Evento Sueños Veraniegos

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Al final tuvieron que pedirle su propio plato de comida a Victini, quien decidió acomodarse justo en el centro de la mesa con los entrenadores. Aún con todo, el legendario siguió robando ocasionalmente algún bocado de los platillos del rubio y el castaño, tal vez aferrándose al dicho "el pasto siempre es más verde del otro lado". Los equipos de ambos entrenadores también se veían satisfechos, más de uno agradeció ser regresado a su Pokéball para poder continuar con la digestión en total tranquilidad.

Ambos entrenadores y su inesperado invitado degustaban ahora el postre.

—Me pregunto que estará haciendo Alejandro en este momento —soltó de repente el rubio, Adrián sufrió una especie de escalofrío.

—Ni te atrevas a mencionar su nombre —le amenazó con el tenedor.

—¿Por qué?, siempre hemos hecho un buen equipo.

—Las cosas siempre salieron bien porque yo estaba ahí con ustedes
—le corrigió—. Y lo digo porque ya me sé cómo funciona esto: primero lo mencionas y después da la casualidad de que también anda por aquí.

—¿No crees que eso es muy exagerado?
—Adrián se limitó a llevarse un trozo de pastel a la boca y mirarlo con el ceño fruncido—. Por cierto, ¿cómo van las cosas con Ryoko?, ¿por fin han empezado a salir o algo así?

Yagami abrió los ojos de par en par y por poco se atraganta con el bocado, comenzó a toser y requirió de darle un largo trago a su vaso de agua.

—¿Dije algo malo?

—Sí, siempre sales con tus tonterías
—se quejó el castaño—. No la he visto en mucho tiempo y por mi mejor.

—Pero entonces ustedes dos no…

—¡Que no! ¿Cómo rayos se te ocurrió eso?

—Bueno, si lo piensas bien y analizas todas las pistas...
—comenzó el rubio, mirando hacía el techo en deje pensativo mientras su imaginación comenzaba a andar.

Victini aplaudía encantado viendo a esos dos discutir, lo más probable es que no entendiese ni un quinto de lo que estaban diciendo, pero desde su perspectiva debían estarse divirtiendo. En ese instante sus orejas comenzaron a moverse, captando algún sonido llamativo cerca de ahí. El legendario miró sobre su hombro descubriendo un cúmulo de personas y Pokémon cerca de la playa, formando un gran circulo donde en el centro parecía estar ocurriendo un combate. Los ojos del pequeño irradiaron emoción.

De un salto el ígneo llegó a la cabeza de Adrián.

—¡Tini, victini! —Comenzó a dar golpecitos al castaño con su mano, a la par que señalaba sin descanso hacia la playa.

—¿Qué sucede Victini? —Andrell miró con curiosidad hacía donde apuntaba el Pokémon—, ¿pasa algo? ¿Quieres ir a la playa? —se puso de píe para ver mejor.

—Perfecto, puedes llevártelo y así me dejan en paz los dos —suspiró Yagami.

—Creo que hay algún tipo de evento en la playa, ¿sabias algo de eso?, hay mucha gente —Siegfried frunció el ceño, tratando de ver mejor.

—Yo solo vine aquí a relajarme, no ha distraerme con tontos eventos…

—Parece ser una especie de torneo… Oye, ¿qué esos no son líderes de gimnasio?


Apenas mencionó aquello, el castaño se paró de golpe y le empujó a un lado con tal de tener un mejor campo de visión. Incluso desde ahí, Yagami pudo distinguir a tres figuras que reconoció vagamente, después de todo alguien interesado en superar la liga tenía que al menos conocer un poco sobre los líderes y sus especialidades.

Sin decir nada, Adrián emprendió su marcha hacía la playa, con Victini en su cabeza dándole ánimos por haber tomado esa decisión. Andrell iba a seguirlos, cuando sintió que alguien le estaba observando. Al girarse vio al mesero que le clavaba una mirada amenazante.



—Ya te lo he dicho, si quieres enfrentarte a los líderes deberás esperar, están dándole prioridad a los combates en equipo —Cuando Andrell consiguió alcanzar a su "hermano" y a Victini, estos se encontraban hablando con un sujeto alto y con un chaleco que lo señalaba como salvavidas—. O si quieres acelerar el proceso, has equipo con alguien.

—¿Estás de broma? —Adrián se cruzó de brazos—. ¿Sabes cuántas medallas tengo, o si quiera con quién estás hablando? Yo no debo hacer equipo con nadie, al contrario, esos tres deberían hacerlo si quieren tener oportunidad contra mi: soy el mejor entrenador de toda Aleria —en su cabeza, Victini se había erguido, llevando sus manos a su cadera y levantando su mirada transmitiendo un porte de superioridad.

—Mira, podrías ser el campeón y eso no cambiaría las cosas —le respondió el tipo, mostrando un deje cansado en su rostro, cabía la posibilidad de que no fuese el primero en intentar desafiar las normas—. Ellos me pidieron ayuda, me dieron una reglas y mi tarea es hacerlas cumplir. Sin excepciones.

—Yo puedo ir con él
—tanto Adrián como el salvavidas se giraron para verle en ese momento.

El rubio esbozó una sonrisa llena de confianza y alzó su dedo pulgar; el sol había sido cubierto por un par de nubes en ese momento, pero una abertura permitió que un rayo de luz pegase directo contra el rostro de Andrell haciendo que sus orbes verduscos y su cabellera rubia parecieran brillar por un instante, dándole el porte de algún modelo que estaba a punto de pronunciar algún eslogan en televisión. Yagami puso los ojos en blanco, mientras que el salvavidas tuvo que parpadear un par de veces, como quien se ha sorprendido así mismo mirando directo al sol.


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Cosa del Mal
Oh por dios — decía una muy preocupada Margaret en medio del polvo que se había elevado por las explosiones.

No te preocupes — tosía Anthony. — Todos los ataques chocaron, no se golpearon directamente.

Ambos entrenadores vieron a Umbreon saliendo de la nube de polvo esquivando un rayo confuso por parte de Grumpig y contraatacando con ataque rápido para darle una tacleada al tipo psíquico.

Por otro lado, Primarina usaba sus burbujas para movilizarse por el terreno mientras Ludocolo las explotaba utilizando golpes furia y empujando a Adela con pistola agua. Al estar nuevamente en el suelo, la león marino usó canto para adormecer a su contrincante evitando que se acercara a ella.

En la batalla de Noivern, este evadía las cuchilladas del mono blanco para luego apartarlo batiendo sus alas y enviando contra este un tajo aéreo.

— La entrenadora de Vigoroth fijo su mirada en el combate de su Pokémon luego de mirar los alrededores, luego hizo una seña con su cabeza al mono, quien asintió para luego comenzar a golpearse el pecho usando alboroto causándole molestia en el oído al murciélago.

Nov, veamos quien es más ruidoso aquí, usa estruendo — dijo el de lentes a su Pokémon.

Si te molesta el ruido del mono, deberías taparte los oídos ahora — comentaba Arturo mientras llevaba sus manos a sus oídos viendo como Maggie hacia lo mismo siguiendo su consejo.

El par de ataques de sonido chocaron y aturdieron a más de uno al igual que los otros Pokémon en el campo.

¿Kuroga, todo bien? — Preguntó el de cabello azul a Umbreon que agitó un poco la cabeza saliendo del aturdimiento para luego asentir. — Bien, bola sombra contra el cerdito.

Grumpig, esquívalo — indicaba el joven Uchiyama al tipo psíquico que rebotó sobre su cola para evadir la bola sombra del Umbreon Shiny, sin embargo, esta subió debido al uso del movimiento psíquico de Kuroga logrando golpear al compañero de Jayden.

Rayo burbuja — dijo Kyle a Ludocolo, quien no dudó en seguir sus instrucciones.

Viento hielo, Adela — respondió Margaret para que la león marino contraatacara.

El par de movimientos chocaron dejando una pequeña lluvia de escarcha por la combinación de ambos. Casi inmediatamente, la cabeza de Ludocolo brilló atacó a Primarina usando Cabezazo Zen el cual golpeó directamente a la tipo agua.

¿Estas bien, Adela? — Habló preocupada la rubia al ver a su Pokémon en el suelo intentando recuperarse del cabezazo.

P-pri — asintió Primarina incorporándose.

No creo que puedas ganar usando la fuerza — comentó Wright atrayendo la atención de la mujer de ojos azules. — Intenta desestabilizarlo y luego ataca.

Yo le congelaría las patas y luego atacaría — intervino Pendragon.

Adela solo sabe viento hielo como movimiento de hielo — contestó Maggie viendo al de cabello azul enarcar una ceja. — Oye, no se mucho sobre como enseñar nuevos movimientos a mis Pokémon, ¿vale?

¿Qué? Yo no dije nada — dijo James alzando las manos a modo de rendición.

Pero lo pensaste — respondió Anthony con suspicacia.

Grumpig, campo psíquico — indicó Jayden a su Pokémon.

En pocos segundos, el lugar comenzó a deformarse con ondulaciones rosa, lo cual desestabilizó a Noivern dándole oportunidad a Vigoroth de atacar, sin embargo, este terminó siendo golpeado por un látigo por parte de Umbreon mientras Primarina usaba campo niebla para dificultar la vista de casi todos dándole ahora ventaja a November.

Una nueva ronda de chillidos y gritos de los Pokémon se escuchó desde el fondo de la niebla, viendo ondulaciones de la misma por todo el movimiento de los Pokémon en el interior, lo que preocupaba a Margaret mientras que Anthony, Arturo y los demás lo veían como solo un episodio más. ​

***
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—¡Adelante Nov, Pulso Dragón!

El dragón murciélago abrió las fauces a medida que un torbellino de energía comenzaba a generarse en su boca. Aunque la neblina seguía en el campo funcionando como un bloqueo visual, Noivern no necesitaba tener contacto visual con su enemigo para saber dónde se encontraba, para eso tenía sus grandes orejas: apuntó y disparó.

Vigoroth se percató de la onda de energía ya cuando la tenía prácticamente encima, tras recibir el impacto de lleno fue enviado a rodar un par de metros, consiguiendo frenar aquel movimiento empleando sus garras. Pero antes de que el Pokémon mono pudiese dar un respiro, su enemigo emergió al otro lado de la cortina con las fauces abiertas de par en par, consiguiendo atrapar entre las mismas su brazo.

—¡Vigoo! —chilló el Pokémon, más pronto se recompuso abriendo las garras de su extremidad libre y las envió contra el murciélago en repetidas ocasiones, Golpes Furia.

November aguantó un par de ataques, entonces sus ojos y cuerpo se envolvieron de un aura celeste que se propagó hasta envolver al mismo Vigoroth, fue ahí cuando el Pokémon normal comenzó a sentirse mucho más ligero de lo que recordaba: el murciélago movió su cuerpo, tomó impulso y acto seguido envió a las alturas al mono.

—¡Vigooo!

—¡Acabalo, Tajo aéreo!

—Noi, noi
—Noivern batió sus alas y se lanzó tras su contrincante, a medida que ascendía sus alas fueron iluminando de un color blanquecino.

—Ventisca —soltó Christa, cual sentencia. Y de cierta manera, lo era.

Vigoroth infló su pecho de aire y después lo expulsó, solo que en lugar de ser un aliento ordinario este se trataba de un torrente gélido que dio de lleno contra el murciélago. Al principio, el dragón resistió el golpe, sin embargo, pronto su cuerpo comenzó a congelarse y de un momento a otro sus extremidades dejaron de moverse, por lo que ahora comenzaba su caída al suelo.

—¡Nov! —Wright miró la escena estupefacto. Su Pokémon acababa de recibir un ataque super efectivo contra su combinación de tipos, nunca se imaginó que Vigoroth pudiese tener un movimiento así entre su repertorio.

«—Fuerte —Tony parpadeó al escuchar la voz de su Pokémon en su cabeza gracias a su habilidad, telepatía—. ¡Ganar! »

¿Significaba aquello que Noivern rechazaba ser derrotado aún? Anthony sonrió ante la convicción de su Pokémon.

—¡Usa vendaval!

Los ojos de Nivern se afilaron.

—¡De nuevo, ventista! —La especialista de tipo normal parecía despertar de su letargo.

Ambos Pokémon abrieron sus fauces y expelieron sus movimientos basados en corrientes de viento: la tormenta gélida de Vigoroth pronto chocó contra un feroz remolino, ambas corrientes chocaron entre sí, dispersándose en el punto de su encuentro y entonces la tormenta liberada por Noivern ganó fuerza hasta engullir el viento helado y a la fuente de la misma.

Noivern cayó por fin al suelo, quedándose tumbado en su posición. Vigoroth cayó cerca suyo, al principio hizo el ademán de erguirse, pero pronto dejó de intentarlo.




—Grumpig, Psicocarga —fue la orden de Jayden.

El puerco bípedo extendió sus brazos a los costados mientras se concentraba: de pronto trozos de arena, conchas se apelmazaron y fueron presionados por una fuerza abrumadora hasta convertirlos en algo similar a una roca, acto seguido estos fueron disparados cual enjambre furioso contra un sorprendido Umbreon.

—¡Kuroha, esquiva usando Ataque rápido! —le ordenó Pendragon.

El Pokémon sombrío se impulsó al aire pegando un salto, después se movió con destreza yendo directo hacía el primer proyectil enemigo solo para usarlo como mera plataforma y moverse al siguiente, repitiendo la acción hasta convertirse en una mancha apenas visible, sobrepasando la ofensiva enemiga para concluir su camino asestando un golpe contra el rechoncho enemigo.

—¡Bola sombra!

Umbreon abrió sus fauces para revelar cómo estaba recolectando energía sombría de los alrededores, solo para después enviársela a quemarropa a Grumpig.

—Gruuu… gruuu… —canturreó el puerco mientras trastabillaba hacía atrás, para por fin caer sobre sus cuartos traseros y quedarse así.

El público estalló en emoción cuando Jayden decidió regresar su Pokémon, reconociendo la victoria de James.



Ludicolo estiró sus manos para enviar contra Primarina una Energibola, la sirena a pesar de no encontrarse en su elemento consiguió moverse cual serpiente por la arena para evitar ser golpeada por el proyectil y no solo eso, ir acortando distancia poco a poco.

—Acercarte demasiado solo va a darte problemas —le advirtió Gale—. ¡Hoja mágica!

El Pokémon con apariencia de Mariachi comenzó a moverse de un lado a otro, interpretando una peculiar danza: como si fuese un árbol, hojas comenzaron a caer desde su sombrero, pero antes de caer por completo al suelo fueron recubiertos por un aura multicolor que les hizo volver a elevarse. Con un simple ademán de su mano Ludicolo envió aquellas hojas en contra de Primarina.

—¡Adela…! —Maggie solo alcanzó a pronunciar aquello como grito de advertencia, por fortuna, a su Pokémon le fue suficiente para apartarse con un movimiento brusco y esquivar la primera oleada.

—Eso no será suficiente —sentenció Kyle, al instante su Ludicolo movió sus manos como si estuviera tirando de algo: las hojas mágicas que Primarina esquivó ahora volvían hacía él, intentando golpearla en el proceso.

«—A este paso, Adela será alcanzada —pensó Maggie—. Si solo… —algo se le había ocurrido»

—¡Acua Jet!

La foca se impulso al mismo instante que un torrente de agua envolvía su cuerpo, acelerándose como si de un torpedo en medio del agua se tratase, Ludicolo solo alcanzó a abrir los ojos de par en par cuando terminó estrellándose contra su cuerpo. Sin embargo, aquel movimiento no haría mucho daño debido a la combinación de tipo del Pokémon del líder.

