Especial Dystopia [Tatsuya Kamisato]

Gennai

Eclipse Dynasty Member

  • "Dystopia" [Especial]​
    - NPC involucrado: Rei / Ichika
    - Lugar donde debe ser tomada: Cualquier ciudad
    - Sinopsis: Mientras allá afuera cae una tormenta tan fuerte que parece digna de un huracán, tanto Tamer como Digimon se encuentran refugiados bajo techo atendiendo una sencilla misión de parte de la Central: limpiar los restos de un laboratorio abandonado, perteneciente a una Rogue Guild que fue desmantelada recientemente. Todas las máquinas y documentos que podían ser usados como evidencias ya fueron retirados semanas atrás por DS, por lo que lo único que queda en el lugar son papeles y objetos sin importancia que serán archivados en algún depósito o tirados a la basura. Realmente todo suena bastante aburrido para tratarse de una guarida de renegados, pero dinero es dinero y con esta lluvia no es como si tuvieran muchas más opciones a donde ir.

    Ojeando entre las montañas de papeles el Tamer pronto encuentra algo que le llama la atención: Documentos acerca de un "experimento" para crear a un Arkadimon. Por un momento las alarmas del Tamer se encienden ante algo tan preocupante, sin embargo al leer más a fondo pronto se da cuenta del porqué la Central ignoró esos documentos. Menciones acerca de una "Arkadia City", donde habitan Humanos y Digimon; un cuerpo policial que domina el lugar con puño de hierro bajo las ordenes de un "Gobernador" y una organización "terrorista" conocida como Anarchy que se le opone, todo alrededor de una temática acerca de "Utopía". Nada de esto concuerda con lo conocido sobre el Mundo Digital y más bien parece el escenario de algún tipo de novela. ¿Tal vez uno de los renegados era un escritor en su tiempo libre? Justo cuando el Tamer empieza a considerar guardar los papeles y leer más al respecto un brillo cegador lo toma por sorpresa, proveniente de aquel misterioso tubo de "Muestra de Data" que, casualmente, el Tamer cargaba consigo ese día.

    Al recuperar la visión el Tamer se encuentra ante la escena de una masacre: Una ciudad arde en llamas a la merced de un imponente Arkadimon en su máxima etapa que llueve destrucción sobre calles y habitantes sin piedad. Digimon y unos pocos Tamers enfrentan a la bestia en un desesperado intento por detenerla, sin embargo ninguno llega a los talones de la criatura, que con cada segundo cobra aún más vidas. Mientras Tamer y compañero observan, paralizados, el pandemonio, un par de figuras cerca de ellos llaman su atención: Un V-dramon y dos humanos, un chico y una chica que comparten cabello grisáceo y facciones similares, observan malheridos al demonio, imponentes y aferrándose a los últimos instantes de vida que les quedan.

    "Esta no es la utopía que deseaba"
    Estas palabras, ahogadas por el crepitar de las llamas cercanas, son lo último que el Tamer logra escuchar antes que Arkadimon tornara su atención hacia ellos, destruyendo el lugar de un ataque sin mediar palabra. En ese instante todo vuelve a desaparecer en un destello, sin embargo el Tamer logra escuchar unas últimas palabras antes que la experiencia termine

