+18 Danmachi: Thunder Era [Empezamos, aún hay cupos!]

Gennai

Eclipse Dynasty Member
-Oye antes de que te vayas Vince, yo creo que debes checar tus estadísticas, ¿no lo crees? – Llamó la elfa a su agremiado antes de que esta media vuelta para irse. Al parecer notó que el espíritu tiene prisa en alcanzar a sus hermanos en la mazmorra, pero este dato es importante que ambos lo verifiquen o al menos por mero protocolo pues ella sabe de primera mano que tan fuerte es Vince. En cuanto al espíritu eso le parecía una pérdida de tiempo, sin embargo, debido a que todavía están en el foco del ojo público dada la reputación de Aurora, decidió cooperar con ella con la finalidad de evitar que tuviera problemas con sus jefes.

-Tienes razón, me disculpo – Luego de pedir perdón nuevamente se acercó a ella. A continuación, ella realizó los ajustes y ambos revisaron que tal están.

-Vaya, tus niveles de magia son muy altos, pero tus niveles de fuerza son un poco bajos. Creo que estas un poco desbalanceado – Le dijo sintiendo un poco de preocupación ya que al parecer su agremiado decidió incrementar sus capacidades mágicas y no las físicas.

-Lo sé – El ojiazul rodó los ojos – mira, pertenecer a la Familia Zeus no es solo es con el motivo de causar revuelo que la gente al escucharlo se sorprenda wow, eso no importa. Tengo que sustentar con hechos porque él me reclutó – Pausó sus comentarios viendo a los alrededores solo con mover sus ojos – Si bien los magos tienen la fama de ser deleznables en el combate cuerpo a cuerpo, como miembro de la Familia Zeus que soy no debo tener debilidades tan obvias, es por eso que he estado entrenando esos rubros, quizás mis estadísticas no han subido mucho, pero eso cambiará cuando frecuente la Dungeon y vaya bajando pisos – Le aclaró.

-Bueno, como tienes nivel 2 lo recomendable es que del piso 3 en adelante es ir un grupo- Le indicó ella.

-¿No habrá problema si hecho un vistazo a los primeros dos? – Le preguntó de repente llamando su atención.

-Claro y te daré un consejo – Le llamó con el dedo índice para que de nuevo este cerca de ella, el obedeció y se le acercó. Aurora enseguida le susurró a su oído, los demás que vieron eso no daban crédito ya que los que conocen a la elfa saben que detesta que le invadan su espacio – La mazmorra parece tener vida propia, crea monstruos cuando se le antoja volviéndola un sitio muy engañoso, así que si vez que la cosa puede complicarse lo mejor es que te retires – Le indicó ella.



-Bien, ahora si me retiro –

-Okii, entonces espero verte pronto para ir al pub donde trabaja mi chica – Le guiñó el ojo antes de que el espíritu se retire. - Ve tras ellos tigre rawww-

-Eh, claro – Sin más el salió del gremio rumbo a Babel.


------------

Una vez en la torre, nuevamente miró su majestuosidad antes de adentrarse en su interior, así que no perdió más el tiempo y atravesó la entrada. ​



La entrada a la Mazmorra se encuentra en el primer piso subterráneo de Babel. En el centro de la sala hay un agujero de diez metros de largo que conduce directamente a ella. Dentro de la sala circular hay múltiples columnas a intervalos regulares, y encima se encuentra una hermosa pintura azul celeste del cielo que se asemeja al cielo real. A lo largo del círculo hay unas escaleras suaves que descienden en espiral hacia la más abajo. El espíritu hizo el recorrido hasta llegar al primer nivel de la mazmorra.

Según pudo recordar Vince estos son los pisos superiores aptos para aventureros novatos. Aquí en el primer nivel las paredes son de color azul claro. También pudo notar un amplio pasillo con cavernas en sus costados. De pronto en una de las cavernas apareció uno de los monstruos.

-Ese es… un Kolbolt – Miró a la criatura Los Kolbolts son bestias humanoides con cabeza de perro, así como filosas garras y colmillos. La bestia se percató enseguida del intruso y le gruñó con furia – Me muestras los colmillos, ¿eh? – El azabache desenfundó su daga – No voy a desperdiciar mi magia con basuras como tú – Se puso en guardia – Sino vienes a mi lo haré yo – Corrió hacia la criatura y dio un tajo limpio en el cuello de la misma, esta aulló de dolor antes de caer muerta – Hmp – Sacudió la sangre impregnada en el cuchillo, luego vio que el aullido fue para pedir ayuda pues salieron dos más – Ustedes me servirán de calentamiento para los pisos inferiores – Volvió a ponerse en guardia – vengan- Los dos se abalanzaron al mismo tiempo sobre Vince quien esquivó dando un salto sobre ellos quedando a sus espaldas – El de la derecha primero – El espíritu cortó en la espalda a uno hiriéndolo, su compañero al percatarse atacó a Vince con sus garras, el chico a continuación bloqueó los zarpazos con su daga y retrocedió esquivando una estocada más fuerte.

-Hmp – Se abalanzó rápidamente hacia el Kolbolt y como hizo con el primero le cortó en el área del cuello, la muerte fue instantánea. Luego vio al otro herido de la espalda intentando huir arrastrándose, pero Vince le clavó su daga en la espalda y finalmente cayó. – Hm necesito mejorar, con estas habilidades cuerpo a cuerpo no duraré en los pisos inferiores – Sacudió su daga quitándole la sangre nuevamente -Será mejor que continúe, si me quedo aquí vendrán más – Siguió su camino y con suerte encontrará a alguno de sus hermanos más adelante.​
 

Shulman

Moderador
Ren's P.O.V.

—Iba a la mazmorra —respondió, sincero. Ahora que estaba de pie, su cola se movía de manera lenta de un lado a otro, reflejando su particular interés hacia Alix. Era una persona con la que no había interactuado mucho durante sus años recluidos entrenando y demás—. ¿Acompañarme…?

¿Realmente sería bueno dejar que aquel hombre lo acompañara o debía buscar a Suga? Pensaba especialmente en el último debido a que era su compañero de aventuras casi siempre, o bien Kenmaru (aunque él seguía en su registro). Quizás podría ser una buena oportunidad para saber más sobre Alix, para conocer más a aquel chico con ropajes que le hacían ver como un pirata. Uno muy teatral.

—Pues… sí —asintió. Sus orejas, antes retraídas hacia abajo, ahora se hallaban elevadas, apuntando hacia arriba con emoción. Una sonrisa inocente se reflejó en su rostro, una muestra muy sincera de la alegría que estaba sintiendo—. Pero, antes de eso, ¿podríamos explorar un poco la ciudad, juntos? —Al escuchar el tono interesado de aquella pregunta, Alix pareció pensar en algo que lo favorecería.
—Oh, ¿como si estuviéramos en una cita? —Preguntó el más alto, claramente tendiéndole una pequeña e inocente trampa al joven gato. Ren ladeó la cabeza, apuntando con sus orejas, también, hacia un lado.
— ¿Como una cita? —Repitió, frunciendo el ceño un poco, reflejando su extrañeza. No entendía a lo que se refería Alix.
—Acepto~.

Con el atrevimiento coqueto que lo caracterizaba, Alix entrelazó uno de sus brazos con uno de Ren. El más pequeño no entendió aquel gesto, pero no le dio mayor importancia cuando Moreau lo guió por el desconocido lugar.

Orario era conocida, también, como la “Ciudad Laberinto”. Y bien merecido que tenía aquel título, pues, podías perderte fácilmente en un lugar tan grande si no tenías cuidado. Alguien como Ren, en particular, podría no ser encontrado nuevamente si iba por allí completamente solo, más que nada por lo despistado y particularmente bobito que era. No es que no tuviera sentido de la orientación… sino que su curiosidad era muy grande para dejarlo solo.

Junto a Alix, Ren paseó por las grandes calles de Orario mientras se dirigían hacia la mazmorra. Ambos pudieron dar con lugares de interés, aunque ninguno era particularmente llamativo. Herrerías, farmacias, posadas, bares… Muchos sitios que se perdieron en la mente de Ren, y los cuales seguramente no volvería a recordar porque no le interesaban en lo más mínimo.


— ¿Oh? —La detención de Ren sorprendió a Alix. El muchacho había divisado una escuela. Sin embargo, la mirada del joven gato parecía estar dirigida hacia otro lado.

El de ropa pirata utilizó dos de sus dedos derechos, apuntando primero hacia los ojos de Ren, para luego trazar una línea invisible hacia el sitio donde estaba viendo: una biblioteca. Alix sonrió con diversión, recordando que siempre que había cruzado algún tipo de algo (caminos, palabra, o simplemente estar en la misma sala por alguna razón) con Ren, éste tenía un libro entre sus manos.


