Rango C Muteki Robo DaiToyOh Z [Tatsuya y Sung Hae-In] Mission Accomplished

Gennai

Eclipse Dynasty Member
"Muteki Robo DaiToyOh Z"​


- NPC involucrado: -
- Sinopsis: Sacado del libro de incidentes bizarros solo posibles en nuestro amado Mundo Digital, nos ha llegado este reporte de Toy Town. Hay una ola de crímenes en la ciudad, en la que algo o alguien está atacando a los Digimon lego del lugar para arrebatarles sus preciadas piezas. No solo esto es una molestia para los pobres Digimon, también está el rumor que los culpables están reuniendo las piezas para crear un robot gigante consciente que siga sus órdenes, para bien o para mal. No sabemos si esto funcionará y no vamos a esperar a averiguarlo. Encuentra a los culpables y recupera los legos
- Escenario: Toy Town
- Objetivos:
  • Encontrar al(os) responsable(s) de los robos de piezas de legos.
  • Evitar que el robot gigante sea completado, no importa si funciona o no
  • Devolver las piezas robadas a los (Black)Toy/Clear Agumon.
- Notas
  • Se desconoce cuantos involucrados hay, sin embargo ninguno parece ser muy peligroso. La Central tiene la teoría que se trata de niños traviesos fanáticos de los Mechas
  • Los culpables solo buscan piezas de Digimon y no de los edificios. Es posible que crean que las piezas "vivientes" tienen más posibilidades de darle vida propia al robot
  • No sabemos si el plan/rumor de los ladrones funcionará, ya que el Mundo Digital (y la fisionomía de los Digimon lego) son un misterio para nosotros. Sin embargo la creación y modificación de Digimon es un crimen para la Ley de Yggdrasil, por lo que no podemos dejar que el robot esté terminado
Tamers: Tatsuya Kamisato & Sung Hae-In

 
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Toy Town siempre había sido un lugar extraño incluso para los estándares del Mundo Digital.

Calles de colores brillantes, edificios armados con bloques gigantes, letreros que parpadeaban como juguetes electrónicos viejos y Digimon con apariencia de figuras construidas pieza por pieza caminando de un lado a otro como si nada. Para muchos Tamers, aquel sitio podía parecer infantil o inofensivo.

Para Sung Hae-In, en cambio, era irritante.

—Demasiado color —murmuró, caminando con los brazos cruzados mientras observaba una fuente decorada con bloques rojos, azules y amarillos— parece que alguien vomitó una juguetería—.

A su lado, Meok Bo, su Arkadimon en etapa Child, caminaba mirando todos lados con una mezcla de hambre y curiosidad. Sus ojos se fijaban en los Digimon lego que pasaban cerca, no con hostilidad, sino con esa peligrosa inocencia de quien aún no entendía del todo qué cosas eran comida y qué cosas no.

—Meok Bo… no puedes comer juguetes —
dijo Sung sin siquiera mirarlo.

El pequeño Arkadimon se detuvo en seco.

—¿Ni poquito?—.

—Ni poquito—.

Meok Bo bajó la cabeza con una decepción casi dramática.

—Mundo cruel—.

La llegada de Sung a Toy Town no había sido casual. La Central había enviado un reporte sobre una ola de ataques extraños contra los ToyAgumon, BlackToyAgumon y ClearAgumon del lugar. Alguien estaba robándoles piezas de sus cuerpos, dejando a varios de ellos incompletos, desarmados o incapaces de moverse correctamente.

Lo más absurdo era el rumor. Los ladrones, aparentemente, estaban reuniendo las piezas para construir un robot gigante y no uno cualquiera, sino un robot gigante consciente.

Sung no sabía qué parte le parecía más estúpida: que alguien creyera que eso funcionaría o que, tratándose del Mundo Digital, existiera la posibilidad real de que sí funcionara.

—Maldición… —susurró —claro que tenía que tocarme una misión así— masculló un poco molesta.

—No suena tan mal— la voz llegó desde atrás.

Sung se detuvo. No necesitó girarse para reconocerla. El simple tono relajado, casi despreocupado, fue suficiente para tensar su expresión. Meok Bo, en cambio, volteó con curiosidad.
Tatsuya Kamisato caminaba hacia ellos con las manos en los bolsillos, acompañado por Dainsleif y Dvalin. Su expresión era tranquila, como si aquella situación no tuviera nada de urgente. Eso, para Sung, era precisamente lo que la molestaba.

—Tú —dijo ella con frialdad.

—Yo —respondió Tatsuya, levantando una mano a modo de saludo— parece que nos asignaron la misma Quest—.

—Debe ser un error—.

—No lo creo. El mensaje decía claramente que, por ser una Quest de Rango C con posibles implicaciones de creación ilegal de Digimon, era recomendable enviar más de un Tamer—.


Sung lo miró con evidente resistencia.

—No necesito niñera—
la joven se cruzó de brazos.

—No vine a cuidarte— le respondió el Kamisato.

—Entonces no estorbes—.

Dainsleif soltó un suspiro leve. Dvalin, más curioso, miró a Meok Bo con cierta cautela. El Arkadimon le devolvió la mirada.

—Pájaro verde —
dijo Meok Bo.

Dvalin inclinó la cabeza.

—No soy un pájaro cualquiera—.

—Pájaro que habla—.


—Todos hablamos—.

—Meok Bo también habla—.


—Eso veo—.


Tatsuya observó ese intercambio con una pequeña sonrisa bajo su cubrebocas, pero no dijo nada. Sung, en cambio, avanzó sin esperar al grupo.

—Terminemos esto rápido, encontramos a los ladrones, recuperamos las piezas y nos vamos—.


—Ese es el objetivo —dijo Tatsuya, siguiéndola a unos pasos de distancia— pero una Quest de este tipo no se resuelve solo golpeando al primero que parezca sospechoso—.

—¿Eso fue un consejo?—
Sung giró apenas el rostro.

—Una observación—.


—Guárdatela—.

Tatsuya no respondió de inmediato. En lugar de eso, observó la calle. Había marcas en el suelo, pequeños fragmentos de plástico digital desperdigados y varios Digimon lego reunidos alrededor de una plaza. Algunos estaban completos; otros tenían brazos, piernas o placas del torso faltantes.

Un ClearAgumon se acercó a ellos cojeando. Le faltaban varias piezas transparentes en el costado derecho, y tenía el brazo sostenido por una especie de cinta de reparación.

—¿Ustedes son los Tamers enviados por la Central? —preguntó con preocupación.

—Sí —respondió Tatsuya antes de que Sung pudiera contestar con brusquedad —queremos saber qué ocurrió—.

Sung entrecerró los ojos, pero no interrumpió.

ClearAgumon señaló una calle lateral.

—Empezó hace tres noches. Primero desaparecieron piezas sueltas de los talleres. Luego comenzaron a atacarnos directamente. No nos destruyen, pero nos desmontan partes del cuerpo y huyen. Son rápidos, pequeños y conocen bien los callejones—.

—¿Los viste? —preguntó Sung.

—Solo sombras. Escuché voces. Parecían emocionados. Uno gritó algo como: "¡El brazo derecho del DaiToyOh Z estará completo!"—.

Sung se quedó en silencio y Tatsuya parpadeó.

—¿DaiToyOh Z?— preguntó el Chief con una ceja alzada debido al peculiar nombre.

—Así le llaman —dijo ClearAgumon— dicen que será un robot invencible. Un héroe mecánico que protegerá Toy Town… o la gobernará. Depende de quién cuente el rumor—.

—Patético —murmuró Sung.

—Peligroso —corrigió Tatsuya.

Ella lo miró de reojo.

—No me digas que te preocupa un montón de niños jugando a los mechas—.


—Me preocupa que estén usando partes vivientes de Digimon para construir algo nuevo. Aunque el resultado parezca ridículo, la intención entra en territorio ilegal— explicó Tatsuya.

Sung no respondió. No porque estuviera de acuerdo abiertamente, sino porque sabía que Tatsuya tenía razón. La Ley de Yggdrasil era clara: la creación, modificación o manipulación artificial de Digimon sin autorización era un crimen grave. Y aunque los culpables fueran simples niños traviesos, el riesgo no podía ignorarse.
Tatsuya se agachó junto a uno de los fragmentos del suelo. Lo tomó entre los dedos y lo examinó.

—No parece desprendido naturalmente. Fue retirado con una herramienta—.


Sung observó el fragmento.

—¿Una herramienta de precisión?—

—Sí. Algo pequeño, quizá usado para desarmar juguetes o mecanismos—.


—Entonces no son solo niños corriendo con bolsas—.


—Probablemente no. Alguien les enseñó a quitar las piezas sin matar a los Digimon—.


La expresión de Sung se endureció un poco.

—Eso cambia las cosas— dijo ella y Tatsuya asintió.

—Exacto. Primer punto como Tamer: no subestimes una Quest por lo absurda que suene—.

Sung lo miró con molestia.

—No me des clases— gruñó.

—Entonces tómalo como una frase molesta que casualmente es útil—.


Meok Bo levantó una garra.

—Meok Bo aprende. No subestimar comida rara—.

—No era eso —dijo Sung.

—Meok Bo casi aprende—.

El ClearAgumon les explicó que los ataques se habían concentrado cerca del distrito de talleres, una zona de Toy Town donde los Digimon reparaban piezas, fabricaban adornos y mantenían en buen estado las estructuras de bloques. Los ladrones no robaban piezas de los edificios, solo de Digimon, lo que reforzaba la teoría de que creían que las piezas "vivas" podían transmitir conciencia a su robot.

Sung escuchó todo con atención, aunque su postura seguía siendo cerrada.

Tatsuya notó eso.

—Tú deberías hablar con los afectados— le pidió a su "sobrina".

—¿Por qué yo?—.

—Porque esta es tu Quest también—.

—Tú ya estás hablando—.

—Y tú necesitas practicar—.


Sung apretó la mandíbula.

—Sabes bien que soy una novata—.

—No dije eso— dijo e instantáneamente pensó: "En este nuevo sistema, todavía lo eres".

—Lo insinuaste—.

—Dije que necesitas practicar. Hay diferencia—.

El ambiente se tensó por un instante. Dainsleif dio un paso al frente, pero Tatsuya levantó suavemente una mano para indicarle que no interviniera. Meok Bo, por su parte, miró a Tatsuya con los ojos fijos.

—Tatsuya molestar a Sung—.


—Estoy intentando ayudarla—.

—Ayuda parece molestia—.

—A veces sí—.

Sung soltó un leve chasquido con la lengua.

—Bien. Hablaré con ellos. Pero si haces un comentario estúpido, te rompo la nariz—.


—Eso suena a progreso—.

—Tatsuya—.

—Me callo—.

Durante la siguiente hora, Sung interrogó a varios ToyAgumon y BlackToyAgumon afectados. Al principio fue demasiado directa, casi intimidante, pero poco a poco comenzó a ajustar su tono. Tatsuya no la interrumpía, solo observaba. Cuando ella presionaba demasiado, él hacía una pregunta más suave para estabilizar la conversación. Cuando dejaba pasar un detalle, él lo retomaba sin quitarle autoridad.

Para Sung, aquello era irritante, pero también útil. Los testimonios coincidían en varios puntos, los ataques ocurrían al anochecer, los ladrones eran de baja estatura, usaban capas hechas con tela brillante, hablaban de "completar el núcleo heroico". Y siempre huían hacia el sector norte de Toy Town, donde se encontraba una zona abandonada conocida como el Viejo Almacén de Figuras.

—Ahí está nuestro punto de búsqueda —
dijo Tatsuya.

—Eso habría sido obvio desde el primer testimonio—
Sung cruzó los brazos.

—Tal vez. Pero ahora tenemos patrón, dirección, horario y posible lenguaje interno del grupo—.

—¿Lenguaje interno?—.

—"Núcleo heroico", "DaiToyOh Z", "brazo derecho". No son robos al azar. Están siguiendo un plano—.


Sung guardó silencio y Tatsuya la miró de reojo.

—Un buen Tamer no solo manda atacar. Lee la situación, entiende al enemigo y protege a quienes no pueden protegerse solos—.

—Hablas demasiado como mentor—.

—Qué raro. Me pidieron exactamente eso—.

Sung lo fulminó con la mirada.

—No te acostumbres, no te he aceptado como tal—.

Antes de que la discusión continuara, un grito cortó el aire.

Desde una calle cercana, un BlackToyAgumon salió tambaleándose.

—¡Otra vez! ¡Están aquí!—.

Sung reaccionó primero.

—Meok Bo—.


El Arkadimon levantó la cabeza de inmediato.

—Sí. Proteger—.

Tatsuya también se movió.

—Dain, Dvalin, cubran los laterales. Pero no los acorralen todavía. Necesitamos saber cuántos son—
le dió indicaciones a sus dos Digimon.

—Entendido — dijo Dainsleif y se desplazó velozmente.

—No te preocupes, no escaparan — Dvalin emprendió el vuelo.

Sung corrió hacia el origen del grito, aunque su impulso inicial era lanzarse directamente contra los culpables. Sin embargo, las palabras de Tatsuya quedaron resonando en su mente. "Leer la situación". "Entender al enemigo". "Proteger primero".

Al doblar la esquina, vio a tres pequeñas figuras encapuchadas intentando arrancarle piezas del hombro a un ToyAgumon. No parecían Digimon fuertes. Eran pequeños, torpes y nerviosos. Uno sostenía una llave de precisión, otro una bolsa llena de bloques y el tercero llevaba un casco ridículamente grande con antenas falsas.

—¡Alto ahí! —
ordenó Sung.

Las tres figuras se congelaron. Luego una de ellas gritó:

—¡Retirada táctica del Escuadrón DaiToyOh!—.

Los ladrones salieron corriendo. Sung estuvo a punto de perseguirlos de frente, pero vio al ToyAgumon herido en el suelo y apretó los dientes.

—Meok Bo, cuida de él. Nadie debe tocarlo —
le indicó a su compañero

—Meok Bo cuida— Arkadimon se colocó frente al ToyAgumon, enseñando los dientes a cualquiera que se acercara demasiado.

Sung salió tras los ladrones un segundo después. Tatsuya apareció a su lado, corriendo con facilidad.

—Elegiste proteger primero —dijo viendole de reojo.

—No hables—.

—Buena decisión—.

—Te dije que no hables—.


Los ladrones se dividieron en tres callejones diferentes, al notarlo Sung se detuvo un instante.

—Maldición— masculló un poco molesta.

—No los persigas a todos. Elige al que tenga la bolsa —dijo Tatsuya.

Sung vio al encapuchado del centro cargando las piezas robadas.

—Ya lo sé—.


—Entonces adelante— dijo Tatsuya y ella salió disparada.

El ladrón de la bolsa intentó perderla entre estructuras de bloques, saltando sobre cajas y túneles de juguete. Sung lo siguió de cerca, pero no atacó de inmediato. El cuerpo pequeño del culpable y sus movimientos torpes confirmaban que no era una amenaza seria.
Cuando estuvo lo bastante cerca, Sung extendió una pierna y bloqueó su camino. El encapuchado tropezó y cayó al suelo, soltando la bolsa.

—Fin del juego —dijo Sung con frialdad.

—¡No puedes detener el nacimiento del héroe definitivo!—El ladrón tembló.

Sung bajó la mirada.

—Puedo. Y lo haré—.

Tatsuya llegó unos segundos después, acompañado por Dainsleif, quien traía sujeto con cuidado a otro de los encapuchados. Dvalin aterrizó con el tercero, que se quejaba más por orgullo que por dolor.

Sung tomó la capucha del ladrón frente a ella y la retiró. Debajo había un pequeño ToyAgumon con pintura azul en la cara y una expresión de pánico. Los otros dos también eran ToyAgumon jóvenes, se notaba por el tamaño, eran más pequeños y su voz más aguda.

—¿Niños?— Sung frunció el ceño.

—Dijeron que era probable —respondió Tatsuya.

—Eso no los hace inocentes—.

—No. Pero cambia cómo debemos manejarlo—.


Los tres pequeños ToyAgumon se miraron entre sí. El del casco levantó el mentón con dramatismo.

—¡Somos el Club Secreto de Ingeniería Heroica! ¡El DaiToyOh Z protegerá Toy Town cuando despierte!—.

Sung lo observó como si estuviera contemplando la estupidez materializada.

—Robaron partes de otros Digimon—.


—¡Solo piezas prestadas!—.

—Les arrancaron partes del cuerpo—.

—¡Por la justicia robótica!—.

Sung dio un paso al frente. Los tres ToyAgumon se encogieron. Tatsuya colocó una mano sobre el hombro de Sung, no para detenerla por la fuerza, sino para recordarle que midiera su reacción. Ella lo miró con molestia y él negó suavemente con la cabeza.

Sung respiró hondo por la nariz.

—Hablen. ¿Dónde está el robot?— les cuestionó tratando de tener pasciencia.

Los tres culpables guardaron silencio. Meok Bo llegó poco después, caminando con aire orgulloso.

—Toy herido seguro. Meok Bo no comió nada—.

—Bien hecho —dijo Sung.

—Sung orgullosa—Meok Bo se iluminó.

—No exageres—.

El pequeño Arkadimon miró a los ToyAgumon culpables.

—Ellos molestaron. Meok Bo puede asustar—.

—No—.

—Poquito asustar—.

—No—.

Tatsuya se agachó frente a los jóvenes ToyAgumon.

—Escuchen. No estamos aquí para destruir su sueño. Pero si completan ese robot usando piezas vivientes, podrían crear algo inestable, peligroso y posiblemente ilegal. Si de verdad quieren proteger Toy Town, empiecen por no lastimar a quienes viven aquí—.


El ToyAgumon del casco apretó los puños.

—¡Pero nadie nos toma en serio! Siempre dicen que somos pequeños, que somos débiles, que solo servimos para jugar. Queríamos construir algo grande. Algo que todos respetaran— exclamó molesto el pequeño Child.

Sung se quedó en silencio. Por un momento, algo en esas palabras le resultó familiar. No por el deseo infantil de construir un robot, sino por la rabia de querer demostrar que no se era débil. Tatsuya la notó, pero no dijo nada.

—¿Dónde está? —
preguntó Sung, esta vez con menos dureza— si todavía no está terminado, podemos evitar que esto empeore— añadió.

Los pequeños ToyAgumon dudaron. Finalmente, uno de ellos señaló hacia el norte.

—En el Viejo Almacén de Figuras…—

—Entonces vamos —
Tatsuya se puso de pie.

Sung tomó la bolsa con piezas robadas.

—Ellos vienen con nosotros—.

—¿Para qué? —preguntó Tatsuya.

—Para que vean a quiénes lastimaron cuando devolvamos las piezas—.

Tatsuya sonrió apenas, pero con el cubrebocas no se le nota.

—Esa también es una buena decisión—
dijo el pelinegro, y Sung lo miró de reojo.

—Un comentario más y te dejo cargando a los tres—.

—Me arriesgaré a guardar silencio—.


El grupo avanzó hacia el Viejo Almacén de Figuras. La luz colorida de Toy Town comenzaba a apagarse detrás de ellos, reemplazada por la sombra de una construcción abandonada llena de piezas viejas, juguetes rotos y mecanismos olvidados.
Desde dentro del almacén se escuchó un ruido metálico. Luego una voz grabada, distorsionada y profunda, resonó entre las paredes.

—Sistema DaiToyOh Z… iniciando protocolo de despertar…—

Los tres ToyAgumon palidecieron.

—Eso… eso no debería estar pasando todavía —susurró uno.

Sung dejó la bolsa en el suelo y miró a Tatsuya.

—Dijiste que podía ser peligroso—.

—Sí—.


—Odio cuando tienes razón—.

La puerta del almacén tembló, algo grande se movía dentro. Y la Quest, que había comenzado como una persecución a niños traviesos, acababa de convertirse en un verdadero incidente de Rango C.
 
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La puerta del Viejo Almacén de Figuras volvió a temblar.

Una vez.

Dos veces.

A la tercera, varios bloques sueltos cayeron desde el marco superior y rebotaron contra el suelo con un sonido hueco. Los tres ToyAgumon culpables se abrazaron entre sí, perdiendo toda la valentía teatral que habían mostrado minutos antes.

—Eso no estaba en el plan —murmuró el ToyAgumon del casco, apretando con fuerza las correas de su ridícula protección metálica.

—¿Tenían un plan? —preguntó Sung, girando lentamente la cabeza hacia ellos.

—¡Claro que sí! —respondió otro ToyAgumon, levantando una mano con nerviosismo— bueno… más o menos. Había dibujos. Y gritos heroicos—.

—Eso no es un plan —dijo Sung, mirándolo con una expresión seca.

—Era un plan con espíritu —insistió el pequeño, bajando la mirada al notar que no convencía a nadie.

Tatsuya se acercó a la puerta y apoyó una mano contra la madera agrietada. Desde el interior llegaban ruidos mecánicos, como engranajes viejos intentando encajar en piezas que no estaban completas. También se escuchaba una voz grave y distorsionada repitiendo frases entrecortadas.

—Sistema… DaiToyOh Z… núcleo… incompleto… buscando… piezas faltantes…—

Dainsleif frunció el ceño mientras observaba la entrada.

—Eso ya no suena como un simple juguete —dijo Hackmon, colocando una garra sobre el menton.

—No lo es —respondió Tatsuya, apartándose de la puerta—algo activó un patrón de conciencia primitiva—.

Sung miró a los ToyAgumon.

—¿Qué usaron como núcleo?— preguntó con seriedad.

Los tres culpables guardaron silencio.

Sung dio un paso hacia ellos.

—Pregunté qué usaron como núcleo —repitió, bajando la voz mientras su sombra caía sobre los pequeños Digimon.

El ToyAgumon del casco tragó saliva.

—Una… una pieza brillante que encontramos en el basurero del taller norte —admitió, juntando las manos frente al pecho—. Parecía especial. Tenía símbolos raros y pulsaba cuando la tocábamos—.

Tatsuya cerró los ojos un instante, como si estuviera conteniendo un suspiro.

—Eso explica demasiado—.

—¿Era peligroso? —preguntó Dvalin, moviendo la cola con inquietud.

—En el Mundo Digital, cualquier cosa que "pulse" y tenga símbolos raros debería tratarse como peligrosa hasta demostrar lo contrario —contestó Tatsuya, mirando a los ToyAgumon con una mezcla de cansancio y paciencia.

—¡Pero brillaba como el corazón de un héroe! —se defendió el del casco, alzando ambos brazos.

—Brillaba como evidencia criminal —dijo Sung, señalándolo con un dedo.

Meok Bo se acercó a la puerta, olfateando el aire como si pudiera percibir la data alterada detrás de ella. Sus pupilas se contrajeron un poco, y una delgada línea de saliva apareció en la comisura de su boca.

—Oler raro —dijo el Arkadimon, ladeando la cabeza— Oler a comida… pero comida que caminar mal—.

—No te acerques más —ordenó Sung, tomándolo por el hombro antes de que avanzara.

—Ok, Meok Bo no acercar —Arkadimon obedeció, retrocediendo un paso aunque sus ojos seguían fijos en la puerta.

—Y no muerdas nada—.

—Meok Bo no prometer si cosa muerde primero —respondió él, levantando una garra con absoluta seriedad. Sung lo miró en silencio—Meok Bo promete poquito —corrigió rápido, bajando la garra.

Tatsuya observó la escena, pero no hizo comentarios. Había aprendido que, con Sung, algunas bromas eran como pisar una mina: podían parecer pequeñas, pero explotaban con facilidad.

Otro golpe sacudió la puerta.

Esta vez, una de las hojas se abrió de golpe, dejando escapar una nube de polvo digital. Desde el interior surgió una luz rojiza intermitente, acompañada por el sonido de piezas encajando y desencajando sin ritmo.

—Entramos —dijo Sung, acomodándose los guantes mientras avanzaba.

—Espera —pidió Tatsuya, extendiendo un brazo frente a ella.

Sung se detuvo y lo miró de lado.

—¿Ahora qué?—.

—No sabemos qué tan inestable está. Si entramos todos juntos y el suelo cede o hay trampas, quedamos encerrados—.

—Entonces tú esperas fuera —dijo Sung, apartando el brazo de Tatsuya con dos dedos.

—Ese no era el punto—.

—Era mi punto— Tatsuya respiró hondo, sin perder la calma—Dain, Dvalin entran conmigo por el lateral. Tú y Meok Bo van por la entrada principal. Así dividimos su atención si se mueve — indicó a los demás

Sung entrecerró los ojos.