    "¿Es posible alcanzar la verdadera Utopía? El tiempo se agota. En un mes todo será destruido..."
    Al desaparecer la luz el Tamer y Digimon sienten que han vuelto a la "realidad", sin embargo el escenario ante ellos ha cambiado radicalmente. Se encuentran en una ciudad demacrada y sombría, con humanos y Digimon que la recorren sin ápice de felicidad en sus rostros. Un cartel de publicidad pro-gubernamental cercano bautiza ese lugar para el dúo: "Arkadia City" trayendo consigo millones de preguntas. ¿Este es el lugar del que hablaban esos papeles? ¿Cómo llegaron ahí y por qué? La única pista es la visión que tuvieron al inicio de todo, presagiando la destrucción de la ciudad en un mes a manos de Arkadimon. Algo les dice que hay que detenerla, pero sin contexto e información no será tan sencillo. Para empezar, ¿Quién está en lo correcto en la historia? ¿El Gobierno? ¿Anarchy? Es posible que una de las dos facciones sea la clave para resolver el incidente, sin embargo ingresar a ella no será sencillo. El tiempo corre y la Dystopia sobre ustedes. Es hora de comenzar
    - Escenario: ???
    - Objetivos:
    • Reunir información acerca del lugar
    • Descifrar los detalles de la visión y encontrar a los involucrados en esta
    • Impedir la destrucción de Arkadia y muerte de sus habitantes
  • - Notas:
    • Requisitos: Mínimo Rango Medium. Poseer un Data Sample en el inventario. Al menos 15 Quests completadas
    • Una vez terminada la Quest, la Data Sample es removida del inventario del Tamer independientemente del resultado
    • Arkadia es una ciudad distópica, donde la opresión reina y sus habitantes son naturalmente desconfiados ante desconocidos. Aunque está habitada por Humanos y Digimon, muy pocos de estos son Tamers y conceptos y lugares de nuestro Mundo Digital son desconocidos.
    • Al parecer los únicos Tamers de la ciudad trabajan para el gobierno o son considerados terroristas y el único Digivice conocido/que se usa es el Digivice 01. Es muy probable que la presencia del Tamer y Digimon levante sospechas o los haga buscados si no van con cuidado
    • La Quest empieza con el Tamer apareciendo en el pueblo luego de la visión. Al final de la misma volverá al Mundo Digital
    • La única información que tienen es lo que vieron en la visión y el "plazo" de un mes, sin embargo no tienen mayor contexto de nada de lo que vieron. Para que todo comience a tomar sentido es necesario informarse de donde están y qué es lo que podría pasar (no obstante, es recomendable no revelar cosas de más para no levantar sospechas, en especial sobre el "saber el futuro")
    • Ya que su misión empieza con un mes de antelación, simplemente esperar a Arkadimon y enfrentarlo no funcionará, aparte que posiblemente sea muy peligroso intentarlo. Es por eso que es importante informarse, descubrir quienes eran los que aparecían en la visión y pensar bien como prevenir el evento
    • Ya que se prevee que estarán ahí al menos un mes, es importante que consigan algún alojamiento y forma de alimentarse en ese tiempo
    • Aunque la forma de manejar la situación es a su decisión, es muy probable que para tener éxito deban contactar (y unirse) al Gobierno o a Anarchy. No obstante los documentos no tenían información extensa de ningún bando, por lo que la elección depende de la información que obtengan y de su propia opinión. También pueden intentar resolver la situación sin involucrarse con un bando, pero al estar solos en Arkadia es recomendable encontrar aliados que conozcan mejor el lugar
    • En caso de fallida la Quest puede volver a hacerse en un mes
  • - Recompensa:
    90 Puntos o más: Medalla + Desbloqueo de Arkadimon (y evoluciones) para Tamers actuales o futuros
Tamer: Tatsuya Kamisato
 
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Gennai

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La lluvia golpea el techo del edificio con una constancia casi hipnótica, como si el cielo estuviera decidido a perforarlo gota a gota. El antiguo laboratorio cruje con cada trueno, y el aire huele a humedad, óxido y papel viejo. El sonido del agua filtrándose por las grietas se mezcla con el eco lejano de la tormenta, creando una sensación incómoda, como si el lugar respirara.


Tatsuya deja caer una caja vacía a un lado y se pasa la mano por el cabello, visiblemente aburrido.


-Genial… Limpiar basura histórica. Justo lo que soñaba hacer hoy. - murmuró quejandose.


A su derecha, Dainsleif, no aparta la vista de los pasillos oscuros. Su postura es firme, alerta, incluso aquí.


-Tatsu deja de quejarte y no bajes la guardia- dijo con voz baja pero clara - Los lugares abandonados suelen esconder más de lo que aparentan-.


Dvalin, agitó ligeramente las alas antes de plegarlas de nuevo para no rozar el techo.


-Y este lugar se siente… raro -añadió, inclinando la cabez -Como si algo hubiera quedado atrás a propósito-.


-DS ya pasó por aquí. Si había algo peligroso, se lo llevaron. Lo demás es solo basura - Tatsuya suelta una pequeña risa seca luego se detiene.
Entre los papeles húmedos hay un documento distinto. No por el estado, sino por una palabra subrayada varias veces, escrita con una caligrafía obsesiva. Arkadimon.


