Rango C Muteki Robo DaiToyOh Z [Tatsuya y Sung Hae-In]

Gennai

Eclipse Dynasty Member
"Muteki Robo DaiToyOh Z"​


- NPC involucrado: -
- Sinopsis: Sacado del libro de incidentes bizarros solo posibles en nuestro amado Mundo Digital, nos ha llegado este reporte de Toy Town. Hay una ola de crímenes en la ciudad, en la que algo o alguien está atacando a los Digimon lego del lugar para arrebatarles sus preciadas piezas. No solo esto es una molestia para los pobres Digimon, también está el rumor que los culpables están reuniendo las piezas para crear un robot gigante consciente que siga sus órdenes, para bien o para mal. No sabemos si esto funcionará y no vamos a esperar a averiguarlo. Encuentra a los culpables y recupera los legos
- Escenario: Toy Town
- Objetivos:
  • Encontrar al(os) responsable(s) de los robos de piezas de legos.
  • Evitar que el robot gigante sea completado, no importa si funciona o no
  • Devolver las piezas robadas a los (Black)Toy/Clear Agumon.
- Notas
  • Se desconoce cuantos involucrados hay, sin embargo ninguno parece ser muy peligroso. La Central tiene la teoría que se trata de niños traviesos fanáticos de los Mechas
  • Los culpables solo buscan piezas de Digimon y no de los edificios. Es posible que crean que las piezas "vivientes" tienen más posibilidades de darle vida propia al robot
  • No sabemos si el plan/rumor de los ladrones funcionará, ya que el Mundo Digital (y la fisionomía de los Digimon lego) son un misterio para nosotros. Sin embargo la creación y modificación de Digimon es un crimen para la Ley de Yggdrasil, por lo que no podemos dejar que el robot esté terminado
Tamers: Tatsuya Kamisato & Sung Hae-In

 
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Gennai

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Toy Town siempre había sido un lugar extraño incluso para los estándares del Mundo Digital.

Calles de colores brillantes, edificios armados con bloques gigantes, letreros que parpadeaban como juguetes electrónicos viejos y Digimon con apariencia de figuras construidas pieza por pieza caminando de un lado a otro como si nada. Para muchos Tamers, aquel sitio podía parecer infantil o inofensivo.

Para Sung Hae-In, en cambio, era irritante.

—Demasiado color —murmuró, caminando con los brazos cruzados mientras observaba una fuente decorada con bloques rojos, azules y amarillos— parece que alguien vomitó una juguetería—.

A su lado, Meok Bo, su Arkadimon en etapa Child, caminaba mirando todos lados con una mezcla de hambre y curiosidad. Sus ojos se fijaban en los Digimon lego que pasaban cerca, no con hostilidad, sino con esa peligrosa inocencia de quien aún no entendía del todo qué cosas eran comida y qué cosas no.

—Meok Bo… no puedes comer juguetes —
dijo Sung sin siquiera mirarlo.

El pequeño Arkadimon se detuvo en seco.

—¿Ni poquito?—.

—Ni poquito—.

Meok Bo bajó la cabeza con una decepción casi dramática.

—Mundo cruel—.

La llegada de Sung a Toy Town no había sido casual. La Central había enviado un reporte sobre una ola de ataques extraños contra los ToyAgumon, BlackToyAgumon y ClearAgumon del lugar. Alguien estaba robándoles piezas de sus cuerpos, dejando a varios de ellos incompletos, desarmados o incapaces de moverse correctamente.

Lo más absurdo era el rumor. Los ladrones, aparentemente, estaban reuniendo las piezas para construir un robot gigante y no uno cualquiera, sino un robot gigante consciente.

Sung no sabía qué parte le parecía más estúpida: que alguien creyera que eso funcionaría o que, tratándose del Mundo Digital, existiera la posibilidad real de que sí funcionara.

—Maldición… —susurró —claro que tenía que tocarme una misión así— masculló un poco molesta.

—No suena tan mal— la voz llegó desde atrás.

Sung se detuvo. No necesitó girarse para reconocerla. El simple tono relajado, casi despreocupado, fue suficiente para tensar su expresión. Meok Bo, en cambio, volteó con curiosidad.
Tatsuya Kamisato caminaba hacia ellos con las manos en los bolsillos, acompañado por Dainsleif y Dvalin. Su expresión era tranquila, como si aquella situación no tuviera nada de urgente. Eso, para Sung, era precisamente lo que la molestaba.

—Tú —dijo ella con frialdad.

—Yo —respondió Tatsuya, levantando una mano a modo de saludo— parece que nos asignaron la misma Quest—.

—Debe ser un error—.

—No lo creo. El mensaje decía claramente que, por ser una Quest de Rango C con posibles implicaciones de creación ilegal de Digimon, era recomendable enviar más de un Tamer—.


Sung lo miró con evidente resistencia.

—No necesito niñera—
la joven se cruzó de brazos.

—No vine a cuidarte— le respondió el Kamisato.

—Entonces no estorbes—.

Dainsleif soltó un suspiro leve. Dvalin, más curioso, miró a Meok Bo con cierta cautela. El Arkadimon le devolvió la mirada.

—Pájaro verde —
dijo Meok Bo.

Dvalin inclinó la cabeza.

—No soy un pájaro cualquiera—.

—Pájaro que habla—.


—Todos hablamos—.

—Meok Bo también habla—.


—Eso veo—.


Tatsuya observó ese intercambio con una pequeña sonrisa bajo su cubrebocas, pero no dijo nada. Sung, en cambio, avanzó sin esperar al grupo.

—Terminemos esto rápido, encontramos a los ladrones, recuperamos las piezas y nos vamos—.


—Ese es el objetivo —dijo Tatsuya, siguiéndola a unos pasos de distancia— pero una Quest de este tipo no se resuelve solo golpeando al primero que parezca sospechoso—.

—¿Eso fue un consejo?—
Sung giró apenas el rostro.

—Una observación—.


—Guárdatela—.

Tatsuya no respondió de inmediato. En lugar de eso, observó la calle. Había marcas en el suelo, pequeños fragmentos de plástico digital desperdigados y varios Digimon lego reunidos alrededor de una plaza. Algunos estaban completos; otros tenían brazos, piernas o placas del torso faltantes.

Un ClearAgumon se acercó a ellos cojeando. Le faltaban varias piezas transparentes en el costado derecho, y tenía el brazo sostenido por una especie de cinta de reparación.

—¿Ustedes son los Tamers enviados por la Central? —preguntó con preocupación.

—Sí —respondió Tatsuya antes de que Sung pudiera contestar con brusquedad —queremos saber qué ocurrió—.

Sung entrecerró los ojos, pero no interrumpió.

ClearAgumon señaló una calle lateral.