— ¿Quieres venir después, Ren? —Preguntó, aún sin soltarlo. Se tomó el atrevimiento de acariciar su cabello nuevamente, rozando apenas un poco sus orejas gatunas, consiguiendo que un leve sonrojo asomara en sus mejillas.
—Mhm —primero asintió, emitiendo un pequeño sonido de confirmación—. Me pregunto qué clase de cosas podría hallar allí…

Sabía que el gremio también tenía mucha información guardada, quizás enciclopedias relacionadas con los monstruos que se podían encontrar en la mazmorra y sus pisos, pero él quería embriagarse con cualquier cantidad de información que pudiera encontrar. ¿Podría decirse que era una especie de “ratón de laboratorio”? Sí, siendo un gato, pero se entiende, ¿no?

—Pero, ahora —entonces, la mirada de Ren apuntó al lugar al que pronto llegarían—. La mazmorra. —Alix soltó una risa leve, fascinado por la sinceridad que expresaba Ren en cada gesto y palabra.
—Pronto volveremos, entonces, para tener una cita en la biblioteca —afirmó, sorprendiendo de nuevo a Ren, extrañandolo con aquella declaración—. Ahora, una aventura nos aguarda —entonces, lo haló con él, comenzando a caminar de nuevo hacia el lugar que debían explorar.

Maka Maka JAJAJAJA me estoy riendo con esto.
Blair Blair leve mención a Suga jaja
 
Última edición:

Wan

Nuevo usuario
Cofcof, buenas (?) Por invitación de una persona, y con permiso de Blair, me uno (?)


  • Nombre completo: Himba Kanegawa.
    Apodo: Rams.
    Raza: Oveja.
    Edad: 24.
    Descripción física y vestimenta:
    Varón de metro con sesenta y uno [1,61 cm] de estatura. Joven albino, de tez blanca con tendencia a volverse pálida, cabellera naturalmente albina (pero gusta pintarse las raíces o incluso las puntas de azabache, fingiendo demencia de su tono natural de cabello) lo suficientemente larga como para cubrir parte de sus ojos, normalmente despeinada arraigando una imagen descuidada o perezosa; sus cuernos algunas veces se ocultan entre su melena, son de un café opaco y grisáceo. Su cola es albina al igual que su cabello. De orbes de un gris opaco con resplandores blanquecinos, con un brillo disociado o desinteresado.

    Posee una complexión tonificada y una musculatura más marcada de la que aparenta; suele portar vestimenta fresca y holgada, ocultando el marcaje de complexión, aunado a su estatura, da la impresión de tener una complexión esbelta y flacucha.

    Personalidad:
    Calmado, sereno e inmutable. Una personalidad bastante pasiva y neutral, distante de la bulla, los conflictos o la discordia. Se limita a hablar lo necesario y de forma prudente, en especial si se siente en un círculo con muchas voces de mando y liderazgo.

    Disfrazado de la fachada de disociado o desinteresado, se cree que se encuentra divagando en su mundo y que es ajeno a la realidad, no obstante, se considera más bien observador y meticuloso. Considera el mundo en sí un experimento, un bellísimo especimen que es mejor observar, volviéndose un amante de lo rutinario y de los pequeños detalles, desde la gesticulación humana, la apreciación de los sonidos de la naturaleza y la interacción de la vida misma con los seres vivientes, incluyéndolo a él. Consciente de que posee una naturaleza más leal y protectora, prefiere seguir que liderar, teniendo un buen ojo para saber a quién obedecer y a quién cuestionar. No es amante de la discordia o el conflicto, le resulta fastidioso elevar la voz o solucionar las cosas mediante gritos, si habrá una discusión, que sea frontal y física, no verbal… De lo contrario se jactará por la diplomacia y el correcto debate, o simplemente se irá. Se considera racional y equilibrado, alguien que sabe apaciguar los incendios o los momentos tensos, no obstante, en su interés por mantenerse en su zona de comodidad, analiza las habilidades blandas y duras de las personas a su alrededor, si considera que alguien puede manejar la situación “mejor que él”, no intervendrá más de lo necesario.

    Podría decirse que posee una naturaleza un tanto egoísta, pues suele preferir sus intereses individuales por el colectivo, buscando su beneficio de cualquier situación, así esta sea la más mísera. No obstante, no es ambicioso o codicioso, tal vez caprichoso sería un mejor término.

    Pese a no considerarse una persona sin pelos en la lengua o con una honestidad abismal, sí se considera franco. No teme en mostrar sus sentimientos, sea mediante una demostración física o verbal, no es ingenuo ni mucho menos lerdo, sin embargo, esto no significa que sea un bobo desbocado e imprudente. Sus acciones en su mayoría son planeadas y buscando una reacción, sea cual sea, no da un paso en falso ni habla al aire, siempre busca una consecuencia inmediata a sus actos.
    Familia: Zeus
    Ocupación: Aventurero.
    Nivel: 2
    Estado:
    •Fuerza: A850
    •Resistencia: C690
    •Destreza: C600
    •Agilidad: B760
    •Magia: D590
    Habilidad:
    Punisher

    Aumenta la fuerza del usuario con cada golpe consecutivo en el oponente
    Magia:
    Cinder Ella (シンダー・エラ)
    Magia de transformación que permite al usuario transformarse en cualquier cosa de su tamaño. | Canto — Tu herida es mía. Mi herida es mía. El eco es la señal de la medianoche​
    Hell Finegas (ヘル・フィネガス)
    Fortalece masivamente todas las habilidades del usuario a costa de un juicio adecuado debido a un fuerte aumento en el deseo de luchar. | Canto — Lanza mágica, ofrezco mi sangre. Penetra en esta frente.​
    Arma:
    Un par de Tonfas.
    Historia:
    Proveniente de un linaje que destacó por su destreza física, capaz de desempeñarse en cualquier área de batalla o deporte, reconocidos como genios natos e instruidos como armas valerosas en las batallas por sus habilidades físicas. Tras una serie de sucesos y altercados, el apellido que alguna vez fue glorioso, hoy se esconde con vergüenza de continuar demostrando tales hazañas.

    Pese a esto, no proviene de una familia pequeña ni mucho menos paupérrima, pero sí oculta. Debido a esto la estabilidad interna se desbalanceó; fue separado de sus progenitores y principalmente criado por 3 figuras adultas: su tío Harusuke, su tía Kushina y Shunsen Daruich. Fue motivado a merodear con un perfil bajo, incluso huraño y hasta ermitaño. Tras la desaparición de Harusuke, la situación en su morada se volvió un poco tensa, escuchando las cómicas, rutinarias, pero a veces molestas, discusiones entre Kushina y Daruich, pues su tía insistía en ir cautelosos, mientras el varón promovía la libertad.

    Tras una situación que hasta hoy es confusa para Himba, se vio obligado a separarse de su linaje, terminando por merodear en su búsqueda sin éxito alguno. Fue en esa travesía que encontró a diversos aventureros buscando el reconocimiento y la bendición de los diferentes dioses que regían, siendo esta actitud atractiva para Kanegawa, y a pesar de intentar ignorar esa curiosidad, terminó por encontrar al exiliado Zeus. Sintiéndose identificado por la historia que se cantaba acerca del poderoso Rey de los Cielos, terminó buscando su bendición, dispuesto a seguirlo hasta donde pudiera ser útil. No significando que dejó en el olvido a su familia, por el contrario, busca encontrarlos, pero esta vez, sin la máscara de vergüenza que se le impuso a su apellido.
    Gustos y disgustos:
    Gustos. Dormir bajo un árbol o en las ramas de estos. Los postres, de cualquier tipo, tiene una fascinación por el pudín. Cocinar, especialmente postres. Los brotes de las flores, le encanta presenciar cuando recién están floreciendo, esto desembocó un gusto por la jardinería. Pese a la imagen perezosa que transmite, le gusta entrenar a primera hora, suele ser de los primeros que despierta, y después estar con un ojo cerrado todo el día. Las personas con convicciones definidas y objetivos claros, los sigue sin dudar. Los insectos.​
    Disgustos. Las discusiones a gritos, no las entiende. Los sabores insípidos, amargos o ácidos. La suciedad, el desorden, la peste, sentir que está en un basurero (es alguien considerablemente pulcro y ordenado pese a la imagen de vago que transmite).​
    Extras:
    — Su apodo significa oveja con cuernos grandes, y lo asocian a que embisten cada que pueden.
    — Pese a su personalidad, no se queda corto en ser hormonal, pero suele ignorarlo si es que no hay alguien de su atención para realizar un esfuerzo de coqueteo.
    — Manda cartas a los puntos que pertenecieron a su familia, esperando respuesta.
    — No escucha muy bien, especialmente de su oído derecho.
    — Busca encontrar primero a su hermano mayor, Kanegawa Otagi.​

  • Nombre: Chanida Yingyong.
    Apodo: Na-Na, utilizado por familia o personas cercanas. | Nida, lo nombra cuando las personas prefieren acortar su nombre. | Moon.
    Raza: Conejo Hume.
    Edad: 29.
    Descripción física y vestimenta:
    Fémina de metro con cincuenta y nueve (1,59 cm). De complexión tonificada, con piernas moldeadas y una musculatura resaltante pese a su baja estatura. Se trata de una jovencita albina, cabellera lacia, recogida en un par de molotes que dejan caer algunos cabellos de forma rebelde; de tonalidad albina, al igual que sus mullidas orejas que resaltan por su longitud. De rostro claro y redondo, con unos enormes ojos color celeste que brillan con curiosidad e intensidad.