-¿Qué pasa? -preguntó Dainsleif al notar el silencio.


-Mira esto… -Tatsuya le pasa las hojas-"Arkadia City", "Gobernador", "Utopía"… ¿Desde cuándo los renegados escriben novelas distópicas?-.


Dvalin se acercó un poco más.


-Eso no suena a ficción común- dijo Dvalin acercandose un poco más. -Suena a alguien que cree en lo que escribe- Tatsuya frunció el ceño ante la respuesta de su amigo/compañero.


-No hay registros de nada de esto. Ni en el Mundo Digital ni en el humano. Ahora entiendo por qué la Central ignoró estos papeles-.


Justo cuando va a devolverlos a la caja, un pulso de luz ilumina la habitación.


-¿Eso fue…? -Dvalin abrió las alas instintivamente.


El Data Sample que Tatsuya lleva consigo empieza a brillar con intensidad creciente.


-¡Dainsleif!-exclamó exaltado -¡Esto no debería reaccionar aquí!-.


-Tatsu, aléjate - advirtió Dainsleif y de pronto la luz estalla.


El mundo se rompe sin aviso. El calor los envuelve. El cielo es rojo y negro, cargado de humo. Una ciudad arde ante ellos, edificios derrumbándose, gritos ahogados por el rugido de las llamas. Digimon y Tamers luchan abajo, desesperados.


-Esto… esto no es una simulación -susurró Dvalin, con la voz temblorosa. Y entonces lo ven.


Arkadimon domina el horizonte, cada movimiento suyo borrando vidas con una precisión aterradora.


-No… -Dainsleif apretó los puños-Esa cosa no debería existir-.


Cerca de ellos, entre los escombros, un V-dramon herido protege a dos humanos. Un chico y una chica de cabello grisáceo. Están de rodillas, apenas en pie.

La chica alzó la vista hacia la criatura.


-Esta no es… -tosió sangre mezclándose con la lluvia - la utopía que deseaba-.


-¡Esperen!- Tatsuya intentó avanzar, pero Arkadimon giró la cabeza.


-¡Tatsu, retrocede! -gritó Dainsleif.


El ataque cae y la escena se desintegra en un destello cegador y todo lo que queda es oscuridad.


Una voz resonó dentro de la mente de Tatsuya, grave, ineludible.


-¿Es posible alcanzar la verdadera Utopía?-.


Se hizo un breve silencio.


-El tiempo se agota. En un mes… todo será destruido-.


La luz desapareció y Tatsuya cayó de rodillas sobre pavimento mojado, jadeando. La lluvia real le golpea el rostro. Dainsleif ya está frente a él, en posición defensiva. Dvalin despliega las alas, cubriéndolos parcialmente.


-Dime que también lo viste -dijo Tatsuya, intentando mantener la compostura.


-Lo vimos -respondíó Dainsleif- Y no fue una visión cualquiera- Agregó, sin embargo en momento Dvalin alzó la vista, ya que algo captó su atencón


-Miren - Les enseñó un enorme cartel luminoso que parpadea sobre la avenida.


ARKADIA CITY
Orden. Progreso. Utopía.


-Entonces… esto es real- Tatsuya hizo una mueca de disgusto.


-Y tenemos un límite de tiempo para impedir que esta tragedia se repita - Dijo Dvalin preocupado.


Dainsleif asintió lentamente, la lluvia sigue cayendo y el reloj acaba de empezar a correr.
 
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La lluvia no cesó. Cayó con una persistencia agotadora, erosionando la ciudad gota a gota, sin violencia, sin prisa. El pavimento reflejó las luces de propaganda con un brillo sucio, distorsionando los colores hasta volverlos irreconocibles. Tatsuya avanzó despacio, sintiendo cómo Arkadia City se cerraba a su alrededor.

Dainsleif caminó un paso delante de él, manteniendo la espalda recta y la mirada fija al frente. Cada músculo de su cuerpo permaneció en tensión, como si esperara un ataque invisible. Dvalin se desplazó al otro lado, con las alas plegadas con cuidado para no rozar postes ni paredes, observando los edificios altos que se elevaban como jaulas de concreto.

-Este lugar no se parece a ningún sector urbano que haya visto -dijo Dvalin en voz baja -No solo está deteriorado… está agotado-.