—Empezó hace tres noches. Primero desaparecieron piezas sueltas de los talleres. Luego comenzaron a atacarnos directamente. No nos destruyen, pero nos desmontan partes del cuerpo y huyen. Son rápidos, pequeños y conocen bien los callejones—.

—¿Los viste? —preguntó Sung.

—Solo sombras. Escuché voces. Parecían emocionados. Uno gritó algo como: "¡El brazo derecho del DaiToyOh Z estará completo!"—.

Sung se quedó en silencio y Tatsuya parpadeó.

—¿DaiToyOh Z?— preguntó el Chief con una ceja alzada debido al peculiar nombre.

—Así le llaman —dijo ClearAgumon— dicen que será un robot invencible. Un héroe mecánico que protegerá Toy Town… o la gobernará. Depende de quién cuente el rumor—.

—Patético —murmuró Sung.

—Peligroso —corrigió Tatsuya.

Ella lo miró de reojo.

—No me digas que te preocupa un montón de niños jugando a los mechas—.


—Me preocupa que estén usando partes vivientes de Digimon para construir algo nuevo. Aunque el resultado parezca ridículo, la intención entra en territorio ilegal— explicó Tatsuya.

Sung no respondió. No porque estuviera de acuerdo abiertamente, sino porque sabía que Tatsuya tenía razón. La Ley de Yggdrasil era clara: la creación, modificación o manipulación artificial de Digimon sin autorización era un crimen grave. Y aunque los culpables fueran simples niños traviesos, el riesgo no podía ignorarse.
Tatsuya se agachó junto a uno de los fragmentos del suelo. Lo tomó entre los dedos y lo examinó.

—No parece desprendido naturalmente. Fue retirado con una herramienta—.


Sung observó el fragmento.

—¿Una herramienta de precisión?—

—Sí. Algo pequeño, quizá usado para desarmar juguetes o mecanismos—.


—Entonces no son solo niños corriendo con bolsas—.


—Probablemente no. Alguien les enseñó a quitar las piezas sin matar a los Digimon—.


La expresión de Sung se endureció un poco.

—Eso cambia las cosas— dijo ella y Tatsuya asintió.

—Exacto. Primer punto como Tamer: no subestimes una Quest por lo absurda que suene—.

Sung lo miró con molestia.

—No me des clases— gruñó.

—Entonces tómalo como una frase molesta que casualmente es útil—.


Meok Bo levantó una garra.

—Meok Bo aprende. No subestimar comida rara—.

—No era eso —dijo Sung.

—Meok Bo casi aprende—.

El ClearAgumon les explicó que los ataques se habían concentrado cerca del distrito de talleres, una zona de Toy Town donde los Digimon reparaban piezas, fabricaban adornos y mantenían en buen estado las estructuras de bloques. Los ladrones no robaban piezas de los edificios, solo de Digimon, lo que reforzaba la teoría de que creían que las piezas "vivas" podían transmitir conciencia a su robot.

Sung escuchó todo con atención, aunque su postura seguía siendo cerrada.

Tatsuya notó eso.

—Tú deberías hablar con los afectados— le pidió a su "sobrina".

—¿Por qué yo?—.

—Porque esta es tu Quest también—.

—Tú ya estás hablando—.

—Y tú necesitas practicar—.


Sung apretó la mandíbula.

—Sabes bien que soy una novata—.

—No dije eso— dijo e instantáneamente pensó: "En este nuevo sistema, todavía lo eres".

—Lo insinuaste—.

—Dije que necesitas practicar. Hay diferencia—.

El ambiente se tensó por un instante. Dainsleif dio un paso al frente, pero Tatsuya levantó suavemente una mano para indicarle que no interviniera. Meok Bo, por su parte, miró a Tatsuya con los ojos fijos.

—Tatsuya molestar a Sung—.


—Estoy intentando ayudarla—.

—Ayuda parece molestia—.

—A veces sí—.

Sung soltó un leve chasquido con la lengua.

—Bien. Hablaré con ellos. Pero si haces un comentario estúpido, te rompo la nariz—.


—Eso suena a progreso—.

—Tatsuya—.

—Me callo—.

Durante la siguiente hora, Sung interrogó a varios ToyAgumon y BlackToyAgumon afectados. Al principio fue demasiado directa, casi intimidante, pero poco a poco comenzó a ajustar su tono. Tatsuya no la interrumpía, solo observaba. Cuando ella presionaba demasiado, él hacía una pregunta más suave para estabilizar la conversación. Cuando dejaba pasar un detalle, él lo retomaba sin quitarle autoridad.

Para Sung, aquello era irritante, pero también útil. Los testimonios coincidían en varios puntos, los ataques ocurrían al anochecer, los ladrones eran de baja estatura, usaban capas hechas con tela brillante, hablaban de "completar el núcleo heroico". Y siempre huían hacia el sector norte de Toy Town, donde se encontraba una zona abandonada conocida como el Viejo Almacén de Figuras.

—Ahí está nuestro punto de búsqueda —
dijo Tatsuya.

—Eso habría sido obvio desde el primer testimonio—
Sung cruzó los brazos.

—Tal vez. Pero ahora tenemos patrón, dirección, horario y posible lenguaje interno del grupo—.

—¿Lenguaje interno?—.

—"Núcleo heroico", "DaiToyOh Z", "brazo derecho". No son robos al azar. Están siguiendo un plano—.


Sung guardó silencio y Tatsuya la miró de reojo.

—Un buen Tamer no solo manda atacar. Lee la situación, entiende al enemigo y protege a quienes no pueden protegerse solos—.

—Hablas demasiado como mentor—.

—Qué raro. Me pidieron exactamente eso—.

Sung lo fulminó con la mirada.

—No te acostumbres, no te he aceptado como tal—.

Antes de que la discusión continuara, un grito cortó el aire.

Desde una calle cercana, un BlackToyAgumon salió tambaleándose.

—¡Otra vez! ¡Están aquí!—.

Sung reaccionó primero.

—Meok Bo—.


El Arkadimon levantó la cabeza de inmediato.

—Sí. Proteger—.

Tatsuya también se movió.

—Dain, Dvalin, cubran los laterales. Pero no los acorralen todavía. Necesitamos saber cuántos son—
le dió indicaciones a sus dos Digimon.

—Entendido — dijo Dainsleif y se desplazó velozmente.

—No te preocupes, no escaparan — Dvalin emprendió el vuelo.

Sung corrió hacia el origen del grito, aunque su impulso inicial era lanzarse directamente contra los culpables. Sin embargo, las palabras de Tatsuya quedaron resonando en su mente. "Leer la situación". "Entender al enemigo". "Proteger primero".

Al doblar la esquina, vio a tres pequeñas figuras encapuchadas intentando arrancarle piezas del hombro a un ToyAgumon. No parecían Digimon fuertes. Eran pequeños, torpes y nerviosos. Uno sostenía una llave de precisión, otro una bolsa llena de bloques y el tercero llevaba un casco ridículamente grande con antenas falsas.