    Suele vestir con ropas tradicionales asiáticas, normalmente busca que se acentúen a su cuerpo y que le den libertad a sus piernas. Consta de colores vivos, predominando la paleta de los azules en sus vestidos. De igual forma, utiliza un par de listones en las mismas tonalidades, con los que ata su cabello o, por el contrario, los lleva en sus muñecas.

    Personalidad:
    Cuídate del lobo que se viste con piel de cordero…

    Consciente de la primera impresión que da, que más de una mirada se paseará por su humanidad y, claramente, más de un individuo la verá como una presa en potencia. Mantiene orejas alertas y su mirada siempre va más allá de las acciones tribales, le gusta ser la titiritera de la situación, alguien que sabe mover las piezas a su favor. De naturaleza mordaz y ponzoñosa, una actriz entrenada para ser la damisela en peligro hasta haber extraído lo necesario. No significa que va por la vida fingiendo y beneficiándose a diestras y siniestra, pero simplemente, se cansó de ser la presa que… claramente no es.

    Posee una naturaleza más oscura de la que se creería, tomándose las situaciones con una tranquilidad abismal, siendo una odisea el que la coneja se tome en serio las situaciones, no temiendo el abrir su boca y meter las narices donde no le llaman. Bocona y hostigadora, posee una personalidad confrontativa e, inclusive, agresiva. No se doblega ante nadie, incluso cuando la contraparte demostró con hechos ser superior a ella. No busca ganar ni salir airosa, pero someterse o vulnerarse es algo que no está dentro de su comprensión. Sigue fielmente a su instinto y olisquea las oportunidades, no necesitando razones o justificaciones para hacer equis o ye cosa.

    Se considera segura de sus habilidades físicas y, claro está, de su atractivo. No es boba ni mucho menos ingenua, sabe jugar las cartas a su favor y escabullirse cuando las cosas salen de sus manos. No teme el recurrir a coqueteos o estrategias lascivas para conseguir algo que necesite, requiera o, simplemente, quiera. Dicen que donde pone el ojo, coloca la bala: y no podría estar más acertado. Obstinada y decidida, alguien dispuesta a terminar lo que inició y cumplir al 100% con su responsabilidad.

    Puede llegar a ser burlona e incluso sarcástica, se mide por hechos y no por palabrerías, no temiendo no tomar con seriedad a las personas hasta que no hayan demostrado ser merecedores de cualquier nombramiento o respeto. Suele llevar al máximo a sus asesorados, siendo estricta sin intención, le cuesta un poco empatizar con el cansancio o con sentimientos que no son declarados verbalmente frente a ella. Si bien es observadora, no con las emociones o con las actitudes de las personas, puede olisquear que hay algo diferente, pero ella lo tomará como un día cualquiera sino se le expresa que hay algo diferente.
    Afiliación: Gremio.
    Ocupación: Asesora.
    Historia:
    Proveniente de un clan desconocido, lugareña de un pequeño pueblo en el Lejano Oriente. Se reserva el hablar de sus orígenes o responder si hay más de su linaje sueltos, incluso llegando a contar mil historias sin dejar en claro cuál de tantas es verídica. Importándole poco si estas parecen irreales o hasta absurdas, dejando en claro su falta de interés por responder. Llegó hasta Orario siendo perseguida por más de un tratante que quiso privarla de su libertad y venderla por favores sexuales. Su misma personalidad la hizo meterse en más de un problema, confrontando a malhechores, altercados, e incluso siendo señalada de traer mal augurio.

    Al llegar a la mazmorra su vida de nómada comenzó a desvanecerse, decidiendo a asentarse y explorar, encontrando ahí una persona que hizo parar sus orejas y que su curiosidad permaneciera. Decidió utilizar su energía de forma más productiva hasta poder ostentar el título de asesora, si bien en un principio no era algo de su gusto, terminó agarrando un cierto encanto por ver quiénes de esas personas que se aventuraban en la torre saldrían victoriosos. Incluso instando a sus mismos compañeros a apostar por las pobres almas en desgracia.
    Gustos y disgustos:
    Gustos. Las apuestas, o ver a las personas apostar. Las saunas o aguas termales, o simplemente que en un cuartito se haga vapor con el agua caliente. El alcohol y el limón. Cultivar o cuidar de los huertos. Las voces ásperas o graves. Tejer o bordar, incluso confeccionar ropa, algunos de sus vestidos los hizo ella, por ende, puede pasarse horas buscando telas. Tomar té con galletas.​
    Disgustos. Los truenos la erizan y termina escondiéndose. Sentir que está sudada o sucia sin razón aparente. No poder dormir o descansar. Tiene cierta tolerancia a que la subestimen o la reten, pero cuando las personas insisten por fiarse de su apariencia, llega un punto que la irrita.​
    Extras:
    — Tiene un interés al que está cazando.
    — No tiene mucha sensibilidad en sus orejas, contrario a lo que las personas creerían.
    — Le cuesta recordar nombres, termina cambiándolos o asignando apodos.
    — Tiene un amuleto de mala suerte con el que juega cuando está nerviosa o con un mal presentimiento.​
 

Belgium

Live your dream
La joven de cabellera azabache no pudo evitar ladear la cabeza al hallarse frente a diferentes edificaciones desordenadas, removiéndose con cierta incomodidad al percatarse que la nostalgia de Orario había logrado calar lo suficiente en ella, para que su anatomía se movilizara por instinto hacia su lugar de nacimiento en vez del nuevo hogar. Los orbes zafiros de la fémina recorrieron la entrada de Calle Daidalos, hasta el momento que su atención se desvió a uno de los tantos carteles con flechas que indicaban qué dirección seguir, posando su mano sobre uno de ellos, dejando que una expresión de conflicto adornaran sus facciones al reconocer entre tantos garabatos, un torpe dibujo de una casita azul con una flecha a la derecha a su costado; un recuerdo difuso se instauró en la mente de Melle, uno de ella misma siendo una infante que se colocaba de puntillas con crayón en mano y la voz distante de sus padres diciéndole cómo regresar a casa si se extraviaba, un reto bastante mayor para el hecho que ese sitio era conocido como el otro dungeon.

—Así que mi casa era azul —murmuró la fémina para sí misma, deslizando su índice sobre su propio dibujo al mismo tiempo que giraba su rostro en dirección que señalaba la flecha—, ¿seguirá siendo del mismo color? ¿Alguien más vivirá ahí? No, me perderé si intento seguir ese rastro, no es una buena idea basarme en mis recuerdos lejanos —agregó, sacudiendo la cabeza de lado a lado, aunque en el fondo, habría querido lograr guardar algo de su antiguo hogar, pero, toda su identidad como Melle Arkwright había sido arrebatada en el momento que fue adoptada por Élie Dubost. Aquel nombre provocó que Bouclier apretara las yemas de sus dedos contra el cartel y sentimientos como el enojo lograran invadirla, aunque aquella tensión se disipó al sentir cómo un objeto redondo golpeaba con suavidad su pierna derecha.
—D-Disculpe, estábamos jugando —una voz infantil logró que la aventurera suavizara sus facciones y tomara el balón entre sus manos, girando hacia dos pequeños niños que se mostraban erizados, aunque la sonrisa de la fémina los relajó en un instante.
—Es de ustedes, tómenlo —pronunció la violinista que se había colocado de cuclillas, extendiendo la esfera.
—No es de acá, ¿verdad? —Comentó el otro pequeño, recibiendo un codazo de parte de su amigo—, l-¡lo digo porque está bien vestida!
—Pues, nací aquí —
decidió responder la mujer con honestidad, soltando una pequeña risita al apreciar los rostros sorprendidos de los infantes—, solo que hace muchos años me fui, y decidí visitar, un momento. Pero debo admitir que no recuerdo mucho.
—¡Entonces debe tener cuidado! —
Exclamó el primero—, ya sabe que esta zona no es la más segura... Debe volver a casa, con su familia —agregó, inflando el pecho como si hubiera dado el mejor consejo.
—Eso haré —
respondió la mayor, curveando sus labios, extendiendo sus manos para posarlas sobre las cabezas de los niños—, y ustedes también no deben quedarse hasta muy tarde, ¿de acuerdo?
—Somos fuertes —aseguró el niño—, aunque es cierto que si no volvemos ahora, nos resondrarán —admitió, recibiendo un asentimiento de su compañero de juegos.
—Por cierto, ¿hacia a la derecha hay alguna casa azul? Aunque... Tal vez haya muchas casas azules —se auto respondió Melle con cierta decepción, sin percatarse que ambos menores se miraron entre sí—, olvídenlo, perdonen por preguntar algo muy gene-...
—Debe estar hablando de la casa abandonada, ¿no?
—Solo sabemos que le pertenece a alguien, pero nunca regresó, ¡pero los mayores deben saber! —
exclamó con ánimo, pero la charla fue interrumpida por una voz femenina fuerte que llamaba a la distancia, para sobresalto de los niños al saber que el castigo se avecinaba, precipitándose a correr hacia una de las calles, aunque ambos voltearon para alzar sus brazos como despedida, recibiendo el mismo gesto de parte de Arkwright que al perderlos de vista, apretó sus manos entre sí.
—No debería ilusionarme...
—Quién diría que la que asesoro se metería en un terreno complicado como este sitio —
la voz de Snake logró que la fémina diera un leve respingo al no esperar la presencia del trabajador del Gremio—, solo te buscaba para informarte que puedes ingresar hasta el nivel 2. Por lo general apenas se inscriben como aventureros, se lanzan hacia el Dungeon, pero tu carácter no da la impresión de ingresar sin ninguna indicación de por medio.
—P-Puedo ir sola si quiero —
balbuceó la azabache en un tono nada convincente para Aiguo que se encogió de hombros—, además, ¿cómo me encontraste?
—Tengo varios ases bajo la manga, no fue difícil. Pero solo cumplo con mi trabajo en comunicarte que puedes recorrer la mazmorra, sobre todo si nunca has lidiado con ese tipo de acción —
señaló para asentimiento dubitativo de la música—. Eso es todo —agregó, girando sobre su propio eje para retirarse, siendo seguido unos pasos atrás por la aventurera—, no sabes dónde está tu familia, ¿no es así? —el silencio de la azabache fue suficiente para Sol.


