contaminación con una desesperación grotesca.
Dvalin retrocedió medio paso.
—Eso no puede ser bueno —murmuró, tensando las alas.
Tatsuya observó cómo el cuerpo de Arkadimon se hinchaba con pulsos irregulares.
—No lo es. Está usando la contaminación como sustituto del aguijón. Si no puede absorber bien, va a forzar su cuerpo desde dentro.—respondió tenso.
—¿Se va a curar?— Dainsleif apretó las cuchillas.
—Se va a romper— Tatsuya negó con la cabeza.
La piel blanca de Arkadimon Adult empezó a abrirse en grietas. No eran heridas limpias. Eran rupturas internas, líneas de data corrupta filtrándose entre las placas de su cuerpo. Cada respiración de la bestia liberaba pequeñas partículas negras y blancas que se mezclaban con el aire.
Dvalin elevó las alas.
—Si eso se dispersa hacia el bosque… —dijo, mirando las corrientes alrededor del claro.
—Contaminará todo lo que toque —terminó Tatsuya, con los ojos fijos en Arkadimon— por eso no puede salir del centro—.
Dainsleif dio un paso adelante. La línea de data en su torso chispeó, pero no se detuvo.
—Atho. René. Por —ordenó, extendiendo los hilos de energía—Triángulo de contención—.
Los tres espíritus se movieron a posiciones distintas alrededor de Arkadimon Adult. Atho tomó la derecha, René subió sobre la espalda de la bestia, y Por cerró el lado izquierdo. Los hilos de energía se tensaron entre ellos, formando una estructura móvil que no apresaba completamente a Arkadimon, pero sí limitaba sus rutas de escape.
Dvalin se elevó sobre el claro.
—Yo mantengo la data en el centro —dijo, extendiendo ambas manos.
Tatsuya levantó la mirada hacia él.
—Nada amplio. Si usas una ráfaga grande, lo esparces.—advirtió
Dvalin asintió, apretando los dientes.
—Cuchillas pequeñas. Corrientes cortas. Lo sé —respondió, concentrando el viento alrededor de sus dedos.
Arkadimon Adult rugió. La data corrupta salió disparada de sus heridas en pulsos violentos.
Dvalin movió las manos.
El viento cortó el primer pulso antes de que alcanzara el borde del claro, empujándolo de vuelta hacia el centro con una corriente fina. Luego interceptó el segundo, partiéndolo en fragmentos pequeños que giraron alrededor de Arkadimon sin escapar.
—Bien —dijo Tatsuya, siguiendo cada movimiento— no lo contengas como una tormenta. Córtalo como si estuvieras cerrando heridas—.
Dvalin respiró con fuerza.
—Eso suena más fácil de lo que es —respondió, moviendo las alas para estabilizarse.
Dainsleif avanzó y Arkadimon Adult giró hacia él con los ojos desorbitados.
—Da…ta… —balbuceó, lanzándose hacia adelante con las garras abiertas.
Dainsleif no retrocedió.
—Schwertgeist —dijo, cruzando las cuchillas. Atho, René y Por respondieron al instante.
Las espadas de los tres espíritus interceptaron los ataques de Arkadimon desde todos los ángulos. Una garra fue desviada hacia el suelo. La cola mutilada fue bloqueada antes de golpear a Dainsleif. Un mordisco desesperado chocó contra la cuchilla del propio JESmon.
Pero cada impacto empujaba más presión corrupta fuera del cuerpo de Arkadimon. Dvalin tuvo que moverse más rápido, una corriente hacia la derecha, otra hacia abajo, un corte vertical para detener una fuga de data. Un remolino pequeño para impedir que las partículas alcanzaran el fragmento del aguijón caído. Mientras hacia todo eso su respiración empezó a quebrarse.
Tatsuya lo notó.
—Dvalin, no sostengas todo tú solo —ordenó, sacando una carta y la delizó por el lector (Shakkou Guard) Una nueva figura protectora apareció en el borde del claro, no frente a un ataque directo, sino como barrera contra la salida de la data contaminada. La corrupción chocó contra el guardián y se quedó contenida durante unos segundos, dándole a Dvalin margen para respirar.
Dvalin bajó apenas las alas.
—Gracias —dijo, recuperando aire.
Tatsuya no apartó la vista del centro.
—No te acostumbres —respondió, guardando la carta usada.
Arkadimon Adult golpeó a Dainsleif con una garra y Schwertgeist respondió, pero el impacto rompió la postura de JESmon. Atho y René desviaron el segundo ataque, mientras Por intentó cerrar la cola mutilada.
La bestia vio el hueco y fue hacia el aguijón caído.