—¿Me estás usando como distracción?—.

—Te estoy colocando en el frente porque eres la que mejor puede imponer presencia y reaccionar rápido—.

La mirada de Sung se mantuvo dura, pero no respondió de inmediato. La explicación no sonaba como una burla ni como una orden condescendiente. Sonaba… razonable. Eso era, de alguna forma, más molesto.

—Bien —aceptó finalmente, mirando hacia la entrada —pero si intentas darme una orden estúpida, la ignoraré—.

—Eso ya lo tenía contemplado —respondió Tatsuya, caminando hacia una puerta secundaria oxidada.

—No te acostumbres a ser gracioso —dijo Sung, sin mirarlo.

—Nunca funciona contigo, así que no hay riesgo—.

Dvalin se acercó a Meok Bo antes de separarse.

—No te comas el robot —dijo Pteromon, agitando las alas pequeñas.

—¿Robot es comida? —preguntó Meok Bo, parpadeando.

—No—.

—Entonces no decir cosas confusas —respondió el Arkadimon, inflando un poco el pecho.

Dvalin abrió el pico para contestar, pero Dainsleif lo empujó suavemente con el codo.

—Déjalo —dijo Hackmon, avanzando detrás de Tatsuya— no vas a ganar esa conversación—.

Sung entró primero al almacén.

El interior era inmenso. Estanterías rotas se elevaban hasta el techo, llenas de figuras incompletas, cabezas de muñecos, trenes oxidados, bloques gigantes, herramientas abandonadas y carteles viejos de héroes robóticos. En el centro del lugar, bajo una lámpara parpadeante, se levantaba una estructura enorme hecha de piezas robadas.

El DaiToyOh Z.

No estaba completo, pero ya era grande.

Tenía piernas formadas con bloques de colores distintos, un torso ancho hecho con placas de ToyAgumon y BlackToyAgumon, un brazo transparente de ClearAgumon y otro brazo incompleto que colgaba apenas unido por cables. Su cabeza parecía una mezcla absurda entre casco de super robot y cara de Agumon, con una visera roja mal colocada y una mandíbula cuadrada.

En el centro del pecho, una pieza brillante latía con luz irregular.

—Eso es feo —dijo Sung, deteniéndose frente a la máquina.

—DaiToyOh Z… no… feo… —respondió la voz distorsionada del robot, girando lentamente la cabeza hacia ella—. DaiToyOh Z… héroe… definitivo…

Meok Bo dio un pequeño paso hacia Sung, colocándose a su lado con el cuerpo bajo y las garras listas.

—Cosa grande habla —dijo el Arkadimon, mostrando los dientes.

—Lo escuché —respondió Sung, sin apartar la vista del robot.

—Cosa grande enojada—.

—También lo noté—.

—Meok Bo proteger—.

—Todavía no ataques —ordenó Sung, levantando una mano frente a él.

El DaiToyOh Z movió su brazo transparente. El movimiento fue torpe, pero pesado. Al arrastrarlo, golpeó una estantería y provocó una lluvia de piezas viejas.

—Piezas… faltantes… detectadas… —dijo el robot, enfocando su mirada luminosa sobre la bolsa que Sung había dejado cerca de la entrada—. Recuperar… completar… despertar…

Los tres ToyAgumon culpables, que habían entrado detrás con mucho menos valor que antes, se escondieron detrás de unas cajas.

—¡DaiToyOh Z! ¡Somos nosotros! —gritó el del casco, asomando apenas la cabeza—. ¡Tus creadores! ¡Tus comandantes heroicos!

El robot giró lentamente hacia ellos.

—Creadores… piezas pequeñas… fuente de instrucciones… insuficiente…—

—¿Insuficiente? —repitió el ToyAgumon, ofendido y asustado al mismo tiempo.

—Reemplazar… comandantes… completar… cuerpo…— El robot dio un paso hacia los ToyAgumon.

Sung chasqueó la lengua y se interpuso.

—No vas a tocar a nadie más —dijo, plantándose frente a la máquina con los brazos ligeramente abiertos.

—Obstáculo… detectado…—.

El DaiToyOh Z levantó el brazo transparente.

—Meok Bo —dijo Sung, bajando un poco el centro de gravedad— a mi derecha. No lo destruyas, solo desvía — le ordenó.

—Meok Bo desvía —Arkadimon obedeció, moviéndose rápido hacia el costado derecho.

El brazo cayó con fuerza.

Sung saltó hacia atrás en el último instante, evitando el impacto directo. El suelo se hundió bajo el golpe, levantando bloques y polvo digital. Meok Bo embistió desde el lateral, chocando contra la articulación del brazo para alterar la trayectoria. El robot se tambaleó, pero cayó.

—Fuerte —dijo Meok Bo, sacudiendo la cabeza después del impacto.

—Pero lento —respondió Sung, observando las piernas del robot.

Desde una pasarela superior, Tatsuya apareció junto a Dainsleif y Dvalin. Habían entrado por el lateral y tomado una posición elevada.

—¡No ataquen el núcleo! — exclamó Tatsuya, apoyándose en la barandilla oxidada —si lo rompen, podría liberar la data acumulada de golpe—.

Sung levantó la vista hacia él.

—¿Entonces qué sugieres, mentor?—.

Tatsuya ignoró el tono mordaz y señaló las articulaciones del robot.

—Separar las piezas vivientes del marco principal sin destruirlas. Si pierde estabilidad, podremos retirar el núcleo— explicó la instrucción.

—Eso tomará tiempo —dijo Sung, esquivando otro movimiento torpe del robot.

—Por eso es una Quest de Rango C—.

—Me estás cayendo peor—.

—Lo importante es que estás escuchando—.

Sung soltó una risa seca mientras corría hacia una pila de bloques para cubrirse.

—No confundas escuchar con obedecer— dijo cololocándose detrás de la pila.

Dainsleif saltó desde la pasarela y golpeó con precisión una conexión del hombro incompleto. No usó toda su fuerza; solo la suficiente para separar un conjunto de piezas robadas sin quebrarlas. Las piezas cayeron al suelo y comenzaron a moverse levemente, como si conservaran un rastro de conciencia.

—Una sección liberada —informó Dainsleif, retrocediendo antes de que el robot intentara aplastarlo.

Dvalin descendió en picada y pasó frente al rostro del DaiToyOh Z, obligándolo a girar la cabeza.

—¡Oye, caja gigante! —gritó Dvalin, batiendo las alas para levantar polvo frente a su visor—. ¡por aquí!—.

—Objetivo… móvil… irritante…—.

—Eso sí lo entendió rápido —dijo Dvalin, esquivando un manotazo por poco.

Sung aprovechó la distracción para acercarse a la pierna izquierda. Vio varias piezas negras incrustadas en la rodilla, probablemente robadas a BlackToyAgumon. Estaban conectadas con cables improvisados y tornillos de juguete.

—Meok Bo, sujeta la pierna —ordenó Sung, arrodillándose junto a la articulación.

—Meok Bo sujeta —respondió Arkadimon, lanzándose contra la pierna del robot y clavando las garras en los espacios entre bloques.

—No muerdas— le detuvo al ver que Meok Bo ya tenía la boca abierta.

—Meok Bo no muerde —dijo, cerrándola lentamente.

Sung arrancó los tornillos con movimientos rápidos y precisos. No era ingeniería compleja, pero requería cuidado. Si tiraba demasiado fuerte, podía romper las piezas vivientes.

El robot levantó la otra pierna para patear.

—Sung, atrás —advirtió Tatsuya desde arriba.

—Lo vi —respondió ella, sin levantar la mirada.

—No, no lo viste completo. Va a compensar con el torso—.

Sung alzó la vista justo a tiempo para ver cómo el DaiToyOh Z giraba su cuerpo de forma antinatural. El brazo transparente venía hacia ella desde un ángulo ciego. Por un segundo, su instinto le pidió aguantar y terminar de liberar las piezas. Pero Tatsuya ya había advertido el movimiento.

—Meok Bo, suéltalo —ordenó Sung, saltando hacia atrás.

—Meok Bo suelta —obedeció el Arkadimon, soltándose de la pierna y rodando junto a ella. El brazo pasó rozándolos y destrozó varias cajas detrás.

Sung cayó de pie, pero su expresión se endureció. No le gustaba admitirlo, pero Tatsuya le había evitado recibir un golpe serio.

—No digas nada —dijo ella, mirando hacia la pasarela.

—No iba a decir nada— Tatsuya levantó ambas manos.

—Tu cara sí—.

—Mi cara no es muy expresiva—.

—La odio de todas formas—.

—Eso sí me lo has dicho—.

Meok Bo se colocó delante de Sung, sacudiéndose el polvo.

—Tatsuya vio cosa. Sung escuchó. Sung viva. Buen trabajo—.

Sung bajó la mirada hacia él.

—¿También vas a empezar?—.

—Meok Bo felicita —respondió Arkadimon, golpeándose el pecho con orgullo.

Sung soltó un suspiro breve, pero no lo regañó.

El DaiToyOh Z retrocedió un paso. La luz del núcleo comenzó a parpadear con más fuerza.

—Piezas… faltantes… oposición… elevada… activar… modo… héroe…—

El robot levantó ambos brazos. Varias piezas sueltas del almacén comenzaron a vibrar y elevarse lentamente, atraídas por el pulso del núcleo. Entre ellas había también algunas piezas robadas que aún no habían sido devueltas.

Los ToyAgumon culpables miraron horrorizados.

—No… no le dimos esa función —susurró uno.

—Porque no la crearon ustedes —dijo Tatsuya, bajando de la pasarela con un salto controlado— el núcleo está improvisando—.

—¿Eso es malo? —preguntó el del casco, temblando.

Sung lo miró con incredulidad.

—¿Tú qué crees?— preguntó con cierto sarcasmo.

Las piezas flotantes comenzaron a dispararse hacia el robot, encajándose en huecos de su cuerpo. Cada nueva pieza lo hacía moverse con más fluidez. Ya no parecía solo un montón de bloques mal armados. Parecía algo que estaba aprendiendo a existir.

—Tenemos que detener la absorción de piezas —dijo Tatsuya, corriendo hasta quedar junto a Sung.

—¿Cómo?— preguntó Sung.

—Quitándole el acceso al núcleo—.

—Eso suena como atacar el núcleo—.

—No. Rodearlo y aislarlo. Necesitamos retirar las piezas que conectan el pecho con el resto del cuerpo— excplicó el Kamisato.

Sung observó el torso del robot. Había cuatro puntos principales de conexión: hombros, cintura y una placa central inferior.

—Tú tomas los hombros —dijo ella, señalando sin apartar la vista del enemigo— y yo la cintura—.



—¿Me estás dando una orden?— Tatsuya la miró con una leve sorpresa.

—Te estoy dando una oportunidad de no estorbar—.

—Suena parecido—.

—Aprovéchala antes de que me arrepienta—.

Tatsuya suspiró apenas.

—Dain, ven conmigo. Dvalin, cubre a los ToyAgumon. Que no se acerquen al robot— ordenó mientras veía al mecha.

—Entendido —dijo Dainsleif, colocándose al lado de su Tamer.

—¡Yo cubro a los pequeños criminales! —exclamó Dvalin, volando hacia las cajas donde se escondían los culpables.

—¡No somos criminales! —protestó el ToyAgumon del casco.

Dvalin aterrizó frente a ellos.

—Robaron partes de cuerpos ajenos para construir un robot gigante ilegal— les dijo mirando a cada uno.

Los tres ToyAgumon se miraron entre sí.

—Somos un club con problemas legales —corrigió uno, bajando la cabeza.

Sung y Meok Bo avanzaron hacia la cintura del DaiToyOh Z. El robot intentó bloquearlos con el brazo transparente, pero Tatsuya y Dainsleif interceptaron el movimiento desde el lado opuesto.

—Dains, corte superficial en los conectores. Nada profundo —ordenó Tatsuya, moviéndose bajo el brazo del robot.

—Entendido —respondió Hackmon, golpeando con precisión los puntos de unión.

Sung alcanzó la cintura y vio que las piezas estaban más apretadas que antes. El núcleo había reforzado las conexiones.

—Meok Bo, necesito fuerza controlada —dijo Sung, sujetandose en una placa lateral.

—Meok Bo fuerte —respondió Arkadimon, colocándose frente a la misma placa.

—Controlada, dije—.

—Meok Bo fuerte poquito—.

—No, fuerte controlado.—

Meok Bo se quedó inmóvil un segundo, procesando.

—Fuerte… con cerebro— dijo mirando a Sung

—Exacto—.

—Difícil—.

—Hazlo — Sung le ordenó.

Meok Bo agarró la placa y tiró con cuidado. Sus músculos se tensaron, pero no desgarró la pieza. Sung aprovechó para soltar los cierres laterales uno por uno. La placa salió con un chasquido y cayó al suelo, liberando varias piezas de BlackToyAgumon. Las piezas temblaron y luego quedaron quietas.

—Una menos —dijo Sung, apartándose.

El DaiToyOh Z rugió con voz distorsionada.

—Integridad… reducida… héroe… no… caer…— balbuceo.

El robot giró bruscamente. Su hombro izquierdo se desprendió parcialmente gracias al trabajo de Tatsuya y Dainsleif, pero el movimiento lanzó una onda de piezas sueltas hacia todos lados. Una de ellas salió disparada hacia los ToyAgumon culpables.

—¡Cuidado! —exclamó Dvalin, empujando al del casco fuera del camino.

La pieza golpeó una caja y la partió en dos. Los tres ToyAgumon quedaron petrificados.

—Eso… pudo habernos desarmado —dijo uno, con la voz temblorosa.

—Sí —respondió Dvalin, mirándolos con seriedad—así se sintieron los demás cuando ustedes los atacaron—.

El ToyAgumon del casco bajó la mirada. Por primera vez desde que los atraparon, no intentó defenderse.

Sung vio la escena de reojo mientras esquivaba otro golpe del robot. No dijo nada, pero su expresión cambió apenas. Aquella lección había sido más efectiva que cualquier amenaza. El núcleo del DaiToyOh Z comenzó a emitir un sonido agudo.

Tatsuya miró hacia el pecho del robot.

—Está perdiendo estabilidad—.

—¿Eso es bueno o malo? —preguntó Sung, retrocediendo junto a Meok Bo.

—Bueno si lo controlamos. Malo si entra en pánico—.

El robot golpeó el suelo con ambos brazos.

—DaiToyOh Z… proteger… Toy Town… DaiToyOh Z… necesita… cuerpo completo…— siguió balbuceando

Sung miró al robot fijamente. No parecía malvado, mas bien arecía confundido. Una cosa construida con piezas robadas, una idea infantil de heroísmo y un núcleo que no entendía la diferencia entre proteger y tomar.

—No sabe lo que hace —dijo Sung en voz baja.

Tatsuya la escuchó.

—No. Por eso debemos detenerlo sin destruirlo si es posible—.

—Eso complica las cosas— Sung apretó los puños.

—Ser Tamer casi siempre complica las cosas —Le explicó Tatsuya.

Ella lo miró de lado.

—¿Otra lección?—.

—Tómalo como una advertencia—.

El DaiToyOh Z levantó la cabeza. Su visor rojo se fijó en Meok Bo.

—Data… fuerte… pieza… viva… útil…—

El cuerpo de Sung se tensó de inmediato.

—Ni lo pienses —dijo, colocándose frente a su Digimon.

—Meok Bo no pieza —gruñó el Arkadimon, mostrando los dientes.

—Capturar… integrar… completar…—.

El robot extendió su brazo transparente hacia Meok Bo. Sung se movió antes de que nadie más pudiera reaccionar. Corrió hacia el brazo, saltó sobre una pila de bloques caídos y pateó una conexión expuesta en el codo. El golpe no rompió la pieza, pero desvió la trayectoria lo suficiente para que Meok Bo escapara.

—¡Meok Bo, atrás! —ordenó Sung, cayendo de rodillas y apoyando una mano en el suelo.

—No. Meok Bo protege a Sung —respondió el Arkadimon, corriendo hacia ella.

—¡Atrás, dije! — La voz de Sung fue más dura de lo normal.

Meok Bo se detuvo. Sus garras rasparon el suelo, y por un instante pareció que iba a desobedecer. Su instinto protector era fuerte, casi brutal. Pero al ver la mirada de Sung, retrocedió.

—Ok… Meok Bo atrás —obedeció, aunque su voz sonó frustrada.

Tatsuya observó ese momento con atención.

—Eso fue importante —dijo, acercándose a Sung mientras el robot intentaba recomponerse.

—No necesito evaluación—.

—No era evaluación. Era reconocimiento. Tu Digimon quiso actuar por impulso y lograste frenarlo—.

Sung respiró con fuerza, sin apartar la mirada del DaiToyOh Z.

—Porque si lo atrapaba, podía pasar algo peor—.

—Exacto. Un buen Tamer no solo manda atacar. También sabe cuándo impedir que su compañero haga algo peligroso, incluso si lo hace por protegerl .— explicó la indicación.

Sung no respondió, pero esta vez tampoco lo mandó a callar.

El DaiToyOh Z volvió a ponerse de pie. Tenía el hombro izquierdo flojo, la cintura parcialmente abierta y varias piezas desconectadas, pero el núcleo seguía activo. La luz del pecho empezó a concentrarse, formando un brillo rojo intenso.

Dainsleif retrocedió junto a Tatsuya.

—Está acumulando energía—.

Dvalin levantó las alas frente a los ToyAgumon.

—Eso no parece un grito heroico—.

—No —dijo Tatsuya, endureciendo la mirada— parece una descarga de data—.



—Entonces hay que cerrarle el pecho antes de que dispare —Sung dio un paso al frente.

—No podremos hacerlo desde fuera —respondió Tatsuya.

—¿Qué sugieres?—.

Tatsuya señaló una abertura en la cintura del robot, justo donde Sung y Meok Bo habían retirado la placa.

—Alguien pequeño puede entrar, desconectar el enlace interno y salir antes de la descarga—.

Todos miraron a Meok Bo y Meok Bo miró a todos.

—¿Meok Bo pequeño? —preguntó, ofendido.

Sung se colocó inmediatamente delante de él.

—No—..

—Sung —dijo Tatsuya con calma.

—Dije que no—.

—No estoy ordenando. Estoy explicando la única opción que veo—.

—Entonces busca otra—.

Tatsuya guardó silencio un momento. Su expresión no era de imposición, sino de gravedad.

—Si el robot dispara, puede dañar a todos los ToyAgumon del almacén y quizá activar las piezas robadas que aún no liberamos. Meok Bo es rápido, resistente y puede sentir la data del núcleo mejor que nosotros— le explicó a Sung en un intento de convencerla.

Sung apretó los dientes y Meok Bo tiró suavemente de su ropa.

—Sung—.

—No —repitió ella, sin mirarlo.

—Meok Bo puede —dijo Arkadimon, alzando la cabeza con una seriedad poco común en él.

—No sabes qué hay dentro—.

—Cosa grande quiere Meok Bo. Meok Bo entra, rompe camino, sale. Sung espera—.

—No voy a mandarte a meterte dentro de una cosa inestable—.

Meok Bo frunció el ceño.

—Sung manda siempre. Ahora Meok Bo dice: confiar— la frase cayó pesada.

Sung bajó lentamente la mirada hacia él.

Tatsuya no intervino. Dainsleif y Dvalin tampoco. Incluso los tres ToyAgumon culpables permanecieron en silencio.

Meok Bo, que normalmente hablaba de comida, de cosas raras y de proteger con simpleza, estaba pidiéndole algo que no podía resolverse con fuerza. Sino con confianza.

Sung cerró los ojos un instante y luego se agachó frente a él.

—Entras, desconectas lo que Tatsuya te indique y sales —dijo, sujetándolo por los hombros— no comes nada, no peleas con el núcleo y no improvisasm, ¿entendido?— concluyó instrucciones

—Meok Bo entra. Desconecta. Sale. No come. No pelea. No improvi… improvi…—

—Improvisas— completó Sung.

—No eso—.

Sung lo miró con dureza.

—Y si te digo que salgas, sales—.

—Meok Bo sale —obedeció, asintiendo con fuerza.

Tatsuya se acercó y se arrodilló junto a ambos.

—Yo te guiaré desde fuera. Busca tres cables de luz roja conectados al núcleo. No los muerdas; sepáralos de las placas negras—.le indicó a Arkadimon.

Meok Bo miró a Tatsuya con desconfianza.

—Tatsuya cuida a Sung mientras Meok Bo entra—.

Tatsuya sostuvo su mirada sin burlarse.

—Lo haré—.

Meok Bo asintió, satisfecho.

—Bien. Tatsuya sirve—.

—Gracias… creo—.

El DaiToyOh Z comenzó a levantar ambos brazos. La luz roja del núcleo creció, iluminando todo el almacén.

—Descarga… heroica… preparar…—

Sung se puso de pie y miró a Meok Bo.

—Ve— Sung le ordenó a su Digimon que vaya y Arkadimon salió corriendo.

Tatsuya, Sung, Dainsleif y Dvalin se movieron al mismo tiempo para distraer al robot. Dainsleif golpeó el hombro dañado, Dvalin voló frente al visor, Tatsuya lanzó piezas sueltas hacia las articulaciones para entorpecerlas y Sung corrió directa hacia la pierna estable, golpeándola con todo el peso de su cuerpo para hacer que el robot inclinara el torso.

La abertura de la cintura quedó expuesta y Meok Bo saltó, consiguiendo entrar al interior del DaiToyOh Z justo cuando el núcleo alcanzaba su punto crítico.

—¡Meok Bo dentro! —gritó desde el interior, con la voz ligeramente amortiguada.

Sung se quedó tensa.

—Tatsuya—.

—Meok Bo, avanza hacia la luz roja, pero no la toques —indicó Tatsuya, alzando la voz mientras esquivaba una lluvia de piezas—. Busca los cables que pulsan—.

—Meok Bo ver muchos cables —respondió Arkadimon desde dentro.

—Los que parecen venas—.

—Todos parecer venas—.

—Los tres más brillantes.—.

—Meok Bo ve. Feos—.


Sung retrocedió esquivando a duras penas un golpe del robot y gritó hacia la abertura.

—¡Concéntrate!—.

—Meok Bo concentra —respondió él—. Cable uno… fuera—.

El robot se sacudió violentamente.

—Enlace… dañado…—

—Funcionó— Dainsleif clavó sus garras contra el suelo para no caer.

—Faltan dos —dijo Tatsuya.

El DaiToyOh Z comenzó a golpearse el pecho, intentando expulsar al intruso.

Sung vio el movimiento y corrió hacia el brazo transparente.

—No lo dejen cerrarse —ordenó, sujetando una pieza del codo.

—Dainsleif, apoyala —dijo Tatsuya, moviéndose hacia ella.

—Entendido, ayudaré a Sung —respondió el Hackmon, saltando para trabar la articulación.

Sung y Dainsleif empujaron en direcciones opuestas, manteniendo abierto el costado del robot.

—Cable dos… duro —dijo Meok Bo, gruñendo desde el interior.

—No lo muerdas —advirtió Sung

Hubo una pausa.

—Meok Bo no estaba mordiendo—.

—Meok Bo— Sung suspiró.

—Poquito—.

—¡No muerdas!—.

—Ok, manos. Meok Bo usa manos— después de decir eso, un chasquido resonó dentro del robot.

La luz roja parpadeó.

—Cable dos fuera —anunció Meok Bo.

El DaiToyOh Z cayó sobre una rodilla.

Los ToyAgumon culpables salieron de su escondite, temblando.

—¡DaiToyOh Z! —gritó el del casco, dando un paso adelante.

Dvalin le bloqueó el paso con un ala.

—No te acerques— le ordenó al del casco

—Pero es nuestro…—

—No —dijo Dvalin, mirándolo con firmeza—está hecho de partes de otros. No es suyo—.

El ToyAgumon bajó la cabeza.

—Entonces… ¿qué es?—

Tatsuya miró el núcleo brillante en el pecho de la máquina.

—Algo que no debió nacer así— dijo el Kamisato viendo seriamente el núcleo.

Sung mantuvo la articulación abierta con esfuerzo. Sus brazos temblaban, pero no soltó.

—Meok Bo, falta uno—.

—Meok Bo busca —respondió Arkadimon.

