Shulman
Moderador
Segunda campanada.
Tercer campanada.
La multitud habitual de un día laboral por la noche pareció detenerse por completo, la atención de todos atraída por una esfera brillante en el cielo; los celulares no tardaron en hacer acto de presencia y la incertidumbre se esparció en segundos. ¿Qué era eso? Tokio estaba en sintonía.
− ¿Qué es eso? −Los murmullos compartieron la duda, desconocidos intercambiaron miradas y acto seguido, la atención volvió al cielo.
Cuarta campanada.
El suelo comenzó a moverse bajo sus pies, más de uno sintió las piernas volverse gelatina y se desplomaron, apoyándose como pudieron con sus manos o siendo sostenidos por otros, por mero reflejo, evitando que se dieran bruscamente con el piso. ¿Un temblor? Los más curtidos atinaron a flexionar las piernas, preparándose para lo peor. Silencio colectivo.
Quinta campanada.
Los gritos y las alarmas de los teléfonos inundaron el ambiente cuando un nuevo temblor los sacudió, tan intenso que alarmas de autos estacionados sonaron, pudieron incluso ver edificios meciéndose de un lado a otro, evidenciando el excelente trabajo de construcción al no desplomarse. Más personas cayeron, no pudiendo mantenerse erguidos ante la fuerza del movimiento; una única persona apuntó con su dedo índice hacia la esfera y dijo algo, muchos no pudieron entender qué, pero por inercia llevaron su atención de vuelta hacia aquello que estaba siendo señalado. La esfera parecía estar girando, pudieron notar distintas capas lumínicas conformando aquella cosa extraña y de pronto, una se "quebró". El rayo de luz que emergió del interior era de color anaranjado, rojizo, amarillo… Nadie estaba seguro, pero no tuvieron tiempo de observar o analizar con más calma, pues cuando un segundo rayo de luz se liberó un nuevo temblor lo acompañó, esta vez tan intenso que muchos fueron lanzados en distintas direcciones. Podían escuchar un ruido extraño, como si el metal de los edificios estuviera apenas siendo capaz de mantenerlos erguidos, y esa suposición no estaba muy lejos de la realidad.
Para la mayoría, eso era un temblor intenso acompañado de una esfera alienígena, para algunos pocos la pesadilla tenía aún menos sentido, pues podían ver tentáculos emergiendo del suelo. Con cada movimiento de éstos, el temblor empeoraba y lo peor de todo es que los tentáculos parecían esforzarse por llegar a la esfera, lo que prolongaba la agonía de los pobres mortales que comenzaban a ver cómo los edificios amenazaban con caerse.
−Esto no es ideal y claramente no me gusta apoyarme en hechiceros sin entrenamiento… Muy a duras penas pueden ser considerados hechiceros. Para aquellos que están escuchando mi voz y que pueden ver lo que realmente sucede, les tengo una misión. −Hubo una pausa y al mismo tiempo, un hombre apareció a las alturas, aunque nadie pudo percatarse de ello en ese momento.−Ayúdenme a evacuar a toda la gente que no puede ver la maldición; asuman su responsabilidad como los pocos que pueden observar el verdadero peligro. −Otra pausa, el varón extendió sus brazos y un montón de cadenas emergieron de la nada, rodeando los tentáculos y restringiendo sus movimientos, deteniendo el temblor de manera abrupta. −Salgan con vida y me aseguraré de recompensarlos. −Aquello último se "escuchó" con un tono amenazante, como si realmente no tuvieran otra opción que vivir.
− ¿Qué es eso? −Los murmullos compartieron la duda, desconocidos intercambiaron miradas y acto seguido, la atención volvió al cielo.
Cuarta campanada.
Quinta campanada.
Para la mayoría, eso era un temblor intenso acompañado de una esfera alienígena, para algunos pocos la pesadilla tenía aún menos sentido, pues podían ver tentáculos emergiendo del suelo. Con cada movimiento de éstos, el temblor empeoraba y lo peor de todo es que los tentáculos parecían esforzarse por llegar a la esfera, lo que prolongaba la agonía de los pobres mortales que comenzaban a ver cómo los edificios amenazaban con caerse.
−Esto no es ideal y claramente no me gusta apoyarme en hechiceros sin entrenamiento… Muy a duras penas pueden ser considerados hechiceros. Para aquellos que están escuchando mi voz y que pueden ver lo que realmente sucede, les tengo una misión. −Hubo una pausa y al mismo tiempo, un hombre apareció a las alturas, aunque nadie pudo percatarse de ello en ese momento.−Ayúdenme a evacuar a toda la gente que no puede ver la maldición; asuman su responsabilidad como los pocos que pueden observar el verdadero peligro. −Otra pausa, el varón extendió sus brazos y un montón de cadenas emergieron de la nada, rodeando los tentáculos y restringiendo sus movimientos, deteniendo el temblor de manera abrupta. −Salgan con vida y me aseguraré de recompensarlos. −Aquello último se "escuchó" con un tono amenazante, como si realmente no tuvieran otra opción que vivir.
Instrucciones:
- Todos los personajes se encuentran actualmente en alguna parte de Tokio, siendo afectados por la situación.
- Pueden estar juntos, separados, como gusten, pero hay que cumplir la petición. Evacuar y sobrevivir.
- Pueden redactar la reacción inicial al evento y las acciones posteriores a la voz que escucharon en su cabeza.