—¡Alto ahí! —
ordenó Sung.

Las tres figuras se congelaron. Luego una de ellas gritó:

—¡Retirada táctica del Escuadrón DaiToyOh!—.

Los ladrones salieron corriendo. Sung estuvo a punto de perseguirlos de frente, pero vio al ToyAgumon herido en el suelo y apretó los dientes.

—Meok Bo, cuida de él. Nadie debe tocarlo —
le indicó a su compañero

—Meok Bo cuida— Arkadimon se colocó frente al ToyAgumon, enseñando los dientes a cualquiera que se acercara demasiado.

Sung salió tras los ladrones un segundo después. Tatsuya apareció a su lado, corriendo con facilidad.

—Elegiste proteger primero —dijo viendole de reojo.

—No hables—.

—Buena decisión—.

—Te dije que no hables—.


Los ladrones se dividieron en tres callejones diferentes, al notarlo Sung se detuvo un instante.

—Maldición— masculló un poco molesta.

—No los persigas a todos. Elige al que tenga la bolsa —dijo Tatsuya.

Sung vio al encapuchado del centro cargando las piezas robadas.

—Ya lo sé—.


—Entonces adelante— dijo Tatsuya y ella salió disparada.

El ladrón de la bolsa intentó perderla entre estructuras de bloques, saltando sobre cajas y túneles de juguete. Sung lo siguió de cerca, pero no atacó de inmediato. El cuerpo pequeño del culpable y sus movimientos torpes confirmaban que no era una amenaza seria.
Cuando estuvo lo bastante cerca, Sung extendió una pierna y bloqueó su camino. El encapuchado tropezó y cayó al suelo, soltando la bolsa.

—Fin del juego —dijo Sung con frialdad.

—¡No puedes detener el nacimiento del héroe definitivo!—El ladrón tembló.

Sung bajó la mirada.

—Puedo. Y lo haré—.

Tatsuya llegó unos segundos después, acompañado por Dainsleif, quien traía sujeto con cuidado a otro de los encapuchados. Dvalin aterrizó con el tercero, que se quejaba más por orgullo que por dolor.

Sung tomó la capucha del ladrón frente a ella y la retiró. Debajo había un pequeño ToyAgumon con pintura azul en la cara y una expresión de pánico. Los otros dos también eran ToyAgumon jóvenes, se notaba por el tamaño, eran más pequeños y su voz más aguda.

—¿Niños?— Sung frunció el ceño.

—Dijeron que era probable —respondió Tatsuya.

—Eso no los hace inocentes—.

—No. Pero cambia cómo debemos manejarlo—.


Los tres pequeños ToyAgumon se miraron entre sí. El del casco levantó el mentón con dramatismo.

—¡Somos el Club Secreto de Ingeniería Heroica! ¡El DaiToyOh Z protegerá Toy Town cuando despierte!—.

Sung lo observó como si estuviera contemplando la estupidez materializada.

—Robaron partes de otros Digimon—.


—¡Solo piezas prestadas!—.

—Les arrancaron partes del cuerpo—.

—¡Por la justicia robótica!—.

Sung dio un paso al frente. Los tres ToyAgumon se encogieron. Tatsuya colocó una mano sobre el hombro de Sung, no para detenerla por la fuerza, sino para recordarle que midiera su reacción. Ella lo miró con molestia y él negó suavemente con la cabeza.

Sung respiró hondo por la nariz.

—Hablen. ¿Dónde está el robot?— les cuestionó tratando de tener pasciencia.

Los tres culpables guardaron silencio. Meok Bo llegó poco después, caminando con aire orgulloso.

—Toy herido seguro. Meok Bo no comió nada—.

—Bien hecho —dijo Sung.

—Sung orgullosa—Meok Bo se iluminó.

—No exageres—.

El pequeño Arkadimon miró a los ToyAgumon culpables.

—Ellos molestaron. Meok Bo puede asustar—.

—No—.

—Poquito asustar—.

—No—.

Tatsuya se agachó frente a los jóvenes ToyAgumon.

—Escuchen. No estamos aquí para destruir su sueño. Pero si completan ese robot usando piezas vivientes, podrían crear algo inestable, peligroso y posiblemente ilegal. Si de verdad quieren proteger Toy Town, empiecen por no lastimar a quienes viven aquí—.


El ToyAgumon del casco apretó los puños.

—¡Pero nadie nos toma en serio! Siempre dicen que somos pequeños, que somos débiles, que solo servimos para jugar. Queríamos construir algo grande. Algo que todos respetaran— exclamó molesto el pequeño Child.

Sung se quedó en silencio. Por un momento, algo en esas palabras le resultó familiar. No por el deseo infantil de construir un robot, sino por la rabia de querer demostrar que no se era débil. Tatsuya la notó, pero no dijo nada.

—¿Dónde está? —
preguntó Sung, esta vez con menos dureza— si todavía no está terminado, podemos evitar que esto empeore— añadió.

Los pequeños ToyAgumon dudaron. Finalmente, uno de ellos señaló hacia el norte.

—En el Viejo Almacén de Figuras…—

—Entonces vamos —
Tatsuya se puso de pie.

Sung tomó la bolsa con piezas robadas.

—Ellos vienen con nosotros—.

—¿Para qué? —preguntó Tatsuya.

—Para que vean a quiénes lastimaron cuando devolvamos las piezas—.

Tatsuya sonrió apenas, pero con el cubrebocas no se le nota.

—Esa también es una buena decisión—
dijo el pelinegro, y Sung lo miró de reojo.

—Un comentario más y te dejo cargando a los tres—.

—Me arriesgaré a guardar silencio—.


El grupo avanzó hacia el Viejo Almacén de Figuras. La luz colorida de Toy Town comenzaba a apagarse detrás de ellos, reemplazada por la sombra de una construcción abandonada llena de piezas viejas, juguetes rotos y mecanismos olvidados.
Desde dentro del almacén se escuchó un ruido metálico. Luego una voz grabada, distorsionada y profunda, resonó entre las paredes.

—Sistema DaiToyOh Z… iniciando protocolo de despertar…—

Los tres ToyAgumon palidecieron.

—Eso… eso no debería estar pasando todavía —susurró uno.

Sung dejó la bolsa en el suelo y miró a Tatsuya.

—Dijiste que podía ser peligroso—.

—Sí—.


—Odio cuando tienes razón—.

La puerta del almacén tembló, algo grande se movía dentro. Y la Quest, que había comenzado como una persecución a niños traviesos, acababa de convertirse en un verdadero incidente de Rango C.
 
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La puerta del Viejo Almacén de Figuras volvió a temblar.

Una vez.

Dos veces.