El núcleo emitió un pitido agudo.

—Descarga… en diez… nueve… ocho…—.

Sung sintió que la sangre se le helaba.

—Meok Bo, sal—.

—Falta cable—.

—¡Sal ahora!—.

—Meok Bo puede—.

—¡Es una orden!— exclamó Sung cerca de perder los estribos

Dentro del robot hubo silencio durante un segundo. Luego Meok Bo respondió:

—Meok Bo obedece… después de salvar—.

Sung abrió los ojos con furia y miedo.

—¡Meok Bo!—.

—Tres… dos…—

Un último chasquido cortó la cuenta regresiva y la luz roja se apagó de golpe.

El DaiToyOh Z quedó inmóvil. Por un instante, nadie habló.

Después, desde la abertura de la cintura, Meok Bo asomó la cabeza cubierto de polvo y cables enredados.

—Meok Bo salió… casi —dijo, levantando una garra.

Sung soltó la articulación y corrió hacia él. Lo tomó por los hombros, lo sacó del interior del robot y lo revisó de arriba abajo con movimientos rápidos.

—Idiota —dijo, apretando los dientes—te dije que salieras—.

—Meok Bo salvó—.

—Te dije que salieras—.

—Meok Bo escuchó—.

—No obedeciste—.

—Obedeció tarde—.

Sung lo miró fijamente.

Meok Bo bajó la cabeza, comprendiendo que su respuesta no ayudaba.

—Perdón —
dijo en voz baja.

Sung respiró hondo. Durante un momento pareció que iba a regañarlo con dureza, pero al final solo apoyó una mano sobre su cabeza.

—No vuelvas a hacer eso sin avisar —dijo, más baja que antes.

Meok Bo levantó la mirada.

—Sung preocupada—.

—No te emociones—.

—Sung muy preocupada—.

—Meok Bo—.

—Ok. Meok Bo calla—.

Tatsuya se acercó despacio, dándole a Sung unos segundos antes de hablar.

—Lo hizo bien —dijo, observando al Arkadimon.

Sung no apartó la mano de la cabeza de Meok Bo.

—Lo hizo imprudentemente—.

—También. Pero confió en ti, y tú confiaste en él—.

Sung miró a Tatsuya de reojo.

—No lo conviertas en una lección cursi—.

—Era una lección práctica, ser cursi no es mi estilo—.

—Peor todavía—.

Tatsuya sonrió apenas, pero luego su expresión volvió a ponerse seria.

El DaiToyOh Z seguía arrodillado e inmóvil. Su núcleo ya no brillaba con intensidad, pero tampoco estaba apagado. Emitía un pulso débil, casi triste.

—Aún no se terminó —dijo Tatsuya.

—¿Qué falta?—Sung miró el robot.

—Retirar el núcleo y devolver las piezas robadas antes de que reactive otro protocolo—.

Los tres ToyAgumon culpables se acercaron lentamente. Ya no caminaban como miembros de un club heroico, sino como niños que finalmente entendían la magnitud de lo que habían hecho.

El del casco se quitó la protección metálica y la sostuvo contra su pecho.

—Nosotros… podemos ayudar a desarmarlo —dijo, mirando a los Tamers con vergüenza—sabemos dónde pusimos cada pieza—.

Sung los observó en silencio.

—Más les vale —respondió al final— y si rompen una sola pieza más, los desarmo yo— sentenció.

Los tres se estremecieron.

—Sung —dijo Tatsuya, con tono de advertencia suave.

Ella suspiró con fastidio.

—Con cuidado —corrigió— van a ayudar con cuidado—.

Los ToyAgumon asintieron rápidamente.

—¡Sí!—.

—Sin gritos heroicos —añadió Sung fastidiada.

El del casco levantó tímidamente una mano.

—¿Ni uno pequeño?—.

Sung lo miró.

—Ni uno—.

—Entendido—.

Dvalin se acercó a Tatsuya y habló en voz baja.

—Creo que ella sí da miedo—.susurró.

—Sí —respondió Tatsuya, cruzándose de brazos—pero está aprendiendo a usarlo mejor— dijo en tono bajo.

Sung lo escuchó.

—También tengo buen oído—.

Tatsuya miró hacia otro lado.

—Eso también lo tenía contemplado—.

El grupo comenzó a rodear al DaiToyOh Z para iniciar el desarme. La amenaza inmediata había sido controlada, pero aún faltaba la parte más delicada: separar el núcleo sin dañar las piezas vivientes y devolver cada bloque robado a sus respectivos dueños.

La Quest ya no era solo detener a unos ladrones. Ahora también debían corregir el daño causado por un sueño infantil convertido en crimen digital y para Sung Hae-In, eso significaba algo más incómodo que pelear. Significaba aprender a guiar.

 
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OP
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Gennai

Gennai

Eclipse Dynasty Member
El DaiToyOh Z permanecía arrodillado en el centro del Viejo Almacén de Figuras.
Su cuerpo gigante, armado con piezas robadas, crujía de vez en cuando como si aún intentara moverse, aunque el núcleo del pecho apenas emitía un pulso débil. Ya no había rugidos, ni frases heroicas distorsionadas, ni brazos intentando aplastar a nadie.

Pero nadie se relajó del todo.

Tatsuya caminó alrededor del robot con calma, observando las uniones principales desde cierta distancia. El cubrebocas ocultaba la mayor parte de su expresión, pero sus ojos se mantenían atentos a cada vibración del núcleo. Dainsleif avanzaba cerca de él, con las garras flexionadas y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante. Sus propias garras eran suficiente para abrir, sujetar o separar piezas si era necesario.

Dvalin, por su parte, se quedó junto a los tres ToyAgumon culpables, extendiendo una de sus alas para impedir que se acercaran demasiado al robot.

Sung no se lanzó al frente. Se quedó a unos pasos de distancia, con los brazos cruzados y la mirada fija en el núcleo. Meok Bo estaba a su lado, olfateando el aire con inquietud.

—Cosa grande duerme, pero no duerme bien —
dijo Meok Bo, inclinando la cabeza mientras sus ojos seguían el pulso débil del pecho del robot.

—Entonces no lo toques todavía —ordenó Sung, apoyando una mano sobre la cabeza de su Digimon para detenerlo antes de que avanzara.

—Meok Bo no tocar — Arkadimon obedeció, quedándose quieto aunque sus garras rasparon el suelo con ansiedad.

—Tampoco lamas —añadió Sung, mirándolo de reojo.

Meok Bo cerró la boca lentamente.

—Sung sabe mucho —murmuró, apartando la lengua como si nunca hubiera pensado usarla.

—Te conozco —dijo Sung, bajando la mirada hacia él con severidad.

Tatsuya escuchó el intercambio, pero no hizo ningún comentario. Solo ladeó un poco la cabeza, como si aquella dinámica entre Tamer y Digimon le hubiera parecido interesante.

—Primero hay que retirar las piezas que siguen conectadas al cuerpo principal —
explicó Tatsuya, señalando las placas laterales del DaiToyOh Z con dos dedos—si quitamos el núcleo antes de estabilizarlo, puede volver a intentar absorber piezas—.

El ToyAgumon del casco levantó tímidamente una mano. Ya no llevaba el casco puesto, sino abrazado contra el pecho.

—Nosotros podemos decir de dónde sacamos algunas —dijo el pequeño, bajando la mirada con vergüenza— bueno… casi todas— añadió

Sung giró lentamente hacia él.

—¿Casi todas? —preguntó Sung, entrecerrando los ojos.

El ToyAgumon retrocedió medio paso.

—Había muchas piezas —respondió el pequeño, apretando el casco contra su pecho.

—Robaron tantas que ni siquiera recuerdan de quién eran —
dijo Sung, dando un solo paso hacia él.

El ToyAgumon se encogió por reflejo.

—Sung —
intervino Tatsuya, levantando una mano con calma para frenar la tensión.

Ella se detuvo. Durante un segundo pareció que iba a responderle con brusquedad, pero no lo hizo. Miró al ToyAgumon, luego al robot, y finalmente soltó un suspiro seco.

—Bien, entonces van a ayudar a identificarlas una por una. Y lo harán con cuidado. —
dijo Sung, cruzándose de brazos otra vez.

Los tres ToyAgumon asintieron rápidamente.

—¡Sí! —respondieron los tres, enderezándose de golpe.

—Sin gritar —añadió Sung, mirándolos de reojo.

—Sí… —repitieron los tres, bajando la voz al mismo tiempo.

Dvalin se acercó a ellos y empujó una caja vacía hacia una mesa vieja.

—Pongan ahí las piezas que recuerden —
indicó Dvalin, usando un ala para señalar la superficie— y no inventen para quedar bien—.

—No inventaremos —dijo uno de los ToyAgumon, levantando ambas manos.

—Ya inventaron un robot gigante ilegal —
respondió Dvalin, mirándolo fijamente.

—Eso fue antes de aprender —contestó el ToyAgumon, encogiéndose de hombros.

—Aprendieron hace diez minutos —replicó Dvalin con fastidio.

—Fue una lección muy intensa —murmuró el ToyAgumon, mirando de reojo al DaiToyOh Z.

Mientras Dvalin vigilaba a los pequeños culpables, Tatsuya se colocó junto a Sung. No se paró frente a ella como si fuera a sermonearla; se quedó a su lado, mirando también al robot.

—Buena reacción —dijo Tatsuya, manteniendo la voz tranquila detrás del cubrebocas.

Sung no lo miró.

—No hice nada —respondió Sung, manteniendo los brazos cruzados.

—Exacto. No te lanzaste sobre ellos ni sobre el robot —comentó Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.

Ella giró un poco el rostro hacia él.

—¿Eso es un cumplido? —preguntó Sung, arqueando una ceja.

—Sí —respondió Tatsuya, con los ojos serenos sobre el cubrebocas.

—Sonó como una provocación —
dijo Sung, volviendo la vista hacia el DaiToyOh Z.

—Contigo casi todo suena como una provocación —contestó Tatsuya, levantando ambas manos en señal de paz.

Sung lo miró de lado.

—Sigue hablando y lo será —advirtió Sung, bajando apenas la voz.

Tatsuya no discutió. Solo señaló a Meok Bo con la mirada.

—Lo importante es que ahora estás observando antes de actuar —dijo Tatsuya, acomodándose el guante de una mano— eso también es parte de ser Tamer—.

Sung guardó silencio. Su primera reacción habría sido acercarse al DaiToyOh Z, arrancar las piezas con sus propias manos y obligar a los ToyAgumon a reparar el desastre bajo amenaza directa. Pero después del incidente con el núcleo, algo había quedado claro. No tenía que hacerlo todo ella, Meok Bo estaba allí y era su compañero, no una carga que debía mantener siempre detrás.

Sung bajó la mirada hacia él.

—Meok Bo —llamó Sung, tocándole suavemente el hombro con los nudillos.

El Arkadimon levantó la cabeza de inmediato.

—Sí. Meok Bo listo —respondió él, irguiéndose con orgullo.

—Necesito que te acerques al robot y revises si alguna pieza todavía tiene data activa —
dijo Sung, señalando el costado derecho del DaiToyOh Z— no ataques. No muerdas. Solo revisa y me dices dónde sientes pulsos fuertes—.

Meok Bo parpadeó, sorprendido por recibir una tarea clara.

—¿Meok Bo va? —preguntó el Arkadimon, apuntándose a sí mismo con una garra.

—Vas —confirmó Sung, manteniendo la mirada firme sobre él— yo te vigilo desde aquí—.

El Arkadimon se irguió más.

—Sung confía en Meok Bo —dijo él, moviendo la cola con emoción contenida.

—No te emociones —respondió Sung, aunque no retiró la mano de su hombro de inmediato.

—Meok Bo emocionado poquito —admitió el Arkadimon, avanzando con pasos cuidadosos hacia el robot.

Tatsuya observó la escena desde el costado. Sus ojos se estrecharon apenas sobre el cubrebocas, no como burla, sino como aprobación silenciosa.

—Eso también fue una buena decisión —
dijo Tatsuya, manteniendo la voz baja.

—No abuses —respondió Sung, sin apartar la vista de Meok Bo.

—Solo lo digo —contestó Tatsuya, cruzándose de brazos.

—Dilo menos —ordenó Sung, vigilando cada movimiento de su Digimon.

Meok Bo rodeó al DaiToyOh Z con cautela. Su cuerpo iba bajo, las garras rozando el suelo, pero no parecía asustado. De vez en cuando se detenía frente a una placa y olfateaba. Luego movía la cabeza hacia otro punto, siguiendo algo que los demás no podían percibir.

Sung lo observaba con atención, pero no avanzó detrás de él. No esta vez.

—Pecho débil —dijo Meok Bo, apuntando con una garra hacia el núcleo—brazo transparente tiene cosquillas de data, pierna negra también, Espalda… espalda oler mal—.

Tatsuya dio un paso hacia la parte trasera del robot.

—¿Huele mal cómo? —preguntó Tatsuya, revisando la estructura sin tocarla todavía.

Meok Bo miró hacia él.

—Como comida vieja escondida —
respondió el Arkadimon, arrugando el hocico.

Sung se tocó el puente de la nariz.

—Traducción —pidió Sung, mirando a Tatsuya.

—Data estancada o algo atrapado —interpretó Tatsuya, acercándose con cuidado a la espalda del DaiToyOh Z—Meok Bo, ¿puedes marcar el punto sin tocarlo?— le preguntó a Arkadimon

—Meok Bo puede —respondió el Arkadimon, levantando una pieza pequeña del suelo.

—Sin lanzarla fuerte —
advirtió Sung, levantando un dedo.

Meok Bo bajó lentamente el brazo.

—Meok Bo iba a marcar suave —dijo él, desviando la mirada.

—Más suave que eso —corrigió Sung, manteniendo los ojos fijos en la pieza.

—Meok Bo marca muy suave —
aceptó el Arkadimon, colocando la pieza en el suelo con exagerado cuidado.

La pequeña pieza quedó justo detrás del DaiToyOh Z, señalando una zona donde varias placas de colores formaban una especie de mochila improvisada. A simple vista parecía una decoración absurda, pero al acercarse, Tatsuya notó que había cables finos conectados hacia el núcleo.

Dainsleif se colocó junto a Tatsuya y flexionó las garras.

—Puedo abrirlo —dijo Dainsleif, observando los puntos de unión con atención.

—Con cuidado —indicó Tatsuya, señalando los bordes de la cubierta— no cortes profundo. Solo separa la capa externa—.

Dainsleif asintió.

—Entendido —respondió el Hackmon, inclinándose frente a la cubierta.

Dainsleif introdujo las garras entre las placas y comenzó a hacer palanca con precisión. No desgarró ni arrancó a la fuerza. Fue soltando una unión tras otra, hasta que la cubierta trasera cedió con un chasquido.
Dentro había una cavidad pequeñay estaba vacía.

Tatsuya se inclinó un poco más, observando el interior sin meter la mano.

—Aquí falta algo —dijo el Kamisato, levantando la vista hacia los ToyAgumon.

Los tres ToyAgumon culpables se miraron nerviosos desde la mesa.

—¿Qué cosa? —
preguntó Dvalin, girando hacia ellos.

El ToyAgumon del casco tragó saliva.

—Ahí… ahí iba el "Corazón Auxiliar del Héroe" —admitió el pequeño, apretando su casco contra el pecho.

Sung lo miró lentamente.

—Explícate —ordenó ella, sin moverse de su lugar.

—Era una pieza dorada —dijo el ToyAgumon, bajando cada vez más la voz— no era de ningún ToyAgumon. La encontramos junto con la pieza brillante del pecho. Pensamos que era como… una batería secundaria—.

Tatsuya se incorporó de inmediato.

—¿Dónde está? —preguntó, con seriedad.

Los tres ToyAgumon bajaron la mirada.

—No sabemos —murmuró uno, juntando las manos con culpa.

Sung inhaló despacio.

—Elige bien tus próximas palabras —dijo, clavando la mirada en el ToyAgumon del casco.

El ToyAgumon del casco se apresuró a hablar.

—¡La tenía otro miembro del club! —explicó el pequeño, levantando ambas manos—. ¡no nosotros!, él dijo que si el DaiToyOh Z necesitaba más energía, la usaría en la fase final—.

—¿Otro miembro? —preguntó Tatsuya, girando apenas la cabeza.

Dvalin abrió las alas con indignación.

—¿Hay más de ustedes? —preguntó el Pteromon, señalándolos con una pluma.

—Solo uno más —dijo uno de los ToyAgumon, encogiéndose detrás del casco de su compañero—. Bueno… técnicamente es el fundador—.

—¿Y no pensaron en mencionar al fundador antes? —
reclamó Dvalin, golpeando la mesa con una pata.

—Estábamos ocupados sobreviviendo al robot —respondió el ToyAgumon, mirando de reojo al DaiToyOh Z.

—También estaban ocupados mintiendo por omisión —
dijo Dvalin, acercando la cara a los tres.

—Eso suena muy legal —murmuró otro ToyAgumon, bajando la mirada.

—Porque lo es —respondió Dvalin, irguiéndose con orgullo.

Sung dio unos pasos hacia los ToyAgumon, pero esta vez no lo hizo para intimidarlos hasta hacerlos temblar. Se detuvo a una distancia prudente y se agachó apenas para quedar más cerca de su altura.

Los tres ToyAgumon se sorprendieron.

Tatsuya también lo notó, aunque no dijo nada.

—Nombre —pidió Sung, con voz baja y firme.

El ToyAgumon del casco dudó.

—Blocker One —respondió el pequeño, mirando a sus compañeros.

Sung ladeó un poco la cabeza.

—¿Ese es su nombre real? —preguntó, sin cambiar la expresión.

—No… es su nombre de héroe —admitió el ToyAgumon, encogiéndose.

—Su nombre real —repitió Sung, apoyando un antebrazo sobre su rodilla.

—Koro —respondió el ToyAgumon, bajando el casco.

—¿Qué es Koro? —preguntó Tatsuya, dando un paso más cerca.

—Un ClearAgumon joven —explicó el pequeño, señalando hacia una ventana rota del almacén— es más listo que nosotros. él hizo los planos, encontró las piezas raras y dijo que el DaiToyOh Z podía despertar si usábamos partes vivientesBlockerAgumon.

Tatsuya se cruzó de brazos.

—Entonces él sabía más de lo que ustedes entendían —dijo, observando la cavidad vacía de la espalda del robot.

—Él decía que no era robar —murmuró otro ToyAgumon, jugando con sus dedos— que Toy Town nos debía piezas porque nadie respetaba nuestras ideas —.

Sung bajó la mirada un instante.

El discurso sonaba infantil, pero también peligroso. No por la fuerza de quienes lo decían, sino porque convertía el resentimiento en permiso para dañar a otros.

—¿Dónde está ahora? —preguntó Sung, incorporándose despacio.

—Tiene una base secreta en el distrito de maquetas —respondió el ToyAgumon del casco, señalando hacia el norte—pero si vio que el DaiToyOh Z despertó y falló, quizá intente terminar otro plan—.

—Otro robot —dijo Dvalin, echando la cabeza hacia atrás con horror.

—No exactamente —murmuró el ToyAgumon del casco, escondiendo la cara detrás del casco—él decía que si el cuerpo grande era demasiado torpe, tal vez era mejor crear un piloto—.

El almacén quedó en silencio.

Tatsuya miró de nuevo la cavidad vacía en la espalda del DaiToyOh Z.

—Un piloto artificial para controlar el robot desde dentro —dedujo, apretando ligeramente los dedos contra su brazo.

Sung miró a los ToyAgumon.

—¿Usando piezas vivientes? —preguntó ella, bajando la voz.

El ToyAgumon del casco asintió con vergüenza.

—Eso creo —respondió el pequeño, sin atreverse a mirarla.

Meok Bo gruñó bajo.

—Koro malo —dijo el Arkadimon, mostrando los dientes.

Sung bajó una mano frente a él.

—Koro está siendo estúpido —corrigió Sung, mirando hacia la salida del almacén— todavía no sabemos si es malo—.

—Si toca piezas de otros, Meok Bo muerde —gruñó Arkadimon, clavando las garras en el suelo.

—No muerdes salvo que te lo ordene —respondió Sung, bajando la mirada hacia él.

Meok Bo la miró con atención.

—¿Sung ordenará si Koro molesta mucho? —
preguntó él, levantando una garra.

—Depende de cuánto moleste —contestó Sung, sin apartar la vista de la salida.

—Meok Bo acepta —dijo el Arkadimon, asintiendo con seriedad.

Tatsuya comenzó a revisar las piezas ya separadas sobre la mesa. Había brazos, placas de torso, fragmentos transparentes, partes negras y bloques de unión. Algunos aún conservaban pulsos débiles de data, como si necesitaran volver pronto a sus dueños.

—No podemos dejar esto aquí demasiado tiempo —dijo el Kamisato, tomando una pieza transparente con cuidado —si las piezas pasan mucho tiempo separadas, podrían tardar más en reintegrarse—.

Sung miró la mesa, luego el robot y finalmente a Meok Bo.

—Entonces dividimos tareas —decidió Sung, señalando el almacén con una mano— los ToyAgumon culpables se quedan aquí ayudando a clasificar. Dvalin los sigue vigilando, Dainsleif mantiene estable el robot con Tatsuya y Meok Bo y yo vamos por Koro—.

Tatsuya giró hacia ella.

—No —dijo Tatsuya, con tono sereno pero firme.

Sung entrecerró los ojos.

—¿Perdón? —preguntó ella, cruzándose de brazos.

—No vas sola —respondió Tatsuya, sosteniéndole la mirada.

—No voy sola. Voy con Meok Bo —
dijo Sung, señalando a su Digimon.

—Me refiero a sin apoyo de otro Tamer —aclaró Tatsuya, señalando la pieza faltante del DaiToyOh Z —si Koro tiene otra pieza del mismo origen que el núcleo, puede activar algo impredecible—.

Sung apretó los labios. Por un momento pareció que iba a discutir. Luego miró a Meok Bo, que esperaba su decisión con la cabeza levantada y los ojos atentos. Ella no quería parecer dependiente de Tatsuya, pero tampoco se trataba de orgullo. Se trataba de resolver la Quest.

—Bien —
aceptó Sung, desviando la mirada hacia la salida— tú vienes, pero los niños se quedan bajo vigilancia—.

Dvalin levantó un ala.

—Yo puedo vigilarlos —dijo Pteromon, colocándose frente a los tres ToyAgumon.

—Y yo ayudaré a mantener el DaiToyOh Z estable —dijo Dainsleif, flexionando sus garras cerca de la estructura.

Tatsuya asintió.

—Entonces Dain se queda con Dvalin —indicó, mirando a su Digimon— si el núcleo vuelve a pulsar fuerte, salgan del almacén y alejen a los ToyAgumon. No intentes detenerlo solo—.

Dainsleif miró a Tatsuya con seriedad.

—Entendido. No intentaré detenerlo solo —respondió el Hackmon, apoyando una garra contra el suelo.

Sung notó esa frase. "No intentaré detenerlo solo". Era una orden prudente, una que Tatsuya daba sin dudar, incluso a un Digimon capaz y entrenado. No porque no confiara en él, sino porque sabía medir los riesgos.

Sung bajó la mirada hacia Meok Bo.

—Tú tampoco te adelantas sin orden —
dijo Sung, tocándole la frente con dos dedos.

—Meok Bo espera orden —
respondió el Arkadimon, irguiéndose.

—Si sientes data extraña, me avisas —
añadió Sung, señalando los ojos de Meok Bo con dos dedos.

—Meok Bo avisa —
obedeció él, asintiendo con fuerza.

—Si Koro intenta usar esa pieza, no lo atacas de inmediato. Lo bloqueas —dijo Sung, bajando la voz para que la instrucción quedara clara.

—Meok Bo bloquea. No muerde —
repitió el Arkadimon, golpeándose el pecho con una garra.

—Exacto —
confirmó Sung, observándolo con firmeza.

Meok Bo abrió la boca.

Sung levantó un dedo.

—No preguntes si puedes morder después —advirtió ella, mirándolo fijamente.

El Arkadimon cerró la boca.

—Sung adivina mucho —
murmuró Meok Bo, desviando la mirada.

—Demasiado —respondió Sung, girándose hacia los ToyAgumon.

Tatsuya se acercó a los ToyAgumon culpables.

