Historia Arkadimon: Amenaza o mal necesario.

Gennai

Eclipse Dynasty Member

Arkadimon: Amenaza o mal necesario​




Sinopsis

Después de terminar otra aburrida Quest de rango D, Sung Hae-In y Meok Bo se preparan para descansar en File Island. Sin embargo, su tranquilidad se ve interrumpida cuando se encuentran con Lunia Arden, una agente de Digital Security relacionada con el pasado de los Kamisato.

Aunque Sung y Lunia se saludan con cierta confianza y respeto mutuo, la situación cambia cuando Lunia y Kotemon reconocen la verdadera naturaleza de Arkadimon. Para la mayoría de Tamers novatos de File Island, Meok Bo solo parece un Digimon extraño; pero para alguien con experiencia, su existencia representa una amenaza potencial.

Entre una comida aparentemente tranquila y una conversación cada vez más tensa, Sung deberá defender la humanidad de su compañero, mientras Lunia intenta decidir si Arkadimon es un peligro que debe ser vigilado… o un mal necesario que todavía puede encontrar un camino distinto.

Escenario

File Island / File City: La historia se desarrolla principalmente en File Island, especialmente en los alrededores de File City, una zona frecuentada por Tamers amateurs y de rango Medium. Debido a esto, muchos de ellos no comprenden el verdadero peligro que representa Arkadimon, algo que solo Tamers de mayor experiencia, como Lunia, pueden reconocer.


Tamers participantes

Sung Hae-In: Tamer de Arkadimon, conocido por ella como Meok Bo. Actualmente se encuentra comenzando su camino en File Island, tomando Quests sencillas de rango D mientras intenta guiar a su peligroso compañero por una ruta distinta a la destrucción.
Aunque está relacionada con el entorno de los Kamisato, Sung no tiene una buena impresión de Tatsuya Kamisato. Su actitud floja, codiciosa, despreocupada y poco seria choca directamente con la disciplina, severidad y sentido del deber de Sung. Para ella, Tatsuya representa todo lo contrario a la conducta que debería tener alguien que carga con el apellido Kamisato.

Tatsuya Kamisato: Tamer de Dainsleif/Hackmon y Dvalin/Pteromon. Tatsuya sigue siendo quien es: codicioso, flojo, despreocupado y poco serio en muchos aspectos, rasgos que hacen que tanto Sung Hae-In como Lunia Arden no tengan una buena impresión de él. Para Sung, su actitud choca con la disciplina que debería representar alguien ligado a los Kamisato, mientras que para Lunia esa conducta solo empeora el rencor que siente por su pasado con Makoto. Aun así, Tatsuya no puede ser descartado con facilidad. Aunque no es bien visto por Lunia debido a lo ocurrido con Makoto, sus recientes acciones como guardaespaldas real de Bastemon en Oasis City han comenzado a generar dudas sobre la imagen que otros tienen de él.
Además, su conocimiento sobre la visión y los eventos ocurridos durante Dystopia será de gran utilidad, ya que Tatsuya ha tenido contacto directo con amenazas relacionadas con Arkadimon y comprende mejor que muchos el peligro que puede representar.



Digimon participantes

Meok Bo / Arkadimon:Compañero de Sung Hae-In. Un Digimon artificial de naturaleza peligrosa, capaz de absorber data y despertar temor en Tamers experimentados. Aunque su especie es considerada una amenaza, Meok Bo parece actuar con inocencia, hambre constante y una fuerte lealtad hacia Sung.

Dainsleif / Hackmon: Compañero de Tatsuya Kamisato. Es un Digimon disciplinado, combativo y leal, que ha acompañado a su Tamer en conflictos de gran escala. Su experiencia durante los eventos de Dystopia y lo aprendido sobre la amenaza de Arkadimon pueden ser claves para analizar la situación actual de Meok Bo.

Dvalin / Pteromon: Segundo compañero de Tatsuya Kamisato. Forma parte del equipo de Tatsuya y ha estado presente en acontecimientos importantes dentro del Digital World. Su conocimiento de la visión y de los eventos de Dystopia también será útil para comprender el alcance del peligro y aportar una perspectiva distinta sobre Arkadimon.


NPCs participantes

Lunia Arden: Agente de Digital Security / DSI y antigua mercenaria al servicio de los Kamisato. Fue pareja de la difunta Makoto, hermana gemela de Ei, y guarda un profundo rencor hacia Tatsuya Kamisato por considerarlo responsable de haber abandonado a Makoto, permitiendo que terminara encontrando la muerte.
Además de ese odio personal, Lunia también encuentra molesta la conducta de Tatsuya. Su actitud floja, codiciosa, despreocupada y poco seria choca directamente con la disciplina y el sentido del deber que ella valora. Para Lunia, esa forma de ser solo refuerza la mala imagen que tiene de él y dificulta que pueda verlo con otros ojos.
Aun así, sus acciones recientes como guardaespaldas real de Bastemon en Oasis City han comenzado a sembrar una pequeña duda en ella. Aunque todavía desconfía de Tatsuya y conserva el rencor por lo ocurrido con Makoto, empieza a cuestionarse si su odio le impide juzgarlo con completa claridad.