A la tercera, varios bloques sueltos cayeron desde el marco superior y rebotaron contra el suelo con un sonido hueco. Los tres ToyAgumon culpables se abrazaron entre sí, perdiendo toda la valentía teatral que habían mostrado minutos antes.

—Eso no estaba en el plan —murmuró el ToyAgumon del casco, apretando con fuerza las correas de su ridícula protección metálica.

—¿Tenían un plan? —preguntó Sung, girando lentamente la cabeza hacia ellos.

—¡Claro que sí! —respondió otro ToyAgumon, levantando una mano con nerviosismo— bueno… más o menos. Había dibujos. Y gritos heroicos—.

—Eso no es un plan —dijo Sung, mirándolo con una expresión seca.

—Era un plan con espíritu —insistió el pequeño, bajando la mirada al notar que no convencía a nadie.

Tatsuya se acercó a la puerta y apoyó una mano contra la madera agrietada. Desde el interior llegaban ruidos mecánicos, como engranajes viejos intentando encajar en piezas que no estaban completas. También se escuchaba una voz grave y distorsionada repitiendo frases entrecortadas.

—Sistema… DaiToyOh Z… núcleo… incompleto… buscando… piezas faltantes…—

Dainsleif frunció el ceño mientras observaba la entrada.

—Eso ya no suena como un simple juguete —
dijo Hackmon, colocando una garra sobre el menton.

—No lo es —respondió Tatsuya, apartándose de la puerta—algo activó un patrón de conciencia primitiva—.

Sung miró a los ToyAgumon.

—¿Qué usaron como núcleo?— preguntó con seriedad.

Los tres culpables guardaron silencio.

Sung dio un paso hacia ellos.

—Pregunté qué usaron como núcleo —repitió, bajando la voz mientras su sombra caía sobre los pequeños Digimon.

El ToyAgumon del casco tragó saliva.

—Una… una pieza brillante que encontramos en el basurero del taller norte —admitió, juntando las manos frente al pecho—. Parecía especial. Tenía símbolos raros y pulsaba cuando la tocábamos—.

Tatsuya cerró los ojos un instante, como si estuviera conteniendo un suspiro.

—Eso explica demasiado—.

—¿Era peligroso? —preguntó Dvalin, moviendo la cola con inquietud.

—En el Mundo Digital, cualquier cosa que "pulse" y tenga símbolos raros debería tratarse como peligrosa hasta demostrar lo contrario —
contestó Tatsuya, mirando a los ToyAgumon con una mezcla de cansancio y paciencia.

—¡Pero brillaba como el corazón de un héroe! —se defendió el del casco, alzando ambos brazos.

—Brillaba como evidencia criminal —
dijo Sung, señalándolo con un dedo.

Meok Bo se acercó a la puerta, olfateando el aire como si pudiera percibir la data alterada detrás de ella. Sus pupilas se contrajeron un poco, y una delgada línea de saliva apareció en la comisura de su boca.

—Oler raro —dijo el Arkadimon, ladeando la cabeza— Oler a comida… pero comida que caminar mal—.

—No te acerques más —
ordenó Sung, tomándolo por el hombro antes de que avanzara.

—Ok, Meok Bo no acercar —Arkadimon obedeció, retrocediendo un paso aunque sus ojos seguían fijos en la puerta.

—Y no muerdas nada—.

—Meok Bo no prometer si cosa muerde primero —respondió él, levantando una garra con absoluta seriedad. Sung lo miró en silencio—Meok Bo promete poquito —corrigió rápido, bajando la garra.

Tatsuya observó la escena, pero no hizo comentarios. Había aprendido que, con Sung, algunas bromas eran como pisar una mina: podían parecer pequeñas, pero explotaban con facilidad.

Otro golpe sacudió la puerta.

Esta vez, una de las hojas se abrió de golpe, dejando escapar una nube de polvo digital. Desde el interior surgió una luz rojiza intermitente, acompañada por el sonido de piezas encajando y desencajando sin ritmo.

—Entramos —dijo Sung, acomodándose los guantes mientras avanzaba.

—Espera —pidió Tatsuya, extendiendo un brazo frente a ella.

Sung se detuvo y lo miró de lado.

—¿Ahora qué?—.

—No sabemos qué tan inestable está. Si entramos todos juntos y el suelo cede o hay trampas, quedamos encerrados—.

—Entonces tú esperas fuera —dijo Sung, apartando el brazo de Tatsuya con dos dedos.

—Ese no era el punto—.

—Era mi punto— Tatsuya respiró hondo, sin perder la calma—Dain, Dvalin entran conmigo por el lateral. Tú y Meok Bo van por la entrada principal. Así dividimos su atención si se mueve — indicó a los demás

Sung entrecerró los ojos.

—¿Me estás usando como distracción?—.


—Te estoy colocando en el frente porque eres la que mejor puede imponer presencia y reaccionar rápido—.


La mirada de Sung se mantuvo dura, pero no respondió de inmediato. La explicación no sonaba como una burla ni como una orden condescendiente. Sonaba… razonable. Eso era, de alguna forma, más molesto.

—Bien —aceptó finalmente, mirando hacia la entrada —pero si intentas darme una orden estúpida, la ignoraré—.

—Eso ya lo tenía contemplado —
respondió Tatsuya, caminando hacia una puerta secundaria oxidada.

—No te acostumbres a ser gracioso —dijo Sung, sin mirarlo.

—Nunca funciona contigo, así que no hay riesgo—.

Dvalin se acercó a Meok Bo antes de separarse.

—No te comas el robot —dijo Pteromon, agitando las alas pequeñas.

—¿Robot es comida? —preguntó Meok Bo, parpadeando.

—No—.

—Entonces no decir cosas confusas —
respondió el Arkadimon, inflando un poco el pecho.

Dvalin abrió el pico para contestar, pero Dainsleif lo empujó suavemente con el codo.

—Déjalo —dijo Hackmon, avanzando detrás de Tatsuya— no vas a ganar esa conversación—.

Sung entró primero al almacén.

El interior era inmenso. Estanterías rotas se elevaban hasta el techo, llenas de figuras incompletas, cabezas de muñecos, trenes oxidados, bloques gigantes, herramientas abandonadas y carteles viejos de héroes robóticos. En el centro del lugar, bajo una lámpara parpadeante, se levantaba una estructura enorme hecha de piezas robadas.

El DaiToyOh Z.

No estaba completo, pero ya era grande.

Tenía piernas formadas con bloques de colores distintos, un torso ancho hecho con placas de ToyAgumon y BlackToyAgumon, un brazo transparente de ClearAgumon y otro brazo incompleto que colgaba apenas unido por cables. Su cabeza parecía una mezcla absurda entre casco de super robot y cara de Agumon, con una visera roja mal colocada y una mandíbula cuadrada.

En el centro del pecho, una pieza brillante latía con luz irregular.

—Eso es feo —dijo Sung, deteniéndose frente a la máquina.