—¡Con todo, usa fuerza lunar!

Primarina elevó sus aletas al aire mientras liberaba una nota vocal digna de una cantante de opera, creando a la par un orbe de luz platinada que envió contra Ludicolo, quien solo había conseguido tomar un respiro y erguirse tras el ataque anterior.

—Coloo… —el Pokémon cayó con pesadez hacía adelante, como si de un ladrillo se tratase. Pero a diferencia del resto de combatientes derrotados, este parecía solo haberse quedado dormido.

—Bien hecho, veo que poco a poco te dejas llevar por el momento —Le reconoció Kyle, mientras la esfera en su mano envolvía a Ludicolo en una luz rojiza y luego lo resguardaba en su interior.

Maggie no pudo evitar sonrojarse ligeramente ante el halago del líder.



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Eso cambia las cosas —dijo el trabajador, asintiendo. Sacó un bolígrafo y apuntó con él en las hojas que llevaba en las manos—. Decidme vuestros nombres y contra cuáles líderes de gimnasio deseáis pelear. En cuanto estén dispo...

Un momento —interrumpió Adrián bruscamente.

Cogió a Andrell de la camisa y tiró de él para conducirlo a una esquina. Con su fuerza no hubiera podido mover ni un sólo músculo del rubio, pero Andrell se dejó arrastrar, a sabiendas de la discusión que daría a continuación ahora. Estaba preparado. Victini corrió detrás de ellos con sus cortas patas.

No voy a luchar contigo contra líderes de gimnasio —sentenció el castaño con una mirada seria.

Es la única manera de que te dejen entrar.

Pues les haré entrar en razón.

¿Cuál es el problema, hermanito? ¡Daré la talla! ¡Hacemos buen equipo! Nuestra química en combate es legendaria. De hecho, sí, es legendaria contra legendarios —Victini se rio y Andrell también, pero Adrián tuvo ganes de soltarlo un bofetón. El rubio sonrió—. No te molestaré.

¡No es lo mismo el fin del mundo que obtener una medalla!

Andrell se calló. ¿Así que era eso? Claro que era eso... Rememoró algunas conversaciones con su hermanito. Él siempre tenía como objetivo alcanzar al campeón de Aleria, ser el mejor entrenador. Cada vez que visitaba y luchaba contra un líder de gimnasio, la victoria era la recompensa de los frutos de su esfuerzo. Si él se metía en medio, era como decirle que necesitaba de ayuda, que esa medalla nueva no contenía el mismo valor que las anteriores. Se rascó la oreja. ¡Su hermanito era tan serio cuando quería!

Míralo de este modo —Andrell colocó sus manos en los hombros de Adrián—. Al tener que enfrentarte a dos y encima tenerme a mí como molestia, al ganar demostrarás que puedes con todo —Separó la mano y la convirtió en puño, dándole ánimos.

Adrián lo observó durante unos segundos con la ceja alzada. Manipular al castaño era un arte que Andrell había perfeccionado a lo largo de los años. Sabía exactamente lo que debía decir para hacerle entrar en razón.

¡En estos momentos están libres los líderes de gimnasio Kyle Gale y Christa Stelle!

Cualquier pensamiento que pudiera cruzar en esos instantes por la mente de Adrián desapareció al percatarse de que otras personas corrían hasta allí para apuntarse. O era más rápido o a lo mejor no tenía otra oportunidad similar en su vida. ¿Quién podría presumir en el futuro que él, el mejor entrenador y futuro campeón, había derrotado a dos líderes a la vez?

Y sin confirmar nada, le dio una palmada a Andrell en el codo y lo instó a seguirle. Estaban cerca y regresar con el trabajador no les llevó más de dos segundos.

Apunta —Adrián toqueteó la hoja con su dedo—. Adrián Yagami y el cono.. Andrell. No sé cuál es tu apellido.

Ay, hermanito, eso lastima mi corazón.

Di tu apellido de una vez para que podamos empezar.

Andrell lo escribió él mismo al tener uno más complicado.

Perfecto —El chico se hizo a un lado para permitirles entrar—. Esperad en los bancos. En cuanto la zona del combate esté de nuevo preparada, dará comienzo.

Adrián fue el primero en adentrarse en el edificio, seguido de Andrell y Victini. El resto de gente se quedó atrás, lejos, como sombras que no importaba a nada ni a nadie. Porque así era para el castaño. En cuanto su mente se activó, en cuanto aceptó que estaba a punto de pelear contra dos líderes de gimnasio, todo en él cambió. Andrell también se puso un poco nervioso, frotándose las manos, pero ver así a su hermanito lo sorprendió. Era una persona distinta.

En el recibidor hacía frío. El aire acondicionado del techo estaba a muy baja temperatura. Había varios bancos y sillones, para que pudieras elegir dónde sentarse. Plantas por todas partes, un pequeño acuario de peces y una televisión enorme donde mostraban el campo que usarían: parecía un parque de atracciones, con una noria, columpios que no tocaban el suelo, un barco pirata, pelotas de goma del tamaño de un Snorlax y todo el suelo era una piscina, con superficies para que los pokémon pudieran saltar. El líder de agua estaría en su salsa.

Los segundos se tornaron horas y entonces, finalmente, una chica salió a recibirlos. La pantalla de televisión se apagó en ese momento.

Kyle Gale y Christa Stelle les están esperando.

Pasaron por un pasillo oscuro hasta que las intensas luces del campo de batalla los obligaron a taparse los ojos. Las gradas estallaron en gritos, pero no por ellos. Los líderes se hallaban al otro lado, entrando también. Ni Kyle ni Christa saludaron a su público. Ella se limitaba a mirar a todos lados y a ninguno, Kyle se fijó en sus rivales. Y no venían solos: al lado de la chica caminaba un Pokémon con malos humos: Tauros. Iba meneando la cola y bufando, como si estuviera en la necesidad de proteger a su entrenadora de todos los presentes. Por si el dúo de desafiadores tenían dudas, pronto averiguaron que la elección de Kyle también estaba presente: la piscina se iluminó. Dos antenas con esferas en las puntas chispearon y un pez abisal pegó un salto, animado, para después meterse rápidamente en el agua otra vez. Andrell y Adrián lo reconocieron, pues no eran novatos: Lanturn.

Bienvenidos —dijo Kyle sin alzar la voz—. No creo que se requiera decir nuestros nombres. Habéis aceptado el reto sabiéndolo. Por lo...

Pues yo soy Adrián Yagami —contestó el de cabellos desordenados en voz mucho más alta, señalándose con el dedo— y vengo a patearos el trasero. Especialmente a ti, entrenador de agua. Prepara la medalla, después de los combates será mía.

Kyle no respondió a la declaración. Cambió el objetivo a Andrell, esperando a que se presentara.

¡Ah! Mi nombre es Andrell Siegfried. ¡Un placer!

Y entonces, ambos hermanitos apretaron el botón de sus respectivas pokeball. Del rubio emergió un monstruo de metal, con un ojo resaltón de color rojizo. Magnezone giró sus imanes. Por parte de Yagami, Goodra apareció y se sorprendió de estar invitada a un combate tan importante. Era la "pequeña" del grupo de dragones, no estaba lista... ¡Sí, sí lo estaba! Le dedicó una sonrisa de agradecimiento a su entrenador, el cual se la devolvió y la animó con un levantamiento de pulgar.

Magnezone la saludó, intrigado. ¿Iban a trabajar en equipo? Goodra supuso que sí, también curiosa.

Una campana sonó y la contienda dio inicio.


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Como era de esperarse, una vez que los cuatro Pokémon se presentaron en el campo de batalla los siguientes segundos fueron de silencio absoluto, donde los contendientes se miraron los unos a los otros. Incluso el público permaneció en silencio esperando el primer movimiento, era posible que más de uno creyese que los entrenadores hacían lo mismo, permanecer expectantes hasta que otro actuara primero a fin de responder, sin embargo, esto no era así: el combate ya había comenzado, en la cabeza de cada entrenador.

—Lanturn, trueno.

El Pokémon de Kyle emergió del agua pegando un salto, pequeñas gotas salieron desprendidas de su cuerpo creando así una estela brillante mientras ascendía, pero aquellas perlas se evaporaron cuando una violenta carga eléctrica rodeó al Pokémon y después salió disparada hacía Goodra.

—¡Esquiva! —ordenó Adrián.

Andrell desvió su atención hacía el castaño y su compañero dragón, pero en ese instante la voz de Christa captó su atención.

—¿Se te olvidó que yo soy tu contrincante?

Tauros cargó con velocidad y después saltó a la primera plataforma, siguió avanzando y saltó a la siguiente, repitiendo el proceso hasta cortar distancias con Magnezone en cuestión de un parpadeo. Cuando Andrell reaccionó ya era tarde: su pokémon recibió el embiste enemigo, siendo enviado contra una de aquellas plataformas.

«—No debí distraerme… —frunció el ceño»

—Términalo ya, lanzallamas —dijo mientras desviaba su atención a una de las atracciones dentro del sitio ¿Tan segura estaba de su Pokémon? Pero sin dudas aquel movimiento pondría en serios problemas a Magnezone si lo recibía de lleno.

Tauros tomó un largo respiro.

—¡Supersónico!

Magna, aún tratando de recomponerse del impacto, atrajo sus imanes contra su cuerpo mientras los hacia girar, produciendo de esa manera una estridente melodía que llegó hasta Tauros. El tipo normal sacudió su cabeza y profirió un resoplido cuando aquel horrendo ruido consiguió internarse hasta lo profundo de sus oídos, más no evitó que continuase con su ataque: abrió su boca y expulsó una lengua de fuego, misma que pasó justo a un costado de Magna quien por fin había vuelto a levitar.

—Bien, le has confundido, ahora usa onda trueno.

—Como si fuera tan fácil, esquiva.


Magnezone dispersó una corriente eléctrica a su alrededor, sin embargo, Tauros solo pegó un salto justo cuando iba a recibirla de lleno, consiguiendo evitarla.

—Fuerza equina.

«—¿Continuará atacando a pesar de la confusión de su Pokémon?»


Tauros había demostrado tener un arsenal variado para enfrentar a Pokémon del tipo acero como Magnezone, hasta cierto punto era algo esperable de una líder de gimnasio. La confusión bien podría hacerle fallar sus movimientos, pero arriesgarse a que consiguiera conectar uno de ellos podría ser fatal. Lo mejor sería tomar precauciones y garantizar un golpe devastador.

—¡Magna, levitón! —Magnezone asintió, su cuerpo se iluminó tenuemente mientras ascendía, logrando así volverse por completo inmune a ataques de tierra como fuerza equina—. Fijar blanco —Los tres ojos de Magnezone se centraron en Tauros.

—Lanzallamas.

Tauros agitó su cabeza con brusquedad y clavó su mirada en Magnezone. Abrió su boca y expelió una lengua de fuego que dio de lleno contra el eléctrico: si bien no emitió grito de dolor, Andrell pudo ver cómo su cuerpo se sacudía con brusquedad, consiguiendo elevarse hasta apartarse del torrente ígneo.

—¡Electrocañón! —Los imanes y tornillos en el cuerpo de Magna comenzaron a girar a una alta velocidad, produciendo una descarga eléctrica que recorrió cada centímetro de su cuerpo, concentrándose en una esfera que salió disparada contra el tipo normal.

—Esquívalo.

—No podrá.


Aunque Tauros pegó un salto hacía atrás para garantizar apartarse de la trayectoria del Electrocañón, el proyectil corrigió su ruta apenas lo hizo. Fijar blanco había transformado la técnica de Magna en una bala teledirigida. El cuerpo del vacuno fue azotado por una poderosa corriente que le sacudió y, aunque consiguió permanecer en píe tras recibir la técnica, varios músculos de su cuerpo parecían sufrir de espasmos.

« —Ahora está paralizado ».

—¿Crees que vas a ganar tan fácil?
—Christa parecía haberle leído la mente—. Tauros, descanso —el toro bufó y entonces sin dudarlo dos veces cerró los ojos a la par que su cuerpo se envolvía en una peculiar aura, misma que regeneró sus heridas superficiales y eliminó los espasmos.

Descanso recuperaba las fuerzas del Pokémon y además impedía que otros estados afectasen al usuario mientras siguiese dormido, de modo que confundirlo o paralizarlo ya no sería posible y ya que Magnezone carecía en su repertorio de un ataque de tipo lucha, la única manera de garantizar la victoria sería mediante el uso de un ataque devastador.

—¡Rayo Carga!

—Sonámbulo.


Magnezone giró sus imanes delanteros y liberó una descarga eléctrica, una que en teoría debió haber impactado a un Tauros inconsciente, pero que en su lugar pegó un salto hacía atrás y acto seguido liberó un rayo de hielo de su boca que Magna consiguió eludir.

—¿Pero qué…? —el rubio observó anonado aquello—. Claro, sonámbulo le permite atacar incluso dormido… —desvió la mirada hacía su Pokémon, una corriente eléctrica se había quedado remanente a su alrededor—. Rayo Carga, de nuevo.

—Insiste lo que quieras, sonámbulo.


Esta vez Tauro se levantó sobre sus patas traseras y después azotó con sus poderosas pesuñas la plataforma flotante, la fuerza sacudió la misma y el agua debajo, provocando así que una ola se levantase y marchase hacía Magnezone. Aunque la nueva descarga del Pokémon eléctrico dio contra el muro de agua provocado por Surf este ni se inmutó y terminó revolcándolo. Magna consiguió salir, mojado, pero en una pieza.

—¡Rayo carga!

—Sonámbulo.


En esta ocasión la descarga de Magna se encontró contra una bola sombra del enemigo, el encuentro de ambos movimientos causó una detonación a mitad del aire. Cuando la cortina desapareció el toro demostró estarse despertando, agitando la cola y golpeando el piso con sus pezuñas en un intento de desperezarse. Mientras que alrededor del imán viviente una violenta corriente de energía comenzó a ser emanada debido al movimiento Carga.

Con los aumentos de rayo carga junto a la técnica de carga, estaba garantizado que el siguiente movimiento de tipo eléctrico de Magna sería devastador, incluso para un Pokémon como Tauros. Sin embargo, no podía arriesgarse y usar un movimiento que pudiese resultar fácil esquivar, necesitaba ir a lo seguro. Las miradas de ambos entrenadores chocaron, sabían que el siguiente movimiento iba a definir el resultado de la batalla.

—¡Rayo!

—¡Llamarada!


El cuerpo de Magnezone desapareció tras envolverse en un intenso brillo, la violenta descarga que salió de su ser se elevó un par de metros, hasta casi rozar el techo del recinto, después se curvó y como si la gravedad tirase de él comenzó su rápido descenso. Los ojos de Tauros reflejaron aquel destello, pero no mostró temor alguno: extendió sus patas traseras y delanteras, a modo de adoptar una pose firme, como aquel que espera recibir un impacto. Brazas bailotearon alrededor de su hocico mientras movía su cabeza, ajustándola en el ángulo correcto: entonces expulsó una esfera de fuego, ascendió un par de metros antes de expandirse y formar una forma simular a una estrella.

El proyectil ígneo chocó contra el eléctrico, uno tratando de rechazar el otro con tal de seguir su camino, pero pronto las llamas se consumieron y la energía siguió su curso, azotando con fuerza a Tauros. El bovino exclamó un último bufido, antes de caer sobre uno de sus costados.