[. . .]​


Tras una leve reverencia de parte de Melle como agradecimiento al asesor del Gremio que terminó guiándola hacia el nuevo hogar adoptado por Zeus, la fémina ingresó sin más, moviendo su diestra más de una vez para saludar al resto de miembros que así como algunos se quedaban en el comedor, otros partían hacia el Dungeon; la mirada zafiro recorrió el sitio sin divisar a alguien en particular, aunque tampoco era de extrañar, no sería del tipo que estaría descansando, seguro habría partido como otros más que conocía por lo menos un poco más dentro de la familia.

—¡Melle, regálanos una pieza! —Exclamó una voz masculina, elevando una jarra de licor con júbilo, siendo secundado por otros más que se encontraban alrededor.
—Sí, claro —contestó la aventurera con gusto, tomando entre sus manos a su preciado violín mientras se posicionaba al centro del comedor como si se tratara de algo innato, y es que ciertamente era de quienes más tocaba instrumentos musicales como parte de la distracción de la familia, hecho que le agradaba al compartir su música.
—¿No irás al Dungeon? —Cuestionó una mujer rubia tras unos minutos para atención de Arkwright que había terminado de tocar—, lo digo porque la mayoría que quiere recorrer la mazmorra hoy, ya ha partido. A menos que quieras ir sola, claro que, no tendrías ningún problema si lo decides así.
—Oh... Bueno, no quisiera molestar —
admitió la música, cerrando el estuche de su violín—, además no sé si alguien quisiera acompañarme, mi asesor dijo que no sería malo investigar un poco.
—Entonces yo te ayudo —
anunció la fémina para confusión de Melle—, ¡Melle quiere anunciar algo! —Exclamó para vergüenza de Bouclier que miró en pánico alrededor al obtener un silencio absoluto del ambiente.
—Eh... S-Solo quiero investigar la mazmorra, y si alguien, ¿quisiera acompañarme? Aunque puedo sola si nadie quiere —balbuceó, agitando sus manos, provocando algunas cuantas risitas de parte de miembros de la familia.
—Si lo dices así, nadie te va a creer —la voz de Arsh se alzó entre las leves carcajadas, el mismo que se acercó hacia Arkwright que parpadeó confundida—, y no quiero anuncios de muertes el primer día —agregó.
—¿Eso quiere decir qué me acompañarás? —Cuestionó la azabache.
—Me aseguro que sobrevivas, eso es todo —contestó el pelirrojo que prefirió mirar al frente al divisar de reojo cómo la violinista curveaba sus labios.


Everyday Everyday ahí ta u/ me avisas cualquier cosita​
 
OP
OP
Blair

Blair

So tired.
Administrador
🗲Master Post 🗲
¿No sería muy duro eso en el primer viaje? — El capitán de la familia miró al Dios, el cual estaba sentado viendo las estrellas, Zeus respiró hondo y volteó a ver a Raikhan.
Eres el capitán, será tu deber dirigir a la Familia. Deja que se mojen los pies un poco, después llévatelos más al fondo de la mazmorra… Si crees que la situación puede estar fuera de sus manos, ordenas la retirada… Pero están hambrientos, igual que tú. — Sonrió ligeramente, tras lo que cerró uno de sus puños, alzándolo a la vista del otro. — Piso 12. Dominen todos los pisos superiores, hagan que Orario nos escuche.
Como gustes, padre.

[...]

Raikhan repasaba aquella conversación en su mente mientras veía a varios miembros de la Familia dirigirse a la mazmorra. Él saldría dentro de poco, dispuesto a tener su primera aventura en el laberinto; al igual que muchos de sus hermanos estaba emocionado por finalmente poder poner su entrenamiento a prueba realmente, quería utilizar su fuerza como era debido. La mayoría de la familia hubo recibido la indicación de únicamente aventurarse en los primeros dos pisos por ser “novatos”, pero Zeus tenía otros planes.
Asegúrate que regresen vivos eh, necesitaré más manos para que mi taller esté terminado pronto. — La voz de la elfa lo sacó de sus pensamientos, el hombre tigre sonrió al cruzar miradas con su compañera.
Lily, ese comentario me ofende muchísimo. — Raikhan bufó por lo bajo, tras lo que rodeó los hombros de la chica con su brazo. — Los traeré enteros y te los mandaré directo a trabajar. — El par intercambió unas risillas, tras lo que el varón se irguió. — ¿Mi arma?
Lista — la chica le extendió la espada, la cual Taiga tomó con gusto.
Un excelente trabajo, como siempre. Espero que estés lista para ir a la mazmorra, porque pronto será necesario que nos acompañes.
Claro.

[...]

Su paso por los primeros dos pisos fue sencillo, con ataques brutales que habían desvanecido a enemigos en grupo. Raikhan esperó frente a la entrada del tercer piso, escuchando atentamente en un intento de localizar a su Familia. El hombre tigre tomó aire profundamente, inflando su pecho considerablemente antes de soltar una única frase.
Familia Zeus, encuéntrense conmigo en la entrada del tercer piso. — El grito resonó por los pasillos del laberinto, haciendo un eco casi infinito que planeaba alcanzar a todos sus hermanos.



===============================================

Shulman Shulman Maka Maka Belgium Belgium Everyday Everyday Hathaway Hathaway Gennai Gennai Lian Lian Aslan Aslan Wan Wan listo... Básicamente, mientras están explorando 1er/2do piso van a escuchar el llamado de Raikhan y se dirigirán con él hacia el 3er piso, aquí nos empezaremos a mover en grupo hasta llegar al piso 12 (traten de que no sea en 2 post el llegar hasta allá)

Pueden ver información de cada piso aquí e información de los monstruos aquí
 

Wan

Nuevo usuario

| 𐓏 |​

Bostezó amplio y profundo, frotándose el ojo con pereza.
El despampanante día había llegado, y ciertamente, el anuncio junto a la indicación de que partirían hacía Orario le había causado un frenesí que extrañamente se albergaba en él, tan extraño que, terminó por consumir su energía.
El transcurso no fue menos de lo que esperó. Y que el colectivo familiar se disipara a penas identificaron su nuevo hogar tampoco fue menos de lo esperado. Una sonrisa enternecida se pinceló con pereza en su rostro, hasta le dieron celos, tal vez él debería tener la misma energía que poseían sus familiares…
… No, suficiente con ellos. — murmuró para sí mismo.
Desempacó rápido, acomodándose en la nueva habitación que esta vez se le asignaría. Se sentía tranquila y apacible, probablemente porque los ánimos y la energía en estos momentos se encontraban en otro lugar. Sacó unos cuantos pergaminos en blanco, dejándolos sobre una mesita de noche, ah… Debería buscar donde está el punto de correos de Orario, ¿no sería molesto que después de tanto hayan recibido sus cartas? ¿Y si lo buscan en el punto anterior? Oh, bueno, eso será un problema para después.
Brillen como un relámpago, golpeen como un rayo y retumben como un trueno.