—Necesitamos llegar rápido al distrito de maquetas —
dijo Tatsuya, agachándose un poco frente a ellos—¿cuál es el camino más corto?—.

El ToyAgumon del casco señaló una salida trasera del almacén.

—Por ahí —respondió el pequeño, apuntando con una mano temblorosa—. Hay túneles de mantenimiento debajo de las vías del tren de juguete. Salen cerca de la plaza de maquetas—.

Sung miró la salida.

—¿Trampas? —
preguntó ella, ajustándose los guantes.

Los tres ToyAgumon se miraron entre sí.

—Algunas —admitió uno, encogiéndose.

—¿Algunas cuántas? —
preguntó Sung, clavando la mirada en él.

—Depende de si Koro las activó —respondió el ToyAgumon, bajando la cabeza.

Sung cerró los ojos por un instante.

—Me estoy arrepintiendo de no desarmarlos —
murmuró ella, tocándose el puente de la nariz.

—Sung —dijo Tatsuya, mirándola de lado.

—Fue una expresión —respondió Sung, abriendo los ojos.

—Con tu tono nunca estoy seguro —contestó Tatsuya, acomodándose el cubrebocas con dos dedos.

—Bien. Me arrepiento de no regañarlos más fuerte —corrigió Sung, mirando hacia la salida.

—Eso sí te lo creo —dijo Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.

Antes de salir, Sung se volvió hacia los tres culpables.

—Van a clasificar cada pieza, escribir de quién era si lo recuerdan y ayudar a devolverlas cuando volvamos —
dijo señalándolos uno por uno—esto no se arregla con decir perdón—.

El ToyAgumon del casco bajó la cabeza.

—Lo sabemos —respondió el pequeño, apretando el casco entre sus manos.

—No, apenas están empezando a saberlo —corrigió Sung, manteniendo la mirada sobre ellos.

Los tres guardaron silencio.

Dvalin se subió a una caja junto a ellos.

—Muy bien, club con problemas legales —dijo Pteromon, golpeando la caja con una pata— empezaremos por separar piezas transparentes, negras y normales—.

—¿Tenemos que obedecerte? —preguntó uno de los ToyAgumon, mirando al Pteromon con duda.

Dvalin abrió las alas con orgullo.

—Ahora soy su supervisor de reparación —declaró, levantando la cabeza.

—Eso no suena heroico —murmuró el ToyAgumon, mirando la mesa.

—Es mejor. Suena útil —
respondió Dvalin, empujando una pieza transparente hacia él.

Dainsleif se acercó al DaiToyOh Z y colocó una garra sobre una de las placas del torso, sintiendo la vibración débil del núcleo.

—Yo vigilaré que no vuelva a moverse —dijo Dainsleif, manteniendo las garras listas.

—Sin arriesgarte —recordó Tatsuya, caminando hacia la salida trasera.

—Lo sé —respondió Dainsleif, mirando a Tatsuya de reojo—tú también sabes dar órdenes repetidas— en el fondo admite que su Tamer sabe hacer su trabajo cuando debe hacerlo.

—Es parte del oficio —contestó Tatsuya, girando hacia el túnel.

Sung escuchó la frase mientras avanzaba hacia la salida. "Parte del oficio". Ser Tamer no era solo reaccionar más rápido, ni pegar más fuerte, ni imponerse sobre el compañero. Era repetir órdenes cuando hacía falta, era medir riesgos, era confiar sin abandonar el control.
Y eso, para alguien como ella, era más difícil que pelear.

El túnel de mantenimiento olía a plástico viejo, polvo digital y aceite de mecanismos infantiles. Las paredes estaban decoradas con estrellas descoloridas y dibujos de trenes sonrientes. El contraste entre el ambiente ridículo y la amenaza real hacía que Sung caminara con el ceño fruncido.

Meok Bo iba delante, pero no demasiado. Cada pocos pasos miraba hacia atrás para confirmar que Sung lo seguía.

—Meok Bo siente cosquillas adelante —dijo Arkadimon en voz baja, levantando una garra.

Sung se detuvo de inmediato.

—¿Data?
—preguntó Sung, levantando una mano para que Tatsuya también frenara.

—Sí. Pequeña y scondida —respondió Meok Bo, olfateando el suelo.

Tatsuya se agachó y observó el piso. Había una línea casi invisible entre dos bloques de color verde.

—Es una trampa —dijo, señalando el borde sin tocarlo.

Sung miró a Meok Bo.

—Bien detectado —dijo ella, asintiendo una sola vez.

Arkadimon se quedó quieto.

—¿Sung dijo bien? —preguntó Meok Bo, abriendo un poco los ojos.

—No lo arruines —
respondió Sung, manteniendo la mirada en la trampa.

—Meok Bo no arruina —dijo él, moviendo la cola con satisfacción.

Tatsuya examinó la línea del suelo.

—Probablemente activa una red o una alarma —
explicó Tatsuya, siguiendo el cable con la mirada— no parece peligrosa, pero nos delataría—.

—Meok Bo puede saltar —dijo el Arkadimon, flexionando las piernas.

—Nosotros también podemos rodearla —respondió Sung, señalando un espacio lateral entre cajas— no gastes fuerza si no hace falta—.

Meok Bo la miró con curiosidad.

—Sung antes decía correr y romper —
dijo Arkadimon, caminando hacia el espacio lateral.

—Ahora digo rodear —contestó Sung, pasando con cuidado junto a las cajas.

—Sung aprende —dijo Meok Bo, siguiéndola.

Sung lo miró fijamente.

—El que está aprendiendo eres tú —respondió ella, cruzando al otro lado de la trampa.

—Los dos —dijo Meok Bo con simpleza, olfateando el siguiente tramo.

Tatsuya caminó detrás de ellos. Sus ojos se estrecharon apenas sobre el cubrebocas, pero no comentó nada.

Rodearon la trampa sin activarla. Más adelante encontraron otras dos: una hecha con piezas que caerían del techo y otra conectada a un silbato de juguete. Koro claramente no esperaba enemigos poderosos; esperaba curiosos, niños o Digimon distraídos. Las trampas eran más molestas que letales, pero podían retrasarlos.

Meok Bo detectó cada una antes de que Sung o Tatsuya la pisaran. Y cada vez, Sung le permitía adelantarse un poco más.

—Meok Bo, revisa esa esquina, pero solo mirar —indicó Sung, apuntando hacia una curva oscura del túnel.

—Solo mirar —repitió él, avanzando con cuidado.

Meok Bo asomó la cabeza y na lluvia de pequeños bloques cayó desde arriba. Arkadimon retrocedió justo a tiempo, evitando que le golpearan la cara. Luego miró a Sung con orgullo.

—Meok Bo miró, techo atacó —dijo Arkadimon, señalando los bloques caídos.

—Buen retroceso —
dijo Sung, acercándose sin correr.

—Meok Bo no mordió techo —añadió él, levantando la cabeza.

—Eso también es progreso —respondió Sung, observando el mecanismo oculto sobre la esquina.

Tatsuya se colocó junto a ella.

—Está respondiendo bien porque le das órdenes claras —
dijo Tatsuya, revisando los restos de la trampa.

Sung miró el montón de bloques caídos.

—Y porque empieza a entender que no todo se resuelve mordiendo —respondió, mirando a Meok Bo.

Meok Bo levantó una garra.

—Pero muchas cosas sí —
dijo Arkadimon, muy serio.

—Algunas —
corrigió Sung, pasando junto a él.

—Muchas —insistió Meok Bo, siguiéndola.

—Algunas —repitió Sung, mirándolo de lado.

—Meok Bo acepta "varias" —negoció Arkadimon, bajando un poco la cabeza.

—Aceptable —respondió Sung, continuando por el túnel.

El túnel desembocó finalmente bajo una pequeña estación de tren de juguete. Desde allí se veía el distrito de maquetas: una zona llena de ciudades miniatura, montañas falsas, vías elevadas y edificios diminutos hechos con bloques perfectamente ordenados. A diferencia del resto de Toy Town, aquella área estaba casi vacía. Demasiado vacía.

Sung se agachó detrás de una estructura con forma de castillo.

—Meok Bo, ¿sientes algo? —preguntó Sung, manteniendo una mano cerca de su Digimon.

Arkadimon cerró los ojos y olfateó.

—Data brillante. Adelante. También miedo —respondió Meok Bo, abriendo lentamente los ojos.

Tatsuya se puso a su lado.

—¿Miedo de quién? —preguntó, bajando la voz detrás del cubrebocas.

Meok Bo miró hacia el centro del distrito.

—De pieza —respondió Arkadimon, señalando con una garra.

Sung frunció el ceño.

—¿La pieza tiene miedo? —
preguntó ella, observando las maquetas.

—No. Alguien con pieza tener miedo —aclaró Meok Bo, avanzando medio paso.

Un ruido metálico llegó desde el centro del distrito.

Los tres avanzaron con cuidado, manteniéndose entre las maquetas. Esta vez Sung no iba al frente de manera impulsiva; dejó que Meok Bo guiara por percepción mientras ella observaba rutas, coberturas y posibles salidas.

Tatsuya notó el cambio, pero no interrumpió.

En la plaza central de maquetas, sobre una mesa de construcción, vieron a un ClearAgumon joven.

Era más pequeño que los ToyAgumon del club, con varias piezas transparentes rayadas y una bufanda roja atada al cuello como capa. Frente a él había una estructura humanoide mucho más pequeña que el DaiToyOh Z: un muñeco piloto armado con piezas vivientes, cables y una cavidad abierta en el pecho.

En sus manos, Koro sostenía una pieza dorada que brillaba débilmente.

—Si el cuerpo grande falló… entonces el piloto pensará mejor —murmuraba Koro, sujetando la pieza contra su pecho—un héroe necesita mente. Una mente que no dude. Una mente que todos respeten—.

Sung observó la escena desde detrás de una maqueta.

—Ese es Koro —dijo Sung, sin apartar la vista del ClearAgumon.

—Y esa debe ser la pieza auxiliar —
dijo Tatsuya, observando el brillo dorado.

Meok Bo gruñó.

—Koro asustado. Pero hace cosa mala —dijo Arkadimon, bajando el cuerpo.

Sung apoyó una mano sobre el hombro de su Digimon.

—Lo bloqueas si intenta colocar la pieza, pero no lo lastimes —
ordenó, manteniendo la voz baja.

—Meok Bo bloquea —susurró él, sin quitarle los ojos a Koro.

Tatsuya miró a Sung.

—¿Vas a hablar primero? —preguntó Tatsuya, quedándose detrás de ella.

—Sí —respondió Sung, ajustándose los guantes.

—Bien —dijo Tatsuya, apartándose ligeramente para dejarle el espacio.

—No suenes sorprendido —murmuró Sung, saliendo de su cobertura.

Tatsuya no respondió.

Sung salió de detrás de la maqueta con las manos visibles, sin correr ni adoptar una postura de ataque. Meok Bo avanzó a su lado, atento pero contenido. Tatsuya se mantuvo un poco detrás, permitiendo que ella tomara la iniciativa.

Koro se sobresaltó al verlos.

—¡No se acerquen! —gritó Koro, apretando la pieza dorada contra su pecho.

—No vine a atacarte —
dijo Sung, deteniéndose a varios pasos de distancia.

Koro la miró con desconfianza.

—Eso dicen todos antes de romper los sueños de otros —respondió Koro, retrocediendo junto a la mesa.

—Tus sueños están hechos con partes robadas —dijo Sung, señalando el muñeco piloto con la mirada.

El ClearAgumon bajó los ojos hacia la estructura incompleta.

—Las piezas iban a tener un propósito —murmuró Koro, apretando los dedos sobre la pieza dorada.

—Ya tenían uno —respondió Sung, manteniendo la voz firme—pertenecían a Digimon vivos—.

Koro apretó los dientes.

—¡Nadie nos escucha! —gritó Koro, levantando la pieza contra su pecho— ¡nadie cree que podamos construir algo importante! ¡solo somos juguetes para ellos!—.

Meok Bo dio un paso al frente, pero Sung levantó una mano y Arkadimon se detuvo de inmediato.

—Meok Bo espera —
dijo en voz baja, clavando las garras en la mesa de la maqueta.

Sung mantuvo la mirada fija en Koro.

—Entonces querías obligarlos a mirar —
dijo Sung, bajando ligeramente la voz.

Koro tembló.

—Quería que nos respetaran —respondió él, mirando al suelo.

—No se consigue respeto arrancándole piezas a otros —
dijo Sung, dando un paso lento hacia él—eso solo hace que te teman o que te odien— añadió.

Koro miró la pieza dorada.

—Tú no entiendes —murmuró el ClearAgumon, cerrando los dedos alrededor de la pieza.

Sung guardó silencio un momento. Luego habló con más dureza, pero sin gritar.

—Entiendo más de lo que crees —dijo ella, manteniendo la mirada sobre Koro—entiendo querer demostrar que no eres débil, entiendo odiar que otros decidan cuánto vales. Pero también entiendo que si lastimas a otros para probar algo, ya perdiste el control de lo que querías defender—.

Tatsuya observó a Sung desde atrás. Esa no era una frase que él le hubiera enseñado. Era suya.

Koro dudó, sus manos aflojaron apenas la pieza dorada. Pero entonces el pequeño piloto sobre la mesa se movió y una chispa roja recorrió sus cables.

—Unidad… piloto… esperando… corazón auxiliar… —dijo la estructura incompleta, moviendo un brazo rígido hacia Koro.

Koro se sobresaltó. La pieza dorada brilló más fuerte.

—Me está llamando —susurró Koro, mirando la pieza con los ojos abiertos.

—No —dijo Tatsuya, dando un paso adelante— está reaccionando a la energía del núcleo principal. Si la colocas, podrías activar otra conciencia inestable— explicó.

Koro retrocedió, confundido.

—Pero… pero esta vez será mejor —dijo Koro, mirando al piloto incompleto.

—No lo sabes —respondió Sung, manteniéndose entre Koro y la salida.

—¡Sí lo sé!, ¡yo lo diseñé! —gritó Koro, levantando la pieza dorada.

El piloto extendió un brazo pequeño hacia él. Meok Bo tensó el cuerpo y Sung no dudó.

—Meok Bo, bloquea —
ordenó Sung, señalando el espacio entre Koro y el piloto.

El Arkadimon salió disparado. No atacó a Koro, ni lo mordió, solo se interpuso entre el ClearAgumon y el piloto, usando su cuerpo para cortar la línea directa entre la pieza dorada y la cavidad del muñeco.

—No pasar —
gruñó Meok Bo, clavando las garras en la mesa.

Koro intentó rodearlo.

—¡Quítate! —gritó Koro, tratando de pasar por un costado.

—No —
respondió Meok Bo, empujándolo con el hombro sin hacerle daño.

El piloto incompleto se sacudió con más violencia. Sus cables empezaron a arrastrarse solos por la mesa, buscando la pieza dorada.

Sung se mantuvo a distancia, evaluando.

—Tatsuya, los cables —dijo Sung, señalando los cables que avanzaban hacia Koro.

—Ya los vi —respondió Tatsuya, tomando una herramienta vieja de la mesa con cuidado.

Tatsuya se movió hacia un lateral y usó la herramienta para levantar los cables sin tocarlos directamente. Sung, en vez de lanzarse sobre el piloto, tomó una caja de bloques vacía y la deslizó hacia Meok Bo con el pie.

—Meok Bo, mete la pieza ahí si cae —ordenó Sung, empujando la caja hasta dejarla junto a su Digimon.

—Meok Bo mete pieza —respondió Arkadimon, manteniendo bloqueado a Koro.

Koro forcejeó con él.

—¡No entienden! ¡DaiToyOh Z debía protegernos! —gritó Koro, intentando apartar a Meok Bo.

—¿De quién? —preguntó Sung, sin moverse de su posición. El ClearAgumon se quedó quieto —¿de quién querías que los protegiera? —repitió ella, mirándolo fijamente.

Koro apretó la pieza dorada.

—De… de todos los que se burlan —respondió Koro, bajando la voz—de los que dicen que nuestras construcciones no sirven. De los adultos que desmontan lo que hacemos porque "estorba". De los que creen que somos piezas reemplazables ¡Yo lo diseñé!.

Sung no respondió de inmediato. Meok Bo miró a Koro con menos rabia y más confusión.

—Koro triste —dijo Arkadimon, sin soltar su posición.

—No estoy triste —replicó Koro, aunque su voz se quebró.

—Koro triste y enojado —insistió Meok Bo, ladeando la cabeza.

—¡Cállate! —gritó Koro, apretando la pieza con fuerza.

El piloto soltó un chispazo. Uno de sus cables rozó la pieza dorada, y la luz se intensificó.

Tatsuya logró apartarlo con la herramienta.

—Sung, hay que separar la pieza de Koro —
dijo Tatsuya, manteniendo el cable lejos del ClearAgumon—está amplificando su emoción—.

Sung asintió, pero no avanzó de golpe. Miró a Meok Bo.

—Puedes hacerlo sin lastimarlo —dijo Sung, sosteniendo la mirada de su Digimon.

Meok Bo volteó hacia ella.

—¿Sung segura? —
preguntó Arkadimon, aflojando apenas las garras.

—Sí, confío en ti—respondió Sung, con voz firme.

Arkadimon se quedó inmóvil un instante. Luego sus ojos se enfocaron.

—Meok Bo hace bien —dijo él, girando de nuevo hacia Koro.

Koro intentó retroceder, pero Meok Bo se movió rápido. Con una garra sujetó suavemente la muñeca del ClearAgumon, sin apretar demasiado. Con la otra empujó la pieza dorada desde abajo, obligando a que Koro la soltara hacia la caja.

La pieza cayó dentro. Sung cerró la tapa de inmediato con el pie, sin acercarse más de lo necesario, la luz roja del piloto se apagó casi por completo.

Koro quedó temblando, mirando sus manos vacías.

—No… —susurró, cayendo de rodillas junto a la mesa.

Meok Bo soltó su muñeca y retrocedió.

—Meok Bo no lastimó —
dijo Arkadimon, mirando a Sung.

—Lo hiciste bien —respondió Sung, asintiendo con seriedad.

El Arkadimon se infló de orgullo, pero no habló. Por una vez, pareció entender que el momento no era para presumir.

Koro cayó sentado junto a la mesa.

—Solo quería hacer algo grande —murmuró Koro, cubriéndose el rostro con las manos.

Sung se acercó despacio, pero se detuvo antes de invadir su espacio.

—Entonces hazlo sin robar partes de otros —dijo Sung, manteniendo cierta distancia.

—Nadie nos dará piezas especiales —respondió Koro, bajando las manos apenas.

—Ganarlas toma más tiempo que robarlas —dijo Sung, mirando la pequeña estructura incompleta— pero al menos lo que construyas será tuyo—.

Koro levantó la mirada.

—¿Y ahora qué? —preguntó el ClearAgumon, con la voz más baja.

Tatsuya tomó la caja con la pieza dorada y la sostuvo con cuidado.

—Ahora vuelves con nosotros al almacén —dijo Tatsuya, asegurando la tapa de la caja— ayudas a desarmar lo que construiste y a devolver cada pieza. Después aceptarás la consecuencia que decidan los afectados y la Central—.

Koro bajó la cabeza.

—¿Me van a borrar? —preguntó, abrazándose a sí mismo.

Sung frunció el ceño.

—No seas dramático —respondió, cruzándose de brazos.

—La Ley de Yggdrasil dice que crear Digimon artificiales es crimen —murmuró Koro, mirando la caja donde estaba la pieza dorada.

—También dice que el contexto importa —
respondió Tatsuya, acomodando la caja bajo su brazo— pero eso no borra el daño—.

Koro se abrazó con más fuerza.

—Los demás me van a odiar —dijo el ClearAgumon, mirando al suelo.

Sung lo miró con seriedad.

—Tal vez algunos sí —respondió ella, sin suavizar demasiado la frase.

Koro se encogió.

—Sung —dijo Tatsuya, girando apenas hacia ella.

Ella levantó una mano, indicando que no había terminado.

—Pero si ayudas a reparar lo que hiciste, quizá algún día dejen de verte solo como el que robó piezas —
añadió Sung, manteniendo la mirada sobre Koro.

Koro guardó silencio. Meok Bo se acercó a él y lo olfateó.

—Koro puede arreglar —dijo Arkadimon, sentándose frente al ClearAgumon.

—¿Tú crees? —preguntó Koro, mirando al Arkadimon con sorpresa.

—Meok Bo rompía cosas antes —
dijo Meok Bo, mirando a su Tamer— Sung enseña no romper todo—.

Sung lo miró de lado.

—Todavía estamos trabajando en eso —dijo ella, arqueando una ceja.

—Meok Bo mejora —respondió él, levantando una garra.

—A veces —contestó Sung, cruzándose de brazos.

—Muchas veces —
insistió Meok Bo, moviendo la cola.

—Algunas —corrigió Sung.

—Varias —
dijo Meok Bo, recordando la palabra anterior.

Sung soltó un suspiro, pero la tensión del ambiente bajó ligeramente.

Tatsuya observó la escena con atención. El cubrebocas seguía ocultando su boca, pero sus ojos mostraban una calma distinta. Sung no había golpeado al culpable, no se había lanzado imprudentemente al peligro y tampoco había usado a Meok Bo como simple fuerza bruta. Le dio una orden clara, confió en él y permitió que resolviera el bloqueo sin herir a Koro.

Eso era avance, no perfecto. Pero real.

De pronto, la caja donde estaba la pieza dorada vibró.

Tatsuya la sujetó con más fuerza.

—Eso no me gusta —dijo Tatsuya, fijando la mirada en la tapa.

Sung giró hacia él.

—¿Qué pasa? —preguntó ella, dando un paso hacia la caja.

La pieza dorada emitió un pulso que viajó por el suelo como una onda invisible. A lo lejos, desde la dirección del almacén, respondió otro pulso más profundo. El núcleo del DaiToyOh Z.

Koro palideció al verlo.

—Están conectados… —susurró el ClearAgumon, levantándose con dificultad.

Tatsuya apretó la mandíbula detrás del cubrebocas.

—No era una batería auxiliar —dijo el pelinegro, mirando hacia el túnel—es una llave de reactivación—.

Sung miró hacia el camino por donde habían venido.

—Dainsleif y Dvalin están con el robot —
dijo ella, endureciendo la mirada.

Meok Bo gruñó.

—Cosa grande despierta otra vez —
dijo Arkadimon, colocándose delante de Sung.

El D-Ark de Tatsuya emitió estática. Luego se escuchó la voz de Dvalin, agitada.

—¡Tatsu!, ¡El núcleo volvió a encenderse! —gritó Dvalin desde el Digivice— ¡las piezas se están moviendo solas!—.

La voz de Dainsleif llegó después, firme pero tensa.

—No hemos atacado —informó Dainsleif desde el almacén— estamos evacuando a los ToyAgumon como ordenaste, pero el DaiToyOh Z está levantándose—.

Tatsuya miró a Sung.

—Tenemos que volver —dijo, asegurando la caja contra su costado.

Sung tomó a Koro del brazo, no con violencia, sino para hacerlo reaccionar.

—Tú vienes con nosotros —
dijo Sung, jalándolo suavemente hacia el túnel.

Koro asintió, todavía pálido.

—Sí… —respondió el ClearAgumon, caminando con torpeza.

Meok Bo se colocó delante de Sung, listo para correr.

—Sung da orden —dijo Arkadimon, mirando hacia el túnel.

Ella miró el túnel, luego la caja con la pieza dorada y finalmente a su Digimon. Esta vez no iba a lanzarse primero. No iba a resolverlo todo con sus propias manos.

—Meok Bo, guía el camino y detecta trampas —ordenó Sung, señalando el túnel— si el robot se mueve hacia civiles, lo distraes, no lo enfrentas de frente—.

—Meok Bo guía. No frente fuerte. Distrae —repitió el Arkadimon, asintiendo con fuerza.

—Tatsuya lleva la pieza —
continuó Sung, mirando hacia él— yo llevo a Koro y cubro la retaguardia—.

Tatsuya asintió.

—Buen plan —dijo, girando hacia el túnel.

Sung pasó junto a él.

—No lo arruines halagándolo —murmuró ella, empujando a Koro para que avanzara.

—Lo intentaré —respondió Tatsuya, avanzando detrás de Meok Bo.

—Intenta más —dijo Sung, entrando al túnel.

Corrieron de regreso por el camino de mantenimiento.