—¡El fragmento!—Tatsuya abrió los ojos.
Dvalin reaccionó primero. Transformó una de sus espadas en un bumerán de viento y la lanzó hacia la roca donde palpitaba el aguijón.
—¡Gale Braver! —exclamó, cortando el aire con un movimiento seco. El bumerán envuelto en tornado golpeó el fragmento y lo empujó lejos de Arkadimon Adult. El pedazo de aguijón rodó hacia una grieta entre rocas, soltando data corrupta al arrastrarse.
Arkadimon chilló con furia. Dainsleif aprovechó la distracción.
—¡Tekken Seibai! —rugió, lanzándose hacia la base mutilada de la cola. Sus cuchillas cayeron una tras otra. El primer corte abrió la costra corrupta, El segundo rompió la data endurecida, el tercero no buscó cortar más. Buscó dejar la herida expuesta—¡Dvalin! —llamó Dainsleif, saltando hacia atrás.
Dvalin entendió. La energía de su Digicore volvió a concentrarse en una mano. No usó una descarga amplia pues no podía permitírselo en este momento.
—Divine Tempest Ligero —dijo, apuntando al punto exacto que Dainsleif había abierto. La columna comprimida de viento golpeó la base mutilada. Arkadimon Adult se arqueó hacia atrás y la data corrupta que intentaba estabilizar la herida fue expulsada desde dentro, girando en espiral hacia el centro del claro. Dvalin apretó los dientes y torció la mano para evitar que se dispersara —¡No puedo sostenerlo mucho! —gritó, con el brazo temblando.
Dainsleif alzó una mano. Atho, René y Por regresaron a él.
—Un Pour Tous —declaró. Los tres espíritus formaron el escudo triangular. Esta vez el rayo no fue contra el cuerpo de Arkadimon, sino que contra la masa de data corrupta expulsada. El impacto comprimió la contaminación en una esfera inestable frente a la bestia, impidiendo que regresara a sus heridas.
Tatsuya entendió el riesgo.
—Dain eso va a explotar —advirtió, avanzando un paso.
—Lo sé —respondió Dainsleif, manteniendo el brazo extendido.
Dvalin descendió a su lado, sosteniendo el viento alrededor de la esfera.
—Entonces hay que lanzarla hacia arriba —dijo, con la voz tensa.
—No. Si explota arriba, cae sobre el bosque—Tatsuya levantó el D-Arc.
—¿Entonces dónde?— Dvalin apretó los dientes.
Tatsuya miró el muro rocoso del fondo del claro. Una pared gris, gruesa, sin raíces visibles.
—Contra la pared. La roca absorberá el impacto físico, y ustedes contendrán la dispersión—respondió.
—Eso nos deja cerca— Dainsleif giró apenas la cabeza.
—Sí—Tatsuya sostuvo su mirada. No necesitó decir más.
Dainsleif bajó las cuchillas.
—Atho, René, Por. Empuje frontal—ordenó.
—Yo la guío — Dvalin abrió las alas y colocó ambas manos frente a la esfera corrupta.
Tatsuya sacó una carta, pero no la usó todavía. Sus dedos quedaron sobre el borde, preparados para intervenir solo si el plan se rompía.
Arkadimon Adult entendió demasiado tarde. La masa de data corrupta ya no estaba volviendo a él. Se la estaban quitando.
—No… —balbuceó, avanzando con las patas temblorosas—. Mi… data…
Dainsleif endureció la mirada.
—Nunca fue tuya —dijo friamente.
Atho, René y Por golpearon al mismo tiempo.
Dvalin desató una corriente concentrada La esfera salió disparada hacia el muro rocoso. Arkadimon Adult se lanzó detrás de ella, desesperado.
Tatsuya pasó la carta Anchor Howl por el D-Arc. El resplandor envolvió a Dainsleif por última vez. Arkadimon Adult se detuvo a mitad de carrera.
Su cuerpo tembló, dividido entre recuperar la data corrupta o atacar al objetivo que el efecto lo obligaba a priorizar.
Dainsleif dio un paso al frente, aun sabiendo lo que hacía.
—Aquí —lo llamó, levantando las cuchillas.
Arkadimon Adult chilló y cargó hacia él. La esfera impactó contra el muro rocoso y la explosión sacudió el claro.
Dvalin cerró las alas y comprimió el viento alrededor del estallido para que la contaminación no escapara. Shakkou Guard recibió parte de la onda y empezó a resquebrajarse desde el centro. Atho, René y Por se colocaron delante de Dainsleif, formando una defensa rota pero suficiente para el primer golpe.