Kotemon: Compañero Digimon de Lunia. Sarcástico, disciplinado y con un fuerte sentido del deber. Aunque entiende el odio de Lunia hacia Tatsuya, suele aconsejarle que deje atrás el dolor por su propio bien y por el cumplimiento de su trabajo como agente de Digital Security.

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Gennai

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File Island tenía algo que podía desesperar a cualquiera con un mínimo de ambición: demasiada calma.
Para muchos Tamers recién llegados, aquella isla era el punto de partida ideal. Misiones sencillas, caminos relativamente seguros, Digimon de bajo nivel y encargos que rara vez exigían algo más que paciencia, obediencia y un compañero dispuesto a seguir instrucciones. Para Sung Hae-In, en cambio, File Island comenzaba a sentirse como una enorme sala de espera.
La Quest de rango D que acababa de completar no había sido diferente. Había sido simple. Demasiado simple.

Una tarea aburrida, sin amenazas reales y sin ningún desafío digno de mención. Sung la había terminado sin errores, sin llamar demasiado la atención y, sobre todo, sin permitir que Meok Bo provocara un desastre innecesario. Aunque, siendo honesta, esa última parte había sido lo más complicado de todo el encargo.

—Meok Bo cansado, Meok Bo hambre —murmuró Arkadimon, caminando junto a ella con esa torpeza curiosa que todavía conservaba.

—Tú siempre tienes hambre — Sung ni siquiera giró la cabeza.

—Sí, mucha hambre —respondió él, sin vergüenza alguna.

La Tamer soltó un suspiro bajo, más resignado que molesto. A esas alturas ya había aprendido que discutir con Meok Bo sobre comida era tan inútil como pedirle a un Numemon que oliera bien.
Para Sung, aquel Digimon era extraño, sí. Hambriento, torpe, curioso y demasiado impulsivo cuando algo olía remotamente a comida. Pero también era su compañero, su guardián. Una criatura que parecía haber renacido sin recuerdos y que, pese a su apariencia inquietante, la seguía con una lealtad casi infantil.

Sung no sabía realmente lo que había detrás del nombre Arkadimon. No conocía el verdadero peso de su existencia.
No sabía lo que ese Digimon podía representar para Tamers más experimentados, ni las advertencias que su especie podía despertar en alguien con acceso a información de alto nivel. Para ella, Meok Bo era una criatura peligrosa solo en el sentido más evidente: podía morder lo que no debía, comer demasiado y reaccionar con fuerza si alguien la amenazaba, pero no tenía idea de lo que significaba Arkadimon.

En ese sentido, Sung no era muy distinta de otros Tamers Amateur o Medium que recorrían File Island. Estaba comenzando. Todavía no entendía la profundidad de ciertas amenazas ni los nombres que podían hacer que un Tamer de rango Expert o superior se pusiera en guardia.
A su alrededor, algunos Tamers miraban a Arkadimon con curiosidad. Otros con incomodidad. Unos cuantos incluso se atrevían a señalarlo desde lejos. Pero ninguno parecía verlo como algo más que un Digimon raro y s Sung tampoco.

—Vamos a descansar, después buscaré algo para que comas —dijo la pelinegra finalmente.

Los ojos de Meok Bo brillaron de inmediato.

—¿Carne?—.

—Si te portas bien—.

—Meok Bo portarse bien—.

—Eso dijiste antes de intentar morder una caja de provisiones— dijo Sung, mirándolo de reojo.

—Caja olía a comida—.

—Era madera—.

—Madera guardaba comida—.

La respuesta fue tan simple y absurda que Sung decidió no continuar. Siguió caminando por el sendero principal de File Island, con la intención de buscar un sitio tranquilo donde descansar antes de tomar la siguiente Quest. No esperaba encontrarse con nadie importante. Mucho menos con alguien de su pasado.

Pero entonces la vio: Una figura alta, elegante y de presencia severa avanzaba desde el otro extremo del camino. Vestía con sobriedad, con esa compostura rígida que Sung recordaba del mundo real. A su lado caminaba un Kotemon, pequeño en comparación con su Tamer, pero con una postura firme y una espada de bambú apoyada con naturalidad sobre el hombro.

Sung se detuvo y la mujer también. Durante unos segundos, ambas se observaron en silencio, como si ninguna terminara de creer que la otra estuviera ahí. No había hostilidad en sus miradas, pero sí sorpresa. Una sorpresa contenida, propia de dos mujeres acostumbradas a no mostrar demasiado.

—Lunia Arden —dijo Sung, alzando apenas una ceja.