Un escalofrío recorrió su espalda, jadeó un poco emocionado, raro en él, no se consideraba un ser apático y ajeno al mundo, pero ciertamente, le resultaba peculiar reconocerse con tal inspiración y éxtasis. Sería interesante presenciar en qué desembocaría esta nueva travesía...
G r e m i o 」​

Kanegawa Himba, pertenezco a la familia Zeus. — recitó con aparente pesar, con palabras atropelladas y lentas, con una mirada que parecía perderse en el abismo y estar somnolienta. Chistosa mueca para alguien que las personas cuentan una y otra vez hasta conciliar el sueño.
Fuu ~
Un resoplo desganado salió airoso de los labios de la coneja, casi como un cosquilleo que la despertaba de su aburrimiento. Ladeó la cabeza curiosa, probablemente se le notificó que llegaría tal familia, y que entre ellos, uno sería enlistado a sus asesorados… Pero lo olvidó.
Paseó su mirada turquesa por la humanidad del varón, era apenas unos centimetros más alto que ella, lucía descuidado, flacucho, desgarbado, ¿no eran los mitos de Zeus algo más impresionantes que esto? Arrugó la nariz, encontrándose juzgona de las apariencias, soltó una risa fuerte para ahuyentar sus propios pensamientos. Himba sólo parpadeó con curiosidad. La fémina airó la mano, irguió su espalda e infló el pecho, acercándose de un brinco hasta quedar ambas narices rozando.
De Zeus, ¿no?
Correcto.
So, so, ¿no estaban extintos? — retó con burla.
Creo que extintos no es la palabra correcta. — inquirió Himba enarcando la ceja. Nida sonrió divertida, olisqueó un poco al albino, quizá podría ser un tema de conversación y una prometedora apuesta con cierta persona. — ¿Señorita? — Habló el varón para devolver a Chanida a la realidad Carraspeó.
So, so, papeleo, registro, Falna y mi nombre es Chanida, será un placer acompañarte mientras permanezcas con vida. — bromeó perspicaz, atreviéndose a acariciar la cabeza del aventurero, dando pequeñas palmadas de aliento o, tal vez, provocando el infundir miedo en el nuevo inquilino. Himba sonrió, pese a ser una sonrisa sutil y discreta, cargada de seguridad.
Cuide bien de mí.
D u n g e o n 」​

Otra vez, estaba muy inspirado.
Cuando menos lo pensó se encontraba caminando hacía la mazmorra, sintió que no pudo apreciar el camino hacía ella, ignorando esos pequeños momentos monótonos de los que tanto le gustaba ser testigo. Acababa de percatarse de la brisa que hacía que la tierra se metiera en sus ojos, que su piel se crispará al contacto de las temperaturas bajando. Otra vez sonrió acompañado de una risita que se sabía inquieta.
Se sentía nervioso y entusiasmado, ¿dónde guardaría esa energía? Sino la controlaba terminaría por tomar una siesta donde no debe.
Tomó una bocanada de aire antes de entrar a la mazmorra, al primer piso de Babel. Miró detenidamente, intentando contar el número de personas que subían, bajaban; cansados, airosos, asustados, extasiados, un millar de emociones que le producían una fascinación, tal vez hubiera sido bueno traer un diario y documentarlo, ¿no?
¡Maldito insecto! — bramó una voz masculina, asqueada. Himba volteó en su dirección, observando las marcadas heridas, las muestras de cansancio y las ojeras marcadas en su rostro, pero sobre todo, lo que mencionó…
Dijo insectos.
Los orbes grisáceos brillaron con peculiar interés, tal cual niño que está a punto de recibir una sorpresa. Se viró en dirección a las escaleras, esperando encontrar alguno de esos insectos que mencionó el forastero. Además, tal vez se encontraría con alguno de sus familiares ahí dentro…
Seguro pronto serían invocados…

➤ Fin del post ~

Vale, con esto hago aparición formal pa´no quedarme atrás (?)
Gracias por el permiso /u/
 

Shulman

Moderador
POV Kenmaru & Alleria.

—Eres terrible, novato —comentó Ryuji, riendo por la actitud de Kenmaru—. Sumamente perspicaz.
—No es la primera vez que me dicen algo así —
él se encogió de hombros—. ¿Ya revisaste todo lo que querías?
—Sí —
tras la afirmación, Kenmaru se acomodó la ropa—. Ustedes dos tienen mucho talento. Y no son solo ustedes, ¿no es así? —Takamine sonrió.
— ¿Quién sabe? Es algo que descubrirán conforme nosotros hagamos presencia aquí. —Kenmaru era el tipo de persona que disfrutaba de decir mucho y nada al mismo tiempo.— De todas formas, ya puedo irme, ¿no? Ren debe estar a punto de meterse en un problema, así que debo ir a cuidar de él.

Antes de que Kenmaru se acercara a la salida, de que siquiera pudiera levantarse de su sitio, una nueva persona entró en aquella habitación. Una persona que lo sorprendió muchísimo. Su mirada carmesí, con esas conjuntivas oscuras como la noche, podría perturbar a cualquier individuo. Pero no a él. En cambio, Takamine cruzó una pierna sobre la otra, pues, le agradaba saberse que Alleria, Ren y él tendrían el mismo guía de gremio.

—No esperaba que vinieras tan pronto —las palabras de Kenmaru estaban impregnadas de auténtica impresión y diversión—. Pero me alegra muchísimo saber que mi aventura empezará al lado de alguien que es extremadamente hábil con las armas.
—Ken —Alleria dejó ver una sonrisa de medio lado, igual de impresionada y divertida. Al igual que él, le agradaba la idea de pensar en tener un compañero realmente útil a su lado—. ¿Fabricarás armas para mí, con tal de que proteja tu adorable trasero?
—Si lo dices así, suena muy tentador.

Ryuji no sabía si aquello era una especie de coqueteo, pero, la breve tensión que se pudo haber formado, desapareció en un instante. Ambos rieron después de sostenerse la mirada un poco más. A pesar de que habían sido breves sus intercambios de palabras en el pasado, Alleria y Kenmaru se llevaban realmente bien. Se comprendían y se aceptaban el uno al otro. Además, habían entrenado varias veces en el pasado; podría decirse que eran extremadamente buenos cuando peleaban lado a lado, ya que habían aprendido a sincronizarse bien.

— ¿Cuál es el trámite por el que debo pasar? —Preguntó la elfa—. Tú eres al que le debo algo, ¿no es así? —Se refería a Ryuji.
—Solo necesito revisar tus estadísticas y pocos datos más —respondió—. ¿También eres de la familia Zeus?
— ¿No había quedado claro? —
Fue Kenmaru quien respondió.

El proceso, a diferencia de con Kenmaru y Ren, fue rápido. Y una vez que ambos miembros de la familia dieron por terminado su registro, salieron de aquella habitación con rapidez, dejando a un impresionado Ryuji evaluando la situación actual. Los tres miembros que se le habían asignado eran individuos con un potencial enorme.

.
.
.

En su caminata hacia la salida, Alleria prestó más atención a los alrededores. Se sentía observada. Era una sensación que, durante su estadía en aquel lugar donde Zeus los mantuvo entrenando, a menudo recorría su cuerpo. Y, en aquella ocasión, logró ubicar a la responsable: Sylvana. Sabía que aquella mujer tenía una curiosidad clara por ella, a fin de cuentas, Duskthorn era de su misma raza. Podía imaginarse qué clase de cosas quería preguntarle, pero… ella no tenía las respuestas que buscaba.
De hecho, no tenía ninguna respuesta referente a los elfos.

— ¿Quieres unírtenos? —Kenmaru también había sentido a la elfa que los observaba. Sylvana le dirigió otro tipo de mirada a Takamine, una filosa, que lo hizo reír levemente. Sabía qué tipos de pensamientos tenía ella sobre él—. Puedes venir, no muerdo… tan fuerte.
—En cualquier caso, yo evitaré que eso suceda —aseguró Alleria, divertida por el comentario de Kenmaru—. Sería una buena oportunidad para hablar bien, ¿no crees?

Pues, Alleria también sentía curiosidad por conocerla.



Hathaway Hathaway esto fue lo que se me ocurrió. Llévanos con el pj de Gennai[?
 

Everyday

Administrador
Incluso en aquél momento, mientras bajaban por las escaleras que poco a poco les conducirían a las entrañas de la misma Dungeon, Arsh se preguntaba si había sido una buena idea ofrecerse acompañar a aquella chica. No había mentido en sus intenciones, era cierto que la familia Zeus acababa de hacer su debut en Orario y resultaría vergonzoso que durante las primeras expediciones uno de sus miembros fuese derrotado en los primeros pisos; conocía la capacidad de combate de la mayoría de sus hermanos y hermanas, pero eso solo era allá afuera, en un mundo donde alguien con una bendición divina carecía de límites. Y aunque confiaba en el criterio del capitán, ese hombre bien podría estar siendo cegado por el orgullo y al mismo tiempo, inflando demasiado las capacidades de todos ellos.

Aunque puede que la verdadera razón fuera más simple y sencilla de entender. Si Suga y el capitán muriesen, Arsh no se largaría a un bar esa noche a llorarles, iría a festejar por ya no tener que soportar sus "escandalosos encuentros", entre otras cosas. Sin embargo, la ausencia de esa persona bien podría hacer menos llevaderos sus días dentro de la familia Zeus.

—¿Y cómo te fue con tu asesor? —la pregunta de su acompañante le hizo salir de sus pensamientos.

El descenso por las escaleras de caracol era lento, sobre todo porque aquel día había un flujo constante de aventureros subiendo y bajando al interior de aquel abismo.

—Es una chica, habla mucho, se nota que nunca ha bajado al Dungeon —se encogió de hombros—. Tal vez pida un cambio.

—Tengo entendido que no todos los asesores han tenido esa experiencia, es más, creo que son raros los que sí
—Arsh se sorprendió.