Arkadimon Adult atravesó el polvo, directo hacia Dainsleif, sin el aguijón completo, sin regeneración estable, sin su reserva corrupta. Pero todavía con hambre.
Dainsleif esperó y Tatsuya gritó desde atrás:
—¡Ahora sí, termínalo!—.
Dvalin abrió las alas desde un costado. El viento de Zephyrus, casi agotado, se concentró en una última línea.
—Dainsleif —dijo Dvalin, con la voz firme— te abro el camino— las alas de su pecho se expandieron —¡Divine Tempest!— la descarga eólica golpeó a Arkadimon Adult de lado, no para lanzarlo lejos, sino para inmovilizarlo un instante contra la presión del viento.
Dainsleif cruzó las cuchillas. Atho, René y Por giraron alrededor de él. No usó Os Generics, por ende no reescribió sus datos. Usó lo que todavía tenía: Voluntad, técnica y a sus compañeros.
—Tekken Seibai —dijo, con una calma absoluta. Dainsleif desapareció y pareció frente a Arkadimon Adult como un destello y ejecutó un corte, luego otro y otro más. Las cuchillas de sus brazos atravesaron las zonas debilitadas por Fudokusou, por Gale Braver, por Tempestad Divina Ligero, por cada presión acumulada durante la batalla. Atho, René y Por siguieron su trayectoria, cortando las rutas de escape y cerrando los ángulos donde la bestia aún intentaba moverse.
Arkadimon Adult intentó morderlo, pero Dvalin lanzó una ráfaga corta y le desvió la cabeza, Dainsleif entró por el hueco y el último corte atravesó el núcleo inestable de la data corrupta.
La bestia se quedó inmóvil y sus ojos se abrieron.
—Da… ta… —susurró.
Dainsleif aterrizó detrás de él, con las cuchillas bajas.
—No más —respondió, sin girarse.
El cuerpo de Arkadimon Adult se agrietó, primero el pecho, luego las extremidades, luego la base mutilada de la cola. La data empezó a desprenderse en fragmentos, pero Dvalin no dejó que se dispersara. Con las últimas fuerzas de Zephyrus, envolvió los restos en una corriente cerrada y los mantuvo suspendidos sobre el centro del claro.
Tatsuya solo observó hasta asegurarse de que la bestia ya no tuviera forma. Atho, René y Por permanecieron alrededor de Dainsleif unos segundos más antes de desvanecerse lentamente. El silencio cayó sobre el claro, esta vez no era falso.
Dvalin descendió con torpeza y cayó sentado sobre una roca. El brillo de Zephyrus se apagó alrededor de su cuerpo.
—No quiero volver a hacer eso nunca —murmuró, respirando con dificultad.
Dainsleif soltó una exhalación pesada y bajó una rodilla al suelo.
—Estoy de acuerdo —dijo, apoyando una cuchilla sobre la roca para no caer.
Tatsuya caminó hacia ellos. El cubrebocas ocultaba su boca, pero sus ojos mostraban el cansancio que no había dejado salir durante la pelea.
—Buen trabajo —dijo un poco más tranquilo.
Zephagamon levantó la mirada hacia él.
—¿Eso fue un halago? —preguntó, intentando recuperar el aire.
Tatsuya ladeó apenas la cabeza.
—No lo arruines hablando— replicó con leve dureza.
Dvalin soltó una risa débil y se dejó caer de espaldas sobre la roca y Dainsleif miró los restos suspendidos en el viento.
—¿Y ahora?— preguntó viendo los restos.
Tatsuya observó la data que Dvalin mantenía contenida.
—Ahora esperamos a que se disipe sin tocar nada y luego volvemos a Hojarasca Gris—le respondió.
Dvalin cerró los ojos.
—Cinco minutos —pidió, levantando una mano cansada.
Tatsuya lo miró.
—Dos—.
—Tres —negoció Dvalin, sin abrir los ojos.
Dainsleif soltó una exhalación que casi pareció una risa.
Tatsuya miró hacia el bosque, donde las luces lejanas de Hojarasca Gris aún parpadeaban entre los árboles.
—Tres —aceptó el Kamisato.
Horas después, cuando regresaron a la aldea, la evacuación había terminado.Leomon los recibió en la entrada norte, con el hombro vendado y la espada todavía en la mano. Al verlos salir del bosque, bajó el arma lentamente.
—¿La bestia? —preguntó, aunque su mirada ya buscaba la respuesta en sus heridas.
Tatsuya se detuvo frente a él.
—Ya fue eliminada —respondió.
Leomon cerró los ojos durante un segundo. Luego inclinó la cabeza, no como soldado, sino como alguien que sabía cuántas vidas se habían salvado por poco.