El público estalló en gritos cuando el resultado del combate se reflejó en las pantallas: Tauros había sido derrotado.


Soncarmela Soncarmela
 

Luigi

Digimon Tamer/Pokemon Trainer

El publico presenta estaba claramente emocionado si los gritos y aplausos eran una pista. Después de todo, no todos los días veías a a tres lideres de gimnasio en una batalla 3vs3 y en donde los retadores parecían tener la ventaja. Especialmente luego de que Vigoroth, Grumpig y Ludicolo cayeran derrotados del lado de los lideres mientras que el de los retadores, solo Noivern era una baja. Eso si, Primarina se veía agotada, claramente no acostumbrada a la intensidad de un combate Pokemon mientras que Kuroga todavía parecía tener energías para combatir.

Tony decidió darle un descanso a Noivern y decidió lanzar al campo de batalla a Vikavolt. Luego de eso, como si fuera en cámara lenta, Gale, Stelle y Uchiyama lanzaron sus pokebolas de forma simultanea, siendo la elección del entrenador tipo agua una majestuosa y preciosa Milotic, un Gallade de parte de Jayden y Christa continuando el combate… con un Bidoof cuya expresión burlista contrastaba con los músculos sumamente marcados en su cuerpo.

-… Arturo dime que no estoy ciego pero… ¡¿Eso es un Bidoof?! -exclamó Wright, quitándose las gafas para frotarse los ojos en incredulidad. A su lado James tenía una cara de incredulidad al ver al peculiar espécimen castor… expresión compartida por el publico que dejo de prestarle atención a Milotic.

-Según mi Pokedex… si es un Bidooff -Pendragon hasta había sacado su Pokedex para asegurarse de que ese castor ERA un Biddoff.

-Julio -fue la única palabra que salió de los labios de Christa, que se encogió de hombros.

-...¡Pueden continuar! -decidió gritar el referí en un intento de no perder la cordura: pudo girar que ese castor flexionó los músculos de sus miembros y le guiño el ojo.

-Bueno, creo que es momento para dejar en claro que un líder de gimnasio no se queda de brazos cruzados -decidió hablar Jayden extendiendo la mano al frente. -Gallade, ¡Usa Close Combat en Umbreon! -ordenó Uchiyama de forma veloz.

Gallade no perdió el tiempo y asintió con su rostro, posando su mirada en el diminuto tipo Oscuro. Con una sonrisa en sus labios, el Pokemon de tipo psíquico/lucha llenó sus cuchillas de energía color roja… misma que se extendió a todo su cuerpo y en cuestión de segundos, apareció en frente del sorprendido Kuroga.

-¡Kuroga esquívalo! -intentó advertir James preocupado a su Pokemon, apretando los puños con rabia al ver que su gritó fue demasiado tarde: Gallade soltó una ráfaga de golpes con Close Combat como si se tratara de un personaje de JoJos Bizarre Adventure gritando su nombre con cada impacto al pequeño cuadrúpedo.

Que con último golpe de Gallade salió volando en linea recta, estrellándose contra uno de las palmeras del lugar. Pendragon chasqueó la lengua, viendo como Vikavolt parecía enfrascado en su combate con Milotic y Primarina huía despavorida del Bidoof llamado Julio, que desde su boca parecía estar disparando su piedad u ataque de Rayo con intensión de freír a la foca diva.

-Definitivamente esto es un caos -dejó salir el de cabellos azules, retirando a Umbreon nuevamente a su pokebola. -Lo hiciste bien, Kuroga -felicitó Pendragon antes de guardar la esfera en su cinturón. Estuvo a punto de tomar la pokebola de Talonflame… pero se detuvo de golpe al sentir otra esfera moverse, dándole a entender que quería salir al combate. Luego de unos segundos en silenció James suspiró resignado antes de cambiar su expresión a un sonrisa decidida y lanzó una pokebola al aire.

Pendragon sabía que el día iba a llegar donde debía hacerlo… pero jamás pensó que sería en medio de un combate con publico. Tony de repente sintió un escalofrió y deseo de ahorcar a James en ese momento porque tenía la sensación de que iba a tener un dolor de cabeza con la siguiente acción del criador.

Wright se llevó la mano al rostro, el mejor ejemplo de un facepalm. Maggie tenía cara de incredulidad mientras que Kyle quedó con la boca abierta, Jaden casi se va de sentón por la sorpresa e incluso Christa abrió los ojos ampliamente.

En medio de una ráfaga helada, Elaine, la Articuno, hacía acto de presencia, dejando al publico y al referí en shock y en silencio. Finalmente, la Ave Legendaria extendió sus alas y posó sus ojos en Gallade, que instintivamente dio un paso atrás.

-¡Artiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiic! -graznó la ave, rompiendo el silencio del estadio antes de que susurros empezaran a escucharse y posteriormente…. Gritos emocionados desde los espectadores.

-¡¿Que pasó con eso de que no querías que nadie viera a Elaine, idiota?! -reclamó Tony, dándole un zape a James. Este en respuesta le hizo una llave al cuello.

-¡Por que no puedo pasar toda la vida ocultándola y que no luche cuando ella desea medir sus fuerzas con entrenadoras fuertes, tarado! -fue la respuesta de James, que dejo de asfixiar a Tony volver a la lucha.

-Magnifico. Jamás pensé con un retador respondería con un Pokemon Legendario -concedió Kyle admirando a la ave que tomó vuelo por los aires para evadir un ataque de Psíquico de parte de Gallade una vez que Jayden recuperó la compostura. -Y puedo ver claramente que ha disfrutado viajar contigo -observó Gale, con una sonrisa discreta en los labios al ver la expresión vibrante del ave.

Estaba disfrutando el espectáculo.

-Bueno, tu no eres el que esta lidiando con ella en estos momento -comentó el pequeño líder, dibujando una sonrisa en el rostro y claramente emocionado de enfrentarse a un Pokemon legendario. -Debo darte las gracias, James Pendragon -concedió el niño con una sonrisa determinada. -Jamás imagine luchar ante un Pokemon Legendario… ¡Y planeo disfrutar esta experiencia! -gritó emocionado. -¡Vamos Gallade!

El tipo lucha asintió, saltando para evitar un Rayo de Hielo que potencialmente pudo convertirlo en un cubo de hielo con un primer golpe. Christa por su lado, tenía un dedo en sus labios, analizando a sobremanera el súbito cambio de escenario en el combate.

¿Una pelea contra un Pokemon bien criado? Estaba en sus planes ¿Luchar con un Legendario? Eso le había sacado totalmente de onda.

Ni siquiera el sonido de Julio, su Bidoof mamadisímo, noqueando a Primarina con un Cabezazo digno del mismísimo Arceus le hizo reaccionar.

Everyday Everyday alli vamosh Relikt Relikt no te preocupes, cuidaremos a Maggie(?)
 

Gennai

Eclipse Dynasty Member

La finta funcionó pues Dracovish y Bewear retrocedieron ante el intercambio de ataques sin embargo es algo que no va a volver a funcionar, después de todo son líderes de gimnasio, no se les va a pillar dos veces con la misma estrategia y sus pokemons no son tan débiles como para que retrocedan solo por haber recibido un ataque super efectivo.

No, para poner en aprietos a Christa y Kyle dos experimentados en su tipo, de seguro estos pokemons tienen más ataques para contrarrestar las desventajas que eso representa.

-No está mal chicos – Empezó Kyle quien al parecer le agradó esa meticulosa estrategia –Pero saben que eso no va a bastar para que nos derroten, ahora es nuestro turno Christa -. La mencionada solo asintió ante la indicación del mayor.

Darío fue el primero en percatarse mejor de la forma de atacar del Bewear de la Dj, el pokemon de tipo normal está muy acostumbrado a las señas que él hace la rubia y ataca con tal precisión digna de una líder de gimnasio, -Alabo el trabajo que hace tu compañera, Bewear se mueve conforme a sus señas, debo admitir que esto puede complicarse – El profesor se llevó una mano a la nuca – Pero aún asi no vamos a rendirnos, les vamos a dar pelea. ¿Verdad Jacob?-.

Darío observó al otro hombre, quien permanecía concentrado viendo el Bewear de Christa, le pareció muy interesante su forma de batallar, en todos estos pocos años toparse con una entrenadora así le supuso un enorme reto y si logra vencerla podrá presumir que hizo rendir a una singular líder.

-Déjame encargarme de Christa y Bewear – pidió a Dario – Es la primera vez que me topo con una entrenadora tan especial en su forma de ejecutar sus movidas. Quiero probar mi fuerza contra ella, tu puedes encargarte de Kyle. -. Pidió, el de lentes asintió.



-Bien, vamos a darlo todo, pero no te esfuerces demasiado, recuerda que es una batalla por equipos, por lo que si te encuentras en problemas te cubriré la espalda -Darío apoyó la decisión de Jaboc

-No te preocupes Darío, ten en cuenta de que hago esto con un propósito que nos va a beneficiar a ambos, vas a tener que confíar en mi – El compañero lo meditó y asintió.

-Que interesante, veamos que tienes chico – Pero Darío utilizó a Tanque para hacerle frente a su Dracovish

-Dracovish poder pasado - Al decir esto el fossil levantó sus brazos al mismo tiempo que hizo levitar unas rocas y se las aventó al Terraquion quien esquivó las rocas al moverse a un costado

-Tanque Tijera X – lanzó una ráfaga en forma de X que el pokemon fossil esquivo aquel devastador ataque – Bien en ese caso, Motivación Tanque – El Terraquion convocó unas espadas que giraron y desaparecieron ahora sus ataques serán más fuertes -No lo haces nada mal Darío, pero aun no has visto nada –

Entre tanto Dragonite y Bewear tenían un combate más cerrado, Jacob trataba de descifrar su lenguaje de señas de la chica, si algo pudo captar es que puede ser repetitivo dependiendo del ataque o movimiento que haga, solo es cuestión de memorizarlos todos y esperaba que su Dragona no fuese derrotada antes de que eso suceda. Christa hizo una pose tierna al juntar su manos en forma de corazón, el Bewear a continuación miró con ternura a Dragonite quedó enternecida viéndole eso era el ataque de ojos tiernos un ataque de tipo hada, la Dj hizo una seña de levantar el puño y la oso de color rosa dejó caer un enorme puño sobre el Dragonite haciéndolo retroceder, aunque eso fue suficiente para sacarlo un poco de balance. Ese ataque fue el de Machada, un movimiento de tipo lucha.

Un poco aturdida, pero Dragonite se recuperó, pero fue recibido por otro ataque cabeza de hierro, pero aun asi ella no retrocedió

-Dragonite aprovecha la oportunidad de la cercanía Onda Trueno – De las protuberancias de su cabeza unas ondas salieron de su cabeza dándole de lleno a Bewear, aquel ataque surtió efecto pues el oso quedó paralizado, ante la jugada Christa hizo una mueca de disgusto. Pero Jacob sabe que no debe confiarse, sin embargó usará estos momentos para idear otra estrategia que funcione. A pesar de que no lo conoce tuvo que depositar su confianza en Darío ya que con ese Terraquion a su lado tendrá altas posibilidades de ganar​


DrexeTiger DrexeTiger listo >.<
 

AlbusTiger

Encarnación de las tormentas.
𝕶𝖆𝖎𝖙𝖔 𝕿𝖘𝖚𝖈𝖍𝖎𝖉𝖆
Podía comprender la lógica de tener un laboratorio en un entorno tan variado y diverso como lo es Pueblo Sandland. Desde un punto de vista práctico, la diversidad de climas en los alrededores hacía que la decisión pareciera óptima. Sin embargo, Kaito no consideraba que el servicio al cliente fuera uno de sus puntos fuertes.

La necesidad de haber viajado en tren desde Electruvia, su ciudad natal, le hacía sentir que todo había sido una pérdida de tiempo. Aunque, quizá debería admitir que disfrutó del paisaje durante el trayecto. Por una vez, su teléfono no sonó, no hubo notificaciones ni videollamadas. Ese silencio, paradójicamente, lo agobió durante las primeras horas. Pero en cuanto se sumergió en el paisaje exterior, con Litten acurrucado en el asiento de enfrente, el tiempo pasó más rápido de lo esperado.

Cuando llegó a Sandland, las vistas del lago lo sorprendieron gratamente, al igual que el calor húmedo y bochornoso que lo hacía sudar a pesar de vestir solo deportivas y una playera holgada. En momentos como ese, extrañaba el reconfortante aire acondicionado de la oficina. Al pensarlo, no pudo evitar sentirse abrumado.

Su padre no le había dado muchas explicaciones. Entendía que este viaje era una tradición que él estaba emprendiendo nueve años más tarde de lo habitual, pero ¿cómo podría ser eso su culpa? De niño, siempre estuvo demasiado ocupado para llevarlo a cabo.

Un suspiro escapó de él de forma inconsciente mientras se dirigía al laboratorio para recibir oficialmente la pokedex.

El proceso fue simple: una breve charla, un par de Poké Balls, un set de pociones para atender a sus compañeros en caso de heridas, y una Pokédex de un hermoso color verde, con un peso ridículamente ligero para la cantidad de datos que supuestamente almacenaba.

—Eficiencia energética: aceptable. Interfaz: intuitiva pero infantil… —murmuró, pasando el dedo por la pantalla con expresión seria —Supongo que es evidente que está pensada para niños. Carece incluso de las funciones más básicas.

Sin mostrar más interés, la arrojó sobre la cama de la posada en la que pasaría la noche. Apenas comenzaba a disfrutar de su habitación cuando sintió los colmillos afilados de Litten mordiéndole la pierna, justo por encima del tobillo. Con la clara intención de llamar su atención y sacarlo del trance en el que había caído hacía un momento.

Kaito parpadeó, desconcertado. No entendía el lenguaje corporal del felino de fuego, pero no tuvo tiempo de procesarlo antes de caer en cuenta que alguien tocaba la puerta.

Salió para atender. Al otro lado, un empleado de la compañía de su padre; probablemente un becario o algún recién ingresado, lo miraba con nerviosismo y saludó con rigidez, intimidado por la expresión poco amigable de Kaito.

«Esta es mi cara normal. No hay razón para que te asustes», pensó, sin molestarse en decirlo.

—Eh… sí, bueno… esto… —balbuceó el joven, visiblemente incómodo. —Su padre insistió en que se lo entregara personalmente. “Para que no lo deje arrumbado y lo ignore por meses”, creo que fueron sus palabras.

Kaito apretó la mandíbula al escuchar la frase.

—Mi padre tiende a exagerar —respondió. Aunque no pudo evitar pensar en las tarjetas de cumpleaños sin abrir que aún tenía en su habitación y que su padre había mandado año con año con siempre el mismo contenido. Suspiró.

—Bueno… supongo que tenía sus motivos para decirlo.

El empleado, aún nervioso, comenzó a rebuscar en su maletín, haciendo un pequeño desastre hasta que finalmente encontró un sobre cerrado con el logo de GinTsu Corporation. Se lo tendió a Kaito con manos temblorosas.

Kaito tomó el sobre sin demora y lo abrió con un movimiento preciso. Dos boletos de barco. Destino: Costa Espejo, Isla Karaula.

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"Kaito,
Toma esto como una orden corporativa: prohibido trabajar. Costa Espejo tiene el Wi-Fi bloqueado para páginas de GinTsu, no intentes hackearlo.