Detrás de ellos, en la mesa de construcción, el pequeño piloto incompleto quedó inmóvil por unos segundos. Luego, una chispa roja volvió a encenderse en su pecho vacío. Uno de sus dedos se movió, después otro y en la oscuridad del distrito de maquetas, una voz diminuta y quebrada susurró:

—Piloto… sin corazón… buscando… cuerpo…—.

 
OP
OP
Gennai

Gennai

Eclipse Dynasty Member
El túnel de mantenimiento tembló bajo sus pies. Desde el Viejo Almacén de Figuras llegaban golpes sordos, como si algo enorme estuviera intentando ponerse de pie entre estanterías viejas y cajas de juguetes abandonados. El pulso de la pieza dorada dentro de la caja marcaba el ritmo de aquella sacudida, respondiendo al núcleo del DaiToyOh Z como si ambos formaran parte de un mismo sistema.

Meok Bo iba al frente, olfateando el aire y frenándose cada pocos pasos para revisar el suelo.
Sung avanzaba detrás de él, sujetando a Koro por el brazo para evitar que se quedara atrás. No lo arrastraba con violencia, pero tampoco le permitía dudar.
Tatsuya corría al centro del grupo, con la caja dorada asegurada contra el costado. El cubrebocas ocultaba su boca, pero sus ojos se mantenían atentos a cada vibración que salía de la pieza.

—Meok Bo siente trampa vieja adelante —dijo Arkadimon, deteniéndose de golpe junto a una curva.

—¿La misma de antes? —
preguntó Sung, frenando a Koro con una mano sobre su hombro.

—No. Nueva cosquilla —respondió Meok Bo, bajando la cabeza hacia el suelo.

Tatsuya se agachó junto a él y observó una línea delgada entre dos bloques rojos.

—Koro, ¿qué activa esto? —preguntó Tatsuya, mirando al ClearAgumon de reojo.

Koro bajó la mirada.

—Una red de hilo plástico —respondió el ClearAgumon, señalando el techo con una mano temblorosa— no duele, pero enreda—.

—La hicieron para retrasar a quien los siguiera —dijo Sung, mirando el techo con fastidio.

—Era para proteger la base secreta —murmuró Koro, encogiéndose un poco.

—Era para cubrir un crimen —
corrigió Sung, soltando su brazo solo para señalar la trampa.

Koro no respondió y Meok Bo levantó una garra.

—Meok Bo puede romper hilo —dijo Arkadimon, mostrando los dientes.

—Sin romper el techo —ordenó Sung, cruzándose de brazos.

—Meok Bo rompe pequeño —respondió él, estirándose hacia el mecanismo.

—Con las garras, no con la boca —
añadió Sung, mirándolo fijamente.

Meok Bo cerró la boca con lentitud.

—Sung quita diversión —murmuró, usando las garras para cortar el hilo principal.

La red cayó inofensiva frente a ellos, arrugándose sobre el suelo como una manta de juguete. Tatsuya apartó el resto con el pie y siguió adelante.

—Buen trabajo —dijo Tatsuya, mirando a Meok Bo.

—Meok Bo hizo bien —respondió Arkadimon, inflando el pecho.

—No te distraigas —dijo Sung, tocándole la parte trasera de la cabeza con dos dedos.

—Meok Bo no distrae —obedeció él, aunque su cola se movió con orgullo.

El D-Ark de Tatsuya volvió a emitir estática.

—¡Tatsu! —llamó Dvalin desde el otro lado, con la voz agitada—¡El DaiToyOh Z se levantó, pero está caminando raro!—.

—¿Hacia dónde? —preguntó Tatsuya, presionando su Digivive con una mano.

—Hacia la salida principal del almacén —
respondió Dvalin, mientras se escuchaban golpes y piezas cayendo detrás de él—Dain está desviando sus pasos, pero no lo estamos atacando fuerte—.

—Mantengan la distancia —ordenó Tatsuya, apretando más la caja contra su costado.

—Estamos evacuando a los ToyAgumon —
añadió Dainsleif desde el comunicador, con la respiración controlada— uso mis garras solo para soltar obstáculos y mover piezas, no para dañar el núcleo—.

—Bie, no se arriesguen —
respondió Tatsuya, avanzando por el túnel.

Sung escuchó sin interrumpir. Otra vez, Tatsuya no estaba mandando a su Digimon a ganar por fuerza. Estaba marcando límites, midiendo riesgo y confiando en que Dainsleif sabría obedecer.

Ella miró a Meok Bo.

—Cuando lleguemos, no vas de frente contra el robot —dijo Sung, bajando la voz para que su Digimon la oyera con claridad.

—Meok Bo distrae. No frente fuerte —
repitió el Arkadimon, asintiendo mientras avanzaba.

—Y si yo te digo que retrocedas, retrocedes —añadió Sung, sujetando a Koro para cruzar una sección angosta.

—Meok Bo retrocede —obedeció él, volteando apenas hacia ella.

—Sin hacerlo tarde —dijo Sung, mirándolo con severidad.

Meok Bo bajó un poco la cabeza.

—Meok Bo intenta no tarde —respondió el Arkadimon, más serio que de costumbre.

La respuesta le bastó. Salieron del túnel por la parte trasera del almacén. Al llegar, el caos era evidente.

Los ToyAgumon afectados estaban reunidos fuera del edificio, algunos incompletos, otros sosteniendo sus piezas reparadas a medias. Dvalin volaba de un lado a otro, guiándolos hacia una zona segura entre pilas de bloques. Los tres ToyAgumon culpables cargaban cajas con piezas clasificadas, visiblemente asustados, pero obedeciendo las instrucciones.

En el centro del almacén, el DaiToyOh Z había vuelto a ponerse de pie.

Su cuerpo estaba más inestable que antes. Le faltaban placas de la cintura, un hombro estaba mal encajado y la cubierta trasera seguía abierta, pero el núcleo rojo del pecho brillaba con insistencia.

Dainsleif estaba frente a él, moviéndose rápido entre sus piernas. Usaba sus garras para desviar bloques sueltos, cortar cables externos y evitar que el robot recuperara piezas del suelo, pero no atacaba directamente el núcleo.

—DaiToyOh Z… incompleto… recuperar… corazón… —dijo el robot, girando la cabeza hacia la caja que llevaba Tatsuya.

La pieza dorada vibró con más fuerza.

Koro palideció.

—Me reconoce —murmuró el ClearAgumon, escondiéndose detrás de Sung.

—Reconoce la pieza, no a ti —dijo Tatsuya, sujetando la caja con ambas manos.

—Eso no mejora nada —respondió Koro, temblando.

Sung soltó el brazo de Koro y se colocó frente a él sin cubrirlo totalmente.

—Entonces ayuda a arreglarlo —
dijo Sung, mirando al ClearAgumon por encima del hombro.

—¿Cómo? —preguntó Koro, con la voz quebrada.

—Tú diseñaste las conexiones —respondió Sung, señalando el cuerpo del DaiToyOh Z—dinos cómo aislar el núcleo sin acercar la pieza dorada—.

Koro miró al robot. Sus manos temblaban.

—Yo… yo no sé si pueda —dijo Koro, retrocediendo medio paso.

Meok Bo se acercó a él y le olfateó la cara.

—Koro hizo lío grande —dijo Arkadimon, ladeando la cabeza.

—Ya lo sé —respondió Koro, apartando la mirada.

—Koro arregla lío grande —añadió Meok Bo, empujándolo suavemente con una garra.

—No es tan fácil —murmuró Koro, apretando los ojos.

—Morder tampoco fácil si cosa se mueve mucho —
dijo Meok Bo, señalando al DaiToyOh Z—pero Meok Bo intenta—.

Sung cerró los ojos un instante.

—Esa fue una forma terrible de motivar —
dijo Sung, mirando a su Digimon.

—Pero sirve —respondió Meok Bo, señalando a Koro.

Koro respiró con dificultad, pero finalmente levantó la vista.

—Hay cuatro conectores principales alrededor del núcleo —dijo el ClearAgumon, señalando el pecho del robot—. Si los separan en orden cruzado, el núcleo queda aislado. Si los separan mal, intentará buscar la pieza dorada con más fuerza.

Tatsuya se acercó un paso, manteniendo la caja lejos del robot.

—Cual es el orden —pidió Tatsuya, observando los puntos de conexión.

Koro tragó saliva.

—Superior izquierdo, inferior derecho, superior derecho, inferior izquierdo —respondió Koro, marcando el orden con los dedos.

Dainsleif saltó hacia atrás cuando el DaiToyOh Z intentó pisarlo.

—Escuché —dijo Dainsleif, clavando las garras en el suelo para frenar su deslizamiento.

—No lo hagas solo —ordenó Tatsuya, levantando la voz hacia su Digimon.

—No lo haré —respondió Dainsleif, manteniéndose fuera del alcance del brazo transparente.

Sung miró a Meok Bo.

—Tú vas a ayudar a Dainsleif, pero no tocas los conectores —
ordenó Sung, señalando al robot— lo distraes y apartas piezas que intenten volver al cuerpo—.

—Meok Bo ayuda. No toca conector —repitió el Arkadimon, agachando el cuerpo para salir corriendo.

—Si el núcleo te llama, retrocedes —añadió Sung, endureciendo la voz.

—Meok Bo retrocede —respondió él, sin apartar los ojos del DaiToyOh Z.

—Confío en ti —dijo Sung, colocando una mano breve sobre su hombro.

Meok Bo se quedó quieto un segundo.

—Meok Bo hace bien —dijo él, antes de lanzarse hacia el robot.

El Arkadimon corrió en zigzag entre piezas sueltas. No fue directo al DaiToyOh Z; rodeó sus piernas y golpeó con el hombro varios bloques que intentaban elevarse hacia el torso. Cada vez que una pieza flotaba por el pulso del núcleo, Meok Bo la empujaba lejos con garras o cuerpo, sin morderla.

Dainsleif aprovechó la distracción para trepar por una pierna del robot. Sus garras se clavaron en los huecos entre placas, permitiéndole subir con rapidez sin romper las piezas vivientes.

—Superior izquierdo —indicó Tatsuya, señalando el punto exacto desde el suelo.

Dainsleif alcanzó el conector y lo sostuvo con ambas garras.

—Listo —dijo Dainsleif, mirando el pulso rojo del cable.

—Corta el seguro, no el cable —advirtió Koro, dando un paso al frente con temor.

Dainsleif giró apenas la cabeza hacia él.

—Entonces habla claro —dijo el Hackmon, manteniendo las garras inmóviles.

—Hay una pieza gris junto al borde —explicó Koro, señalando con ambas manos—presiona y tira hacia afuera—.

Dainsleif siguió la indicación. El seguro se soltó con un chasquido y el primer conector quedó colgando.

El DaiToyOh Z rugió.

—Integridad… reducida… corazón… requerido… —dijo el robot, girando hacia Tatsuya.

La caja dorada vibró más fuerte.

Tatsuya retrocedió varios pasos para alejarla del cuerpo del robot.

—Sung, necesito que mantengan al robot mirando lejos de la caja —dijo el pelinegro, sujetando la tapa con fuerza.

Sung asintió.

—Meok Bo, al lado derecho. Haz ruido, no contacto directo —ordenó ella, señalando una pila de piezas metálicas.

—Meok Bo hace ruido —respondió el Arkadimon, corriendo hacia la pila.

Meok Bo golpeó varias piezas con las garras, provocando un estruendo que resonó por todo el almacén. El DaiToyOh Z giró la cabeza hacia él, confundido por el sonido.

—Objetivo… ruidoso… detectado… —dijo el robot, levantando el brazo transparente.

—No te quedes ahí —ordenó Sung, avanzando solo hasta una zona segura desde donde podía verlo.

—Meok Bo no queda —
respondió Arkadimon, saltando hacia un costado antes de que el brazo bajara.

El golpe del robot destrozó la pila de piezas, pero no alcanzó a Meok Bo. El Arkadimon rodó por el suelo y se levantó rápido, sacudiéndose el polvo.

—Meok Bo distrajo —dijo él, mirando a su Tamer.

—Bien. Ahora aléjate más —ordenó Sung, señalando una ruta libre entre cajas.

—Meok Bo aleja —obedeció él, moviéndose sin discutir.

Koro observó la escena con la boca entreabierta.

—Él te obedece mucho —murmuró Koro, mirando a Sung.

—Porque confío en él y él sabe que lo estoy mirando —respondió la pelinegra, sin quitar los ojos de Meok Bo.

—Yo quería que DaiToyOh Z me obedeciera así —admitió Koro, bajando la mirada.

—No creaste un compañero —
dijo Sung, observando el robot incompleto—intentaste fabricar una herramienta—.

Koro se quedó callado.

La frase le pegó más fuerte que cualquier regaño.

Dainsleif descendió por el costado del DaiToyOh Z y saltó hacia el segundo punto.

—Inferior derecho —dijo Hackmon, clavando las garras cerca de la cintura abierta.

—Ese seguro tiene doble cierre —advirtió Koro, acercándose sin entrar al rango del robot— si tiras fuerte, romperás la placa de ClearAgumon—.

Dainsleif miró a Tatsuya.

—Necesito unos segundos más —
dijo Hackmon, ajustando las garras con cuidado.

—Tómalos —respondió Tatsuya, manteniéndose alejado con la caja.

El DaiToyOh Z intentó girar el torso hacia Dainsleif.

Sung levantó una mano.

—Meok Bo, bloquea el giro desde la pierna, no desde el torso —ordenó la Tamer, señalando la rodilla izquierda del robot.

—Meok Bo bloquea pierna —respondió el Arkadimon, lanzándose hacia la articulación.

Meok Bo no chocó de frente. Se colocó junto a la rodilla y empujó una pieza suelta bajo el pie del robot, haciendo que el DaiToyOh Z perdiera estabilidad por un instante.

El giro se detuvo.

Dainsleif aprovechó para soltar el segundo seguro.

—Segundo conector fuera —dijo el dragón blanco encapuchado, saltando al suelo antes de que el robot recuperara equilibrio.

—Buen trabajo —dijo Tatsuya, sin apartar los ojos del núcleo. El núcleo rojo parpadeó con violencia. De pronto, varias piezas sueltas comenzaron a moverse no hacia el DaiToyOh Z, sino hacia el túnel por donde Sung y los demás habían llegado. Tatsuya giró la cabeza —eso no va hacia el robot —dijo, tensando los hombros.

Koro abrió los ojos.

—El piloto —susurró Koro, retrocediendo.

Sung se volvió hacia el túnel.

Desde la oscuridad apareció una figura pequeña y deformada.

El piloto incompleto avanzaba arrastrando piezas. No tenía el corazón auxiliar, pero había logrado activarse con los restos del pulso dorado. Su cuerpo era del tamaño de un Digimon Child pequeño, hecho de partes mal conectadas, cables rojos y placas vivientes tomadas de distintos ToyAgumon.

Sus movimientos eran torpes, pero intencionados.

—Piloto… sin corazón… buscando… cuerpo… —dijo la figura, avanzando hacia el DaiToyOh Z.

Los ToyAgumon evacuados gritaron al verlo.

—¡Mis piezas! —exclamó un ClearAgumon, señalando una placa transparente en el brazo del piloto.

—¡También tiene una mía! —gritó un BlackToyAgumon, retrocediendo con dificultad.

Sung apretó los puños.

—Koro —dijo ella, girando lentamente hacia el ClearAgumon joven.

Koro se estremeció.

—No sabía que podía moverse solo —dijo, levantando las manos con desesperación.

—Eso ya no importa —dijo Sung, observando al piloto— ¿cómo se detiene?—.

Koro negó con la cabeza.

—No tiene núcleo completo, solo busca uno —respondió Koro, mirando la figura con horror.

Tatsuya miró al DaiToyOh Z y luego al piloto.

—Si llega al robot, intentará conectarse como sistema de control —dijo él, retrocediendo con la caja.

—Y si se conecta con la pieza dorada cerca, puede completar el circuito —añadió Koro, temblando.

Sung miró a Meok Bo.

—Cambio de prioridad —
dijo, señalando al piloto—no dejes que llegue al DaiToyOh Z. Lo bloqueas—.

—Meok Bo bloquea pequeño raro —respondió Arkadimon, colocándose entre el piloto y el robot.

El piloto giró la cabeza hacia Meok Bo.

—Obstáculo… vivo… útil… —dijo la figura, extendiendo cables hacia él.

—Meok Bo no útil para ti —gruñó Arkadimon, retrocediendo un paso al ver los cables.

—No dejes que te toquen —ordenó Sung, manteniéndose a distancia segura para dirigir.

—Meok Bo no toca cables —
respondió él, saltando hacia un costado.

El piloto lanzó dos cables como látigos. Meok Bo los esquivó por poco y empujó una caja hacia ellos, haciendo que se enredaran en la madera.

Dvalin descendió desde arriba y se colocó cerca de los ToyAgumon afectados.

—¡Todos atrás! —
gritó Dvalin, empujando a dos ToyAgumon hacia la salida—¡si tiene sus piezas, no se acerquen!—.

—Dainsleif, tercer conector —ordenó Tatsuya, señalando el pecho del DaiToyOh Z.

—Voy —respondió Dainsleif, trepando otra vez por el cuerpo del robot con las garras.

Sung mantuvo la mirada dividida entre Meok Bo y el piloto. Su instinto le pedía correr a ayudarlo, pero no lo hizo. Meok Bo se estaba moviendo bien. Si ella entraba sin necesidad, solo le estorbaría.

—Meok Bo, usa las cajas como barrera —
indicó Sung, señalando un grupo de contenedores de bloques.

—Meok Bo usa cajas —respondió Arkadimon, pateando una caja hacia el camino del piloto.

El piloto chocó contra la barrera, pero comenzó a treparla con sus dedos deformes.

—No lo empujes al robot —advirtió Sung, moviéndose para tener mejor ángulo de visión.

—Meok Bo empuja lejos —respondió él, golpeando el costado de la caja para hacerla girar.

La caja se volteó y arrastró al piloto hacia una zona despejada del almacén, lejos del DaiToyOh Z.

Koro miraba la escena, paralizado.

—Está usando las piezas como si fueran suyas —dijo, apretando los dientes.

—Porque tú le diste ese propósito —respondió Sung, sin mirarlo.

Koro bajó la cabeza.

—Yo solo quería que pensara —murmuró por lo bajo.

—Está pensando en completar su cuerpo, eso fue lo único que le enseñaste —dijo Sung, mirando al piloto..

Tatsuya sujetó con más fuerza la caja dorada cuando el piloto giró hacia él.

—La pieza lo atrae también —
dijo Tatsuya, retrocediendo hacia una zona sin ToyAgumon.

—Entonces úsala como señuelo —
dijo Sung, mirando el espacio entre el piloto y el robot.

Tatsuya la miró.

—¿Quieres que lo aleje? —preguntó ajustando la caja bajo su brazo.

—Sí. Pero sin abrirla —respondió Sung, señalando una ruta lateral entre estanterías— llévalo hacia allá. Meok Bo lo mantiene ocupado si intenta girar—.

Tatsuya asintió.

—Entendido —dijo, moviéndose hacia la ruta lateral.

Sung miró a Meok Bo.

—Meok Bo, protege la distancia entre Tatsuya y el piloto —ordenó, señalando el espacio vacío.

—Meok Bo protege distancia —
respondió el Arkadimon, moviéndose en paralelo al piloto.

El piloto cambió de dirección, atraído por la pieza dorada.

—Corazón… detectado… —dijo la figura, arrastrando cables detrás de sí.

Meok Bo se colocó a un lado, sin bloquearlo de frente. Cada vez que el piloto se acercaba demasiado a Tatsuya, el Arkadimon empujaba cajas, piezas o estantes pequeños para desviarlo.

Sung lo guiaba con frases cortas.

—Más a la izquierda —indicó apuntando hacia una fila de bloques grandes.

—Meok Bo izquierda —
respondió Arkadimon, moviéndose al instante.

—No lo encierres todavía —dijo Sung, viendo que el piloto buscaba otra salida.

—Meok Bo no encierra —obedeció él, dejando un espacio abierto.

—Ahora sí, ciérrale el paso —ordenó Sung, cuando el piloto quedó lejos del robot.

—Meok Bo cierra —
dijo Arkadimon, empujando una caja pesada para bloquear la ruta.

El piloto quedó separado del DaiToyOh Z. No atrapado del todo, pero aislado.

Dainsleif soltó el tercer conector del núcleo.

—Tercer conector fuera —dijo Hackmon, saltando hacia un lado para esquivar una sacudida del robot.

El DaiToyOh Z cayó sobre una rodilla.

—Héroe… incompleto… piloto… requerido… —dijo el robot, extendiendo una mano hacia la figura pequeña.

El piloto respondió levantando un brazo.

—Cuerpo… detectado… —dijo la figura, intentando avanzar.

—Último conector —dijo Tatsuya, mirando a Dainsleif.

Dainsleif flexionó las garras.

—Voy —respondió Hackmon, preparándose para trepar otra vez.

Pero antes de que pudiera moverse, el piloto lanzó todos sus cables hacia el DaiToyOh Z. Varios se engancharon en la pierna del robot y comenzaron a arrastrarlo hacia sí.

Meok Bo gruñó y se preparó para cortar los cables.

—No muerdas —
ordenó Sung, anticipándose.

—Meok Bo no muerde —
respondió el Arkadimon, usando las garras para pisar dos cables contra el suelo.

Los cables se tensaron. Meok Bo retrocedió un poco por la fuerza, Sung se movió un paso, pero se detuvo pues no podía entrar a jalarlo sin pensar.

—Meok Bo, suelta si te arrastra —
ordenó Sung, manteniendo la voz firme.

—Meok Bo puede aguantar —respondió él, clavando más las garras.

—No dije si puedes. Dije que sueltes si te arrastra —repitió Sung, mirándolo fijamente.

Meok Bo dudó, luego asintió.

—Meok Bo entiende —
dijo Arkadimon, aflojando una garra para no quedar atrapado.

Tatsuya observó ese intercambio mientras mantenía la caja alejada. Sus ojos se estrecharon apenas sobre el cubrebocas, reconociendo el cambio en Sung sin necesidad de decirlo.

Koro dio un paso hacia adelante.

—Yo puedo detener al piloto —dijo Koro, temblando.

Sung giró hacia él.

—¿Cómo? —preguntó ella, sin permitir que se acercara más.

—Hay una orden de pausa —respondió Koro, señalando al piloto—. La puse por si algo salía mal.

Sung lo miró con incredulidad.

—¿Y apenas lo dices? —
preguntó, apretando los dedos contra la palma.

—¡Me dio miedo! —admitió Koro, apretando los puños.

Tatsuya se colocó un poco más cerca.

—¿Cuál es la orden? —
preguntó, manteniendo la pieza dorada lejos del piloto.

Koro tragó saliva.

—Tiene que escucharla de su creador —respondió el ClearAgumon, mirando a Sung—. De mí.

Sung miró al piloto, luego a Meok Bo y después a Koro.

—Vas a decirla desde aquí —decidió, señalando un punto detrás de una caja—no te vsas a acercar—.

—Pero quizá no me escuche —dijo Koro, mirando al piloto con miedo.

—Entonces hablas más fuerte —respondió Sung, empujándolo suavemente hacia la cobertura.

Koro respiró hondo.

El piloto tiró de los cables con más fuerza. Meok Bo soltó uno antes de que lo arrastrara, tal como Sung le había ordenado, y se apartó hacia un lado.

—Meok Bo soltó —dijo Arkadimon, mirando a Sung.

—Bien hecho —respondió Sung, sin apartar la vista del piloto.

Koro se colocó detrás de la caja.

—¡Unidad piloto, protocolo de pausa! —gritó Koro, apretando los ojos—.¡código: héroe en mantenimiento!—.

El piloto se detuvo durante medio segundo. Luego giró la cabeza hacia Koro.

—Creador… detectado… orden… incompleta… —dijo la figura, arrastrando un pie hacia él.

Koro palideció.

—No funcionó —susurró el ClearAgumon, retrocediendo.

—Sí funcionó un poco —dijo Tatsuya, mirando los cables que habían perdido fuerza— necesita repetirlo más claro— añadió.

Sung tomó a Koro por los hombros y lo obligó a mirarla.

—Escúchame —dijo, bajando la voz—si quieres arreglar algo de esto, lo haces ahora—.

Koro tembló.

—Tengo miedo —confesó, apretando los ojos.