—¿En serio?, yo creía que los asesores debían ser ex aventureros —suspiró con cierta resignación—, ¿qué hay del tuyo, es por lo menos alguien interesante?

Melle se quedó pensativa un instante.

Él… es un tanto peculiar, demasiado extravagante, pero tiene una linda serpiente y además —parpadeó, como si hubiese recordado algo—. ¿Te parezco tener pinta de un support?

—¿Support?, ¿cómo el chico gato de la familia?
—Arsh la miró de reojo, confundido—. Bueno, en verdad no tienes la apariencia de un atacante, pero te he visto en el campo de pelea, así que llamarte así es algo absurdo —negó con la cabeza—. Pero eso lo veo más como una ventaja que una desventaja, puedes llegar a usarlo a tu favor.

—¿Cómo podría…?

—Si un enemigo no conoce tu rol a la hora de combatir, se dejará llevar por las apariencias y podrás tomarlo por sorpresa, puede llegar a servirte algún día.


—Trataré de recordarlo —ella asintió ante el consejo—. Ah todo esto, creí que serías de los que vendrían a la Dungeon tras la inscripción, pero volviste a la sede, ¿por qué lo hiciste?

Arsh abrió la boca para responderle, tal vez en automático y siendo del todo sincero, pero en su lugar terminó por cerrarla al instante. Obviamente no iba a decirle que regresó con la esperanza de escucharla tocar.

—Tenía hambre —dijo por fin— y además, olvidé cerrar con llave mi habitación y prefiero no darles oportunidad al capitán y Suga para que la terminen usando como un punto para sus encuentros —se talló la frente, como si un mal recuerdo hubiese aflorado—. Y tú, tardaste demasiado, ¿no? —volvió a mirarla de reojo—. ¿Ese asesor tuyo te hizo demasiadas preguntas?

—No, la verdad...
—Arkwright paró en seco en ese instante, Arsh descendió un par de escalones más antes de darse cuenta, se detuvo y se giró, ella reanudó al instante—. Solo me desvié un poco, para visitar… la que una vez fue mi casa.

—Tú, ¿eres originaria de Orario?


La chica se limitó a asentir, sin embargo, Arsh notó en su mirada una mescolanza extraña de emociones. Tal vez lo mejor sería no presionarla, sabía que Melle hablaría de cualquier cosa que desease compartir, no era ese tipo de personas que se guarda todo para sí misma. Además, probablemente estaba malinterpretando las cosas y la chica solo estaba experimentando nostalgia por una época pasada.

Los escalones terminaron, pronto la entrada a la Dungeon les dio la bienvenida. A simple vista solo era un mero arco de piedra como cualquier otro, pero daba la impresión de tratarse de un par de fauces que solo esperan el movimiento en falso de su presa para lanzar la mordida. Zeus y el capitán les habían entrenado para esto y además, no estaba yendo solo. Era imposible que algo ahí, en los primeros niveles de ese abismo, pudiera representar un desafío para ellos, pero aún así, sentía cierto temor. No porque saliese herido, o incluso muerto. Sino por el temor de que algo adentro pasase y ya no pudiese escuchar la melodía de ese violín.

[. . .]

Creía recordar que el nombre de aquella criatura era «Goblín», seres pequeños y de piel verdusca, con odiosos ojos rojizos brillantes. Sus extremidades regordetas y cortas se sacudían cuando empezaron a correr hacía ellos, le resultaron repulsivos.

El primero de lo enemigos fue rechazado por una patada de Arsh, los ojos del goblín se quedaron en blanco cuando su cabeza fue obligada a mirar en una dirección, solo que a una velocidad que su columna vertebral no pudo soportar. El resto del grupo ni siquiera pudo alcanzarlos, el pelirrojo extrajo con rapidez varias de sus dagas y las lanzó en una veloz sucesión, de modo que cuando uno de los goblín caía al suelo el siguiente lo hacía un instante después.

Los cadáveres inmóviles pronto estallaron convirtiéndose en una mera pila de polvo, en cuyo centro se hallaba una diminuta piedra.

—¿Estas son las cosas que el gremio compra? —Arsh se acuclilló y tomó aquella piedra, acercándola a sus ojos y girándola para analizarla desde todo ángulo posible—. No parece la gran cosa.

—Recuerda lo que nos dijo el capitán
—Melle había recogido el resto de piedras, así como las dagas que el pelirrojo había lanzado, las cuales devolvió a su dueño—. Entre más peligroso y retador sea el monstruo, mejor la calidad de estas piedras y el precio que pagará el gremio por ellas.

—Imagino entonces que ya podemos olvidarnos de hacernos ricos derrotando a estas cosas
—chasqueó la lengua y lanzó la piedra a su espalda, descartándola; Melle se apresuró y la atrapó en el aire.

—Por cierto, Arsh, yo también puedo pelear, no hay necesidad de… —paró en seco cuando el varón movió su mano en gesto desinteresado.

—Estos monstruos son tan débiles que ni siquiera necesito magia para derrotarlos, apuesto a que podría derrotar a uno solo con una bofetada —hizo el ademán, golpeando al aire—. Tal vez deberíamos bajar al siguiente piso.

Melle iba a responderle cuando se escuchó un estruendo: el de rocas cayendo con pesadez. Al principio tanto el pelirrojo como la fémina pasearon sus miradas a sus alrededores, temiendo un derrumbe, el capitán nunca les advirtió de la posibilidad de un colapso de los túneles, pero no por eso debían confiarse. Al cabo de unos segundos, descartaron que algo así estuviera ocurriendo, aún así, aquél sonido volvió a escucharse. Solo un intercambio de miradas bastó para que ambos aventureros decidiesen movilizarse en búsqueda de la fuente del sonido.

Siguieron avanzando hasta que el túnel se agrandó en un punto, ahí pudieron observar a un joven de cabellos blancos que estaba levantando rocas del tamaño de un buey, como si fueran cualquier cosa. Parecía estar buscando algo, porque apenas verificaba lo que había debajo de ellas las lanzaba a un lado y tras estrellarse, hacían aquel escándalo que les tomó por sorpresa.

—¿Rams?, ¿Rams eres tú? —preguntó Melle apenas cortaron distancias y pudo verlo mejor.

El aludido, que ya se encontraba inspeccionando debajo de otra roca dejó lo que estaba haciendo y se giró para encontrarse con la fémina y el pelirrojo.

—Hey —dijo con un tono desganado, levantando apenas su mano.

—¿Qu-qué… qué haces?

—Busco insectos
—lo dijo como si aquello fuese cualquier cosa, sin embargo, la respuesta le produjo un escalofrío a Melle.

—¿Y para qué buscas insectos? —Arsh ladeó la cabeza—. El capitán dijo que aquí solo podían haber goblins y otros monstruos con cabeza de perro.

—Escuche a unos aventureros decir que había insectos
—se quedó pensativo—, pero tal vez están en otro piso…

—Nosotros nos dirigimos al segundo piso, si gustas, puedes acompañarnos
—Melle parecía encantada con la idea.

—Hmm… tal vez ahí haya insectos… —Rams se llevó el dedo índice a la comisura de la boca en gesto pensativo, después asintió—. Iré con ustedes.

—Oye, yo solo dije que te acompañaría a ti para asegurarme de que no te mataran
—Arsh frunció el ceño—, yo nunca dije que estaba dispuesto a viajar en grupo —miró a Rams— y menos si debo ir con… —parpadeó.

Arsh miró más detenidamente al chico: poseía una mirada adormilada, sus cabellos estaba despeinados y tanto su rostro como ropa estaba cubiertos por un poco de polvo debido a su peculiar búsqueda de insectos, todo esto sumado a su baja estatura le hizo recordar la imagen de otra persona, más concretamente a la de un niño con poca suerte en la vida, tal vez orillado a vagar por las calles y…

—De acuerdo, de acuerdo, que la oveja venga con nosotros —lo señaló con el índice—, pero no nos retrasaremos para hacer búsquedas, si quieres encontrar un insecto más vale que lo hagas en el camino.

Antes de que Melle pudiera dar su opinión sobre ese último punto, una potente voz retumbó en las paredes, casi como si de un trueno se tratase. El trío la reconoció al instante, la voz inconfundible de su capitán. Y les estaba ordenando reunirse con él en la puerta al tercer piso.



Belgium Belgium Wan Wan
 

Aslan

Nuevo usuario
— ¿Así que aquí estás de nuevo? —dijo una semielfa con gafas, que rebuscó en sus archivos antes de mirarme —. ¿Conseguiste una Falna?

Asentí sin decir nada, mirando cómo volvía a rebuscar en sus archivos. Esa semielfa se llama Willow; es la que me atendió la primera vez, la que me dijo que me fuera porque no tenía una Falna. A pesar de eso, siempre me trató con amabilidad y diligencia, trabajadora y siempre con algún archivo o pergamino en las manos, como si Orario dependiera de sus pergaminos.

— Bien, me alegro por ti. ¿Qué familia te acogió? —me preguntó con amabilidad.

Fue Zeus —respondí alegre.