Si no encuentras a quien dar el segundo boleto, llévate al mensajero contigo, considéralo tu asistente personal.
—Padre."
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Sus cejas se alzaron levemente. ¿Wi-Fi bloqueado? ¿Qué clase de persona creía su padre que era? Probablemente bastaría con usar datos móviles.

Soltó un suspiro más profundo; el segundo del día. El chico frente a él reaccionó como si el contenido del mensaje lo hubiera condenado a una ejecución inminente a manos del joven con aura de tirano. Sus hombros se alzaban y caían con cada inhalación, y una gota de sudor le recorrió la sien.

Pero las palabras de Kaito superaron incluso su imaginación más salvaje.

—Espero que tengas protector solar y traje de baño. Nos vamos a Costa Espejo en Mahula.

El chico de mirada mafiosa le tendió el boleto sobrante al mensajero, quien, pálido, solo logró ladear la cabeza con una expresión en blanco, como si su cerebro hubiese sufrido un cortocircuito.

—A todo esto, ¿cuál es tu nombre? —preguntó Kaito con tono autoritario, sin dejar espacio para evasivas.

—Dean Ferguson —respondió el chico, tomando el boleto con rapidez, como si con ello también se aferrara a su vida.

—Bien, Ferguson, entonces nos iremos mañana tras una noche de descanso, será un viaje largo…


El barco era excesivo: camarotes con vista al mar, fuentes de chocolate y hasta un Spa para Pokémon. Kaito lo recorrió con la misma expresión con la que revisaba un presupuesto No pudo evitar soltar un suspiro al pensar en el gasto innecesario de recursos que su padre estaba llevando a cabo. Claro, la comodidad era una necesidad… pero un transporte más frugal habría cumplido la función igual de bien, y con mejor relación costo-beneficio.

—Una inversión innecesaria en ocio —murmuró, cruzando los brazos frente a una fuente de chocolate que burbujeaba como si intentara seducirlo —Si fuera por mí, habría elegido clase de negocios en un barco más rápido y sin escalas.

Calculaba mentalmente un presupuesto alternativo cuando Litten le mordió justo en la misma zona que el día anterior. Kaito le lanzó una mirada rencorosa, hasta que recordó que esa era la forma del Pokémon de fuego de llamar su atención.

—¿Qué ocurre? —preguntó finalmente, sin ocultar su molestia.

Litten señaló con la cabeza hacia una pareja que compartía un helado gigante. Kaito frunció el ceño.

—No. Los carbohidratos refinados son…

Litten lo miró fijamente, sin parpadear.

—…“A menos que sea para reponer energías después del entrenamiento”, ¿verdad? —murmuró Kaito, cediendo con resignación. Luego lanzó las Poké Balls de sus compañeros, permitiéndoles corretear por el crucero.

—Supongo que, ya que se hizo una inversión, más vale sacarle provecho…

Incluso Dean, su asistente, acabó disfrutando el viaje junto a sus propios Pokémon. Para sorpresa de Kaito, el chico tenía un Smoliv, un Fuecoco y un Gible. Kaito los escaneó con la Pokédex sin decir palabra. De hecho, pasó buena parte del trayecto escaneando a la mitad de los Pokémon que encontró en el barco, con una dedicación metódica que rozaba lo obsesivo. Cada entrada registrada era una ✅ más en su invisible checklist de productividad.

El Hotel Brisa Marina era… Todo lo que Kaito odiaba: hamacas, cócteles con sombrillitas y en su teléfono, un mensaje de su padre:

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"¿Sigues vivo? No me llames. ESTÁS DE VACACIONES.
… Por cierto, cancelaré tu plan de datos justo después de escribir esto.
—Padre."
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Su expresión pasó de la calma al fastidio. No es que no supiera desconectarse del trabajo, pero estar tan aislado como ahora lo hacía sentir inquieto, casi vulnerable. Lo peor era que su padre lo había leído como a un libro abierto. Esa familiaridad inesperada le provocaba una mezcla incómoda de vergüenza y afecto. ¿Desde cuándo ese hombre serio se fijaba en detalles tan inútiles? Y más aún… ¿de verdad era tan predecible?

Suspiró y guardó el dispositivo. Litten, Vulpix y Gligar lo rodearon, atentos.

—…Mañana —dijo al fin. —Haremos un recorrido por la isla. “Para evaluar oportunidades de negocio”, claro. —Los Pokémon intercambiaron miradas. Sabían que era mentira. Él también y al darse cuenta de la incredulidad en sus pokemon un tinte rojo subió por su rostro de vergüenza. Pero por alguna razón, la idea de no tener un objetivo claro lo incomodaba más que cualquier cóctel con sombrillita.


Everyday Everyday | Así me uno al evento

Quien quiera interactuar mandeme un mensaje :3
 

Relikt

Cosa del Mal
Mientras todos admiraban la aparición de Elaine en el campo, Margaret metió dentro de su pokéball a Primarina mientras le decía que había hecho un buen trabajo. Luego miró a Julio, el Bidoof inflado con esteroides, le parecía esponjoso y su personalidad hacia que tuviese ganas de dibujarlo, por supuesto, luego de dibujar a Articuno pero eso solo sería posible si lograba encontrar su cuaderno de dibujos. El sonido de una explosión causada por el Vikavolt de Anthony regresó a la rubia al presente por lo que tomó la pokéball de Ava y la lanzó dejando salir a Sylveon de pelaje blanco y azul.

La nueva ronda comenzó, Valkyria evadió apenas una hidrobomba por parte de Milotic que se mantenía serena a pesar de la ventaja del bicho eléctrico que sobrevolaba el lugar.

¡Vika! — Decía Vikavolt lanzando disparo demora contra la tipo agua que se deslizaba por el suelo evadiéndolo usando surf.

Milotic, ciclón — indicó Kyle.

Ante esto, la serpiente de agua comenzó a dar vueltas creando un pequeño tornado que levantó el polvo y desestabilizó al bicho eléctrico y ligeramente a Elaine. Luego de ello Milotic se impulsó con hidropulso hacia Valkyria para taclearlo y empujarlo provocando que se precipitara al suelo.

Valk, chispa — ordenó Anthony mientras pequeñas chispas salieron del cuerpo de Vikavolt entumeciendo a la tipo agua que había intentado enroscarse alrededor de este.

Milotic, toma distancia — dijo el líder de gimnasio a lo que su Pokémon acató el pedido deslizándose lejos antes de que las tenazas de Valkyria se cerraran alrededor de ella.

De pronto, el ambiente se tornó frio por la presencia de Articuno, quien había usado ventisca contra Gallade que se cubrió con sus brazos utilizando protección ante el ataque de hielo del legendario. Con mucho esfuerzo, el tipo psíquico se sobrepuso y envió un tajo umbrío contra Elaine que agitó sus alas desviando el ataque provocando que este golpeara el suelo.

El público observaba con interés esta pelea ya que para muchos era la primera vez que podían ver un Pokémon legendario en medio de una batalla, por lo que se sentían emocionados por verle usar toda su capacidad. Por su parte, Jayden sopesaba los siguientes movimientos para ayudar al tipo psíquico contra Elaine.

Gallade, doble equipo — indicaba Uchiyama a lo que su compañero comenzaba a correr alrededor de Articuno creando una copia de sí mismo. — Hoja aguda, ahora.

El Pokémon psíquico se lanza contra Elaine, quien usa su agilidad para girar sobre si misma y cubrirse con sus alas ante los ataques de Gallade.

Demuéstrale lo que es un tornado, Elaine — decía Pendragon refiriéndose al pequeño ciclón de Milotic hacia un momento.

El gran ave de hielo asintió y comenzó a batir sus alas creando una ráfaga más fuerte que logró despegar un poco a Gallade del suelo, y que a duras penas pudo anclarse al suelo para no salir volando por completo. Más de un sombrero salió volando luego de aquel movimiento, sin embargo, el público no dejo de animar el encuentro. A continuación, los ojos de Gallade comenzaron a brillar intentando usar hipnosis en Articuno, que se adormeció ligeramente hasta que sintió como algo chocaba contra ella sacándola del trance y bajando la mirada hacia la Sylveon que cayó sobre sus patas.

Bidoof había lanzado por los aires a Ava causando que esta se estrellara contra Elaine. Ante lo que parecía una risa por parte de Julio, Sylveon frunció el ceño molesta, por lo que corrió hacia el tipo normal usando ataque rápido. Bidoof evadió con gracia el ataque de Ava, que utiliza pantalla de luz cuando el castor intenta usar placaje contra ella.

Ava, voz cautivadora — dice Margaret a lo que su Pokémon shiny asiente y comienza a cantar.

Excavar — indica la líder femenina a su compañero.

Julio no pierde tiempo y excava introduciendo su cuerpo bajo tierra escapando del sonido de Sylveon.

Atenta, Ava— hablaba la rubia mirando el suelo del lugar. — Salta lejos cuando lo escuches cerca.

Syl — asintió la tipo hada.

Segundos después, Bidoof emergió golpeando nuevamente a Sylvon, sin embargo, esta uso sus lazos para rodear el cuerpo del castor y usar beso drenaje para recuperarse.​

 
OP
OP
Everyday

Everyday

Administrador
Las cuchillas en los brazos de Gallade emitieron una intensa luz celeste, disparando de estas un par de proyectiles cortantes apenas realizó un tajo en el aire. El ave legendaria realizó una maniobra en pleno vuelo para conseguir esquivarlos, tomando por sorpresa al caballero psíquico con su pico envuelto en energía gélida: tras batir sus alas y dejarlas abiertas de par en par, con tal de mantener su posición en el aire, Elaine disparó un Rayo Hielo.

—¡Protección! —Ordenó Jayden apenas se percató de aquello.

Gallade consiguió cruzar sus brazos antes de que el proyectil impactase de lleno contra su cuerpo. Una densa neblina envolvió a Gallade y sus alrededores cuando toda el agua a unos cinco metros a la redonda se convirtió al instante en hielo. Sin embargo, el Pokémon del líder parecía haberse librado de un final similar, pues ahí donde estuvo para un momento antes ahora quedaba una domo blanquecino: este comenzó a resquebrajarse dejando ver a un Gallade intacto.

—No te será tan fácil librarte de nosotros —le aseguró el líder a Pendragon, el entrenador le regresó una sonrisa.

—Lo sé, pero necesitábamos ganar tiempo para preparar esto —Jayden abrió los ojos de par en par tras no ser capaz de enfocar a Articuno donde estuvo momentos antes—. ¡Ataque Aéreo!

Gallade detectó movimiento en las alturas, de modo que alzó la mirada solo para encontrarse con una Elaine descendiendo en picada hacía él, por lo que reaccionó por mero acto reflejo colocando de nuevo sus brazos delante suyo tratando de invocar la barrera de protección, sin embargo, fue inútil. Articuno consiguió arremeter contra la barrera aún sin formar y acto seguido asestar su golpe contra Gallade. Mientras Articuno ganaba altura nuevamente, Gallade fue enviado a los píes de su entrenador rodando, inconsciente.



Silveon esquivó a un Bidoof convertido en una especie de balón giratorio gracias al movimiento rodar, el cual de paso había dificultado la tarea de Ava por conectar sus ataques. Tal vez Maggie no era una especialista en combates Pokémon, pero podía imaginarse que la líder de gimnasio había optado por aquella estrategia para evitar una batalla de desgaste usando beso drenaje. Sin embargo, Ava tenía mucho más en su repertorio para defenderse.

—¡Ava, usa encanto!

Sylveon esperó a que Bidoof dejase de rodar y tuviesen contacto visual, entonces la Sylveon ladeó la cabeza en un gesto coqueto y acto seguido guiñó un ojo. El castor parpadeó anonado y un fue victima de un fugaz sonrojo que pronto se esfumó, mostrando de nuevo un rostro duro como la roca. Sin recibir instrucción de su entrenadora, Bidoof saltó en el aire y abrazó sus patas traseras con las delanteras, adoptando de nuevo la forma de balón que al tocar el suelo comenzó a girar a alta velocidad.

—¡Ataque arena!

Sylveon levantó una capa de arena del piso con sus patas traseras y le bastó un leve movimiento de sus listones para esparcirlos a su alrededor, creando así una cortina que difuminó parte de su figura, lo cual le permitió escabullirse sin problemas para esquivar el ataque del castor, el cual se vio forzado a parar su ataque con tal de ubicar a su rival.

—¡Fuerza lunar!

—¡Ve bajo tierra, usa excavar!


Bidoof se apresuró a mover sus patas para escabullirse bajo tierra, más Sylveon fue más rápida: entre sus fauces reunió energía color platino y disparó contra el tipo normal, quien hasta el último segundo se aferró a seguir la orden de su entrenadora. Una nube de polvo envolvió al castor, obligando a la tipo hada a mantenerse en alerta. Pronto la suciedad fue asentándose, revelando así la silueta de Bidoof recostado boca arriba en la arena.




El combate entre Milotic y Vikavolt era uno agitado: el tipo agua serpenteaba por la arena húmeda como si le fuese indiferente estar fuera de su elemento, mientras que el escarabajo se movía a toda velocidad en el aire, intentando perder a su perseguidor. Milotic pareció cansarse de aquel juego, recolectó arena en su boca hasta llenar la cavidad y después profirió a lanzar una serie de proyectiles de lodo, era el movimiento disparo lodoso. El tipo bicho se percató de encontrarse bajo ataque cuando vio pasar el primero de los ataques de largo, en ese momento dio media vuelta y encaró a su enemigo.

—Electrotela —ordenó Anthony: Vikavolt abrió su cornamenta y disparó de su boca un proyectil, apenas del tamaño de un puño, pero que fue agradándose a medida que viajaba por el aire hasta convertirse en algo similar a una red de captura de peces, solo que esta se encontraba ya electrificada.

Milotic consiguió escabullirse a tiempo para evitar se atrapada en aquella red, sin embargo, Vikavolt ya había considerado esa posibilidad de modo que disparó un chorro de seda pegajosa para retener a su adversario. El tipo agua comenzó a retorcerse en un intento de liberarse.

—Valkyria, usa carga y después rayo —ordenó el castaño.

Las alas de Vikavolt comenzaron a emanar chispas con cada uno de sus aleteos, hasta manifestar un aura eléctrica a su alrededor, después solo apuntó al cielo su cornamenta y de esta salió proyectada una corriente de energía, la cual ascendió un par de metros y después cayó sin más para azotar al Milotic. La serpiente se sacudió un par de veces, antes de por fin desplomarse en la arena.

—¡Los Líderes de Gimnasios se han quedado sin Pokémon! —declaró el referí para luego poner uno de sus brazos en alto—. ¡Los retadores se llevan la victoria! —en ese momento el público ahí reunido estalló en gritos y aplausos.

—Fue un combate emocionante —dijo Gale mientras el trío de líderes se acercaba a los entrenadores—, cada uno demostró su potencial como entrenador —le regaló una sonrisa a Maggie mientras decía esto—. Me han impresionado.

—Yo debo agradecerte por permitirme medir mi fuerza contra un Pokémon legendario
—Jayden hizo una leve inclinación de cabeza delante de James—, son oportunidades únicas en la vida que no pueden desaprovecharse.

—¿Les vamos a dar una medalla, o planean seguir parloteando? —Christa estaba enviando un mensaje en su móvil—, digo, para irme a tomar la sombra mientras lo hacen.

Gale soltó una risa nerviosa ante el comentario de su compañera.