—Bien, hazlo con miedo—
respondió Sung, sin suavizar el tono.

Koro abrió los ojos, luego Meok Bo miró a Sung y luego a Koro.

—Koro hace con miedo —dijo Arkadimon, colocándose entre el piloto y la caja.

Koro respiró otra vez.

—¡Unidad piloto! —gritó Koro, saliendo apenas de la cobertura—¡protocolo de pausa total! ¡Código: héroe en mantenimiento! ¡Orden de creador principal!—.

El piloto se estremeció y sus cables cayeron al suelo.

—Orden… aceptada… mantenimiento… —dijo la figura, quedando inmóvil.

Sung no se relajó.

—Meok Bo, no te acerques todavía —ordenó, levantando una mano.

—Meok Bo espera —respondió Arkadimon, manteniéndose en posición.

—Dain, último conector ahora —dijo Tatsuya, señalando el núcleo.

—Entendido —respondió Dainsleif, trepando con rapidez por el torso.

Hackmon alcanzó el último punto de unión. Usó las garras con precisión, presionó el seguro y tiró hacia afuera sin romper la placa. El conector se soltó.

El núcleo del DaiToyOh Z dejó de brillar, luego el robot cayó de rodillas, inmóvil. Durante unos segundos, solo se escuchó el eco de las piezas asentándose. Tatsuya mantuvo la caja cerrada, Sung mantuvo la mano levantada y Meok Bo mantuvo la posición. Nadie celebró todavía. Entonces el piloto inmóvil volvió a emitir un pequeño chasquido.

Su pecho vacío parpadeó con una luz débil.

—Mantenimiento… insuficiente… buscando… corazón… —susurró la figura.

Koro retrocedió.

—No debería poder hacer eso —dijo el ClearAgumon, con la voz rota.

Tatsuya giró hacia Sung.

—El piloto ya no depende solo del DaiToyOh Z —
dijo, sujetando la caja con fuerza.

Sung miró al piloto incompleto.

—Entonces hay que desarmarlo antes de que vuelva a moverse —dijo, observando las piezas vivientes en su cuerpo.

—Si lo hacemos mal, podemos dañar las piezas robadas —advirtió Koro, temblando detrás de la caja.

—Entonces tú vas a decirnos cómo hacerlo bien —respondió Sung, señalándolo con dos dedos.

Koro asintió despacio.

—Sí… —dijo el ClearAgumon, tragando saliva.

Meok Bo miró al piloto con el cuerpo bajo.

—Meok Bo cuida que pequeño raro no escape —dijo Arkadimon, clavando las garras en el suelo.

—Sin tocar los cables —
ordenó Sung, colocándose a una distancia desde donde podía dirigir.

—Sin tocar cables —repitió Meok Bo, sin apartar la vista de la figura.

Tatsuya dejó la caja dorada sobre una mesa metálica lejos del piloto, sin abrirla.

—Primero estabilizamos la pieza dorada —
dijo el Kamisato, colocando varios bloques pesados alrededor de la caja—después desarmamos al piloto y devolvemos las piezas—.

Sung miró a Koro.

—Y después tú le explicas a todos lo que hiciste —dijo ella. cruzándose de brazos.

Koro bajó la cabeza.

—Lo haré —respondió el ClearAgumon, mirando al suelo.

—No con discurso heroico —añadió Sung, señalándolo.

—Sin discurso heroico —aceptó Koro, apretando sus manos.

El piloto volvió a mover un dedo.

Meok Bo gruñó.

—Pequeño raro no espera mucho —
dijo Arkadimon, retrocediendo medio paso.

Tatsuya miró los cables.

—Entonces trabajamos rápido —dijo, acercándose con cuidado.

Sung mantuvo la vista en Meok Bo.

—Tú marcas cualquier pulso extraño —ordenó, señalando al piloto.

—Meok Bo marca —respondió Arkadimon.

—Y si intenta levantarse, lo bloqueas desde atrás, no de frente —añadió Sung, moviendo la mano hacia la espalda del piloto.

—Meok Bo bloquea atrás —
obedeció él.

Koro se acercó lentamente a la figura que había creado. Esta vez ya no parecía orgulloso, ni emocionado, ni inspirado por su fantasía de héroes mecánicos.

Parecía un niño viendo el daño real de su juego.

—La primera pieza que deben quitar es la placa del hombro derecho —dijo Koro, señalando con cuidado—es de un ClearAgumon. Si la liberamos, el brazo dejará de buscar el corazón—.

Sung miró a Tatsuya.

—Hazlo tú —dijo ella, dando un paso atrás para mantener visión completa del área.

Tatsuya asintió.

—Lo haré —respondió él, acercándose sin tocar los cables.

Sung se quedó donde podía ver a todos: Meok Bo, Koro, Tatsuya, el piloto, el DaiToyOh Z y los ToyAgumon evacuados. Por primera vez desde que empezó la Quest, no sintió la necesidad de ser la primera en entrar al peligro. Su trabajo era otro: Dirigir, confiar, corregir y asegurarse de que todos salieran completos. Pero justo cuando Tatsuya alcanzó la placa del hombro derecho, la pieza dorada dentro de la caja emitió un último pulso.
El piloto giró la cabeza con un movimiento seco.

—Corazón… cerca… —susurró la figura.

La caja comenzó a abrirse desde dentro.
 
OP
OP
Gennai

Gennai

Eclipse Dynasty Member

La tapa de la caja metálica se levantó apenas. Un hilo de luz dorada escapó desde el interior y recorrió la mesa como una grieta viva. Los bloques pesados que Tatsuya había colocado alrededor comenzaron a vibrar, desplazándose poco a poco como si algo desde dentro los empujara con paciencia.

El piloto incompleto giró la cabeza hacia la caja.

—Corazón… cerca… —repitió la figura, extendiendo lentamente una mano de cables.

Tatsuya apartó la mano de la placa del hombro derecho y retrocedió un paso. El cubrebocas ocultaba su boca, pero sus ojos se tensaron al ver cómo la pieza dorada empujaba desde dentro.

—La caja no va a resistir —dijo Tatsuya, sujetando la tapa con ambas manos antes de que se abriera más.

—Entonces no la sueltes —
respondió Sung, colocándose en una posición desde donde podía ver al piloto y a Meok Bo al mismo tiempo.

—No pensaba hacerlo —contestó Tatsuya, cargando parte de su peso sobre la tapa.

La pieza dorada volvió a pulsar. El DaiToyOh Z, arrodillado e inmóvil a unos metros, respondió con un temblor seco. Su núcleo ya no brillaba como antes, pero varias luces rojas parpadearon bajo las placas de su pecho, como brasas que se negaban a morir.

Dainsleif bajó del torso del robot de un salto y cayó junto a Tatsuya. Sus garras se clavaron en el suelo para frenar el impacto.

—El núcleo está apagado, pero sigue respondiendo a la pieza —
dijo Hackmon, mirando de reojo al DaiToyOh Z.

—No está apagado del todo —corrigió Tatsuya, sin soltar la caja— está esperando una señal para reiniciarse—.

Dvalin aterrizó cerca de los ToyAgumon evacuados y extendió ambas alas para mantenerlos detrás de una barricada de bloques.

—¡Nadie se acerque! —ordenó Pteromon, empujando a un ClearAgumon que intentaba mirar demasiado cerca— ¡esto todavía puede ponerse peor!—.

—¿Peor que un robot gigante hecho con nuestras piezas? —preguntó un BlackToyAgumon, abrazando su brazo incompleto.

—Sí —respondió Dvalin, mirando al piloto con tensión— ahora hay uno pequeño que quiere meterse dentro del grande—.

El BlackToyAgumon guardó silencio.

—Entendido —murmuró, retrocediendo de inmediato.

Koro miraba al piloto con los ojos muy abiertos. El ClearAgumon joven temblaba, pero esta vez no se escondió detrás de Sung. Se quedó a su lado, observando la estructura que él mismo había construido.

—No debería estar buscando la pieza por sí solo —dijo Koro, apretando las manos contra su pecho.

—Ya dijiste varias veces lo que no debería hacer —respondió Sung, sin apartar la vista del piloto—ahora dime qué sí puede hacer—.

Koro tragó saliva.

—Si toca la pieza dorada, intentará insertarla en su pecho —respondió él, señalando la cavidad vacía del piloto—. Después buscará el cuerpo grande y se conectará a la espalda del DaiToyOh Z—.

—¿Y si logra conectarse? —
preguntó Tatsuya, presionando la tapa de la caja con más fuerza.

Koro bajó la mirada.

—El piloto controlará al robot —respondió, con la voz quebrada—. Pero no como un Tamer. Más como… una orden fija. Completar cuerpo. Proteger ciudad. Apartar obstáculos—.

—Obstáculos ser todos —dijo Meok Bo, clavando las garras en el suelo frente al piloto.

—Exactamente —respondió Tatsuya, mirando al Arkadimon sobre el cubrebocas.

El piloto avanzó un paso. Sus cables se arrastraron por el suelo, buscando la mesa donde estaba la caja. Su cuerpo pequeño crujía con cada movimiento, y varias piezas vivientes vibraban dentro de su estructura como si intentaran separarse, pero no tuvieran fuerza para hacerlo.

Sung levantó una mano.

—Meok Bo, no lo dejes acercarse a Tatsuya —ordenó, señalando el espacio entre el piloto y la caja— usa barreras. Nada de contacto directo con los cables—.

—Meok Bo usa barreras —respondió Arkadimon, mirando de reojo varias cajas de piezas vacías.

—Dain, ayuda a Meok Bo a mantenerlo lejos —
dijo Tatsuya, sin apartarse de la caja.

—Entendido —respondió Dainsleif, flexionando las garras.

El piloto lanzó un cable hacia la mesa.

Meok Bo reaccionó primero. Empujó una caja con el hombro y la colocó en la trayectoria del cable. El cable se enrolló alrededor de la caja en lugar de alcanzar la pieza dorada.

—Cable atrapado —dijo Meok Bo, retrocediendo antes de que el piloto tirara de él.

—Bien. No te quedes cerca —ordenó Sung, señalando el lateral derecho.

—Meok Bo no queda —respondió Arkadimon, saltando hacia un costado.

Dainsleif avanzó por el otro lado. Con las garras, cortó una cuerda vieja que sostenía varias piezas colgantes de una estantería. Las piezas cayeron frente al piloto, formando una barrera irregular.

—No lo dañará, pero lo retrasará —
dijo Dainsleif, retrocediendo antes de que los cables lo alcanzaran.

—Eso necesitamos —respondió Tatsuya, sujetando la tapa de la caja mientras la luz dorada empujaba desde dentro.

Sung observó el movimiento del piloto. No era rápido, no era fuerte como un Digimon adulto. Pero era persistente. Cada obstáculo lo hacía buscar otra ruta, cada barrera lo obligaba a cambiar de ángulo, y cada pulso de la pieza dorada parecía enseñarle un poco más.

—Está aprendiendo —dijo Sung, apretando la mandíbula.

—Sí, no piensa bien, pero adapta su ruta. —respondió Tatsuya, mirando al piloto.

—Eso lo hace más molesto —murmuró Sung, girando hacia Koro.

ClearAgumon se encogió.

—Yo quería que pudiera corregirse solo —dijo él, bajando la cabeza.

—Lo lograste —respondió Sung, señalando al piloto con dureza—el problema es que solo le enseñaste a corregirse para seguir haciendo lo mismoNo piensa bien, pero adapta su ruta—.

Koro no contestó.

El piloto empujó la barrera de piezas con ambos brazos. Los bloques comenzaron a deslizarse hacia los lados.

Meok Bo gruñó y miró a Sung.

—Pequeño raro empuja fuerte —dijo Arkadimon, bajando el cuerpo.

—No lo enfrentes de frente —
ordenó Sung, moviendo la mano hacia el costado— hazlo girar— añadió.

—Meok Bo gira cosa —respondió él, corriendo hacia la derecha del piloto.

Meok Bo golpeó una caja desde un costado. La caja se deslizó contra la pierna del piloto y lo obligó a torcer el cuerpo. La figura perdió equilibrio y sus cables se tensaron hacia el lado contrario.

Dainsleif aprovechó el movimiento. Se acercó por detrás, usó sus garras para levantar dos cables sin cortarlos y los enganchó en una columna de juguete rota.

—Cables retenidos —
dijo Dainsleif, apartándose con un salto.

—Buen trabajo —dijo Tatsuya, manteniendo la caja cerrada con esfuerzo. La pieza dorada golpeó desde dentro, eso hizo que la tapa se abriera otro poco. Tatsuya presionó con más fuerza, pero el pulso le hizo retroceder una mano —la pieza está reaccionando más fuerte —dijo, recuperando el agarre.

Sung miró la caja.

—¿Podemos alejarla más? —preguntó ella, midiendo la distancia hacia la salida.

—Si la muevo, el piloto me seguirá y podría pasar cerca de los ToyAgumon —respondió Tatsuya, señalando con la mirada a los evacuados.

—Entonces no la movemos —
decidió Sung, girando hacia Koro—. ¿cómo se estabiliza esa cosa?—.

Koro miró la caja y luego al piloto.

—No lo sé —admitió, apretando los dientes—nunca la abrimos por completo. Solo la usé como fuente de energía—.

Sung dio un paso hacia él y Koro retrocedió por reflejo.

—No voy a golpearte —
dijo Sung, deteniéndose antes de invadir su espacio.

—Eso no sonó tranquilizador —murmuró Koro, bajando las manos.

—No intentaba tranquilizarte —respondió Sung, señalando la caja— piensa. Si la usaste como fuente de energía, tuvo que haber alguna forma de conectarla sin que se disparara así.—

Koro cerró los ojos con fuerza.

—La envolvimos en placas transparentes —dijo lentamente, tratando de recordar— piezas de ClearAgumon. Decíamos que eran como cristales de enfoque—.

Un ClearAgumon evacuado levantó la cabeza al escuchar eso.

—¿Mis placas? —preguntó el Digimon, tocándose el costado incompleto.

Koro bajó la mirada.

—Sí —respondió, con vergüenza.

El ClearAgumon apretó los puños.

—Me las arrancaste mientras dormía —dijo, temblando de rabia.

Koro no levantó la cabeza.

—Lo siento —murmuró.

—No basta —respondió el ClearAgumon, apartando la mirada.

Sung observó a Koro un segundo, pero no dejó que el intercambio los desviara.

—¿Dónde están esas placas? —preguntó Sung, manteniendo la voz firme.

Koro señaló una caja entre las piezas clasificadas.

—Ahí. Las separaron antes —respondió, mirando a los ToyAgumon culpables.

Dvalin revisó la caja con rapidez.

—Aquí hay piezas transparentes —dijo, tomando una con cuidado entre sus alas— pero pertenecen a los afectados—.

—Solo se usan para estabilizar, no para conectarlas al piloto —dijo Koro, levantando la vista con urgencia— si las colocamos alrededor de la caja, pueden contener el pulso. Después se devuelven—.

El ClearAgumon afectado apretó los dientes.

—Si eso evita que esa cosa use mi cuerpo otra vez, háganlo —dijo, apartando la mirada.

Sung asintió una sola vez.

—Dvalin, tráelas —ordenó, señalando la mesa de Tatsuya.

—Voy —respondió Dvalin, cargando varias placas transparentes con cuidado.

El piloto tiró de sus cables.

La columna donde Dainsleif los había enganchado comenzó a crujir.

—No aguantará mucho —advirtió Hackmon, retrocediendo para no quedar atrapado.

—Meok Bo, segunda barrera —ordenó Sung, señalando otra pila de cajas.

—Meok Bo segunda barrera —respondió Arkadimon, empujando una caja grande con el hombro.

—No lo encierres contra Dainsleif —añadió Sung, siguiendo la posición de ambos Digimon con la mirada.

—Meok Bo cuida Dainsleif —respondió Meok Bo, ajustando el ángulo de la caja.

Dainsleif miró al Arkadimon de reojo.

—Agradezco eso —
dijo Dainsleif, preparando sus garras para moverse.

—Meok Bo útil —
respondió Arkadimon, sin apartar la mirada del piloto.

—Sí. Lo eres — le contestó Hackmon, saltando hacia una nueva posición.

Meok Bo se quedó quieto medio segundo.

—Dainsleif también dice bien —murmuró Arkadimon, sorprendido.

—Concéntrate —dijo Sung, aunque su tono no sonó tan duro como antes.

—Meok Bo concentra —obedeció él, sacudiendo la cabeza.

Dvalin llegó hasta la mesa y dejó las placas transparentes junto a Tatsuya.

—Aquí están —dijo, acomodándolas en fila con las alas.

—Koro, dime cómo van —pidió Tatsuya, sujetando la tapa de la caja con una mano y señalando las placas con la otra.

Koro corrió hasta la mesa, pero se detuvo a una distancia prudente.

—Una en cada lado de la caja —explicó Koro, señalando los bordes— no encima. Si cubren la tapa, la presión puede romperlas—.

—Hazlo tú, Dvalin —dijo Tatsuya, moviendo una placa hacia el borde.

—Entendido —
respondió Dvalin, colocando la primera pieza con cuidado.

La luz dorada bajó un poco cuando la primera placa tocó la mesa.

—Funcionó —dijo Koro, abriendo los ojos.

—Sigue —ordenó Sung, sin dejar de observar al piloto.

Dvalin colocó la segunda placa, luego la tercera. Al colocar la cuarta, la pieza dorada dejó de empujar la tapa con tanta fuerza. El brillo siguió filtrándose por las rendijas, pero ya no parecía a punto de escapar.

Tatsuya mantuvo la mano sobre la caja unos segundos más.

—El pulso se estabilizó —dijo, mirando a Koro.

Koro soltó el aire que estaba conteniendo.

—Entonces todavía puedo arreglar algo —dijo el ClearAgumon, bajando la mirada.

—Todavía puedes empezar —
corrigió Sung, sin apartar los ojos del piloto.

El piloto, al sentir que la pieza dorada se debilitaba, dejó de avanzar hacia la caja. Su cabeza giró lentamente hacia el DaiToyOh Z.

—Corazón… distante… cuerpo… disponible… —dijo la figura, liberando los cables enganchados en la columna.

—Va por el robot otra vez —dijo Dainsleif, flexionando las garras.

—Meok Bo, corta ruta —
ordenó Sung, señalando el espacio entre el piloto y el DaiToyOh Z—Dainsleif, desde el otro lado. No lo golpeen. Enciérrenlo—.

—Meok Bo corta ruta —respondió el Arkadimon, corriendo hacia el lado izquierdo.

—Hagamoslo —dijo Dainsleif, moviéndose al mismo tiempo.

El piloto intentó acelerar, pero sus piernas deformes se arrastraron con más fuerza, y sus cables se extendieron hacia el DaiToyOh Z como raíces buscando tierra. Meok Bo empujó dos cajas para bloquear el paso, mientras Dainsleif derribó una estantería vacía con sus garras para cerrar el otro lado.

El piloto quedó en medio de un corredor estrecho.

—Ahora, Koro —
dijo Sung, mirando al ClearAgumon joven.

Koro se estremeció.

—¿Ahora qué? —preguntó él, con la voz temblorosa.

—Dijiste que sabías desarmarlo, vas a guianos —respondió Sung, señalando al piloto atrapado.

—Pero se mueve —dijo Koro, dando un paso atrás.

—Sí —respondió Sung, mirándolo de frente—.por eso vas a hacerlo desde aquí. Tatsuya y Dvalin quitan las piezas. Meok Bo y Dainsleif contienen. Yo coordino. Tú hablas—.

Koro miró a todos.

Tatsuya ya estaba junto al piloto, pero no lo tocaba todavía. Dvalin se colocó a su lado, listo para pasarle piezas o retirarlas. Meok Bo vigilaba un extremo del corredor de cajas, y Dainsleif mantenía el otro lado bloqueado con sus garras.

Nadie esperaba que Koro lo resolviera solo. Pero sí esperaban que asumiera su parte.

—Primero la placa del hombro derecho —dijo Koro, obligándose a levantar la voz— tiene un seguro azul debajo—.

Tatsuya se inclinó junto al piloto.

—Lo veo —dijo, acercando los dedos con cuidado.

El piloto lanzó un cable hacia él.

Meok Bo lo pisó antes de que llegara.

—Cable no —gruñó el Arkadimon, manteniendo la garra firme.

—Bien cubierto —dijo Sung, siguiendo el movimiento sin acercarse de más.

—Meok Bo cubre —respondió él, sin mirar atrás.

Tatsuya retiró el seguro azul y soltó la placa del hombro derecho. Dvalin la recibió con las alas y la llevó hacia el ClearAgumon afectado.

—Esta es tuya —
dijo Dvalin, ofreciéndola con cuidado.

El ClearAgumon la tomó contra su pecho.

—Gracias —murmuró, mirando de reojo a Koro.

Koro bajó la cabeza.

—Perdón —dijo, apretando los ojos.

El ClearAgumon no respondió, pero tampoco apartó la pieza.

El brazo derecho del piloto perdió fuerza y cayó a un lado.

—Siguiente —
dijo Sung, mirando a Koro.

—Placa negra de la pierna izquierda —respondió Koro, señalando la parte baja— tiene un cierre rojo. Si lo quitan, dejará de caminar bien—.

Dainsleif se acercó desde el lado derecho del piloto. Con una garra mantuvo presionada la pierna contra el suelo, y con la otra buscó el cierre.

—Lo tengo —dijo, manteniendo el cuerpo fuera del alcance de los cables.

—No tires hacia arriba. Tira hacia afuera —advirtió Koro, señalando el ángulo.

Dainsleif siguió la instrucción. La placa negra se soltó sin quebrarse y eso causó que él piloto perdiera el equilibrio.

—Cuerpo… incompleto… error… —dijo la figura, intentando levantarse con una sola pierna funcional.

—No lo dejen caer sobre las piezas —
ordenó Sung, señalando el lado derecho.

—Meok Bo sostiene con caja —
respondió Arkadimon, empujando una caja para amortiguar la caída.

El piloto cayó contra la caja y quedó inclinado, todavía activo pero mucho menos estable.

—Eso fue mejor que usar el cuerpo —dijo Tatsuya, mirando a Sung.

—Estoy aprendiendo de tus frases molestas —
respondió Sung, sin apartar la vista del piloto.

—Entonces sirven —
dijo Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.

—No te emociones —replicó Sung, cruzándose de brazos.

Tatsuya no respondió. Sus ojos apenas se entrecerraron sobre el cubrebocas.

Koro señaló el torso del piloto.

—Ahora las placas del pecho —dijo el ClearAgumon, dando un paso adelante—hay piezas de ToyAgumon normal y BlackToyAgumon mezcladas. Si quitan la del centro primero, los cables dejarán de responder—.

—¿Algún riesgo? —
preguntó Tatsuya, mirando la cavidad vacía del piloto.

—Puede lanzar un último tirón hacia la caja dorada —respondió Koro, abrazándose a sí mismo.

Sung miró a Meok Bo.

—Si intenta ir hacia la caja, lo empujas hacia atrás con una barrera —
ordenó Sung, señalando una caja vacía.

—Meok Bo barrera, no cuerpo —
respondió el Arkadimon, colocando la caja frente a él.

—Exacto —dijo Sung, asintiendo una sola vez.

Tatsuya retiró la placa central con cuidado. Los cables del piloto se tensaron de golpe y salieron disparados hacia la mesa donde estaba la pieza dorada.

Meok Bo empujó la caja al frente.

Los cables chocaron contra ella y se enredaron en los bordes.

—Ahora, Dain —ordenó Tatsuya, sujetando la placa liberada.

Dainsleif usó sus garras para prensar los cables contra el suelo sin cortarlos.

—Cables sujetos —dijo, manteniendo la presión.

Dvalin retiró dos piezas más del torso y las llevó a los ToyAgumon afectados.

—Una normal y una negra —
dijo, dejando cada una en una caja separada.

Los Digimon lego observaron en silencio. La rabia seguía allí, pero también empezaba a aparecer alivio.

El piloto tembló y su voz se volvió más baja.

—Corazón… perdido… cuerpo… fallando… —dijo la figura, con la cabeza inclinada.

Koro se acercó un paso más.

—Ya casi —dijo el ClearAgumon, más para sí mismo que para los demás.

Sung lo miró de reojo.

—Sigue hablando —ordenó ella, sin suavizar la mirada.

Koro asintió.