—DaiToyOh Z… no… feo… —respondió la voz distorsionada del robot, girando lentamente la cabeza hacia ella—. DaiToyOh Z… héroe… definitivo…

Meok Bo dio un pequeño paso hacia Sung, colocándose a su lado con el cuerpo bajo y las garras listas.

—Cosa grande habla —dijo el Arkadimon, mostrando los dientes.

—Lo escuché —respondió Sung, sin apartar la vista del robot.

—Cosa grande enojada—.

—También lo noté—.

—Meok Bo proteger—.

—Todavía no ataques —ordenó Sung, levantando una mano frente a él.

El DaiToyOh Z movió su brazo transparente. El movimiento fue torpe, pero pesado. Al arrastrarlo, golpeó una estantería y provocó una lluvia de piezas viejas.

—Piezas… faltantes… detectadas… —dijo el robot, enfocando su mirada luminosa sobre la bolsa que Sung había dejado cerca de la entrada—. Recuperar… completar… despertar…

Los tres ToyAgumon culpables, que habían entrado detrás con mucho menos valor que antes, se escondieron detrás de unas cajas.

—¡DaiToyOh Z! ¡Somos nosotros! —gritó el del casco, asomando apenas la cabeza—. ¡Tus creadores! ¡Tus comandantes heroicos!

El robot giró lentamente hacia ellos.

—Creadores… piezas pequeñas… fuente de instrucciones… insuficiente…—

—¿Insuficiente? —repitió el ToyAgumon, ofendido y asustado al mismo tiempo.

—Reemplazar… comandantes… completar… cuerpo…— El robot dio un paso hacia los ToyAgumon.

Sung chasqueó la lengua y se interpuso.

—No vas a tocar a nadie más —
dijo, plantándose frente a la máquina con los brazos ligeramente abiertos.

—Obstáculo… detectado…—.

El DaiToyOh Z levantó el brazo transparente.

—Meok Bo —dijo Sung, bajando un poco el centro de gravedad— a mi derecha. No lo destruyas, solo desvía — le ordenó.

—Meok Bo desvía —Arkadimon obedeció, moviéndose rápido hacia el costado derecho.

El brazo cayó con fuerza.

Sung saltó hacia atrás en el último instante, evitando el impacto directo. El suelo se hundió bajo el golpe, levantando bloques y polvo digital. Meok Bo embistió desde el lateral, chocando contra la articulación del brazo para alterar la trayectoria. El robot se tambaleó, pero cayó.

—Fuerte —dijo Meok Bo, sacudiendo la cabeza después del impacto.

—Pero lento —respondió Sung, observando las piernas del robot.

Desde una pasarela superior, Tatsuya apareció junto a Dainsleif y Dvalin. Habían entrado por el lateral y tomado una posición elevada.

—¡No ataquen el núcleo! — exclamó Tatsuya, apoyándose en la barandilla oxidada —si lo rompen, podría liberar la data acumulada de golpe—.

Sung levantó la vista hacia él.

—¿Entonces qué sugieres, mentor?—.

Tatsuya ignoró el tono mordaz y señaló las articulaciones del robot.

—Separar las piezas vivientes del marco principal sin destruirlas. Si pierde estabilidad, podremos retirar el núcleo— explicó la instrucción.

—Eso tomará tiempo —dijo Sung, esquivando otro movimiento torpe del robot.

—Por eso es una Quest de Rango C—.

—Me estás cayendo peor—.

—Lo importante es que estás escuchando—.

Sung soltó una risa seca mientras corría hacia una pila de bloques para cubrirse.

—No confundas escuchar con obedecer— dijo cololocándose detrás de la pila.

Dainsleif saltó desde la pasarela y golpeó con precisión una conexión del hombro incompleto. No usó toda su fuerza; solo la suficiente para separar un conjunto de piezas robadas sin quebrarlas. Las piezas cayeron al suelo y comenzaron a moverse levemente, como si conservaran un rastro de conciencia.

—Una sección liberada —informó Dainsleif, retrocediendo antes de que el robot intentara aplastarlo.

Dvalin descendió en picada y pasó frente al rostro del DaiToyOh Z, obligándolo a girar la cabeza.

—¡Oye, caja gigante! —gritó Dvalin, batiendo las alas para levantar polvo frente a su visor—. ¡por aquí!—.

—Objetivo… móvil… irritante…—.

—Eso sí lo entendió rápido —dijo Dvalin, esquivando un manotazo por poco.

Sung aprovechó la distracción para acercarse a la pierna izquierda. Vio varias piezas negras incrustadas en la rodilla, probablemente robadas a BlackToyAgumon. Estaban conectadas con cables improvisados y tornillos de juguete.

—Meok Bo, sujeta la pierna —ordenó Sung, arrodillándose junto a la articulación.

—Meok Bo sujeta —respondió Arkadimon, lanzándose contra la pierna del robot y clavando las garras en los espacios entre bloques.

—No muerdas— le detuvo al ver que Meok Bo ya tenía la boca abierta.

—Meok Bo no muerde —dijo, cerrándola lentamente.

Sung arrancó los tornillos con movimientos rápidos y precisos. No era ingeniería compleja, pero requería cuidado. Si tiraba demasiado fuerte, podía romper las piezas vivientes.

El robot levantó la otra pierna para patear.

—Sung, atrás —advirtió Tatsuya desde arriba.

—Lo vi —
respondió ella, sin levantar la mirada.

—No, no lo viste completo. Va a compensar con el torso—.

Sung alzó la vista justo a tiempo para ver cómo el DaiToyOh Z giraba su cuerpo de forma antinatural. El brazo transparente venía hacia ella desde un ángulo ciego. Por un segundo, su instinto le pidió aguantar y terminar de liberar las piezas. Pero Tatsuya ya había advertido el movimiento.

—Meok Bo, suéltalo —ordenó Sung, saltando hacia atrás.

—Meok Bo suelta —obedeció el Arkadimon, soltándose de la pierna y rodando junto a ella. El brazo pasó rozándolos y destrozó varias cajas detrás.

Sung cayó de pie, pero su expresión se endureció. No le gustaba admitirlo, pero Tatsuya le había evitado recibir un golpe serio.

—No digas nada —dijo ella, mirando hacia la pasarela.

—No iba a decir nada— Tatsuya levantó ambas manos.

—Tu cara sí—.

—Mi cara no es muy expresiva—.

—La odio de todas formas—.

—Eso sí me lo has dicho—.

Meok Bo se colocó delante de Sung, sacudiéndose el polvo.

—Tatsuya vio cosa. Sung escuchó. Sung viva. Buen trabajo—.

Sung bajó la mirada hacia él.

—¿También vas a empezar?—.

—Meok Bo felicita —respondió Arkadimon, golpeándose el pecho con orgullo.

Sung soltó un suspiro breve, pero no lo regañó.