—Muy bien, un desafío es un desafío y aunque no estamos en nuestros respectivos gimnasios, hemos prometido una medalla —Gale levantó su dedo índice—. Sin embargo, aunque fue un combate de tres contra tres esta batalla a ojos de la liga solo equivale a un desafío de gimnasio, por lo que solo podrán recibir una medalla de alguno de nosotros, así que elijan bien.

—Yo tomaré la medalla de Christa —dijo Pendragon, dando un paso hacía la chica, esta ni le dirigió la mirada, se limitó a estirar la mano y dejó caer la medalla; por fortuna James fue rápido y consiguió atraparla en el aire.

—A mi me gustó la medalla de tipo Psíquico —al escuchar a Maggie, Jayden asintió y le entregó su insignia—. En verdad es muy bonita… —la levantó y movió de un lado a otro, con tal de ver cada detalle en su superficie.

—Yo me llevaré la de tipo agua —Anthony estiró la mano hacía Galen, quien depositó en esta su característica medalla.

—Si alguna vez desean una revancha, saben dónde buscarnos —sonrió Jayden. Los tres entrenadores asintieron, no sin antes llevarse una vez más el reconocimiento del público.


Luigi Luigi Relikt Relikt por fin, terminado esto. Pueden colocar su respectiva nueva medalla en sus fichas.
 

Luigi

Digimon Tamer/Pokemon Trainer

Definitivamente para James Pendragon, la manera en la que obtuvo su quinta medalla de gimnasio no fue la esperada. No obstante, una sonrisa retadora se dibujó en su rostro al sostener la medalla que Christa le entrego y momentos después, luego de un breve "buen trabajo" a Elaine, el chico de cabellos azulados sintió un repentino escalofrió recorrer su espalda al ver la sonrisa burlista de Tony y a Maggie cubriéndose la boca con el rostro.

-Deja que el idiota afronte las consecuencias de sus acciones -Tony se cruzó de brazos luego de acomodarse las gafas, aguantándose las ganas de reír.

-Pero, ¿no sería bueno decirle que corra ya? -intentó decir Maggie al ver el comportamiento de Tony y sintiendo pena por Pendragon. La rubia abrió los ojos cuando sintió la mano de Tony tomar la suya y empezar a correr en medio de carcajadas, dejando atrás a James

Por un momento trato de comprender el porque de aquello e inmediatamente lo comprendió.

Había usado a Articuno en una pelea oficial… en medio de publico y en lo que era un resort de vacaciones donde claramente todos tenían cámaras, Pokenavs y aparatos para grabar el encuentro. Si, definitivamente tendría suerte si en menos de 24 horas NO había un video de el y Elaine en el internet mostrando su combate.

-Diablos -antes de poder empezar la huida, James Pendragon fue rodeado por una manada de turistas y acorralado contra la pared, sudando frío al ver todos estaban hablando al mismo tiempo y haciendo preguntas que iban desde "¡¿Donde atrapaste un Pokemon Legendario y como lo hiciste?!" , "¡¿Como hiciste para que te haga caso?!" y cosas como "¡¿Estas soltero lindura?! ¡Porque yo si lo estoy!".

Incluso pudo jurar que una chica intento bajarle la pantaloneta que estaba usando.

-"Tony maldito traidor" -pensó Pendragon al ver que el castaño lo dejo lidiando solo con el caos desatado. - ¡Un poco de espacio por favor! ¡Y no, no soy soltero, ya tengo novia! -llegó a gritar un aterrado James que luchó por varios minutos para salir de semejante avalancha humana y huir despavorido por su vida y dignidad.

[…]​

-¡Eres un maldito traidor Antonio! -reclamó un furioso James, que respiraba agitadamente luego de varios minutos de huida y perseguir a Anthony junto a Margaret, que tenía una sonrisa apenada al ver que habían dejado al chico de cabellos azules lidiar con tremenda avalancha de turistas.

Finalmente el trío había logrado perder a los perseguidores y perseguidoras de Pendragon y se encontraban descansando en una zona de la playa llena de palmeras y mesas de descanso.

-Tu fuiste el idiota que quizo usar un Pokemon Legendario en un combate, Arturo -se burló Tony, negando con el rostro antes. -Ahora prepárate, porque ahora eres el hombre más buscado del resort porque querrán preguntarte de todo e incluso varios entrenadores intentaran retarte a un combate solo para ver con sus propios ojos a Articuno -aclaró Tony, con cada palabra siendo una daga punzante imaginaria siendo clavada en el cuerpo de James. -Estoy seguro que tu novia ya se entero y debe estar riéndose.

-… Tahnee ya me escribió y justamente me mando un video de ella riéndose y diciéndome que trate de sobrevivir a mi repentina fama ahora -
se quejó el de cabellos azules, dejando caer su rostro derrotado.

Maggie no pudo evitar reír. La rubia parpadeó brevemente, sintiendo algo jalar sus ropas. Al bajar la mirada, se encontró a un Victini riendo divertido, ofreciéndole su cuaderno de dibujo. El diminuto Pokemon Singular los había estado siguiendo entretenido mientras se mantenía oculto.

-Gracias -le sonrió Maggie al diminuto Pokemon, con este despidiéndose y salieron dando saltos, claramente listo para seguir haciendo travesuras. -Y gracias a ustedes… ¡¿Pero que diablos les pasa a ustedes dos?!

El grito de Maggie se debía a que nuevamente Tony y James estaban haciéndose un candado en el cuello… y con sus rostros ya azules.

[…]​

Y mientras la historia de James, Anthony y Margarett tenía su propio desarrollo, en otro lado del resto, otra historia se esta gestionando. Una adolescente de 14 años, cabellos negros largos y atados en una coleta alta se encontraba bajo una mesa cubierta con un enorme paraguas de sol. Sus ojos rojos estaban ocultos bajo unas gafas de sol negras y vestía un traje de baño de dos piezas en color negro y con algunos detalles de color gris. Más de un chico se había quedado embobado por la chica que degustaba un sabroso y helado té de limón mientras que un plato de unas humeantes alitas horneadas con unas crocantes papas fritas estaba frente a ella junto a una ensalada.

¿El por qué ninguno se había atrevido a hablarle? Era gracias al Aggron con cara de malas pulgas que estaba sentado al lado de la joven y de brazos cruzados, fulminando con la mirada a cualquier que viera de forma graciosa a la joven, que parecía divertida ante las "retiradas estratégicas" de más de uno.

-Bueno, si no pueden soportar la presión de la mirada de Esponjoso supongo que tampoco podía esperar mucho de ellos -Hikaru Shirogane se llevó a la boca una de sus alitas bañadas en salsa. -Sigue con el buen trabajo, Esponjoso -felicitó la joven Ranger al tipo acero, que le mostró el pulgar a modo de afirmación.

Y si alguien ponía atención, Aggron tenía en su brazo una muñequera con una Aggronita incrustada.

-Estas si son vacaciones -Hikaru se estiró cual Glameow antes de sonreír, recordando como fue que obtuvo los tiquetes del resort: le habían llamado a la Central de Rangers para darle una asignación… y resulto que el encargado metió la pata con sus documentos: todo el historial de misiones de Hikaru había desaparecido junto a su registro de credenciales que nadie sabía adonde las habían colocado.

Por eso mismo mientras solucionaban aquello, le habían dado unos boletos todo incluido a la chica en lo que le solucionaban el desastre.

-"Ahora, que puedo hacer luego de mi deliciosa comida" -pensó la joven con una sonrisa divertida, parpadeando al escuchar como un tipo llegó gritando que en otra zona del resort donde ocurría el evento de los lideres de gimnasio, un entrenador uso un Articuno en batalla.

-Siento pena por el pobre idiota que hizo eso si de verdad es cierto -dejó salir entre risas al ver como una avalancha de personas salía corriendo para ver al rumoreado entrenador con Pokemon Legendario. -Veamos si puedo encontrar algo en mi Pokenav… ¡¿James?! -Shirogane casi se ahogo con su bebida al buscar en su navegador si había algún video que respaldara al alboroto… y la primera miniatura era del criador Pokemon que conocía de algunos encargos que habían coincidido y se llevó una mano al rostro. -Bueno, tarde o temprano algo como esto iba a pasar.


Everyday Everyday Relikt Relikt ya maggie tiene su libreta de dibujos, yay(?)

Hikaru finalmente hizo acto de presencia, si alguien que lidirar con la ranger bienvenido sea no mas que me haga mention(?)
 

Relikt

Cosa del Mal
Margaret observó como Anthony y James volvían a su lucha similar a la que habían tenido en la playa, por raro que pareciera, ya estaba acostumbrada luego del par de horas que habían pasado desde que los había conocido. Su mirada se dirigió a un grupo de personas que hablaban en voz baja y señalaban hacia el entrenador de cabello azul, por lo que te acercaste al par de jóvenes y los llamaste.

Chicos, deberíamos irnos de aquí. James, deberías considerar ocultar un poco tu aspecto — decía la rubia mientras Wright y Pendragon dejaban el forcejeo para prestarle atención.

Si, un cambio de imagen — se burló el castaño. — ¿Qué te parece un bronceado naranja?

Púdrete, Antonio — respondió Arthur con molestia.

Si, si, ambos se quieren mucho — suspiró Fraser tomando del brazo a ambos jóvenes y halándolos con ella hacia una tienda de ropa y accesorios. — Vamos a ponerte algo en esa cabeza, James.

Si, un nuevo cerebro le vendría bien — habló Anthony recibiendo un ceño fruncido por parte de la rubia para que dejara de molestar al de cabello azul. — Ya, vale, me callo.

Wright y Fraser metieron a Pendragon en un cubículo para cambio de ropa mientras ambos buscaban otras prendas de vestir que hicieran que el criador dejara de resaltar y pudiera mezclarse entre la multitud. Por su parte, James refunfuñaba dentro del cubículo con los brazos cruzados y comenzando a recibir notificaciones en su dispositivo.

¿Está ocupado? — Pregunta alguien afuera del cubículo.

Dee — respondió Indeedee el cual se había quedado junto a Zoroark, ambos asintieron en respuesta.

Genial, ahora tengo guardaespaldas — murmuraba el de cabello azul asomándose por una rendija de la puerta, la cual cerró Chris con su mano. — ¡Oye! Diablos, tan carismático como tu entrenador.

Regresamos con algunas cosas — dijo Margaret volviendo con Anthony.

Si, elegimos solo lo mejor para ti, Arturo — se burló el castaño.

10 minutos después, James salió vistiendo una camiseta de "I LOVE BIDOOF", una gorra con orejas de Teddiursa y unos lentes oscuros. Aunque Maggie le comentó a Pendragon que se veía bien, Wright no pudo aguantarse las ganas de reír por lo ridículo que se veía el de cabello azul, quien no tardó en lanzarse contra él para volver a aplicarse una llave el uno al otro, a lo que la rubia suspiró viéndolos junto a Chris y Bastian.

[]

Una hora después, el pequeño grupo se encontraba en una zona alejada de otros turistas mientras la imponente Elaine estiraba sus alas siguiendo las instrucciones de Margaret, quien se hallaba a varios metros sentada en una roca dibujándola con ojos brillantes, en tanto un dormido Typhlosion se mantenía acostado a sus pies. Por su parte, Anthony y James estaban en otra pelea, esta vez haciendo una lucha de pulsos.

¿Desde cuándo le eres infiel a Tyler con Margaret? — Bromeaba Arthur con una sonrisa socarrona. — ¿Ahora te gustan mayores?

Cierra la boca, apenas la conocí hoy — gruñó Wright intentando empujar con su mano el brazo de Pendragon. — A Rex le agrada y no se quiso separar de ella.

Claro, es novia de tu Typhlosion entonces — seguía el de cabello azul molestando al de lentes para ganar terreno en la lucha de pulsos. — ¿Ahora estas a favor de la pokefilia acaso?

Eres un…

¡Listo! — Exclamó la rubia extendiendo su libro hacia el cielo para luego ir hacia Articuno y mostrar su dibujo.

Un golpe seco resonó en el lugar y Pendragon alzó los brazos victorioso por el encuentro contra Anthony, sin embargo, eso no se quedó así ya que el castaño se lanzó contra James comenzando a rodar por el suelo.

¿Te gusta? — Le pregunta Fraser mientras Articuno mira a su entrenador jugar con Wright en el suelo.

Art — suspira la Pokémon de hielo lanzando una suave ventisca para detener al par de entrenadores.

¡Elaine! — Se queja Arthur quitándose hielo del cabello.

Maldita sea, que frio — dijo Anthony frotándose los brazos.​

***
Everyday Everyday Luigi Luigi
 
OP
OP
Everyday

Everyday

Administrador
— Interludio II —

«Un problema de ligas mayores»

El foco sobre el marco del elevador se iluminó y las compuertas comenzaron a deslizarse con lentitud. Los dos hombres custodiando la puerta al final del pasillo intercambiaron miradas: el cambio de guardia había ocurrido apenas un par de horas atrás y nadie les dio aviso sobre la presencia de un visitante. Uno de ellos desenfundó su pistola y apuntó, el otro sacó a un Liepard fuera de su Pokéball. Sin embargo, ambos se quedaron quietos cuando por fin pudieron ver a alguien emerger del ascensor.

—¿Ah? —Una mujer de cabello celeste y ropas blancas se sobresaltó al ver a los hombres, después miró hacía un lado y otro buscando algo—. ¿Pero dónde me he metido?, ¿no es este el cuarto piso? —se llevó una mano a la boca en gesto de preocupación.

—Este es una sección privada, señorita —dijo a regañadientes el que sostenía el arma—. Háganos el favor de abandonarlo.

—Ay, por Arceus
—pegó un salto cuando se percató del arma—. ¡No es necesario recurrir a la violencia!, ahora mismo regreso por donde vine, disculpen —hizo el ademán de dar media vuelta, pero paró en seco cuando el otro guardia habló.

—Espera. Ese ascensor que usaste no está en el lobby, ni en ninguna sala pública —al decir aquello el hombre que sostenía el arma abrió los ojos como platos, como su hubiese olvidado tan importante detalle—. ¿Cómo demonios llegaste aquí?

La mirada de la mujer se afiló y esbozó una sonrisa juguetona.

—¡Liepard, atrapala!

El Felino comenzó a correr por el pasillo, solo para después pegar un salto y seguir haciéndolo por la pared. Aunque la mujer hubiese intentado echar a correr, jamás lograría llegar a la seguridad del ascensor, tal vez ella lo supo y por esa razón decidió quedarse en su posición. O solo tal vez no lo hizo porque no era necesario.

Antes de que el felino pudiese clavar sus dientes en una de sus piernas, su cabeza se estrelló contra algo invisible y la fuerza residual se encargó de mandarlo a rodar por el pasillo. Aquello fue suficiente para que el guardia con el arma jalara el gatillo: varias balas viajaron por el aire, pero estas se congelaron a mitad de su trayectoria y pronto la propia arma de fuego salió volando para caer a los pies de la chica.

—¿Pero qué…?

La mujer dio un paso hacía ellos, usando un paraguas cerrado a modo de bastón. Algo se elevó desde su espalda, un Pokémon con forma de campanilla de viento: un Chimecho.

—Liepard, bola…

—Nada de eso
—la mujer levantó su dedo índice y lo movió en gesto negativo: las balas que estaban suspendidas en el aire giraron, apuntando directo hacía los dos hombres—. Esto no es un combate Pokémon, por lo tanto, no tengo porque seguir las reglas de uno —el dueño de Liepard fulminó a la chica con la mirada—. Chai, usa bostezo.