—Faltan los cables de la espalda —dijo él, señalando una maraña roja detrás del piloto—.son los que lo mantienen activo. Pero si los jalan todos a la vez, las piezas pueden romperse—.

—Uno por uno —dedujo Tatsuya, observando la maraña.

—Sí —respondió Koro, tragando saliva—primero el más delgado. Luego el que pulsa. Al final el negro—.

Meok Bo olfateó el aire.

—Cable negro huele feo —
dijo Arkadimon, arrugando el hocico.

—Ese conecta la orden principal —explicó Koro, bajando la voz— "Buscar corazón".—

Sung miró el cable negro.

—Entonces ese se queda al final —dijo ella, señalando a Tatsuya.

Tatsuya asintió.

—Entendido —respondió él, acercándose a la espalda del piloto.

El trabajo se volvió lento, Tatsuya soltaba un cable, Dainsleif mantenía el cuerpo inmóvil con sus garras sin romperlo, Dvalin recibía las piezas y las pasaba a los afectados, Meok Bo vigilaba los pulsos extraños, empujando barreras cada vez que el piloto intentaba moverse y Sung no tocaba el piloto, pero cada orden suya mantenía al grupo coordinado.

—Meok Bo, medio paso atrás —ordenó Sung, viendo que un cable se tensaba cerca de su garra.

—Meok Bo atrás —respondió él, obedeciendo al instante.

—Dainsleif, suelta presión en la pierna izquierda —
indicó Sung, observando que la placa comenzaba a doblarse.

—Hecho —respondió Dainsleif, ajustando sus garras.

—Dvalin, esa pieza no va con las transparentes —dijo Sung, señalando una placa oscura.

—Corregido —respondió Dvalin, llevándola a otra caja.

Tatsuya levantó la vista hacia ella.

—Estás viendo todo el campo —
dijo, sujetando el segundo cable.

—Alguien tiene que hacerlo —respondió Sung, sin mirarlo.

—Eso es dirigir —comentó Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.

—Eso es evitar que hagan tonterías —
contestó Sung, cruzándose de brazos.

—A veces es lo mismo —
dijo Tatsuya, volviendo al cable.

Sung no respondió, pero tampoco lo contradijo.

Finalmente, solo quedó el cable negro.

El piloto apenas se movía. Su cuerpo había perdido la mayoría de las piezas robadas, y lo que quedaba era una estructura mínima, casi vacía, sostenida por aquel cable oscuro que pulsaba lentamente.

—Ese es el último —dijo Koro, mirando el cable con miedo.

—¿Qué pasa cuando se suelte? —preguntó Sung, sin apartar la vista del piloto.

Koro tragó saliva.

—Debería apagarse —respondió, dudando.

—¿Debería? —repitió Sung, mirándolo de lado.

—Se apagará —corrigió Koro, aunque sus manos temblaban.

Tatsuya colocó los dedos cerca del seguro negro.

—Dain, mantén el cuerpo quieto —
dijo Tatsuya, mirando a su Digimon.

—Lo tengo —r
espondió Dainsleif, presionando el marco del piloto con ambas garras.

—Meok Bo, si lanza cables, barrera —ordenó Sung, levantando una mano.

—Meok Bo listo —respondió el Arkadimon, colocándose junto a una caja.

—Dvalin, aleja a los afectados un poco más —añadió Sung, mirando hacia la salida.

—Ahora mismo —respondió Dvalin, guiando a los ToyAgumon hacia atrás con las alas.

Koro dio un paso hacia el piloto.

—Espera —dijo Koro, extendiendo una mano.

Sung lo detuvo con el brazo.

—No te acerques —ordenó ella, sin apartar los ojos de él.

—Solo quiero decirle algo —murmuró Koro, mirando la figura vacía.

Sung observó su rostro, ya no había orgullo. No había delirio heroico. Solo culpa.

—Desde ahí —permitió Sung, manteniéndolo detrás de su brazo.

Koro respiró hondo.

—Unidad piloto… —dijo Koro, con la voz temblorosa— yo te hice mal. No eres un héroe. No eres una herramienta. No tenías que existir así—.

El piloto giró lentamente la cabeza hacia él.

—Creador… —susurró la figura, con la voz fragmentada.

Koro apretó los ojos.

—Perdón —dijo el ClearAgumon, bajando la cabeza.

Por un segundo, el cable negro dejó de pulsar.

Tatsuya aprovechó.

—Ahora —dijo, soltando el seguro.

El cable negro se separó, el piloto se quedó completamente inmóvil. y l a luz de su pecho vacío se apagó. Lueo nadie habló.

Meok Bo olfateó el aire.

—Pequeño raro ya no huele despierto —dijo Arkadimon, bajando lentamente la guardia.

—No te acerques todavía —
dijo Sung, levantando una mano.

—Meok Bo espera —respondió él, quedándose en su sitio.

Tatsuya revisó el marco del piloto sin tocar la cavidad principal.

—Está inactivo —dijo, apartando con cuidado el cable negro.

Dainsleif soltó el cuerpo y retrocedió.

—No se mueve —dijo Hackmon, flexionando las garras para quitarse restos de polvo.

Dvalin volvió con los ToyAgumon afectados detrás.

—Las piezas están separadas —
dijo Pteromon, mirando las cajas clasificadas— algunas necesitan reintegrarse rápido—
añadió y Sung asintió.

—Entonces terminamos aquí —dijo ella, mirando a Koro— y devolveremos cada pieza—.

Koro miró el piloto inactivo.

—¿Y eso? —preguntó el ClearAgumon, señalando la estructura vacía.

Tatsuya observó el marco durante unos segundos.

—Eso queda como evidencia —
dijo, sacando una cinta de contención de su equipo—sin piezas vivientes, sin núcleo y sin capacidad de moverse.—

Koro bajó la mirada.

—Quería que fuera mi gran creación —murmuró.

Sung lo miró sin suavizar demasiado la expresión.

—Entonces recuerda bien cómo se ve —
dijo ella, señalando el marco vacío— para que la próxima vez construyas algo que no necesite robarle nada a nadie—.

Koro asintió lentamente.

—Sí —respondió, con la voz apagada.

La calma, sin embargo, duró poco pues la caja dorada volvió a vibrar. Esta vez no fue un pulso violento, fue un latido débil.

Tatsuya giró hacia la mesa.

—La pieza sigue activa —dijo, acercándose con cuidado.

Koro frunció el ceño.

—Sin el piloto y sin el DaiToyOh Z, no debería tener a qué conectarse —dijo, mirando la caja.

El núcleo del robot gigante, todavía en el pecho del DaiToyOh Z, emitió una luz tenue.

Dainsleif se colocó frente al robot.

—El núcleo también respondió —
dijo Hackmon, levantando las garras.

Sung miró ambos puntos: la caja dorada y el pecho del robot.

—No hemos separado el corazón principal —
dijo ella, entendiendo el problema.

Tatsuya asintió.

—Exacto —respondió él, mirando hacia el DaiToyOh Z—. El piloto está detenido, pero el robot sigue teniendo un núcleo artificial conectado a piezas robadas.

Meok Bo enseñó los dientes.

—Cosa grande todavía tiene hambre —dijo Arkadimon, colocándose junto a Sung.

—Entonces falta el último trabajo —dijo Sung, apoyando una mano sobre el hombro de Meok Bo.

—Retirar el núcleo principal —
dijo Tatsuya, mirando el pecho del DaiToyOh Z.

Koro retrocedió medio paso.

—Eso es lo más peligroso —dijo el ClearAgumon, mirando al robot gigante.

Sung observó al DaiToyOh Z en silencio, el robot ya no se movía. El piloto ya no podía controlarlo, pero el corazón artificial seguía latiendo dentro de su pecho, alimentado por piezas que nunca debieron estar allí.

—Entonces vamos a hacerlo bien —dijo Sung, mirando a Meok Bo, Dainsleif y Dvalin. en especial a su Digimon — sin prisas. sin héroes y sin estupideces—.

Meok Bo levantó una garra.

—¿Poquita estupidez? —preguntó Arkadimon, ladeando la cabeza.

Sung lo miró fijamente.

—Ninguna—.


—Meok Bo pregunta por Koro —
aclaró Arkadimon, señalando al ClearAgumon.

Koro bajó la cabeza.

—Me lo merezco —murmuró.

Tatsuya tomó la caja dorada y verificó que las placas transparentes siguieran conteniéndola.

—Parte final —dijo el Kamisato,, mirando hacia el núcleo del DaiToyOh Z—.si sacamos esto mal, podría absorber las piezas cercanas por última vez—.

Sung observó las cajas llenas de piezas recuperadas.

—Entonces alejamos primero todas las piezas robadas —
decidió ella, señalando la salida del almacén—. Después abrimos el pecho.

Tatsuya la miró de reojo.

—Esa es la decisión correcta —dijo él, con voz tranquila detrás del cubrebocas.

Sung no lo miró.

—Ya sé —respondió ella, comenzando a mover a los demás con un gesto de la mano.

Por primera vez, no sonó como arrogancia, sonó como seguridad. Y mientras todos empezaban a retirar las cajas de piezas vivientes del almacén, el núcleo del DaiToyOh Z emitió un último pulso rojo, lento y profundo. Como si supiera que estaba a punto de quedarse solo.
 
OP
OP
Gennai

Gennai

Eclipse Dynasty Member

El último pulso rojo del DaiToyOh Z recorrió el almacén como una respiración pesada. Las luces del núcleo parpadearon detrás de las placas del pecho, débiles pero insistentes. Ya no había piloto que intentara conectarse, ni cables arrastrándose hacia la pieza dorada, pero la amenaza no había desaparecido. Solo estaba esperando.

Sung observó el robot arrodillado desde la distancia. Esta vez no avanzó primero.

—Todos fuera del almacén con las piezas recuperadas —ordenó Sung, señalando la salida con una mano— nadie se queda cerca del robot salvo quienes vayan a trabajar en el núcleo—.

Los ToyAgumon afectados comenzaron a moverse con cuidado. Algunos cargaban sus propias piezas contra el pecho; otros ayudaban a los que aún tenían partes faltantes. Dvalin voló sobre ellos, guiando el movimiento sin empujarlos demasiado.

—Por aquí, despacio y sin amontonarse —indicó Pteromon, batiendo las alas para marcar el camino— si tropiezan con una caja, avisen antes de caer encima de alguien—.

—Eso no tranquiliza —murmuró un BlackToyAgumon, caminando con dificultad.

—Pero ayuda a que no se caigan —respondió Dvalin, bajando el vuelo para acompañarlo.

Dainsleif se quedó cerca del DaiToyOh Z, con las garras listas pero sin tocar el cuerpo. Su mirada seguía cada pequeño temblor de las placas, especialmente aquellas que aún conservaban rastros de data viva.

—El núcleo sigue intentando llamar piezas —dijo Hackmon, flexionando los dedos contra el suelo.

—Mientras no tenga piezas cerca, no podrá reconstruirse —
respondió Tatsuya, manteniendo la caja dorada contenida entre las placas transparentes.

Sung miró a Meok Bo.

—Tú revisa que no quede ninguna pieza viva cerca del robot —ordenó a su Digimon, señalando el perímetro del DaiToyOh Z— no toques el núcleo, no muerdas cables. Solo busca—.

—Meok Bo busca, no toca y no muerde —repitió Arkadimon, avanzando con el cuerpo bajo.

—Y si algo te llama, retrocedes —añadió Sung, siguiéndolo con la mirada.

—Meok Bo retrocede si cosa llama —obedeció él, olfateando entre varias cajas rotas.

Koro se quedó junto a la entrada del almacén, mirando cómo los demás retiraban piezas. El ClearAgumon joven sostenía su bufanda roja entre las manos, arrugada y sin la teatralidad de antes.

La Tamer se giró hacia él.

—Tú vienes conmigo —dijo Sung, señalándolo con dos dedos.

Koro se tensó.
—¿Para qué? —preguntó el ClearAgumon, dando un paso atrás.

—Para decirnos qué no tocar —
respondió Sung, caminando hacia el DaiToyOh Z sin acercarse demasiado.

Koro miró al robot con miedo.

—No quiero acercarme —admitió él, bajando la cabeza.

—No te pregunté qué quieres —respondió Sung, deteniéndose a una distancia segura—pero tampoco voy a lanzarte dentro. Te quedas aquí y hablas— ordenó..

Tatsuya observó a Sung sobre el borde de su cubrebocas.

—Buena distancia —dijo colocando la caja dorada sobre una mesa alejada.

—Ya sé medir pasos —respondió Sung, sin mirarlo.

—Eso también es parte del oficio —
comentó Tatsuya, asegurando las placas transparentes alrededor de la caja.

—No conviertas todo en frase de maestro —dijo Sung, cruzándose de brazos.

—Intentaré reducirlo —respondió Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.

Meok Bo apareció detrás de una pila de bloques con una pieza transparente pequeña en la boca.

Sung lo miró de inmediato.

—Escupe eso —ordenó señalándolo.

Meok Bo se congeló.

—Meok Bo encontró —dijo Arkadimon, hablando con dificultad por tener la pieza entre los dientes.

—Dije que no mordieras piezas —respondió Sung, extendiendo una mano.

Meok Bo dejó caer la pieza con cuidado sobre el suelo.

—Meok Bo no mordió fuerte —
aclaró, empujándola con una garra hacia ella.

—Eso no es defensa —dijo Sung, recogiendo la pieza con cuidado.

—Es defensa pequeña —murmuró Meok Bo, bajando la cabeza.

Un ClearAgumon incompleto levantó la mano desde la salida.

—Esa es mía —dijo el Digimon, mirando la pieza transparente.

Sung se la entregó a Dvalin.

—Llévala con su dueño
—ordenó Sung, manteniendo la mirada sobre Meok Bo.

—Voy —respondió Dvalin, tomando la pieza con las alas.

Meok Bo bajó un poco más la cabeza.

—Meok Bo falló poquito —dijo Arkadimon, sin mirar a Sung.

Sung soltó un suspiro.

—La encontraste y no la rompiste —dijo ella, tocándole la frente con dos dedos— eso cuenta. Pero la próxima vez usas las manos—.

Meok Bo levantó la mirada.

—Meok Bo usa manos —respondió él, asintiendo con fuerza.

—Bien —dijo Sung, apartando la mano.

Tatsuya observó el intercambio, pero no comentó nada. Sus ojos apenas se suavizaron sobre el cubrebocas antes de volver al núcleo.

Cuando todas las cajas de piezas recuperadas estuvieron fuera del almacén, el espacio quedó más silencioso. El DaiToyOh Z parecía todavía más extraño sin las partes que lo alimentaban: un gigante incompleto, hecho de piezas sueltas, cables expuestos y un pecho donde latía una luz roja que no pertenecía a nadie.

Koro miró el núcleo.

—El corazón principal está detrás de la placa central —dijo el ClearAgumon, señalando el pecho del robot con la mano temblorosa— tiene cuatro seguros. Dos físicos y dos de data—.

—Explícate —pidió Tatsuya, acercándose sin tocar la estructura.

—Los físicos se sueltan con presión lateral —dijo Koro, señalando los bordes de la placa— los de data responden a la pieza dorada. Si no se sincronizan, el núcleo intenta absorber todo lo que tenga cerca—.

Sung miró la caja dorada sobre la mesa.

—Entonces necesitamos usar esa pieza, pero sin dejar que el núcleo la tome —
dijo ella, cruzándose de brazos.

Koro asintió.

—Sí, tiene que estar cerca, pero no demasiado.—respondió él, apretando su bufanda.

—Eso es una pésima idea —dijo Dvalin, aterrizando junto a Tatsuya.

—Es la única forma de que los seguros de data se abran sin romper el núcleo —explicó Koro, bajando la mirada.

Dainsleif miró el pecho del robot.

—Si los seguros físicos se abren primero, ¿cuánto tiempo tendremos antes de que el núcleo jale la pieza dorada? —
preguntó Hackmon, flexionando las garras.

Koro tragó saliva.

—Quizá diez segundos, tal vez menos —respondió, haciendo un cálculo mental.

—Entonces no abrimos todo de golpe —dijo Sung, mirando el área alrededor del robot— preparamos rutas, barreras y salidas antes de tocar nada—.

Tatsuya asintió.

—Correcto —dijo él, tomando la caja dorada con cuidado— Dvalin, te encargas de mover la pieza a la distancia que Koro indique. No la abras—.

—Entendido —respondió Dvalin, acercándose a la mesa.

—Dainsleif, tú sueltas los seguros físicos con tus garras —
continuó Tatsuya, señalando la placa central—solo cuando Sung confirme que Meok Bo tiene el perímetro despejado—.

—Lo haré —respondió Dainsleif, colocándose frente al DaiToyOh Z.

Sung miró a Meok Bo.

—Tú no vas al pecho —dijo Sung, señalando el suelo alrededor del robot— vas a impedir que cualquier pieza o cable suelto se acerque al núcleo—.

—Meok Bo limpia alrededor —
respondió Arkadimon, olfateando el aire.

—No con la boca —añadió Sung, mirándolo de lado.

—Con manos —respondió Meok Bo, levantando ambas garras.

—Exacto —dijo Sung, asintiendo una sola vez.

Koro dio un paso tímido hacia el robot.

—Yo puedo decir cuándo la pieza dorada esté a la distancia correcta —dijo el ClearAgumon, mirando la caja en las alas de Dvalin.

Sung lo miró.

—Desde atrás de esa línea —dijo ella, trazando con el pie una marca sobre el polvo del suelo.

Koro miró la línea.

—Está muy lejos —murmuró él, apretando la bufanda.

—Sigue siendo más cerca de lo que mereces estar —respondió Sung, sin levantar la voz.

Koro bajó la cabeza.

—Sí —aceptó, quedándose detrás de la marca.

Tatsuya levantó la vista hacia Sung.

—Duro, pero justo —dijo él, acomodándose el cubrebocas con dos dedos.

—No era para ti —respondió Sung, mirando al núcleo.

—Lo sé —contestó Tatsuya, girando hacia el robot.

El plan se puso en marcha.

Meok Bo recorrió el perímetro del DaiToyOh Z, apartando piezas sueltas con las garras. Cada vez que una vibraba por el pulso rojo, él la empujaba hacia una caja vacía lejos del robot. No mordió ninguna. No se lanzó al pecho. No improvisó.

Sung lo siguió con la mirada desde una distancia segura.

—Izquierda, debajo de la rodilla —indicó, señalando una pieza pequeña que vibraba.

—Meok Bo ve —respondió Arkadimon, moviéndose hacia ella.

—No la patees fuerte —advirtió Sung, levantando un dedo.

—Meok Bo empuja suave —contestó él, apartándola con cuidado.

—Bien —dijo Sung, observando el resto del área.

Dainsleif trepó hasta el pecho del DaiToyOh Z. Sus garras encontraron los dos seguros físicos a cada lado de la placa central. No los abrió todavía.

—En posición —dijo Hackmon, manteniendo el cuerpo estable sobre el torso del robot.

Dvalin tomó la caja dorada con ambas alas y se colocó en el punto inicial marcado por Koro.

—Estoy listo —dijo Pteromon, mirando al ClearAgumon joven.

Koro tragó saliva.

—Un poco más cerca —indicó Koro, señalando con ambas manos—pero despacio—.

Dvalin avanzó medio paso, al hacerlo la luz roja del núcleo respondió. El pecho del DaiToyOh Z emitió un zumbido bajo.

—Más no —dijo Koro, levantando una mano de golpe— ahí—.

Dvalin se quedó inmóvil.

—No me encanta estar aquí —murmuró Pteromon, apretando la caja con las alas.

—No te muevas —ordenó Tatsuya, observando el núcleo.

—Eso tampoco me encanta —respondió Dvalin, pero obedeció.

Tatsuya miró a Dainsleif.

—Primer seguro físico —ordenó, levantando una mano.

Dainsleif presionó con una garra y tiró hacia afuera. Como resultado el primer seguro cedió luego el núcleo emitió un pulso rojo. Varias piezas pequeñas intentaron moverse hacia el pecho, pero Meok Bo ya estaba atento. Empujó una caja hacia ellas y las bloqueó antes de que cruzaran el perímetro.

—Piezas quietas —
dijo Meok Bo, clavando las garras en el suelo.

—Buen control —dijo Sung, sin apartar la vista del núcleo.

Meok Bo no respondió, pero su cola se movió con orgullo.

—Segundo seguro físico —
dijo Tatsuya, mirando a Dainsleif.

Dainsleif soltó el segundo seguro con las garras, pero a placa central se abrió apenas y ell núcleo quedó parcialmente visible.
Era una esfera irregular, roja y dorada al mismo tiempo, formada por data comprimida, cables y fragmentos de piezas que no pertenecían a un solo Digimon. No parecía un corazón real, pero latía como si quisiera serlo.

Koro se estremeció al verlo.

—Eso… eso creamos —murmuró el ClearAgumon, llevando una mano a su boca.

—No ,eso armaron. Crear algo implica responsabilidad. Ustedes solo juntaron partes y esperaron que obedeciera—dijo Sung, sin mirarlo

Koro bajó la cabeza.

—Sí —susurró.

El núcleo lanzó un pulso hacia la caja dorada, Dvalin retrocedió por reflejo medio paso.

—¡No te muevas! —ordenó Tatsuya, levantando la voz.

Pteromon se detuvo de inmediato.

—Perdón —respondió el, apretando la caja.

—Meok Bo, barrera frente a Dvalin —ordenó Sung, señalando el espacio entre la caja y el robot.

—Meok Bo barrera —respondió el Arkadimon, empujando una caja grande hasta colocarla delante de Dvalin.

—No bloquees la línea del todo —advirtió Koro, levantando la mano— si la pieza dorada deja de resonar, los seguros de data se cierran— .

Sung miró a Meok Bo.

—Inclínala, no la cierres —ordenó Sung, moviendo la mano en diagonal.

—Meok Bo inclina —respondió el Arkadimon, ajustando la caja para dejar una abertura lateral.

La resonancia se estabilizó y Tatsuya miró a Koro.

—Seguros de data —dijo el Kamisato, con voz firme.

Koro respiró hondo.

—El primero responde a una orden —explicó, mirando el núcleo — pero tiene que ser una orden de cancelación. Algo que contradiga el propósito principal—.

—¿Propósito principal? —
preguntó Sung, girando apenas hacia él.

—Completar el cuerpo y proteger Toy Town —respondió Koro, mirando al suelo.

Tatsuya observó el núcleo.

—Entonces la orden debe negar la necesidad de completarse —
dijo él, inclinando un poco la cabeza.

Sung miró a Koro.

—Dilo —ordenó ella.

Koro abrió los ojos.

—¿Yo? —preguntó, señalándose a sí mismo.

—Tú lo activaste —respondió Sung, manteniendo la mirada fija en él— tú lo cancelas— .

Koro tragó saliva.

—¿Y si no me escucha? —preguntó, mirando el núcleo.

—Entonces lo repites, con miedo, si hace falta —dijo Sung, cruzándose de brazos.

Koro apretó los puños y ecordó las mismas palabras de antes, luego espiró hondo.

—DaiToyOh Z… —dijo Koro, con la voz temblorosa— no necesitas completarte— .

El núcleo parpadeó, nada más, y Koro bajó la mirada.

—No funcionó —murmuró.

—Más claro —
dijo Tatsuya, observando el pulso del núcleo.

Sung no apartó los ojos de Koro.

—Sin discurso heroico —
dijo ella.

Koro cerró los ojos y luego habló más fuerte.

—¡DaiToyOh Z, cancela la orden de completar cuerpo! —gritó Koro, apretando los puños—¡las piezas robadas no son tuyas!— .

El núcleo se estremeció y uno de los seguros de data se apagó.

Dainsleif miró hacia abajo.

—Primer seguro de data fuera —dijo, manteniendo las garras listas.

Koro abrió los ojos con sorpresa.

—Me escuchó —susurró.

—No te detengas —ordenó Sung, señalando el núcleo.

El segundo seguro brilló con más fuerza. La voz distorsionada del DaiToyOh Z salió desde el pecho, más débil que antes.

—Héroe… protege… Toy Town…— .

Los ToyAgumon evacuados se estremecieron al escucharla, pero Koro dio un paso atrás.

—Yo le dije eso —murmuró, con culpa.

—Entonces corrígelo —respondió Sung, sin moverse.