El DaiToyOh Z retrocedió un paso. La luz del núcleo comenzó a parpadear con más fuerza.

—Piezas… faltantes… oposición… elevada… activar… modo… héroe…—

El robot levantó ambos brazos. Varias piezas sueltas del almacén comenzaron a vibrar y elevarse lentamente, atraídas por el pulso del núcleo. Entre ellas había también algunas piezas robadas que aún no habían sido devueltas.

Los ToyAgumon culpables miraron horrorizados.

—No… no le dimos esa función —susurró uno.

—Porque no la crearon ustedes —dijo Tatsuya, bajando de la pasarela con un salto controlado— el núcleo está improvisando—.

—¿Eso es malo? —preguntó el del casco, temblando.

Sung lo miró con incredulidad.

—¿Tú qué crees?—
preguntó con cierto sarcasmo.

Las piezas flotantes comenzaron a dispararse hacia el robot, encajándose en huecos de su cuerpo. Cada nueva pieza lo hacía moverse con más fluidez. Ya no parecía solo un montón de bloques mal armados. Parecía algo que estaba aprendiendo a existir.

—Tenemos que detener la absorción de piezas —
dijo Tatsuya, corriendo hasta quedar junto a Sung.

—¿Cómo?— preguntó Sung.

—Quitándole el acceso al núcleo—.

—Eso suena como atacar el núcleo—.

—No. Rodearlo y aislarlo. Necesitamos retirar las piezas que conectan el pecho con el resto del cuerpo— excplicó el Kamisato.

Sung observó el torso del robot. Había cuatro puntos principales de conexión: hombros, cintura y una placa central inferior.

—Tú tomas los hombros —
dijo ella, señalando sin apartar la vista del enemigo— y yo la cintura—.



—¿Me estás dando una orden?— Tatsuya la miró con una leve sorpresa.

—Te estoy dando una oportunidad de no estorbar—.


—Suena parecido—.

—Aprovéchala antes de que me arrepienta—.

Tatsuya suspiró apenas.

—Dain, ven conmigo. Dvalin, cubre a los ToyAgumon. Que no se acerquen al robot—
ordenó mientras veía al mecha.

—Entendido —
dijo Dainsleif, colocándose al lado de su Tamer.

—¡Yo cubro a los pequeños criminales! —
exclamó Dvalin, volando hacia las cajas donde se escondían los culpables.

—¡No somos criminales! —protestó el ToyAgumon del casco.

Dvalin aterrizó frente a ellos.

—Robaron partes de cuerpos ajenos para construir un robot gigante ilegal—
les dijo mirando a cada uno.

Los tres ToyAgumon se miraron entre sí.

—Somos un club con problemas legales —corrigió uno, bajando la cabeza.

Sung y Meok Bo avanzaron hacia la cintura del DaiToyOh Z. El robot intentó bloquearlos con el brazo transparente, pero Tatsuya y Dainsleif interceptaron el movimiento desde el lado opuesto.

—Dains, corte superficial en los conectores. Nada profundo —
ordenó Tatsuya, moviéndose bajo el brazo del robot.

—Entendido —respondió Hackmon, golpeando con precisión los puntos de unión.

Sung alcanzó la cintura y vio que las piezas estaban más apretadas que antes. El núcleo había reforzado las conexiones.

—Meok Bo, necesito fuerza controlada —dijo Sung, sujetandose en una placa lateral.

—Meok Bo fuerte —respondió Arkadimon, colocándose frente a la misma placa.

—Controlada, dije—.

—Meok Bo fuerte poquito—.

—No, fuerte controlado.—

Meok Bo se quedó inmóvil un segundo, procesando.

—Fuerte… con cerebro— dijo mirando a Sung

—Exacto—.

—Difícil—.

—Hazlo — Sung le ordenó.

Meok Bo agarró la placa y tiró con cuidado. Sus músculos se tensaron, pero no desgarró la pieza. Sung aprovechó para soltar los cierres laterales uno por uno. La placa salió con un chasquido y cayó al suelo, liberando varias piezas de BlackToyAgumon. Las piezas temblaron y luego quedaron quietas.

—Una menos —dijo Sung, apartándose.

El DaiToyOh Z rugió con voz distorsionada.

—Integridad… reducida… héroe… no… caer…— balbuceo.

El robot giró bruscamente. Su hombro izquierdo se desprendió parcialmente gracias al trabajo de Tatsuya y Dainsleif, pero el movimiento lanzó una onda de piezas sueltas hacia todos lados. Una de ellas salió disparada hacia los ToyAgumon culpables.

—¡Cuidado! —exclamó Dvalin, empujando al del casco fuera del camino.

La pieza golpeó una caja y la partió en dos. Los tres ToyAgumon quedaron petrificados.

—Eso… pudo habernos desarmado —dijo uno, con la voz temblorosa.

—Sí —respondió Dvalin, mirándolos con seriedad—así se sintieron los demás cuando ustedes los atacaron—.

El ToyAgumon del casco bajó la mirada. Por primera vez desde que los atraparon, no intentó defenderse.

Sung vio la escena de reojo mientras esquivaba otro golpe del robot. No dijo nada, pero su expresión cambió apenas. Aquella lección había sido más efectiva que cualquier amenaza. El núcleo del DaiToyOh Z comenzó a emitir un sonido agudo.

Tatsuya miró hacia el pecho del robot.

—Está perdiendo estabilidad—.

—¿Eso es bueno o malo? —preguntó Sung, retrocediendo junto a Meok Bo.

—Bueno si lo controlamos. Malo si entra en pánico—.

El robot golpeó el suelo con ambos brazos.

—DaiToyOh Z… proteger… Toy Town… DaiToyOh Z… necesita… cuerpo completo…— siguió balbuceando

Sung miró al robot fijamente. No parecía malvado, mas bien arecía confundido. Una cosa construida con piezas robadas, una idea infantil de heroísmo y un núcleo que no entendía la diferencia entre proteger y tomar.

—No sabe lo que hace —
dijo Sung en voz baja.

Tatsuya la escuchó.

—No. Por eso debemos detenerlo sin destruirlo si es posible—.

—Eso complica las cosas— Sung apretó los puños.

—Ser Tamer casi siempre complica las cosas —Le explicó Tatsuya.

Ella lo miró de lado.

—¿Otra lección?—.

—Tómalo como una advertencia—.


El DaiToyOh Z levantó la cabeza. Su visor rojo se fijó en Meok Bo.

—Data… fuerte… pieza… viva… útil…—

El cuerpo de Sung se tensó de inmediato.

—Ni lo pienses —
dijo, colocándose frente a su Digimon.

—Meok Bo no pieza —
gruñó el Arkadimon, mostrando los dientes.

—Capturar… integrar… completar…—.