[. . .]

Las dobles puertas se abrieron de par en par, casi como si alguien hubiese deseado arrancarlas de la pared en lugar de solo abrirlas. El hombre al otro lado del escritorio, al final de aquella oficina, se levantó en un acto reflejo. Llevaba un traje hecho a la medida, su juventud ya estaba mermando y la línea de su cabello comenzaba a retroceder cada vez más. Cuando detectó a la figura femenina irrumpiendo en su recinto frunció el ceño.

—¿Quién eres?, ¿quién te dejó entrar? —demandó saber.

—Sus guardias me hicieron el favor, como estaban algo estresados les dije que podían tomar un descanso —asintió la chica—. Lo mismo hice con el resto en la sala para tomar el elevador, así que no se preocupe por ellos si no se reportan en un buen rato —una gota de sudor bajó por el rostro del hombre.

—¡Robert, Patrick! —gritó el hombre al reloj que llevaba en su muñeca—. ¡Cualquiera que me escuche, a mi oficina ya! —el hombre parpadeó cuando, tras un par de segundos no recibió respuesta alguna. Ahora con una expresión pálida en su rostro, miró a su indeseada invitada.

—Se lo dije, están en su descanso —se encogió de hombros—. Pero no se preocupe, no vine aquí a hacerle algo malo, o arrestarlo, de eso ya se ocuparan las autoridades —movió su mano en deje desinteresado—. Yo solo vine a charlar con usted.

—¿Qu-qué… qué quieres saber?
—tragó saliva.

—Este resort… hasta donde tengo entendido fue construido en un área peculiar y además, protegida por tribus locales —la fémina comenzó a pasear por la habitación, acercándose a una mesita de cristal donde había una planta en una pequeña maceta.

—¿Otra ambientalista? —bufó por la nariz—. Si querías ver los permisos de construcción y demás papeleo pudiste agendar una cita, ¡o mejor aún, iniciar una demanda como todos esos otros grupos amantes de los árboles!

—Sabemos que tiene influencias con los políticos y que esos permisos son fruto de la corrupción
—dijo mientras acariciaba una de las hojas de la planta—, pero yo no estoy interesada en esos asuntos y no vengo a impartir justicia en nombre de la naturaleza.

—¿¡Entonces qué rayos quieres!?
—el hombre parecía a punto de explotar.

—Sabemos qué encontraron aquí, este resort es solo una fachada para ocultar su extracción —la mujer le apuntó con su sombrilla—. ¿Dónde puedo encontrar a sus inquilinos VIP?

—N-no sé de qué…

—No sea idiota, ellos lo descartaran apenas sepan que tuvimos esta conversación, ni siquiera se molestarán en preguntarle de qué hablamos
—dejó de amenazarlo con su bastón improvisado—. Reformularé la pregunta: ¿dónde se esconden los Legionarios de Minerva?

El hombre abrió la boca para responder, pero en ese momento algo les interrumpió. La mirada de fémina se posó en la planta que reposaba sobre la mesa de cristal: su maceta se agitaba sutilmente de un lado a otro y no era el único objeto, cuadros colgados en las paredes y otros muebles comenzaron a imitarle. Un temblor.

—Parece que llegó tarde, señorita.

—Eso depende de usted.


El hombre tragó saliva.

[. . .]

Varias personas se miraron confundidas en la playa, por un momento creyeron que la tierra se estaba movimiento y tras echar un rápido vistazo a las palmeras más cercanas se percataron de que, en efecto, un movimiento telurico estaba sucediendo. Por si no fueran ya suficientes problemas, una grieta comenzó a formarse y atravesar el terreno desde los píes de uno de los hoteles hasta la alberca del mismo. Los nadadores se apresuraron a correr a la orilla y salir, el agua fue tragada por las entrañas de la tierra en cuestión de segundos. Todos admiraron aquello con asombro, incluso hubo quienes ignoraron las señales de peligro y en su lugar sacaron sus móviles para grabar el suceso.

El terremoto pasó, todo volvió a la calma. Cuando el Staff del resort comenzó a llamar a las personas para poner orden y tal vez evacuar a un sitio alto, por un posible tsunami, sucedió: de aquella grieta algo enorme emergió. Muchos reconocieron su forma, era un Pokémon muy común: Tyranitar. El problema es que los Tyranitar no miden lo mismo que el edificio de varias plantas a sus espaldas. Una peculiar y extraña aura rojiza rodeaba su cuerpo.




Más de uno se quedó petrificado en su sitio, admirando aquella cosa extraña: un solo movimiento de la cola del monstruo bastó para arrancar varias palmeras de su sitio y destrozar el tejado de un restaurante al aire libre. Fue ahí cuando el caos se propagó, pronto los turistas comenzaron a correr para ponerse a salvo de aquel monstruo.

—Vaya~~ —canturreaba una chica de cabello negruzco, decorado con listones amarillos, mientras avanzaba en dirección contraria a la multitud. Usaba un abanico para cubrir la enorme sonrisa en su rostro—. ¿Así que esto es el fenómeno Gigamax?

—En efecto, aunque se suponía que algo así solo era posible en Galar.


La chica del abanico se sorprendió al recibir esa respuesta, puso su mirada en alto para presenciar a una dama de cabello celeste y ropas blancas descender de los cielos, aferrada a su sombrilla al mero estilo de Mary Poppins. Por supuesto, descubrió el truco con solo prestar más atención: un Chimecho la estaba asistiendo para controlar su caída por medio de Psíquico. Le fue fácil identificar a la mujer.

—Ahh~~, no puedo creerlo, ¿una miembro de la Elite Four aquí? —cerró su abanico y le dedicó una mueca burlona—. Debo haber hecho muy bien mi trabajo para captar su atención.

La fémina de cabello celeste tocó el suelo con elegancia y uso su mano libre para sacudirse el polvo de su ropaje.

—Minerva no confiaría una tarea tan importante a cualquiera, su anterior mano derecha murió en Mundo Distorsión, ¿así que debo suponer que tú eres el reemplazo?

—Perdona, no estoy tan acostumbrada a hacer presentaciones en público como tú, no todo mundo ama la farándula
—extendió su abanico y lo usó para cubrir su boca, dejando solo al descubierto sus ojos—. Llámame Vorpal.


—Muy bien, Vorpal, entrégalo.

—¿Eh?, ¿qué cosa?
—ladeó la cabeza.

—Sabes de lo que hablo —la fulminó con la mirada—. Entrégame el fragmento de Eternatus que extrajeron de este lugar.

La sonrisa de Vorpal se ensanchó.

—Eso no va a poderse. Minerva me lo pidió, se enojará mucho conmigo si regreso con las manos vacías.

La chica de sombrilla captó movimiento con el rabillo del ojo, al girarse observó al Tyranitar gigante clavar sus garras en la pared del edificio más cercano, desgarrando el acero y el concreto como si se tratase de carne cruda, arrancando toda clase de escombros y dejándolos caer como si de una lluvia se tratase. Y por supuesto, ella estaba a mitad del camino entre estos y el suelo.

—¡Chai!

El Chimecho se colocó sobre su entrenadora y rodeó a ambos con una intensa luz celeste. Aún así, pronto la figura de ambos se esfumó en medio de escombros del tamaño de un coche y una densa nube de polvo. Vorpal soltó una carcajada.

—Buen chico, te mereces un premio —le regaló una sonrisa al Tyranitar—. Anda ve, puedes jugar libremente, destroza tanto como quieras —frunció el ceño y su boca se volvió una fina línea—. Tal vez así aprendan a no meterse en los planes de Minerva…

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DrexeTiger DrexeTiger Relikt Relikt Luigi Luigi Soncarmela Soncarmela Gennai Gennai AlbusTiger AlbusTiger

Situación actual:
- Un Tyranitar Gigamax está suelto en el resort, hay que frenarlo a como de lugar y ayudar a las personas a evacuar.

Datos extras:
-Si se encontraban realizando otra actividad pueden pausarla y después reanudarla, o bien terminarla y después unirse a la resolución de este problema. Sin embargo, una vez la "situación actual" del evento cambie no se podrá participar en esta actividad.
- No se puede interactuar con la NPC Vorpal.
 

DrexeTiger

Nuevo usuario

Dentro de mi cabeza no evitaba el sentirme un poco optimista al mirar que teníamos la ventaja en el combate, aunque la misma disciplina que me hace actuar de forma correcta en el trabajo hizo que ese optimismo bajará. Todo podía pasar en una batalla pokémon, y más aún contra dos líderes de gimnasio que muy probablemente ya tenían un sin número de desafíos en sus registros. No por nada eran de los mejores entrenadores de la región. Por el rabillo del ojo pude percibir como la elegante dragona de mi compañero paralizaba al oso de peluche de forma exitosa, restringiendo un poco sus movimientos y reduciendo su velocidad.
—¡Muy bien Tanque, usa Avalancha mientras corres hacía Dracovish!— indiqué a mi amigo de bolsillo. Ya que el Bewear enemigo ahora tenía un movimiento restringido no podía acudir en apoyo de su aliado. Eso me hizo optar por una estrategia un poco más agresiva ya arriesgada. Quizás estaba dependiendo demasiado de mi nuevo compañero entrenador, pero por el brillo en su mirada podía intuir que no atacaba a la ligera y analizaba por completo el combate.
—¡Dracovish, contraataca con Branquivocado! ¡Destruye todas esas rocas!— las fauces del enorme pez fósil brillaron con una luz azulina. De una en una destrozó todas y cada una de las rocas que se aproximaban en su dirección. Era sorprendente la velocidad con la que cambiaba de objetivo, pero justo eso es lo que utilizaría a mi favor.
—¡Ahora, usa Espada Santa desde atrás!— si bien Tanque con su enorme cuerpo no era el pokémon más rápido de todos pudo aprovechar la distracción del ataque anterior para colocarse detrás de su oponente. Sus cuernos crecieron de tamaño y con ellos atacó por la espalda a un desprevenido fósil quién recibió el ataque de lleno.

Pero entonces sucedió algo que podría catalogar más como un golpe de suerte para los líderes de gimnasio. Al centrarme más en el ataque descuidé mis defensas, por lo cual no noté cuando el Bewear avanzó hasta Tanque. Tanto Jacob como yo abrimos los ojos de par en par dado que a pesar de que el tipo lucha combatía contra Dragonite aparentemente entre señas la líder de gimnasio había conseguido transmitir un mensaje más complejo a su compañero de bolsillo. Poco a poco el oso de peluche había avanzado hacía Tanque, dirigiendo sus ataques más lentos de forma estratégica hasta obtener ese resultado. Ni Jacob ni yo nos percatamos de eso.
La entrenadora hizo una última señal antes de que un poderoso Fuerza bruta, que no fue paralizado, impactará de lleno en el costado del ser de leyenda, mandándolo a volar unos cuantos metros en la arena.
—¡Dragonite. usa Golpe aéreo!— A pesar de que el ataque conectó de forma directa el resultado no cambió. Al final de ese turno ambos pokémon de los líderes de gimnasio y Tanque quedaron debilitados —Lo siento Darío, debí percibir que el patrón de sus señales había cambiado— alcé mi mano en un gesto de tranquilización.
—Yo tampoco lo vi venir así que no te preocupes por ello— me acerqué a mi compañero caído y junté mi frente con la suya —Luchaste muy bien Tanque. Te luciste— el Terrakion abrió un poco los ojos y me dedicó una sonrisa —Ahora descansa. Te curaré finalizando el combate— y con todo el cuidado del mundo lo regresé a su transporte esférico para que pudiera recuperarse un poco.
—¡No es justo! ¡Yo quería ser el que debilitara a Terrakion!— se quejó el líder acuático, que también regresó a su compañero a su pokeball, a la cual le dio un par de afectivas palmaditas antes de regresarla a sus bolsillos.
—La vida nunca es justa— la DJ sonrío de oreja a oreja sin dejar de ver a su compañero de peluche. Por un segundo dude si aquellas palabras eran para el otro líder de gimnasio o para el Bewear.

—Muy bien. Ya se enfrentaron a un pokémon legendario, ahora les tocará pelear contra un poder distinto— ajuste la mega piedra incrustada en mi brazalete. No pude evitar sonreír ante lo que estaba por venir. Aún no había tenido la oportunidad de probar aquel poder en combate y la perspectiva de vivirlo en carne propia enviaba oleadas de adrenalina a todo mi cuerpo. Quizás esa misma adrenalina era la que los seres de bolsillo sentían al combatir —¡Vamos Jenna, te toca!—.
La poke anfibia percibió lo que estaba a punto de suceder y entró de un salto al campo de batalla. El resto de mi equipo pokémon chilló emocionado, aunque Terry me miraba con cara de pocos amigos. No necesitaba usar la conexión especial que tenía con el ratón ígneo para saber que estaba molesto por no dejarlo luchar. Si bien ambos poseíamos un poderoso as bajo la manga prefería mantenerlo en secreto. El hacer demasiado publicas mis investigaciones del traductor pokémon fue lo que provocó que tuviera que pausarlo un tiempo dado que gente con malas intenciones se interesó en el. No iba a cometer el mismo error dos veces, y menos si eso ponía en peligro a uno de mis amigos.
—¿Qué tienes planeado, Darío?— seguramente mi expresión era muy obvia dado que alcanza a percibir una ligera sonrisa en el rostro del peli negro.
—¡La mega evolución!— con gesto seguro activé mi piedra activadora y un brillo con un extraño poder recorrió todo mi cuerpo. Sentía como todo ese poder se concentraba en la piedra y salía disparado en dirección de la Swampert shiny. Su cuerpo rosado cambió, volviéndose más musculoso. El símbolo de la mega evolución brilló magníficamente sobre la cabeza de Jenna para desaparecer luego de que emitiera un rugido intimidante.

Gennai Gennai ¡Solo nos faltan dos pokémon y listo!
 

Gennai

Eclipse Dynasty Member

La batalla continuaba con intensidad, el aire cargado de tensión mientras los entrenadores preparaban sus próximos movimientos. Kyle, con su mirada de experto, no perdió el ritmo y señaló con determinación hacia su compañero. Empoleon, su compañero de confianza, emergió de la Pokébola con un grito desafiante. El Pokémon acuático de gran estatura mostró su poderoso cuerpo mientras sus afiladas aletas se extendían, preparando su estrategia.

De inmediato, Christa, la líder de gimnasio conocida por su sigilosa habilidad para comunicarse a través de señales, tomó la iniciativa. Sin pronunciar palabra alguna, realizó una serie de movimientos con las manos que los dos entrenadores sabían que significaban solo una cosa: Mega Evolución.
Una vez más, la Kangaskhan de Christa brilló con una energía abrumadora, transformándose en una versión mucho más imponente de sí misma gracias a la Kangaskhanita. El cambio fue inmediato, su cuerpo se volvió más grande y robusto, y su actitud, más feroz.

Dario no podía ocultar una sonrisa. Sabía que esto iba a ser interesante. Mientras tanto, Jacob se mantenía alerta, observando la dinámica de la batalla. Dragonite permanecía firme a su lado, sin mostrar señales de cansancio, listo para enfrentarse a cualquier desafío.

-¡Jenna, usa Terremoto!- ordenó Dario, sin dudar un segundo. La mega evolución de Swampert trajo consigo una fuerza impresionante. Jenna pisó fuerte la arena, creando una vibración que se propagó rápidamente bajo el suelo, provocando que toda la zona se sacudiera. La potencia del ataque hizo que el terreno fuera casi irreconocible.