Entonces, los ojos de Willow se abrieron tanto que parecían que se iban a salir. Por un momento, se paralizó antes de volver en sí, parpadeando. Raikhan ya me había avisado sobre esa reacción.

— Permíteme un momento —dijo Willow mientras se iba a hablar con otros asistentes. Entonces, miré por la ventana, recordando cómo llegué aquí.

Eso fue hace casi dos años, cuando mi tribu me desterró y llegué a Orario. Había oído cosas sobre las mazmorras y cómo algunos elegidos conseguían fama y fortuna. Lo que no sabía era que todos los que se adentraban en la mazmorra necesitaban una familia, una Falna, y, por supuesto, no me dejaron ni siquiera registrarme. Willow también fue quien me atendió entonces y, amablemente, me sacó del Gremio. Lo intenté con un par de familias, que me dieron la negativa, antes de irme de Orario y circular por los exteriores sin rumbo fijo.
Fue en esos momentos cuando me encontré a Zeus. A pesar de que sabía cazar y tenía un refugio, estaba bastante desnutrido y hambriento cuando nos encontramos. En un principio, no sabía que era un dios, pero su presencia me ponía los pelos de punta. Después de una buena comida, que no pude rechazar, me lo contó todo y me propuso una prueba, la cual superé y me llevó a conocer a su familia. Había todo tipo de personas: humanos, hombres bestia, elfos…

Durante todo un año, estuve entrenando y conociéndolos, y, aunque muchos me gustaban, no podía evitar sentir que con algunos no podía llevarme bien.
Cuando Zeus anunció que iríamos por fin a Orario, me emocioné tanto que tuve que salir antes de empacar lo poco que tenía. Y ahora, estaba de nuevo aquí.
Willow volvió, ahora más calmada, pero claramente aún consternada por la noticia. Sentándose de nuevo ante mí, sacó una hoja en blanco para registrarme.

— ¿Tu nombre era Noah Valthorn, cierto?

Durante un largo rato estuvimos hablando; le conté en privado sobre mi habilidad y mi magia, todo lo que aprendí en el entrenamiento de Zeus.

— ¿Experiencia en combate?

¿Cuentan las veces que fui de caza?

Ella simplemente ladeó la cabeza.

— Los monstruos de la mazmorra no tienen nada que ver con los animales de afuera.

No te preocupes, me las apañaré —respondí.

— Está bien —suspiró Willow—. Viendo cómo eres, no dudo que querrás ir de inmediato a la mazmorra. No te detendré, pero no vayas más allá del nivel 2.

No mas del nivel 2, entendido —dije, asintiendo con la cabeza.

Salí del Gremio feliz y, sin inmutarme, fui directamente a la entrada de la mazmorra. Esperaba encontrarme a Raikhan y decirle algo, informarle de que ya podía ir a la mazmorra, pero no lo vi. Así que entré solo en las mazmorras.
Nada más entrar, noté el cambio: el aire era denso y pesado, y el olor a sangre, hierro y óxido inundaba cada rincón. Aunque no era muy agradable, era precisamente lo que esperaba de un sitio así. No pasó mucho tiempo cuando escuché un murmullo; no era humano ni de hombres bestia, eran monstruos de la cueva. Y, antes de darme cuenta, unos pocos kobolds aparecieron delante de mí y atrás, tratando de emboscarme. El intento me pareció adorable y, antes de que ellos me atacaran, me lancé hacia uno de ellos, dándole una patada que lo elevó y golpeándolo con el codo para estamparlo en el suelo, y así salir de la emboscada, pero…

¡Por dios, qué dolor! —dije mientras me sacudía el brazo del dolor. Eso no me lo esperaba: que unos simples kobolds fueran tan duros. Estaba claro que había subestimado la mazmorra; eso no era como un entrenamiento. Un movimiento en falso y adiós.
Me alejé del grupo en un par de saltos, agarrando los cestus que tenía atados en mi cinturón para ponérmelos en las manos. Ahora podía pegarles sin problemas.
Después de ponerme los cestus, no duraron mucho; los dejé totalmente golpeados y magullados, no podían seguirme ni tampoco hacer daño a nadie.

Cuando me adentraba en el segundo piso, escuché el grito de Raikhan: "¡Familia Zeus, encuéntrense conmigo en la entrada del tercer piso!"
Un grito resonó por todo el piso, seguramente también por varios pisos alrededor, pero el mensaje era claro. Siguiendo los ecos, me acercaba a la entrada, emocionado por saber lo que me esperaba.
 

Gennai

Eclipse Dynasty Member

El silencio del laberinto se quebraba solo por el roce de las botas contra la roca y el goteo constante que resonaba en algún rincón invisible. Vince avanzaba sin prisa, pero con la seguridad de quien no teme lo que pueda salir de las sombras. La humedad impregnaba sus ropas, y en el aire flotaba ese olor terroso y metálico que mezclaba polvo, sangre seca y moho. A su paso, un Kolbolt surgió entre las grietas, encorvado, los colmillos amarillentos brillando con el reflejo de la piedra luminosa. Vince no dijo nada; su mirada se mantuvo fija, fría, como si ni siquiera valiera la pena evaluar a la criatura. Un giro de muñeca, un corte seco en la garganta, y el cuerpo cayó con un golpe sordo. No desaceleró, no miró atrás.


-Inútiles -murmuró, apenas audible, con un tono carente de emoción. Sabía que esos enemigos no le darían nada más que experiencia mínima, una fracción insignificante en el largo y tedioso ascenso hacia un nuevo nivel. Eran obstáculos mecánicos, piezas defectuosas en una máquina que apenas lo entretenía.


El pasillo se estrechó, y en la penumbra, un grupo de Goblins apareció, gruñendo y agitando improvisadas armas oxidadas. Vince caminó directo hacia ellos, sin cambiar su respiración, su mirada fija en un punto más allá de las criaturas. El primero intentó abalanzarse, pero un tajo limpio lo detuvo en seco. El segundo recibió un empujón con la empuñadura de la daga que lo dejó contra la pared antes de que la hoja lo atravesara. El tercero ni siquiera alcanzó a gritar antes de caer. Tres cuerpos más que se sumaban al silencio, y nada que justificara el gasto de energía.


Sus pasos siguieron resonando, el eco deformado por la irregularidad de las paredes. No buscaba estos combates, no le importaban. Su meta era otra, algo que hiciera latir su corazón con la anticipación de un verdadero reto. Un sonido diferente llegó a sus oídos, tenue pero claro para alguien con su experiencia: un repiqueteo rápido, ligero, como el golpeteo de garras finas contra piedra. Vince detuvo el paso, cerró los ojos por un instante, y filtró el resto de ruidos. Ahí estaba de nuevo, más cerca, moviéndose en intervalos cortos.


Al doblar el siguiente recodo, lo vio. Entre el parpadeo verdoso de las piedras incrustadas en la pared, un destello de plumas mullidas de un verde amarillento rompió la monotonía del entorno. Un Jack Bird. La criatura tenía la silueta de un gallo, pero sus movimientos eran diferentes: calculados, tensos, listos para reaccionar al mínimo cambio. Sus ojos negros y brillantes lo observaban, y Vince supo de inmediato que había sido detectado.


Un Jack Bird no atacaba. No necesitaba hacerlo. Su defensa era la velocidad, esa agilidad imposible que le permitía desaparecer antes de que cualquier espada, flecha o hechizo alcanzara su posición. Pero Vince también sabía otra cosa: si lograba atraparlo, el botín sería enorme. Un millón de valis por un solo golpe certero.


-Finalmente, algo que vale la pena… -susurró, la voz helada, sin alterar el ritmo de su respiración. La daga giró en su mano, el metal captando un breve reflejo de luz antes de que volviera a sumirse en la penumbra. El Jack Bird dio un paso hacia atrás, las plumas del cuello erizadas, como si entendiera que la cacería estaba a punto de comenzar.


El aire entre ambos se tensó. Vince desplazó el peso a la pierna trasera, listo para impulsarse. Cada músculo estaba preparado, pero su rostro seguía inexpresivo, sin la euforia que otros mostrarían ante semejante oportunidad. Para él, no era suerte: era trabajo, precisión, cálculo. Sabía que tendría una sola oportunidad. El más mínimo error, y lo vería desvanecerse en un parpadeo. El sonido de las garras del ave golpeando la roca volvió a escucharse, más rápido ahora. Vince dio un paso, y el Jack Bird giró, iniciando su huida.


La cacería había comenzado.

Shulman Shulman aqui algo mientras tu y Hathaway Hathaway vienen a mi (?)
 