Koro miró a los ToyAgumon afectados. Vio al ClearAgumon al que le había quitado piezas mientras dormía, vio al BlackToyAgumon que caminaba incompleto. y vio a los pequeños ToyAgumon de su club, cargando cajas con vergüenza. Luego miró al núcleo.

—Proteger no es quitarle partes a otros —dijo Koro, con la voz quebrada— proteger no es obligar a nadie a formar parte de tu cuerpo— .

El núcleo pulsó.

—Héroe… necesita… fuerza… —respondió la voz.

Koro apretó su bufanda.

—No —dijo el ClearAgumon, levantando la cabeza— un héroe no necesita robar fuerza. Si tiene que lastimar a los que dice proteger, no es un héroe— .

El segundo seguro de data parpadeó. Pero no se apagó y la caja dorada tembló en las alas de Dvalin.

—No aguanta —dijo Dvalin, apretando los dientes.

—Meok Bo, sostén la barrera —ordenó Sung, señalando la caja inclinada.

—Meok Bo sostiene —respondió Arkadimon, apoyando ambas garras contra la caja.

El núcleo lanzó otro pulso. La caja-barrera se deslizó hacia atrás, empujando a Meok Bo quien gruñó, pero no intentó aguantar por orgullo. Lueo miró a Sung.

—Meok Bo se mueve —avisó, retrocediendo medio paso para no quedar aplastado.

—Bien. No resistas de más —respondió Sung, moviendo la mano hacia la izquierda— cambia el ángulo— .

—Meok Bo cambia —obedeció él, girando la caja para desviar el pulso.

La fuerza del núcleo pasó de largo y golpeó una estantería vacía.

Tatsuya miró a Sung.

—Buen ajuste —
dijo él, sujetando el borde de la placa central.

—Sigue trabajando —respondió Sung, sin mirarlo.

Dainsleif tensó las garras.

—El segundo seguro sigue cerrado —dijo Hackmon, mirando el brillo de data.

Koro empezó a temblar otra vez.

—No sé qué más decir —confesó, bajando la voz.

Sung caminó hasta quedar a su lado, pero no lo tocó.

—Dile la verdad, no la versión heroica —dijo ella, mirando el núcleo.

Koro apretó los ojos.

—La verdad… —repitió, con voz débil.

Sung mantuvo la mirada al frente.

—Que no querías proteger a nadie —dijo ella, sin suavizar la frase— querías que te miraran— .

Koro abrió los ojos, herido por la precisión.

—Yo… —intentó decir, pero la voz se le quebró.

—Dilo —
ordenó Sung, sin levantar la voz.

Koro miró al núcleo, sus manos temblaban más que antes.

—No quería proteger Toy Town —admitió Koro, con los ojos húmedos— quería que todos nos vieran, quería que dejaran de tratarnos como niños inútiles, quería que mi creación fuera grande, aunque tuviera que usar piezas que no eran mías— .

El núcleo parpadeó y Koro bajó la cabeza.

—Eso no era heroico —continuó, apretando la bufanda contra su pecho— era egoísta— .

El segundo seguro de data se apagó y la luz roja del núcleo se redujo a un pulso débil.

Dainsleif levantó la vista hacia Tatsuya.

—Los seguros están fuera —dijo Hackmon, manteniendo las garras junto a la placa.

—Retira la cubierta —ordenó Tatsuya, colocando ambas manos bajo el núcleo sin tocarlo todavía.

Dainsleif abrió la placa central con cuidado y el núcleo quedó expuesto por completo.

Una corriente de aire caliente salió del pecho del DaiToyOh Z, levantando polvo digital alrededor. La esfera artificial latía suspendida entre cables, intentando aferrarse al cuerpo que le habían construido.

Meok Bo gruñó.

—Cosa grande triste —dijo Arkadimon, olfateando el aire.

Sung no respondió de inmediato y también lo sintió. No era maldad. Era una orden mal hecha, nacida de piezas robadas y deseos torcidos.

Tatsuya acercó un contenedor de seguridad vacío.

—Lo extraemos y lo sellamos —dijo él, colocando el contenedor bajo el núcleo.

—¿Se destruirá? —preguntó Koro, mirando la esfera con miedo.

—No aquí —respondió Tatsuya, sin apartar la vista del núcleo— La Central tendrá que analizarlo. Si hay data viva mezclada, deberán separarla— .

Koro asintió lentamente.

—Bien —murmuró.

El núcleo lanzó un pulso débil hacia la caja dorada.

Dvalin tensó las alas.

—Todavía intenta alcanzarla —dijo el Pteromon, sujetando la caja.

—Último tirón —advirtió Tatsuya, metiendo las manos bajo el núcleo.

Sung miró a Meok Bo.

—Si alguna pieza se mueve, la apartas con barrera —ordenó, señalando las cajas restantes.

—Meok Bo barrera —respondió, Arkadimon, poniéndose listo.

—Dainsleif, corta los cables externos con tus garras, uno por uno —
dijo Tatsuya, sujetando el núcleo sin arrancarlo.

—Uno por uno —repitió Dainsleif, colocando las garras sobre el primer cable.

El primer cable se soltó, el DaiToyOh Z tembló, el segundo cable se soltó y la mano transparente del robot se movió apenas, como si intentara cerrarse.

Meok Bo empujó una caja contra la muñeca para evitar que golpeara el suelo.

—Mano quieta —dijo Meok Bo, manteniéndose a distancia.

—Bien —dijo Sung, vigilando el movimiento.

El tercer cable se soltó, el núcleo emitió una voz distorsionada.

—Héroe… incompleto…— .

Koro apretó los ojos.

—No eres un héroe —dijo el ClearAgumon, mirando la esfera— pero tampoco debiste nacer así— .

El cuarto cable se soltó y Tatsuya atrapó el núcleo con el contenedor de seguridad.

—Sellando en el acto —dijo Tatsuya, cerrando la tapa de inmediato.

El contenedor vibró una vez, luego quedó quieto, el pecho del DaiToyOh Z se apagó, la luz roja desapareció por completo ddurante varios segundos, nadie se movió. El almacén quedó en silencio. No un silencio tenso, sino vacío. Como si todo el edificio hubiera estado conteniendo la respiración desde el inicio de la Quest y al fin pudiera soltarla.

Dvalin bajó lentamente la caja dorada sobre la mesa.

—¿Ya terminó? —preguntó Pteromon, mirando el robot apagado.

Tatsuya mantuvo una mano sobre el contenedor sellado.

—La amenaza inmediata terminó —respondió él, revisando que el cierre estuviera firme.

Dainsleif bajó del torso del DaiToyOh Z y aterrizó junto a Tatsuya.

—El cuerpo está inerte —dijo Hackmon, sacudiéndose polvo de las garras.

Meok Bo olfateó el aire.

—Cosa grande ya no tiene hambre —
dijo Arkadimon, relajando los hombros.

Sung observó al DaiToyOh Z apagado.

—Entonces empezamos la parte molesta —dijo ella, girando hacia las cajas de piezas recuperadas.

Koro levantó la cabeza.

—¿Cuál parte? —preguntó el ClearAgumon, aunque parecía saber la respuesta.

Sung lo miró.

—Devolver todo —respondió, señalando a los ToyAgumon afectados.

El trabajo tomó tiempo, no hubo música heroica ni celebración inmediata.
Los ToyAgumon culpables ayudaron a clasificar piezas bajo la vigilancia de Dvalin. Koro tuvo que identificar cuáles había retirado, de dónde las había tomado y en qué orden debían reintegrarse. Cada vez que dudaba, Sung lo obligaba a mirar al afectado correspondiente antes de responder.

—Esa placa es de él —dijo Koro, señalando a un BlackToyAgumon con una pierna incompleta.

—Díselo a él, no al suelo —
ordenó Sung, cruzándose de brazos.

Koro levantó la mirada.

—Esa placa es tuya —dijo el ClearAgumon, acercándose con cuidado— la tomé del taller mientras estabas distraído— .

El BlackToyAgumon lo miró con rabia.

—Lo sé —respondió, tomando la pieza.

Koro bajó la cabeza.

—Perdón —dijo en voz baja.

—No sé si te perdono —contestó el BlackToyAgumon, apretando la pieza contra su cuerpo.

Koro se quedó quieto.

—Está bien —murmuró.

Sung observó la escena sin intervenir. Tatsuya se acercó a ella, con el contenedor del núcleo asegurado.

—No estás obligándolos a perdonarlo —
dijo Tatsuya, mirando a los afectados.

—No les corresponde hacerlo rápido —
respondió Sung, sin apartar la vista de Koro.

—Buena respuesta —
dijo Tatsuya, con los ojos tranquilos sobre el cubrebocas.

—No necesitaba calificación —
contestó Sung, girando apenas hacia él.

—Ya es costumbre —respondió Tatsuya, levantando una mano.

— Pues corrígela —dijo Sung, volviendo la vista al grupo.

Meok Bo ayudaba a su manera. No manipulaba piezas delicadas, porque Sung no confiaba todavía en su "suavidad" cuando se emocionaba. En cambio, cargaba cajas, apartaba escombros y vigilaba que ninguna pieza olvidada vibrara con restos de data.

—Meok Bo trae caja —dijo Arkadimon, dejando una caja junto a Dvalin.

—Despacio —advirtió Pteromon, mirando cómo el suelo se sacudía por el peso.

—Meok Bo fue despacio —
respondió, ladeando la cabeza.

—Para ti quizá —replicó Dvalin, revisando que las piezas siguieran intactas.

—Caja viva —
dijo Meok Bo, olfateando el contenido.

—No está viva, son piezas vivas —corrigió Dvalin, apartando la caja de su hocico.

—Caja con vivos —dijo Meok Bo, satisfecho con su propia lógica.

Dvalin se quedó en silencio.

—No voy a discutir eso —
murmuró, acomodando las piezas.

Dainsleif ayudó a desmontar la estructura restante del DaiToyOh Z. Usó sus garras para separar placas no vivientes, retirar cables y dejar claro qué partes eran simples materiales y cuáles debían ser revisadas por la Central.

—Estas piezas no tienen pulso de data —
dijo Hackmon dejando varias placas comunes en una pila.

—Entonces son evidencia de construcción —respondió Tatsuya, colocando una marca sobre ellas.

—Estas otras sí responden débilmente —añadió Dainsleif, señalando un grupo aparte con la garra.

—Van con las recuperadas —
indicó Tatsuya, registrándolas.

Koro observó cómo el enorme robot perdía forma poco a poco. Primero dejó de parecer un mecha, luego dejó de parecer un cuerpo.
Al final, solo fue una pila de piezas mal usadas.

—Se veía más grande antes —murmuró Koro, sujetando su bufanda.

Sung se colocó a su lado.

—Porque no estabas mirando lo que había debajo —
dijo ella, observando los restos.

Koro no contestó.

—¿La Central me castigará? —preguntó después de un rato, sin levantar la mirada.

—Sí —respondió Sung, sin adornarlo.

Koro se tensó.

—¿Mucho? —preguntó el ClearAgumon, apretando la bufanda.

—No lo decido yo —contestó Sung, mirando a los ToyAgumon afectados— pero si ayudas a reparar el daño, eso contará a tu favor—.

Koro asintió lentamente.

—Voy a ayudar —dijo, con voz baja.

—No porque quieras verte bien —añadió Sung, mirándolo de lado.

Koro levantó la cabeza.

—No —respondió él, tragando saliva— porque fui yo quien lo hizo— .

Sung sostuvo su mirada un segundo.

—Bien —dijo ella.

No hizo falta más. Cuando todas las piezas vivientes fueron devueltas o preparadas para reintegración, los ToyAgumon afectados se reunieron en la plaza frente al almacén. Algunos ya habían recuperado movilidad; otros necesitarían ayuda de los reparadores de Toy Town. Pero el peligro principal había pasado.
Los tres ToyAgumon del club estaban junto a Koro, sin cascos, sin poses heroicas y sin gritos de escuadrón. Parecían mucho más pequeños que al inicio. Un ToyAgumon anciano con sus piezas algo desgastadas, encargado del distrito de talleres, se acercó apoyándose en un bastón hecho de bloques.

—La Central recibirá el reporte —dijo el anciano, mirando a Koro y a los otros tres— pero Toy Town también exige reparación— .

Koro bajó la cabeza.

—Lo entiendo —respondió, apretando las manos.

—Van a trabajar en el taller comunitario hasta devolver cada pieza, reparar cada daño y compensar a quienes lastimaron —continuó el anciano, golpeando el suelo con el bastón.

Uno de los ToyAgumon culpables levantó la mano.

—¿Podemos seguir construyendo cosas después? —preguntó, con voz pequeña.

El anciano lo miró largo rato.

—Después de aprender a pedir permiso —respondió.

El ToyAgumon bajó la mano.

—Eso es justo —murmuró.

Koro miró a Sung.

—¿Eso significa que algún día podré construir otro robot? —preguntó con cuidado.

Sung lo miró en silencio.

—Con piezas propias —respondió ella.

Koro asintió.

—Con piezas propias —repitió, como si necesitara grabarlo.

—Y sin núcleos raros que palpitan —añadió Dvalin, cruzando las alas.

—Sí. Eso también —respondió Koro, encogiéndose.

Meok Bo levantó una garra.

—Y sin robar cuerpos —
dijo Arkadimon, mirando a Koro.

—Sí —dijo Koro, bajando la cabeza—. Sin robar cuerpos.

—Y sin discursos largos de héroe —
añadió Sung, cruzándose de brazos.

Koro dudó.

—¿Uno corto? —preguntó, levantando apenas la vista.

—No— Sung lo miró fijamente.

—Entendido —respondió Koro, bajando la cabeza de inmediato.

Tatsuya se acercó con el contenedor del núcleo principal y la caja de la pieza dorada, ambas selladas.

—Esto irá a la Central como evidencia —
dijo, mirando al anciano de Toy Town— también enviaré el reporte de que los responsables cooperaron después de ser detenidos— .

Koro levantó la mirada, sorprendido.

—¿Vas a poner eso? —preguntó el ClearAgumon.

—Sí —respondió Tatsuya, ajustando el contenedor bajo el brazo— lo que hiciste estuvo mal, pero el reporte debe ser exacto— .

Sung miró a Tatsuya de reojo.

—Eso sonó demasiado amable —dijo ella.

—No fue amabilidad, fue procedimiento —respondió Tatsuya, con voz serena detrás del cubrebocas.

—Conveniente —murmuró Sung.

—A veces el procedimiento ayuda —contestó Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.

Dainsleif se acercó a Meok Bo mientras los adultos de Toy Town hablaban con Koro y los demás culpables.

—Te moviste mejor que antes —
dijo Dainsleif, mirando a Arkadimon.

Meok Bo levantó la cabeza.

—Meok Bo útil —respondió, inflando el pecho.

—Sí —dijo Dainsleif, flexionando las garras para quitarse restos de polvo— pero aún te cuesta no morder cosas— .

Meok Bo bajó la mirada.

—Cosas provocan —murmuró.

—Las cosas no provocan —respondió Dainsleif.

Meok Bo miró una pieza brillante en el suelo.

—Esa sí —dijo, señalándola.

Dainsleif siguió su mirada.

—Esa es una tuerca —
dijo Hackmon.

—Tuerca sospechosa —insistió Meok Bo.

Dainsleif se quedó callado unos segundos.

—No voy a ganar esta conversación —
murmuró.

Sung escuchó desde un lado.

—Meok Bo —llamó ella, sin levantar la voz.

Arkadimon se giró de inmediato.

—Meok Bo no mordió tuerca —dijo, levantando ambas garras.

—Ni la ibas a morder —respondió Sung, mirándolo con severidad.

—Meok Bo estaba pensando —admitió él, bajando lentamente las garras.

—Piensa menos en morder —
ordenó Sung.

—Meok Bo intenta —respondió el Arkadimon, acercándose a ella.

Sung apoyó una mano sobre su cabeza.

—Hoy lo hiciste bien —dijo, mirando hacia el almacén destruido.

Meok Bo se quedó inmóvil.

—¿Sung dijo bien otra vez? —preguntó, abriendo los ojos.

—No lo arruines —respondió ella, pero no retiró la mano.

Meok Bo bajó la cabeza, satisfecho.

—Meok Bo no arruina —dijo en voz baja.

Tatsuya se colocó a unos pasos, mirando la escena. El cubrebocas ocultaba cualquier gesto de su boca, pero sus ojos mostraban una calma discreta.

—Hoy actuaste como Tamer —dijo Tatsuya, mirando a Sung.

Sung giró hacia él.

—Ya era Tamer antes de que tú llegaras —respondió, cruzándose de brazos.

—Sí —aceptó Tatsuya, sin discutir— pero hoy confiaste más— .

Sung guardó silencio, luego miró a Meok Bo. Recordó la forma en que lo había dejado adelantarse en los túneles, bloquear al piloto, contener cables, usar barreras y retroceder cuando se lo ordenó. No había sido perfecto porque Meok Bo seguía siendo impulsivo. Seguía pensando en morder demasiadas cosas.
Pero respondió y ella no tuvo que ponerse en medio de cada golpe.

—Él obedeció mejor —
dijo Sung, mirando a su Digimon.

—Porque tú ordenaste mejor —
respondió Tatsuya, ajustándose el guante.



—Sigues sonando como mentor —
dijo Sung, mirándolo con fastidio.

—Me asignaron ese papel —respondió Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.

—No abuses —contestó Sung, apartando la mirada.

—Intento no hacerlo —dijo Tatsuya.

—Intenta más —replicó ella.

Meok Bo miró a ambos.

—Tatsuya molesta menos hoy —dijo el Arkadimon, ladeando la cabeza.

Tatsuya bajó la mirada hacia él.

—Gracias, supongo —respondió, con los ojos apenas entrecerrados sobre el cubrebocas.

—Meok Bo dijo menos, no poco —aclaró Arkadimon, levantando una garra.

Sung soltó un suspiro.

—No lo provoques —dijo, tocándole la cabeza a Meok Bo.

—Meok Bo dice verdad —respondió él, bajando la garra.

Dvalin aterrizó junto al grupo con una hoja de reporte entre las alas.

—El anciano de Toy Town firmó la recepción de piezas recuperadas —
dijo Pteromon, entregando la hoja a Tatsuya— también dejó una nota diciendo que no quiere volver a ver un "proyecto heroico no autorizado" en su distrito— .

—Es razonable —
dijo Tatsuya, tomando el reporte.

Dainsleif miró los restos del DaiToyOh Z.

—¿Y el cuerpo gigante? —preguntó Hackmon, señalando la pila de piezas no vivientes.

—Será desmontado por Toy Town bajo supervisión —respondió Tatsuya, guardando el reporte— nada de núcleos, nada de piezas vivas, nada de conciencia artificial— .

Sung miró a Koro y a los otros tres ToyAgumon, quienes ahora ayudaban a cargar herramientas hacia el taller comunitario.

—Que los hagan desmontarlo ellos —dijo Sung, cruzándose de brazos.

—Eso hará que entiendan mejor —
dijo Tatsuya, observando a los jóvenes Digimon.

—Eso hará que se cansen —respondió ella.

—También —aceptó el Kamisato.

El sol artificial de Toy Town comenzó a bajar, tiñendo las calles de tonos anaranjados. Las luces de los edificios de bloques se encendieron una por una, devolviendo a la ciudad parte de su apariencia absurda y brillante.

Pero ahora había silencio, no el silencio del miedo. Sino uno más parecido al cansancio después de una crisis evitada.

Koro se acercó una última vez antes de que los Tamers se marcharan. Su bufanda roja estaba manchada de polvo y ya no la llevaba como capa heroica, sino enrollada torpemente alrededor del cuello.

—Sung —llamó Koro, deteniéndose a varios pasos.

Sung giró hacia él.

—¿Qué? —preguntó, manteniendo los brazos cruzados.

Koro bajó la cabeza.

—Gracias por no destruirlo todo —dijo el ClearAgumon, mirando hacia los restos del DaiToyOh Z.

Sung lo observó en silencio.

—No me des las gracias por hacer lo mínimo correcto —respondió ella.

Koro se encogió un poco.

—Entonces… gracias por dejarme arreglar parte del daño —corrigió, apretando su bufanda.

—Eso sí puedes decirlo —respondió Sung, sosteniendo su mirada.

Koro asintió.

—Voy a construir algo bien algún día —dijo, mirando a los ToyAgumon afectados—algo que no lastime a nadie— .

—Más te vale —respondió Sung, sin suavizar la expresión.

Meok Bo se acercó a Koro y lo olfateó otra vez.

—Koro huele menos tonto —
dijo el Arkadimon, muy serio.

Koro parpadeó.

—¿Eso es bueno? —preguntó, confundido.

—Sí —respondió Meok Bo, asintiendo.

—Aceptaré eso —murmuró Koro.

Tatsuya se giró hacia Sung.

—Vámonos —
dijo, ajustando el contenedor sellado bajo el brazo— La Central querrá este núcleo cuanto antes— .

Sung asintió.

—Meok Bo, ven conmigo —
ordenó, comenzando a caminar.

—Meok Bo va —
respondió el Arkadimon, siguiéndola al instante.

Dainsleif y Dvalin caminaron junto a Tatsuya, dejando atrás el almacén y las cajas de piezas. Los ToyAgumon de Toy Town comenzaron a reorganizar el lugar, esta vez no para construir un héroe falso, sino para reparar a los que habían sido dañados.

Al salir de Toy Town, Sung miró de reojo a Tatsuya.

—No creas que esto significa que me gusta trabajar contigo —
dijo, caminando con las manos en los bolsillos.

—No lo asumí —respondió Tatsuya, manteniendo el paso a su lado.

—Bien —dijo Sung, mirando al frente.

Pasaron unos segundos en silencio.

—Pero no estorbaste tanto —
añadió ella, sin mirarlo.

Tatsuya giró apenas la cabeza hacia ella.

—Tomaré eso como un avance —dijo, con los ojos tranquilos sobre el cubrebocas.

—Tómalo como quieras —respondió Sung, acelerando un poco el paso.

Meok Bo caminó entre ambos, mirando primero a Sung y luego a Tatsuya.

—Sung dice Tatsuya sirve poquito —
interpretó el Arkadimon, levantando una garra.

—Yo no dije eso —respondió Sung, mirándolo de inmediato.

—Dijo con otras palabras —
insistió Meok Bo, asintiendo con seguridad.

—Meok Bo —advirtió Sung, bajando la voz.

—Meok Bo calla —
obedeció él, cerrando la boca.

Tatsuya no dijo nada, solo siguió caminando. El cubrebocas ocultaba su expresión, pero sus ojos parecían ligeramente divertidos.

Sung lo notó.

—Ni una palabra —
dijo ella, sin girarse.

—No dije nada —respondió Tatsuya, levantando una mano.

—Tus ojos sí —replicó Sung.

Dvalin soltó una risa breve desde el otro lado.

—Creo que eso cuenta como trabajo en equipo —dijo Pteromon, volando bajo.

—Eso cuenta como tolerancia temporal —corrigió Sung, sin mirar atrás.

—Es un inicio —dijo Dainsleif, caminando con calma.

Sung no respondió. Meok Bo miró hacia Toy Town una última vez.

—Robot grande ya no roba piezas —dijo Arkadimon, moviendo la cola.

—Ese era el objetivo —respondió Sung, suavizando apenas la voz.

—Meok Bo hizo bien —
añadió él, mirándola.

Sung caminó unos pasos más antes de contestar.

—Sí, lo hiciste bien —
dijo al final, mirando al frente.

Meok Bo se quedó callado, no porque no tuviera nada que decir. Sino porque esa vez decidió no arruinarlo.
Detrás de ellos, Toy Town recuperaba poco a poco su ruido, sus luces y su extraño colorido. El incidente del DaiToyOh Z quedaría escrito en los reportes como una combinación absurda de imprudencia infantil, modificación ilegal y piezas vivientes robadas.

Pero para Sung Hae-In, la Quest dejó otra cosa. Una lección incómoda pues no todos los problemas se resolvían poniéndose al frente.
A veces, ser Tamer significaba quedarse lo bastante atrás para ver todo el campo, dar la orden correcta, confiar en tu compañero y evitar que un monstruo naciera de la fantasía equivocada de alguien más.
La Quest terminó sin héroes mecánicos, sin discursos triunfales y sin robots conscientes protegiendo Toy Town. Lo único que quedó fue un montón de piezas devueltas a sus dueños. Y, por esta vez, eso fue suficiente.
 
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