Pero la respuesta de Empoleon no tardó en llegar.

-¡Empoleon, usa Surf!- Kyle ordenó con calma, y su Pokémon acuático desplegó una gran ola que arrasó con todo a su paso. La masa de agua chocó contra el suelo, envolviendo a la Swampert, pero Jenna, preparada para la ofensiva, respondió con una fuerza aún mayor.

-¡Ahora, Machada, Jenna! -ordenó Dario, usando la velocidad de su Mega Swampert. Aprovechando el impacto de Surf, Jenna se deslizó rápidamente hacia Empoleon y lo golpeó con un ataque devastador, pero Empoleon no cedió fácilmente, resistiendo el golpe con tenacidad.

Christa, aunque en silencio, se movió de forma calculada. Se dio cuenta de la posición de Dragonite y sonrió, sabiendo que su Kangaskhan podía ofrecer una defensa adecuada contra el dragón de Jacob. Así que, sin vacilar, levantó la mano y realizó una señal precisa que indicaba un cambio de táctica.

Jacob estaba empezando a memorizar esas señales. No lo había hecho antes, pero ahora se sentía obligado a comprenderlas para anticiparse a los movimientos de sus rivales. A medida que observaba, notó una pauta: la posición de las manos de Christa antes de cada ataque de Mega Kangaskhan parecía indicar un patrón. Estaba aprendiendo lentamente cómo se formaba la secuencia.

-¿Qué... qué hizo ahora? -preguntó Dario, sorprendido de ver cómo Jacob observaba las señales sin perder detalle.

-Creo que está ordenando algo grande, algo que involucra a Mega Kangaskhan... ¿un ataque directo?-su voz era baja, pero llena de concentración- Murmuró Jacob, con la mirada fija en la DJ.

Christa, al ver que Jacob estaba captando las señales, permitió que sus manos se movieran de forma fluida, transmitiendo la orden final. Sus dedos se entrelazaron de manera rápida, un movimiento sutil que indicaba el uso de la mega evolución y el ataque. En ese preciso instante, su Pokémon, Mega Kangaskhan, se agachó ligeramente, preparándose para el impacto. La madre Pokémon se cargó de energía, concentrando toda su fuerza en su puño, que brillaba con un resplandor deslumbrante.

Jacob, observando los gestos de Christa, finalmente entendió. Su rostro se iluminó, al darse cuenta de que la líder había ordenado un ataque clave: ¡Mega Puño!

La mega evolución de la mamá Pokémon se abalanzó hacia Dragonite, con su puño brillando con una energía increíble. La velocidad de su ataque sorprendió a todos. La fuerza de Mega Kangaskhan impactó de lleno, enviando a Dragonite varios metros hacia atrás. La batalla estaba en su punto máximo, y la tensión se notaba en el aire.

Jacob no se dejó intimidar y alzó la voz con determinación:

-¡Dragonite, usa Danza Dragón para elevar tu fuerza y velocidad. Vamos darle la vuelta a la batalla!- El Dragón de Jacob, sintiendo el poder de su entrenador, comenzó a moverse con mayor agilidad, su cuerpo brillando con una energía nueva. Cada movimiento parecía más calculado, como si estuviera anticipando el siguiente movimiento de los líderes de gimnasio.

Dario observó todo con una sonrisa de satisfacción. Era un combate como pocos, pero también sabía que tenía una ventaja en su poder oculto, la Mega Evolución de Jenna. No podía quedarse atrás. Necesitaba aprovechar cada segundo.

-¡Jenna, utiliza Avalancha! -ordenó, mientras su Swampert se preparaba para lanzar una imparable lluvia de rocas. El poder de este ataque combinaba perfectamente con el control del terreno de la mega Swampert. La lluvia de piedras comenzó a llover sobre Empoleon y Mega Kangaskhan, pero la velocidad de los líderes era suficiente para defenderse, sobre todo cuando Empoleon desplegó una barrera de agua alrededor de sí mismo.

Kyle observó a su compañera de gimnasio con una mirada seria, sabiendo que, a pesar de la enorme fuerza de los contrincantes, ellos aún no estaban derrotados.

-Empoleon, usa Puño hielo contra Jenna, no dejes que se acerque más- el hielo comenzó a formarse alrededor de las aletas de Empoleon, quien, con una destreza impresionante, lanzó el ataque hacia la Mega Swampert. Jenna logró esquivarlo por poco, pero la energía del combate se iba intensificando aún más.

-¡Ahora!- Dario alzó la voz con determinación, señalando a su compañero de bolsillo. La batalla estaba a punto de dar un giro inesperado.

DrexeTiger DrexeTiger acábalos
 

Luigi

Digimon Tamer/Pokemon Trainer


-¿Que estabas haciendo, Arturo? -pregunto un aburrido Anthony al ver que el disfrazado criador salía del Centro Pokemon del Resort, al cual había ingresado para hacer una diligencia rápida minutos antes. El de cabellos azules solo rodó los ojos y se cruzó de brazos.

-Pensé que traer aquí a Enya era una buena idea para ayudarle a trabajar con su agresividad ante los entrenadores jóvenes -confesó James negando con el rostro y Tony frunció el ceño al recordar la historia del Talonflame de Pendragon. -Y si bien ha habido avances, le he notado demasiado ansiosa en un lugar como este, más cuando ve a demasiados adolescentes. De no estar yo muy posiblemente los hubiera atacado -respondió rascándose la nuca. -Decidí transferirla al laboratorio Pokemon donde cuidan a mis otros Pokemon para que se relaje y se tranquilice -agregó, tomando la decisión pensando en lo mejor para la ave. -Ahora en mi equipo la esta sustituyendo mi Charizard.

-Al menos no es tu Garchomp -
dejó salir con alivio el castaño, sonriendo por dentro de que no tenía que lidiar con el Pokemon Dragón ridículamente amistoso de James y que tenía por costumbre morderlo como saludo. -Aunque, realmente la tienes difícil con tu Talonflame, especialmente con lo que le hicieron esos idiotas -concedió cruzado de brazos Wright. -Debo reconocerlo, te comportaste como un verdadero Ranger ese día -concedió antes de colocar una sonrisa burlista. -Igual todavía te falta mucho Arturo.

-….Cállate Antonio.

-Disculpa, ¿que es lo que tiene tu Talonflame? -
preguntó Maggie con cierta curiosidad y confusión al escuchar las palabras de Pendragon. Después de todo, ¿por qué uno de sus Pokemon mostraba un comportamiento así? Luego de ver al Articuno del de cabellos azules obedecerlo de forma tranquila, no es esperaba que tuviera un Pokemon con esos problemas.

-Enya es una Pokemon que atrapé en una bahía durante mis viajes y según los lugareños Talonflame era seria pero respetuosa: si no te metías con ella, ella no tenía problemas contigo -respondió James de brazos cruzados, sus gafas ocultando la mirada molesta al recordar ese día. -Había un festival y bastante animado cuando de repente Talonflame apareció y empezó a atacar de forma discriminada a adolescentes, volviéndose más violenta al ver a unos chicos bailarines.

-¡¿Y eso por qué?! -
preguntó una escandalizada rubia, viendo que Wright arrugó la nariz y frunció el ceño.

-Porque resulto que esos bailarines semanas atrás habían robado unas latas de cerveza y en su borrachera encontraron el nido de Talonflame… y en la infinita sabiduría de borracho creyeron que era divertido romper sus huevos y quemar sus polluelos -finalizó la historia Tony, recordando aquella conversación con Arturo días posteriores a esos eventos.

-Talonflame estaba mostrando una agresividad a toda persona entre el rango de edad de los 14-16, asociándolos con los mismos chicos que destrozaron su nido -continuó James ante la cara horrorizada de Maggie. -Tuve que capturarla porque de dejarla a sus anchas, hubiera pasado una tragedia que hubiera terminado muy mal para ella y luego entregar a las autoridades a esos mocosos. He estado trabajando con ella para ayudarla, pero esa clase de cicatrices, en humanos o Pokemon, toman tiempo en sanar – finalizó el criador antes de suspirar.

-Ya veo -Maggie no sabía que decir ante la situación descrita por el Ranger y el Criador.

Por supuesto ese momento fue interrumpido cuando de repente una explosión se hizo escuchar, gritos empezaron a retumbar y ante la cara fastidiada de James, el rostro molesto de Tony y la cara horrorizada de Maggie, un Tyrannitar Gigantomax surgió de la nada misma y cual Kaiju empezó a hacer estragos en la zona y un par de turistas caóticos diciendo disparates.

-¡Es Gojiraaaaaaa!

-¡No es Gojira, es un Tyrannitar Gigante pero cuyo físico se asemeja a Gojira pero no lo es!

-¡Igual huyan como si fuera Gojiraaaa!

-¡Aunque no lo es por derechos de autor!


[…]​

Para Hikaru Shirogane, esas vacaciones eran absolutamente geniales. Todos sus gastos pagados, solo tenía que relajarse y descansar. La adolescente se encontraba descansando, tomando el sol luego de haberse colocado un poco de loción bloqueadora para evitar quedar como camarón frito.

Mientras reposaba en una silla reclinable, a su lado Aggron le dedicó una mirada para nada digna de su nombre "Esponjoso" a cualquier jovencillo tuviera intención de acercarse a hablarle, sacándole risas a la joven: si no tenían valor para encarar a Esponjoso definitivamente ya tenían puntos en contra.

-Esto es vida – Hikaru se extendió en su silla reclinable, soltando una risilla traviesa al ver como un chico rubio salio despavorido al ver como Aggron expulsó aire de sus fosas nasales. -Definitivamente es un delito ser tan adorable y bonita. Al menos Esponjoso esta aquí para ayudarme con las moscas que revolotean -bromeó, guiñándole al ojo a Aggron y mostrándole el dedo pulgar. -Ahora… ya tomé bastante sol asi que, ¿que puede hacer una adolescente de 14 años sin supervisión adulta en un Resort de vacaciones? -se preguntó a si misma, llevándose un dedo a su barbilla.

-Gron, Aggroon -el imponente titán metálico se acercó a su entrenadora, con la intención de llevarla cargada en sus brazos como más de una vez lo hizo cuando era más pequeña. Ante el gesto, Shirogane no pudo evitar reír con cierta vergüenza.

-Esponjoso, ya no soy una niña pequeña para que me tengas que llevar siempre en brazos o en hombros -trató de explicar sin romperle el corazón al Pokemon, que ya tenía los ojos brillosos.

Por que si, Aggron podía mostrar una faceta dura para proteger a su entrenadora, pero siempre se disfrutó de los mimos de esta y como ella lo cargó en brazos cuando era un Aron. Y ahora que era Aggron nunca pedía oportunidad en devolverle el gesto con cariño y si bien para una infante Hikaru eso fue adorable, para una adolescente ahora era… vergonzoso que todos vieran como su Aggron la cargaba de arriba a abajo en brazos.

Lo último que quería era romperle el corazoncito a su Pokemon.

Y justo en ese momento, un Tyrannytar Gigantomax emergió cual Godzilla y empezó a causar caos, desastre y un maremoto de gente en pánico digna de una película de Kaijus gigantes.

-¡¿Hikaru eres tu?!

La adolescente se giró, encontrándose con la figura de Andrell, que claramente estaba intentando controlar el caos a la vez que buscaba a alguien.

-¿Andrell? ¡¿De donde salió ese Tyrannitar gigante?! -exclamó al chica, acercandose al mayor y viendo el desastre que tenían en manos. -¡Justo cuando estoy dsifrutando de mis vacaciones todas pagadas sucede esto!

Everyday Everyday ya el Andrell se encontro a la enana Relikt Relikt hora de que tumbemos a Gojira(?
 

Relikt

Cosa del Mal
El caos se desató en solo segundos, el rugido de Tyranitar Gigamax resonó por todo el lugar mientras los escombros caían del cielo. Anthony, James y Margaret lograron ponerse en resguardo viendo a Pokémon y personas huir lo más rápido posible de aquel Pokémon gigante. El suelo se agitó cuando el Tyranitar Gigamax dio su primer paso, lo que hizo que todos se tambalearan e intentaran sostenerse del objeto inmóvil más cercano.

¿Quién habrá sido el idiota que activó un Gigamax? — Preguntaba Pendragon asomándose y silbando al ver la cabeza del Tyranitar entre los edificios.

Si no hubieses estado con nosotros, Arturo, hubiese dicho que fuiste tu — mencionó Wright recibiendo un ceño fruncido por parte del chico de cabello azul.

Demonios — masculló James tomando a Fraser y Anthony del brazo halándolos hacia afuera. — Salgan, salgan, salgan.

Segundos después de que todos estuvieron en la calle, un gran escombro cayó rompiendo el techo del lugar donde se habían estado resguardando. Teniendo un nuevo campo de visión, el dúo de jóvenes notó que no se trataba de un simple accidente de activación, si no que Tyranitar estaba intentando hacer destrozos por toda la ciudad. Alrededor, las personas seguían buscando lugar donde resguardarse, gritando y corriendo por todas partes intentando alejarse del Pokémon gigante que no dejaba de abanicar sus extremidades, barriendo con su cola las calles.

Pero, ¿qué está pasando? — Dice Maggie ansiosa.

Deberías alejarte, Margaret, esto parece ser un atentado — informaba el castaño mientras liberaba de su pokéball a Typhlosion y Noivern.

Me lleva la que me trajo, y en mis vacaciones — se quejó Pendragon sacando de sus pokéball a Charizard, Lucario y su Umbreon.

Tampoco era como si tu mismo no hubieses arruinado tus vacaciones luego de sacar a Articuno en medio de la calle frente a todos — comentó Wright rodando los ojos.

Mis Pokémon y yo podemos ayudar — respondes mirando a Indeedee y sacando de su pokéball a Arcanine y Sylveon para acompañarlos.

Vale, mientras más ayuda mejor… solo mantente alerta de los escombros — decía el de cabello azul para luego dirigirse a toda prisa hacia un lugar lo suficientemente alto para ver mejor al Gigamax.

Anthony y Margaret lo siguieron hasta un lugar cercano a la playa desde donde podían ver una representación estilo Pokémon de cierto lagarto gigante que atormentaba a cierta ciudad asiática. Teniendo ahora aquella información, enviaron a Noivern y Charizard al frente para distraer al Tyranitar gigante mientras el pequeño grupo de Pokémon restantes se dirigían hacia este.

Iremos justo detrás de ustedes — indicó James.

Tengan cuidado — les dice la rubia a sus Pokémon en tanto Bastián se queda con ella para protegerla.

Eviten lastimar a todo aquel que no sea ese dinosaurio subdesarrollado — añadió Anthony mientras los Pokémon se ponían en marcha.

[…]

Charizard y Noivern llegaron frente a Tyranitar, el primero en atacar fue November, quien lo hizo utilizando Pulso dragón el cual golpeó uno de los costados del Pokémon gigante, por su parte, Charizar voló alrededor de este usando Llamarada creando un muro de fuego en torno al Gigamax. Un rugido resonó por todo el lugar rompiendo algunos pocos vidrios que habían quedado en pie luego de su ataque.