La agente de Digital Security la miró de arriba abajo y luego dejó escapar una leve exhalación, casi parecida a una risa discreta.

—Sung Hae-In. Vaya lugar para reencontrarnos—.

No hubo abrazo ni muestra exagerada de afecto. Ninguna de las dos era de ese tipo. Sin embargo, el saludo tampoco fue frío. Había una leve confianza en la forma en que se miraban, un reconocimiento silencioso nacido de un pasado compartido dentro del entorno de los Kamisato.

En el mundo real, Sung y Lunia nunca habían sido amigas íntimas, pero entre ambas siempre existió respeto mutuo. Las dos eran mujeres disciplinadas, formadas en ambientes duros y entregadas a causas familiares que exigían fuerza, obediencia y carácter. Sung conocía la reputación de Lunia como mercenaria y sicaria al servicio de los Kamisato. Lunia, por su parte, sabía que Sung no era una simple protegida de Ryuuma, sino alguien entrenada para resistir, mandar y sobrevivir.

Eran distintas, pero comprendían algo de la otra. Ambas sabían lo que significaba vivir bajo el peso del deber.

—Pensé que Digital Security tendría a sus agentes en zonas más importantes — dijo Sung.

—Y yo pensé que tú estarías causando problemas en algún sitio menos básico que File Island —respondió Lunia con calma.

Kotemon ladeó la cabeza.

—Eso, para quienes no sepan leer el ambiente, fue un saludo amistoso—.

Meok Bo miró a Sung y luego a Lunia.

—¿Amiga?—.

Sung tardó un segundo en responder.

—Conocida respetable—.

Lunia asintió ligeramente.

—Eso suena correcto—.

El comentario no fue frío, sino casi cómplice. Había una distancia natural entre ambas, pero también una confianza tenue, nacida de saber que la otra no era una persona cualquiera.

Entonces, Lunia bajó la mirada hacia Arkadimon y su expresión cambió. No fue un gesto exagerado. Lunia no era de las que mostraban sorpresa con facilidad. Pero sus ojos se afilaron, su postura se tensó apenas y la calma de su rostro se volvió más dura. Kotemon también lo notó. El pequeño Digimon dejó de bromear por un momento, aunque mantuvo la espada de bambú apoyada sobre el hombro. Su postura no era agresiva, pero sí más atenta.

—Lunia —dijo en voz baja.

—Lo sé —respondió ella.

Sung percibió el cambio de inmediato, pero no entendió la razón. Su mirada pasó de Lunia a Kotemon, y luego a Meok Bo. Para ella, su compañero no estaba haciendo nada extraño. Solo estaba ahí, hambriento como siempre, mirando a los recién llegados con curiosidad.

—¿Hay algún problema? —preguntó Sung.

Lunia no respondió de inmediato. Su atención seguía fija en Arkadimon.

—Ese Digimon… —dijo finalmente— ¿es tu compañero? — preguntó seriamente.

Meok Bo se señaló a sí mismo.

—Meok Bo compañero de Sung— dijo el Child y Sung apoyó una mano sobre su cabeza, como si la respuesta fuera obvia.

—Sí. ¿Por qué?—.

Lunia no contestó al instante. Su silencio hizo que Sung frunciera ligeramente el ceño.

Arkadimon, por supuesto, no parecía entender el peso de aquel momento.

—Meok Bo hambre —dijo girando su cabeza hacia Sung.

—Al menos alguien aquí tiene prioridades claras— Kotemon golpeó suavemente el suelo con su espada de bambú.


Lunia mantuvo la mirada sobre Arkadimon unos segundos más. Luego volvió los ojos hacia Sung.

—Supongo que vienen de una Quest—.

—Rango D demasiado aburrida—respondió Sung, todavía observándola con desconfianza.

—Lo imagino—.

—¿Vas a decirme qué sucede o seguirás mirando a mi compañero como si hubiera cometido un crimen?—.

—Prefiero hablar sentada. Hay un puesto de comida cerca. Invito yo —Lunia respiró despacio.

—¿Desde cuándo eres tan generosa?— Sung la miró con cierta sospecha.

—Desde que no me gusta hablar de ciertos temas en mitad de un camino lleno de Tamers novatos—

Kotemon soltó una risa breve.

—Traducción: va a interrogarte, pero con comida—.

—Kotemon—.

—Silencio profesional. Entendido—.

Meok Bo, en cambio, pareció iluminarse con una sola palabra.

—¿Comida?— preguntó Arkadimo y Lunia lo miró.

—Sí. Comida—.

—Meok Bo acepta—.

—No te preguntaron —dijo Sung.

—Meok Bo acepta por Sung—.

Sung suspiró, pero no se negó. Después de una Quest aburrida, un descanso no sonaba mal. Además, si Lunia quería hablar, era mejor hacerlo en un lugar tranquilo que en mitad del camino. La reacción de la agente no le gustaba, pero tampoco parecía una amenaza directa.
 
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