Wan

Nuevo usuario
| 𐓏 |​

No sabe si es suerte, pero terminó acompañado de Arsh y Melle justo en el instante que la voz imponente del capitán anunció el nuevo punto de encuentro.​

Miró de reojo a sus familiares, sonrió a sus adentros al ver el ceño fruncido en el rostro de Arsh, y casi por inercia, pudo leer las intenciones de Melle de tal vez confortarlo y darle un poco de paz. No se consideraba precisamente cercano con alguno de los dos, pero ha tenido la oportunidad de observarlos, incluso algunas veces Melle se ha acercado con algunos dulces, también reconoce la melodía con las que suele arrullar de noche, mientras que el ímpetu y la agresividad del pelirrojo le resultan fascinantes. Recordando que se quedó observando más de un entrenamiento del pelirrojo…​
Aunque nunca convivió precisamente con ambos.​
En más de una ocasión se dejó vencer por la pereza, optando por dormitar en un árbol sobre convivir con sus familiares, tal vez por eso resultó tan ajeno a las noches indecorosas de su tribu. Se quedó divagando en sus pensamientos, la mayoría triviales, hasta que el chasquido de los dedos de Arsh y el leve toque en su hombro por parte de Melle lo devolvieron en sí.​
¿Acaso no escuchaste? — se quejó el más alto. Himba ladeó la cabeza confundido. — El ruidoso aquél nos llama.¿Ruidoso? La confusión en el albino continuó, sobre todo por tal adjetivo, había muchos ruidosos, entre ellos las personas que salían gritando de este lugar. Melle acentuó su tacto sobre su hombro, dedicando una sonrisa suave para atraer su atención.​
Se refiere al capitán. — tradujo la violinista. Rams miró unos segundos a Melle antes de alternar hacía Arsh, notando el énfasis en su ceño fruncido y como roía los dientes ligeramente.​
Como si no fuera mi intención ir más allá. — farfulló entre dientes. Comenzó a caminar sin mayor miramiento, importándole poco –o al menos según apariencias– si ambos se quedaban más atrás. — ¡Muévanse! — ordenó.​
Una sonrisa se pinceló suave y perezosa en el rostro pálido de la oveja. Comenzaba a entretenerse de la actitud de sus menores, y ciertamente, le resultaba extasiante el convivir con ambos. Le gustaba el espíritu confrontativo de Arsh, y podía olisquear la llama que Melle mantenía controlada. La piel comenzaba a erizarse y un sentimiento de adrenalina le asfixiaba.​
¿Vamos? — invitó con dulzura. Himba asintió, indicándole con apenas un gesto que se adelantara, él cubriría la retaguardia, y Arsh el frente.​


➤ Fin del post ~

Increíblemente llevo 3 días escribiendo esto (?) pensé que Blair me ganaría .3. Dizque yo iba a meterle más pero ni el tiempo ni la inspiración me favorecieron, so... pero que Everyday Everyday sólo le pegue a Belgium Belgium (?)

Mi pequeño aporte en lo que tengo tiempo y Blair postea 👀
 
OP
OP
Blair

Blair

So tired.
Administrador
¡Cuidado! — Aquella frase no llegó lo suficientemente rápido, e incluso si lo hubiera hecho, era altamente probable que el receptor de la voz no hubiese tenido tiempo de reaccionar de todos modos. La flor que había emergido del suelo no tuvo dificultad alguna en engullir el cuerpo del humano en su totalidad.

El grito consecuente fue ahogado por otra planta emergente; las lianas rompieron el suelo y los pétalos se volvieron visibles apenas momentos antes de que la “boca” de la Viola hiciera acto de aparición. El cuerpo del segundo desapareció tan rápido como el primero, ante los ojos horrorizados de su acompañante, quien había logrado alejarse apenas lo suficiente gracias a su técnica de escape. El varón apretó sus puños a la par que las lágrimas recorrían sus mejillas, sin pensarlo más comenzó a correr, dispuesto a abandonar la mazmorra tan pronto le fuera posible.

La llegada al gremio fue intensa, sus piernas apenas le contestaban y más de uno había intentado detenerlo para cuestionarlo, pero tenía una única misión: informar de lo sucedido al Gremio. Apenas obtuvo la atención de uno de los trabajadores comenzó casi a vomitar sus palabras, dando la impresión incluso de que lo que decía no tenía ni pies ni cabeza. Finalmente, frustrado por todo lo que lo rodeaba, el aventurero se golpeó a sí mismo en la cara para obligarse a decir algo coherente para los que lo escuchaban.
¡Hay Viscum y Violas en el piso 15!
¿Qué?

El caos se desató casi al instante, con los trabajadores del Gremio movilizándose tan rápido como les fuera posible. Ambos monstruos solían mantenerse en los pisos profundos, aquellos que requerían que los aventureros fueran como mínimo nivel 3, pero preferiblemente nivel 4; el hecho de que estuvieran en los pisos intermedios solamente significaba malas noticias, ¿cuántos aventureros habrían muerto ya? Ninguno que fuera inferior a nivel 3 podría hacerles frente, incluso podría considerarse un milagro que aquel que hacía el reporte siguiera con vida.
¿La familia Loki?
En los pisos inferiores, no podremos enviarles un mensaje sin atravesar el piso 15.
¿Hestia? —Su interlocutor negó con la cabeza.
¿Quién está disponible?
Zeus.
Pero… la mayoría son nivel 2.
Conquistaron todos los pisos superiores en su primer día en Orario, ni siquiera tenían un mapa consigo. Son nuestra mejor apuesta en este momento.
La única… Contáctalos.

[...]

¿Qué opinas, Padre? — Raikhan yacía de brazos cruzados recargado contra el muro del balcón, Zeus se notaba pensativo.
¿Los consideras listos?
Será arriesgado, pero si trabajamos juntos debe ser posible. — Se irguió ligeramente y miró hacia arriba, analizando las estrellas que se extendían a lo largo y ancho del cielo. — A decir verdad, creo que la situación nos cae como anillo al dedo… Estoy seguro de que más de uno podrá usar esto para subir de nivel y quién sabe, quizá al menos uno de ellos puede despertar eso
Oh, ¿eso crees?
Sí, este grupo… mis hermanos… Los veo capaces. Enfrentar enemigos de este calibre, en una situación crítica, es el momento ideal.
Sabes mejor que nadie que esa habilidad no necesariamente se desbloquea en pelea.
Lo sé, pero no está de más intentarlo. Es una buena oportunidad para hacerlo y de cualquier modo alguien tiene que lidiar con la amenaza; nuestra reputación será aún mejor si podemos detener lo que sea que esté pasando en la mazmorra.
Está bien Taiga. Cuida a tus hermanos y llévate a Lily contigo… Tienen que mantener las armas listas para todo.

[...]


Tres horas habían transcurrido desde la conversación entre el capitán de la Familia y Zeus, los aventureros se encontraban ahora descendiendo por la mazmorra de manera organizada y apresurada, a sabiendas de que aquel encargo era peligroso y urgente a partes iguales.
No debemos perder tiempo, monstruo que vean, monstruo que debe morir. No nos detendremos por las gemas, solamente descansaremos cuando sea necesario. — La voz del hombre tigre era firme, a su lado la Elfa se aseguraba de tener lo que necesitaba para la expedición; el hecho de que ella estuviera en la mazmorra con el resto decía mucho de la dificultad del encargo, tenía que hacerse cargo de que el equipo de su familia estuviera en su mejor estado para la batalla.


==========================================================

  • Como pudieron ver, la Familia Zeus fue llamada por el Gremio para encargarse de una amenaza inminente. Monstruos que usualmente se encuentran en los pisos profundos aparecieron en los intermedios y están cobrando más vidas de las que se pueden contar. La misión es clara: viajar al piso 15 y derrotarlos. Hay al menos 3 Viscum, por cada Viscum hay al menos 10 Violas (y aumentando).
  • La información de la habilidad Divina Physis ha sido agregada al post principal.
  • Ningún miembro de la familia (personajes jugables) conoce la existencia de dicha habilidad, Raikhan y Lirael no compartirán la información a los demás sino hasta que la desbloqueen/habiliten individualmente, en dicho caso, se les pedirá discreción debido al tipo de habilidad (su rareza, efectos, etc.) y la creencia de que conocer la existencia de la habilidad podría provocar que el aventurero “pierda el camino” por querer enfocarse en desbloquearla/conseguirla. (Obviamente los demás personajes notarán el cambio en las habilidades/magias de los que ya la desbloquearon, pueden jugar con ello como gusten para sus relaciones interpersonales).
  • Todos los personajes jugables tienen permitido desbloquear Divina Physis a partir de este momento, favor de tomar en cuenta los requisitos de activación (los encontrarán en la información de la habilidad) para cuando lo realicen. Si desean NO desbloquearla por el momento, no hay ningún problema. [Dentro de lo posible, traten de que el desbloquearla sea genuinamente algo que desarrolle a su personaje, para que no sea simplemente un “ah, me desperté y se activó”]
  • Al momento de que Divina Physis se activa, TODAS las habilidades y magias del usuario pueden ser personalizadas (ya no tendrán que atenerse a las de la wiki); pueden borrar las magias existentes y agregar nuevas, o modificar las existentes para que sean más acordes a su personaje (usarlas como “base”).
  • Divina Physis siempre será una habilidad adicional que no entra dentro del conteo “límite” de sus habilidades por nivel (De preferencia ponerla al inicio -como en la ficha de los NPC-).
Shulman Shulman Hathaway Hathaway Maka Maka Belgium Belgium Everyday Everyday Gennai Gennai Lian Lian Aslan Aslan Wan Wan

 
Arriba