Mientras Anthony, James y Margaret intentaban acercarse al lugar, la mujer observaba como algunos entrenadores ilesos ayudaban a todo aquel Pokémon o persona herida en el camino, lo que le dio cierto alivio ya que no solo le preocupaba aquel Tyranitar, sino también la seguridad de todos.​

 
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—¿Hikaru? —Andrell observó sorprendido a la chica, tardó un instante en procesar de quién se trataba. Al igual que en el caso de Adrián, había pasado una larga temporada sin convivir con ella. Sin embargo, aquel reencuentro alegre y lleno de sorpresas se vio arruinado por el rugir del Tyranitar, seguido del colapso de alguna construcción que fue objetivo de su furia—. Creo que este no es el momento ni el lugar para tener una charla —le regaló una sonrisa cansina—. ¿Traes a todos tus Pokémon? —La chica parpadeó ante aquella pregunta y asintió—. Bien, creo que debemos salvar el día.

—Como siempre lo hacemos —dijo con una sonrisa triunfal.

[. . .]

Tyranitar rugió con fuerza y acto seguido envió su pata para arrasar con una terraza. Varias personas y sus Pokémon alcanzaron a salir del sitio antes de que fuera demasiado tarde. Sin embargo, aunque se salvaron de la primera pisada pronto la sombra de la siguiente se cernió sobre ellos: algunos vieron la escena horrorizados, aceptando su inevitable destino. Y entonces un estallido ocurrió, un proyectil de fuego alcanzó al colosal Pokémon en uno de sus costados, obligándolo a bajar su pie con tal de recuperar el equilibrio.

En el aire, un Charizard y un Noivern descendieron desde las alturas para enviar proyectiles varios contra el cuerpo de Tyranitar, quien se limitó a enviar zarpazos con la intención de desviar tanto las técnicas como a los dos voladores.


—¡Rápido, por aquí! —Maggie sacó del transe a aquellos que se habían dado por insectos aplastados, iba en lomos de su Arcanine para facilitar su movimiento—. ¡Esta ruta esta despejada, vamos, vamos! —Más de uno miró extrañado a la rubia, después de todo no llevaba algún distintivo que la identificase como parte de alguna autoridad o equipo de rescate, pero aún así acataron sus órdenes e incluso algunos hasta le dedicaron unas palabras de agradecimiento.

Tyranitar lanzó un zarpazo hacía Charizard, fallando al darle al Pokémon, pero alcanzando por desgracia uno de los edificios: la fuerza del impacto destrozó docenas de ventanas y arrancó metales de la estructura que comenzaron a descender cual lluvia hacia el suelo. Maggie observó aterrada aquel horrendo escenario: ella podría eludir esos mortíferos proyectiles, pero el resto de los transeúntes no.

El siempre fiel Bastian dio un salto de la montura de su entrenadora y liberó energía psíquica en un obvio intento de detener aquel desastre, pero sin importar su dominio en aquella técnica, detener una lluvia de escombros tan grande estaba fuera de sus capacidades… Por esa razón el Umbreon de James, Kuroga, apareció a su lado e imitó a su compañero de armas, así como Noivern desde las alturas y otra figura más: un Metagross de piel platinada con una peculiar chica de cabellos negros montado sobre el mismo. Con sus fuerzas unidas, la mayor parte de escombros quedó levitando en el aire, como si hubiesen conseguido apagar la misma gravedad.


—¡Bien hecho! —Les felicitó Hikaru—. Y ahora, ¡devuelvanle el regalo!

Los Pokémon profirieron una exclamación y a pesar de que aquella chica no era su entrenadora la convicción en su orden les hizo acatarla sin rechistar: mediante Psíquico, toda aquella destrucción fue devuelta hacía Tyranitar, a quien no le agradó para nada el peculiar regalo.

—¡¿Hikaru qué haces ahí?! —La voz de Anthony, llegando al lugar corriendo junto a James hizo a la adolescente asomarse al suelo—. ¡Baja de ahí, es peligroso!

Pronto la amenaza se cernió sobre los dos varones, una vez más Tyranitar estaba en movimiento: solo que esta vez la extremidad se quedaría flotando en el aire cuando varios torrentes de hielo le dieron de lleno, convirtiéndola en una pieza gélida: los responsables eran dos Empoleon y una Ninetales Alola.

—Ustedes también deberían tener cuidado —Andrell, aferrado a su Magnezone les dio alcance.

—¿Andrell? —Pendragon miró entre confuso y alegra al rubio—. Espera… Si todos estamos reunidos aquí… Entonces ahora entiendo porque apareció ese enorme monstruo.

—La pésima mala suerte de todos se ha acumulado en un solo punto…
—Anthony se cruzó de brazos y asintió, como si aquello fuera una verdad innegable.

—Eh… supongo que entre todos podríamos abatir a esa bestia, ¿no? —La pregunta de Maggie hizo que todos los presentes se mirasen entre ellos y esbozaran una sonrisa llena de confianza.

—¡Vamos! —bramó Hikaru.

Tyranitar sacudió su pie, liberándola del hielo y azotando el suelo, levantando una nube de polvo que cubrió varios metros alrededor: de entre el polvo salieron tanto Quinnie como Bonaparte, ambos pinguinos empleaban rayo hielo para crearse su propio tobogán personal para ascender y rodear al coloso, congelando partes de su cuerpo. Charizard lanzaba constantes llamaradas desde las alturas, mientras Arcanine lo hacía desde el suelo, intercambiando lugares con el orgulloso Enix de Anthony. Al volverse objetivos obvios de Tyranitar, Noivern liberó un sonido estridente desde sus orejas que hizo retorcerse al coloso, agitando sus manos en un intento por frenarlo.

Furioso por la jaqueca que estaba experimentando Tyranitar abrió sus fauces de par en par y los alrededores comenzaron a iluminarse: entre sus fauces energía estaba siendo acumulada, se estaba formando un Hyperrayo como ningún otro, uno que aunque lograsen esquivar causaría tragedias.


—¡Todos, usen psíquico! —bramó James al presenciar momentos antes lo que habían conseguido los usuarios de aquella técnica—. ¡Cierren sus fauces!

Los ojos del Gigamax se abrieron con una muestra de sorpresa cuando su boca comenzó a actuar por voluntad propia, comenzando a cerrarse, de modo que por instinto decidió disparar su técnica aún si esta no estaba del todo preparada: una gran explosión envió a Tyranitar hacía atrás cuando disparó su letal rayo con sus fauces cerradas a cal y canto, cayendo sobre la playa mientras un chillido escapaba desde sus adentros.

Los Pokémon se acercaron a la figura abatida y la rodearon, listos para lanzar una nueva ronda de ataques de ser necesario, sin embargo, el cuerpo del Gigamax comenzó a temblar y poco a poco sus dimensiones comenzaron a disminuir hasta volver a la normalidad.


[. . .]

—¿E-estás segura que vas a comerte todo eso? —Preguntó Andrell a Hikaru, con una docena de platillos de todo tipo delante suyo.

—Probaré tantos platillos exóticos como pueda —la pelinegra se cruzó de brazos—, es lo menos que pueden hacer estos sujetos por haber arruinado mis vacaciones.

—No es como que ellos hayan soltado al Tyranitar, pero bueno…
—soltó una risita nerviosa.

Tras la derrota del Gigamax, las autoridades de Alola hicieron acto de presencia para poner orden, retrasadas evidentemente por la gran distancia entre la ciudad más cercana y el resort, y por supuesto, Hikaru Shirogane no perdió el tiempo para dejarles en claro quienes habían sido los auténticos héroes de aquel acontecimiento, así como también para exigir una recompensa que estuviese al nivel de la hazaña. Por el momento, lo único que habían conseguido fue un banquete de todo lo que pudiesen comer en uno de los restaurantes que seguía en píe y sin daños aparentes, aunque claro, tuvieron que pasar horas para que los aclamados héroes y sus Pokémon pudieran recibirlo.


—Pues en cierta forma sí que fueron responsables... —la voz desconocida hizo que todos los comensales levantaran la cabeza.

Delante de la mesa una mujer estaba de píe. De cabellera celeste y ropajes blancos, un Chimeco se agitaba alegre a su lado.


—¿Y usted es…? —Anthony ladeó la cabeza, confundido. A su lado, James comenzó a atragantarse con la comida—. Te dije que masticaras bien —le dio unos golpes en la espalda, tal vez más fuertes de lo necesario.

—Ella… Ella es… —Pendragón tosió—. Cornelia Farnifelle —la aludida ladeó su cuerpo hacía un lado, como mostrando su mejor ángulo. Como la respuesta de sus compañeros fue una de confusión, decidió agregar—. Es una integrante de la Elite Four en Aleria.

Los rostros de los presentes cambió ante aquella revelación, ahora en lugar de solo confusión también podía verse un atisbo de sorpresa.

—Agradezco lo que hicieron el día de hoy, por desgracia tuve un contratiempo que me impidió ayudarles de manera directa —lamentó Cornelia—, pero grandes desastres nos permiten conocer a grandes héroes —esbozó una ligera sonrisa—. Y ya que se tomaron la molestia de enfrentar a ese monstruo, creo que lo menos que puedo hacer es darles respuestas. Ese Tyranitar fue una mera distracción por parte de una integrante de los Legionarios de Minerva.

—Entonces, ¿siguen activos?
—preguntó Andrell, Cornelia asintió.

—Su fracaso en el Mundo Distorsión no les enseñó nada —James frunció el ceño.

—Lo que es peor, han encontrado otro método para traer más caos a nuestra región —Cornelia suspiró—. Este Resort fue construido aquí no por mera coincidencia, además de lavar dinero para la organización, debajo había un tesoro oculto que consiguieron extraer y llevarse debido a mi fracaso: un fragmento del mítico Pokémon Eternatus.

—Creo que no estoy entendiendo nada
—dijo Maggie.

—Te irás acostumbrando —Hikaru le dio unos golpecitos en la mano, buscando tranquilizarla.

—¿Y de qué les sirve un fragmento? —Anthony negó con la cabeza—. ¿Pueden hacer algo con eso?, además de crear Tyranitars gigantes, claro.

Cornelia se quedó un momento pensativa, como sopesando si debía seguir hablando.

—Nuestro amado campeón tiene una teoría —la de cabello celeste se cruzó de brazos—. Es posible que hayan encontrado la manera de replicar el fragmento, o por lo menos, intensificar sus efectos.

—¿Y qué harían con eso?
—preguntó Hikaru.

—Nada bueno, puedo asegurarte…

Relikt Relikt Luigi Luigi
 
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— Epilogo —
«El fin de un sueño veraniego»​

Para Vorpal hacer el encargo de una simple mensajera era ridículo, por lo menos aquello que estaba transportando era de un valor innegable: a simple vista lucía como un trozo de obsidiana del tamaño de un puño, pero en cuyo centro mantenía una llama de tono violáceo que daba la impresión de estar latiendo, como un corazón que se niega a morir. El fragmento de un Eternatus.

El punto de entrega no fue elegido por ella, sino por su «compañero», aunque ese título le quedaba demasiado grande para él. Después de todo llevaba poco tiempo dentro de la organización y aún así, se había ganado la confianza de Minerva al punto de cederle tan importante misión. Y aunque desconfiara de ese sujeto salido de la nada, jamás se pondría a cuestionar a su líder.

Por fuera el sitio parecía tratarse de una iglesia que vio sus mejores días hacía ya muchas décadas atrás, ¿sus feligreses habrían abandonado la fe que ahí se profesaba?, ¿o simplemente se consiguieron un lugar mejor ubicado y se olvidaron de este? Como fuese, el tiempo había castigado con severidad el recinto, pues en su interior ya no quedaba rastro de muebles o bellos cuadros, solo había escombros, moho reclamando las paredes y suciedad acumulándose en los rincones.

—¿Hmm? —Vorpal se detuvo. Escuchó el eco de su expresión retumbando a lo largo y ancho del lugar—. Tal vez no pueda verlos, pero se equivocan si piensan que no soy consciente de su presencia. Vamos, salgan —dijo a la nada, esbozando una sonrisa burlona.

Ahí donde solo había aire pronto comenzaron a verse siluetas difusas, sombras danzarinas que comenzaron a tomar forma: eran Pokémon fantasma de toda clase, desde Gastly y Misdreavus, hasta Dusknoir y Chandelure. No percibía hostilidad en sus movimientos, de hecho sus miradas lucían perdidas, adormecidas…

—No me importa desperdiciar el tiempo esperándote, pero creo que te excediste esta vez —dijo por fin la voz—. ¿Algún imprevisto por el camino?

Vorpal suspiró.

—Me detuve a tomar un poco el sol y pasear por la playa, ya sabes, disfrutar los últimos días del verano.

Su «compañero» apareció justo detrás de un pilar, ¿había estado todo ese tiempo ahí?, muchas de sus acciones le resultaban extrañas e incluso paranormales, a pesar de que Vorpal no era alguien creyente en esos asuntos. Tenía la apariencia de un chico delgaducho, de piel clara y cabello castaño, al menos en ese sentido parecía como alguien más del montón.



No perdió más tiempo y le lanzó la piedra. Él la atrapó en el aire.

—Nos costó mucho trabajo y recursos conseguir esa cosa —Vorpal afiló la mirada—, espero que no le hayas mentido a Minerva y seas capaz de cumplir tu palabra.

El chico pareció ignorarla y en su lugar se dedicó a admirar el cristal, moviéndolo de un lado a otro. Cuando terminó su inspección, se limitó a asentir.

—Está en buen estado y se aferra con fuerza a la vida, una buena señal —le dedicó una sonrisa—. Despreocupate y dile a Minerva que pronto tendrá a un Pokémon legendario a la altura de sus ambiciones.

Vorpal bufó por la nariz.

—Mi predecesora le prometió lo mismo y falló de una manera espectacular.

Los fantasmas comenzaron a congregarse alrededor del muchacho, Vorpal frunció el ceño al notar su número: eran docenas y docenas de ellos, muchos más de los que había contabilizado al principio. Todos y cada uno de ellos poseía esa expresión ausente y cansada en sus rostros, ¿cómo consiguió poner a tantas criaturas bajo su poder?, ¿estaba usando a algún Pokémon suyo para conseguirlo? Ahí reunidos, fue consciente de un detalle más: los Pokémon emanaban un aura negruzca, apenas sutil, como si se evaporase de sus cuerpos y se perdiese en el aire.

—Esta vez será diferente —le aseguró el chico, lanzando el cristal al aire solo para acto seguido atraparlo y hacer una reverencia teatral.



» Continuará en Pokélloween 2025…



[ . . . ]

Y con esto damos por concluido el evento de Sueños Veraniegos y se abre la puerta para nuestra siguiente parada: Pokélloween 2025. Al principio, este evento fue pensado siguiendo una dinámica similar a los realizados en el PNA de Dz y medio mutando a medida que fue avanzando. Me gustaría cambiar y probar un nuevo enfoque en el siguiente, centrarlo más en los personajes de los participantes aprovechando que somos pocos, en lugar de seguir la ambigüedad tan típica en la trama durante estos eventos (que era hasta cierto punto necesaria en el antiguo Dz por números de jugadores).

Pokélloween dará inicio en breves, a más tardar debería estar listo para el día domingo 05 de Octubre, por supuesto se les avisará mediante los canales de Discord y mediante mención en el tema a los jugadores que mostraron actividad en este mismo evento. Antes de subirlo me gustaría colocar algunas fichas de NPCs que creo son ya necesarias.

Agradezco a todos por su tiempo e interés en el evento de Sueños Veraniegos, ojalá que el siguiente les mantenga motivados a escribir y continuar con las aventuras de sus personajes.

Saludos!

Luigi Luigi Relikt Relikt Soncarmela Soncarmela DrexeTiger DrexeTiger Gennai Gennai AlbusTiger AlbusTiger
 
Estado
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