El robot extendió su brazo transparente hacia Meok Bo. Sung se movió antes de que nadie más pudiera reaccionar. Corrió hacia el brazo, saltó sobre una pila de bloques caídos y pateó una conexión expuesta en el codo. El golpe no rompió la pieza, pero desvió la trayectoria lo suficiente para que Meok Bo escapara.

—¡Meok Bo, atrás! —ordenó Sung, cayendo de rodillas y apoyando una mano en el suelo.

—No. Meok Bo protege a Sung —respondió el Arkadimon, corriendo hacia ella.

—¡Atrás, dije! — La voz de Sung fue más dura de lo normal.

Meok Bo se detuvo. Sus garras rasparon el suelo, y por un instante pareció que iba a desobedecer. Su instinto protector era fuerte, casi brutal. Pero al ver la mirada de Sung, retrocedió.

—Ok… Meok Bo atrás —obedeció, aunque su voz sonó frustrada.

Tatsuya observó ese momento con atención.

—Eso fue importante —dijo, acercándose a Sung mientras el robot intentaba recomponerse.

—No necesito evaluación—.

—No era evaluación. Era reconocimiento. Tu Digimon quiso actuar por impulso y lograste frenarlo—.

Sung respiró con fuerza, sin apartar la mirada del DaiToyOh Z.

—Porque si lo atrapaba, podía pasar algo peor—.

—Exacto. Un buen Tamer no solo manda atacar. También sabe cuándo impedir que su compañero haga algo peligroso, incluso si lo hace por protegerl .— explicó la indicación.

Sung no respondió, pero esta vez tampoco lo mandó a callar.

El DaiToyOh Z volvió a ponerse de pie. Tenía el hombro izquierdo flojo, la cintura parcialmente abierta y varias piezas desconectadas, pero el núcleo seguía activo. La luz del pecho empezó a concentrarse, formando un brillo rojo intenso.

Dainsleif retrocedió junto a Tatsuya.

—Está acumulando energía—.


Dvalin levantó las alas frente a los ToyAgumon.

—Eso no parece un grito heroico—.

—No —dijo Tatsuya, endureciendo la mirada— parece una descarga de data—.



—Entonces hay que cerrarle el pecho antes de que dispare —Sung dio un paso al frente.

—No podremos hacerlo desde fuera —
respondió Tatsuya.

—¿Qué sugieres?—.

Tatsuya señaló una abertura en la cintura del robot, justo donde Sung y Meok Bo habían retirado la placa.

—Alguien pequeño puede entrar, desconectar el enlace interno y salir antes de la descarga—.

Todos miraron a Meok Bo y Meok Bo miró a todos.

—¿Meok Bo pequeño? —preguntó, ofendido.

Sung se colocó inmediatamente delante de él.

—No—..

—Sung —dijo Tatsuya con calma.

—Dije que no—.

—No estoy ordenando. Estoy explicando la única opción que veo—.

—Entonces busca otra—.


Tatsuya guardó silencio un momento. Su expresión no era de imposición, sino de gravedad.

—Si el robot dispara, puede dañar a todos los ToyAgumon del almacén y quizá activar las piezas robadas que aún no liberamos. Meok Bo es rápido, resistente y puede sentir la data del núcleo mejor que nosotros— le explicó a Sung en un intento de convencerla.

Sung apretó los dientes y Meok Bo tiró suavemente de su ropa.

—Sung—.


—No —repitió ella, sin mirarlo.

—Meok Bo puede —dijo Arkadimon, alzando la cabeza con una seriedad poco común en él.

—No sabes qué hay dentro—.

—Cosa grande quiere Meok Bo. Meok Bo entra, rompe camino, sale. Sung espera—.

—No voy a mandarte a meterte dentro de una cosa inestable—.

Meok Bo frunció el ceño.

—Sung manda siempre. Ahora Meok Bo dice: confiar— la frase cayó pesada.

Sung bajó lentamente la mirada hacia él.

Tatsuya no intervino. Dainsleif y Dvalin tampoco. Incluso los tres ToyAgumon culpables permanecieron en silencio.

Meok Bo, que normalmente hablaba de comida, de cosas raras y de proteger con simpleza, estaba pidiéndole algo que no podía resolverse con fuerza. Sino con confianza.

Sung cerró los ojos un instante y luego se agachó frente a él.

—Entras, desconectas lo que Tatsuya te indique y sales —
dijo, sujetándolo por los hombros— no comes nada, no peleas con el núcleo y no improvisasm, ¿entendido?— concluyó instrucciones

—Meok Bo entra. Desconecta. Sale. No come. No pelea. No improvi… improvi…—


—Improvisas— completó Sung.

—No eso—.

Sung lo miró con dureza.

—Y si te digo que salgas, sales—.

—Meok Bo sale —obedeció, asintiendo con fuerza.

Tatsuya se acercó y se arrodilló junto a ambos.

—Yo te guiaré desde fuera. Busca tres cables de luz roja conectados al núcleo. No los muerdas; sepáralos de las placas negras—.le indicó a Arkadimon.

Meok Bo miró a Tatsuya con desconfianza.

—Tatsuya cuida a Sung mientras Meok Bo entra—.

Tatsuya sostuvo su mirada sin burlarse.

—Lo haré—.

Meok Bo asintió, satisfecho.

—Bien. Tatsuya sirve—.

—Gracias… creo—.

El DaiToyOh Z comenzó a levantar ambos brazos. La luz roja del núcleo creció, iluminando todo el almacén.

—Descarga… heroica… preparar…—

Sung se puso de pie y miró a Meok Bo.

—Ve— Sung le ordenó a su Digimon que vaya y Arkadimon salió corriendo.

Tatsuya, Sung, Dainsleif y Dvalin se movieron al mismo tiempo para distraer al robot. Dainsleif golpeó el hombro dañado, Dvalin voló frente al visor, Tatsuya lanzó piezas sueltas hacia las articulaciones para entorpecerlas y Sung corrió directa hacia la pierna estable, golpeándola con todo el peso de su cuerpo para hacer que el robot inclinara el torso.

La abertura de la cintura quedó expuesta y Meok Bo saltó, consiguiendo entrar al interior del DaiToyOh Z justo cuando el núcleo alcanzaba su punto crítico.

—¡Meok Bo dentro! —gritó desde el interior, con la voz ligeramente amortiguada.

Sung se quedó tensa.

—Tatsuya—.

—Meok Bo, avanza hacia la luz roja, pero no la toques —indicó Tatsuya, alzando la voz mientras esquivaba una lluvia de piezas—. Busca los cables que pulsan—.

—Meok Bo ver muchos cables —respondió Arkadimon desde dentro.

—Los que parecen venas—.

—Todos parecer venas—.


—Los tres más brillantes.—.

—Meok Bo ve. Feos—.


Sung retrocedió esquivando a duras penas un golpe del robot y gritó hacia la abertura.

—¡Concéntrate!—.