—Entonces Hojarasca Gris tiene una deuda con ustedes —dijo, apretando el puño contra el pecho.
Dvalin, ya de vuelta en una postura menos imponente aunque todavía agotado, miró hacia los aldeanos reunidos a lo lejos.
—Solo asegúrense de no volver a agruparse todos en una plaza cuando algo quiera comérselos —dijo, intentando sonar firme.
Leomon lo miró, luego soltó una risa breve, cansada.
—Lo tendremos presente —respondió.
Dainsleif no dijo nada. Su mirada se mantuvo en el bosque, donde la presencia de Arkadimon ya no se sentía.
Tatsuya sacó su movil, luego activó una comunicación sencilla con la Central y la voz de Emile respondió después de unos segundos.
—Tatsuya —dijo, y por primera vez no sonó burlona—. ¿Estado?—.
Tatsuya miró a Dainsleif, luego a Dvalin. Ambos seguían de pie, heridos, agotados. Pero vivos, en ese instante brillaron y regresaron a su formas Child
—Objetivo eliminado —respondió firmemente— Hojarasca Gris sobrevivió. Hay heridos, pero la evacuación funcionó—añadió.
Al otro lado hubo un silencio breve.
—¿Y ustedes? —preguntó Emile, bajando la voz.
Dvalin levantó una mano débil hacia el D-Arc.
—Ternurita casi muere tres veces, pero sigue siendo ternurita —dijo, con cansancio evidente.
Emile soltó el aire con alivio.
—Me alegra oír eso, pequeñín —respondió, recuperando apenas su tono habitual—. A ti sí te quería de vuelta—.
—Gracias por la parte que me toca— Tatsuya entrecerró los ojos.
—Tú eres más difícil de matar, desgraciadamente —replicó Emile, pero su voz ya no tenía el mismo filo de antes.
Dainsleif miró hacia Tatsuya.
—Dile que Arkadimon Adult pudo aprender nombres, patrones y uso de terreno —dijo, serio.
Tatsuya asintió.
—El Arkadimon evolucionó a Adult durante el combate —informó—aprendió rutas, priorizó objetivos, usó contaminación como defensa y trató de adaptarse a nuestras técnicas. No era solo hambre al final— añadió dando por finalizado el reporte.
Emile guardó silencio. Cuando volvió a hablar, su voz era más fría.
—Entonces Lynette tenía razón. Esto sí te servía para entender mejor el problema de Sung—.
Tatsuya miró hacia el bosque oscuro. La imagen de Arkadimon Adult devorando su propia contaminación todavía seguía fresca en su mente.
—Sí, ero también confirma algo—respondió.
—¿Qué es? —preguntó Emile.
—Un Arkadimon sin dirección es una catástrofe, uno con vínculo… todavía puede ser otra cosa —Tatsuya bajó el D-Arc apenas.
Dainsleif lo miró en silencio, Dvalin también y Emile tardó en responder.
—Eso suena casi optimista viniendo de ti —dijo ella al fin.
Tatsuya guardó el D-Arc.
—No te acostumbres—.
Emile soltó una pequeña risa.
—Descansen. Y hagan que revisen esas heridas antes de moverse otra vez. No quiero explicarle a Lynette que los mandé a morir antes de llegar a File— indicó con voz tranquila.
Dvalin levantó la cabeza.
—¿Podemos dormir primero? —preguntó, con voz agotada.
—Puedes mientras te revisan, ternurita — respondió Emile con suavidad.
La comunicación terminó y durante un momento, ninguno habló. Hojarasca Gris seguía en pie, el bosque seguía oscuro y la misión había terminado.
Pero Tatsuya no sintió victoria, solo información, información sobre hambre, sobre evolución, sobre lo rápido que Arkadimon podía aprender y sobre lo delgada que era la línea entre una bestia y un compañero.
Dainsleif se acercó a él, todavía con el cuerpo pesado por las heridas.
—Estás pensando en Sung —dijo, observándolo de reojo.
Tatsuya no respondió enseguida, Dvalin se puso a su lado, más callado que de costumbre.
—Estoy pensando en lo que pasaría si alguien intenta tratar a su Arkadimon como a esa cosa —dijo pensativo.
—Sung no lo permitiría— Dainsleif bajó la mirada.
Tatsuya ajustó el cubrebocas con un gesto mínimo.
—No, Y también puede ser un problema—respondió, sintiendo en su rostro como viento nocturno cruzó Hojarasca Gris.
Dvalin cerró las alas alrededor de sí mismo, Dainsleif permaneció en silencio, Tatsuya siguió mirando hacia la nada.
La Bestia había muerto, pero la pregunta que dejó atrás apenas empezaba a tomar forma.