—Meok Bo concentra —respondió él—. Cable uno… fuera—.

El robot se sacudió violentamente.

—Enlace… dañado…—

—Funcionó— Dainsleif clavó sus garras contra el suelo para no caer.

—Faltan dos —dijo Tatsuya.

El DaiToyOh Z comenzó a golpearse el pecho, intentando expulsar al intruso.

Sung vio el movimiento y corrió hacia el brazo transparente.

—No lo dejen cerrarse —ordenó, sujetando una pieza del codo.

—Dainsleif, apoyala —dijo Tatsuya, moviéndose hacia ella.

—Entendido, ayudaré a Sung —respondió el Hackmon, saltando para trabar la articulación.

Sung y Dainsleif empujaron en direcciones opuestas, manteniendo abierto el costado del robot.

—Cable dos… duro —dijo Meok Bo, gruñendo desde el interior.

—No lo muerdas —advirtió Sung

Hubo una pausa.

—Meok Bo no estaba mordiendo—.

—Meok Bo— Sung suspiró.

—Poquito—.

—¡No muerdas!—.

—Ok, manos. Meok Bo usa manos— después de decir eso, un chasquido resonó dentro del robot.

La luz roja parpadeó.

—Cable dos fuera —anunció Meok Bo.

El DaiToyOh Z cayó sobre una rodilla.

Los ToyAgumon culpables salieron de su escondite, temblando.

—¡DaiToyOh Z! —gritó el del casco, dando un paso adelante.

Dvalin le bloqueó el paso con un ala.

—No te acerques— le ordenó al del casco

—Pero es nuestro…—

—No —dijo Dvalin, mirándolo con firmeza—está hecho de partes de otros. No es suyo—.

El ToyAgumon bajó la cabeza.

—Entonces… ¿qué es?—

Tatsuya miró el núcleo brillante en el pecho de la máquina.

—Algo que no debió nacer así—
dijo el Kamisato viendo seriamente el núcleo.

Sung mantuvo la articulación abierta con esfuerzo. Sus brazos temblaban, pero no soltó.

—Meok Bo, falta uno—.

—Meok Bo busca —respondió Arkadimon.

El núcleo emitió un pitido agudo.

—Descarga… en diez… nueve… ocho…—.

Sung sintió que la sangre se le helaba.

—Meok Bo, sal—.

—Falta cable—.

—¡Sal ahora!—.

—Meok Bo puede—.

—¡Es una orden!— exclamó Sung cerca de perder los estribos

Dentro del robot hubo silencio durante un segundo. Luego Meok Bo respondió:

—Meok Bo obedece… después de salvar—.

Sung abrió los ojos con furia y miedo.

—¡Meok Bo!—.

—Tres… dos…—

Un último chasquido cortó la cuenta regresiva y la luz roja se apagó de golpe.

El DaiToyOh Z quedó inmóvil. Por un instante, nadie habló.

Después, desde la abertura de la cintura, Meok Bo asomó la cabeza cubierto de polvo y cables enredados.

—Meok Bo salió… casi —dijo, levantando una garra.

Sung soltó la articulación y corrió hacia él. Lo tomó por los hombros, lo sacó del interior del robot y lo revisó de arriba abajo con movimientos rápidos.

—Idiota —dijo, apretando los dientes—te dije que salieras—.

—Meok Bo salvó—.

—Te dije que salieras—.


—Meok Bo escuchó—.

—No obedeciste—.

—Obedeció tarde—.


Sung lo miró fijamente.

Meok Bo bajó la cabeza, comprendiendo que su respuesta no ayudaba.

—Perdón —
dijo en voz baja.

Sung respiró hondo. Durante un momento pareció que iba a regañarlo con dureza, pero al final solo apoyó una mano sobre su cabeza.

—No vuelvas a hacer eso sin avisar —
dijo, más baja que antes.

Meok Bo levantó la mirada.

—Sung preocupada—.

—No te emociones—.

—Sung muy preocupada—.

—Meok Bo—.

—Ok. Meok Bo calla—.

Tatsuya se acercó despacio, dándole a Sung unos segundos antes de hablar.

—Lo hizo bien —dijo, observando al Arkadimon.

Sung no apartó la mano de la cabeza de Meok Bo.

—Lo hizo imprudentemente—.

—También. Pero confió en ti, y tú confiaste en él—.

Sung miró a Tatsuya de reojo.

—No lo conviertas en una lección cursi—.

—Era una lección práctica, ser cursi no es mi estilo—.

—Peor todavía—.

Tatsuya sonrió apenas, pero luego su expresión volvió a ponerse seria.

El DaiToyOh Z seguía arrodillado e inmóvil. Su núcleo ya no brillaba con intensidad, pero tampoco estaba apagado. Emitía un pulso débil, casi triste.

—Aún no se terminó —dijo Tatsuya.

—¿Qué falta?—Sung miró el robot.

—Retirar el núcleo y devolver las piezas robadas antes de que reactive otro protocolo—.


Los tres ToyAgumon culpables se acercaron lentamente. Ya no caminaban como miembros de un club heroico, sino como niños que finalmente entendían la magnitud de lo que habían hecho.

El del casco se quitó la protección metálica y la sostuvo contra su pecho.

—Nosotros… podemos ayudar a desarmarlo —dijo, mirando a los Tamers con vergüenza—sabemos dónde pusimos cada pieza—.

Sung los observó en silencio.

—Más les vale —respondió al final— y si rompen una sola pieza más, los desarmo yo— sentenció.

Los tres se estremecieron.

—Sung —dijo Tatsuya, con tono de advertencia suave.

Ella suspiró con fastidio.

—Con cuidado —corrigió— van a ayudar con cuidado—.

Los ToyAgumon asintieron rápidamente.

—¡Sí!—.

—Sin gritos heroicos —añadió Sung fastidiada.

El del casco levantó tímidamente una mano.

—¿Ni uno pequeño?—.

Sung lo miró.

—Ni uno—.

—Entendido—.

Dvalin se acercó a Tatsuya y habló en voz baja.

—Creo que ella sí da miedo—.susurró.

—Sí —respondió Tatsuya, cruzándose de brazos—pero está aprendiendo a usarlo mejor— dijo en tono bajo.

Sung lo escuchó.

—También tengo buen oído—.


Tatsuya miró hacia otro lado.

—Eso también lo tenía contemplado—.

El grupo comenzó a rodear al DaiToyOh Z para iniciar el desarme. La amenaza inmediata había sido controlada, pero aún faltaba la parte más delicada: separar el núcleo sin dañar las piezas vivientes y devolver cada bloque robado a sus respectivos dueños.

La Quest ya no era solo detener a unos ladrones. Ahora también debían corregir el daño causado por un sueño infantil convertido en crimen digital y para Sung Hae-In, eso significaba algo más incómodo que pelear. Significaba aprender a guiar.

 
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