Tatsuya no respondió de inmediato. Observó a la gente. Humanos y Digimon caminaron por las aceras sin mirarse, sin interactuar. Un Botamon tropezó cerca de una pared húmeda y cayó de costado. Nadie se detuvo. Un adulto lo apartó con el pie y siguió su camino, sin rastro de crueldad ni compasión.

-No hay risas -murmuró Tatsuya al fin -Tampoco miedo. Es como si ya no les quedara nada de eso-.

Dainsleif asintió lentamente.

-Una ciudad así no se construyó de un día para otro -
dijo con voz fría -Esto es el resultado de años de control sostenido-.

Un zumbido eléctrico recorrió la avenida. Varias pantallas gigantes se encendieron casi al mismo tiempo, proyectando el rostro impecable de un hombre acompañado por el emblema del gobierno de Arkadia City. La sonrisa que mostró fue perfecta, rígida, ensayada.

-"Ciudadanos de Arkadia" -dijo la voz amplificada-"Gracias a su cooperación y sacrificio, seguimos avanzando hacia la Utopía que todos merecemos. El orden es progreso. El progreso es paz."-.

El mensaje se repitió una y otra vez desde distintos puntos, superponiéndose, envolviendo la ciudad en un eco constante.

Dvalin sostuvo la mirada en una de las pantallas durante varios segundos antes de apartarla.

-No están intentando convencer a nadie. Están recordándoles cuál es la única verdad aceptable -
Dijo el dragón ave negando con la cabeza.

-Cuando una idea necesita repetirse así -respondió Dainsleif cruzandose de brazos -es porque teme desaparecer-.

Tatsuya sintió un escalofrío que no tuvo nada que ver con la lluvia. Recordó la visión, el fuego, el Arkadimon dominándolo todo, el V-dramon herido y los dos humanos de cabello grisáceo.

-Tenemos que movernos -dijo el ex-Yakuza, llamando a sus Digimons -Si seguimos aquí, vamos a destacar demasiado-.

Mientras se internaban en calles secundarias, las luces se volvieron más escasas y los edificios más antiguos. Grafitis cubrían las paredes, pero no parecían obra del caos. Eran símbolos repetidos con obsesión. La palabra "UTOPÍA" había sido tachada tantas veces que apenas se distinguía. "ORDEN" aparecía deformada, estirada, casi burlona.


-Esto es Anarchy -dijo Tatsuya al reconocer uno de los emblemas -O al menos lo que queda de ellos-.


-O lo que el gobierno permite que exista -respondió Dainsleif -Incluso la disidencia puede ser controlada-.


Un trueno sacudió el cielo. Por un instante, la luz reveló una silueta observándolos desde un callejón estrecho. Cuando Tatsuya giró la cabeza para enfocar mejor, no encontró a nadie.

-No estamos solos - dijo en voz baja.

-Nunca lo estuvimos -respondió Dvalin.


Se detuvieron bajo el alero derruido de una tienda antigua. El cristal del escaparate estaba roto desde hacía años, pero el interior permanecía intacto, como si nadie se atreviera a cruzar el umbral. Un cartel oxidado colgaba torcido, balanceándose con el viento: "CERRADO POR ORDEN DEL GOBIERNO".

Tatsuya soltó el aire lentamente.

-Necesitamos información -
dijo seriamente - pero no podemos preguntar de forma directa-.

-Y tampoco podemos mencionar la visión -añadió Dainsleif - Saber demasiado aquí es tan peligroso como no saber nada-.

El silencio se impuso por unos segundos, interrumpido solo por el sonido constante de la lluvia.


-En lo que vimos -dijo Tatsuya - había tres figuras claras. El V-dramon… y los dos humanos. Si esta ciudad es real, ellos también lo son. Siguen aquí-.

Dvalin bajó la mirada.


-Y el plazo no es una advertencia vaga -
dijo preocupado - Es un conteo exacto-.


-Entonces el primer objetivo es simple -
concluyó Dainsleif - Sobrevivir hoy. Tenemos que encontrar un lugar donde pasar la noche, escuchar y observar. Aprender cómo funciona Arkadia City-.


Una puerta chirrió al fondo de la calle. Una figura anciana los observó brevemente antes de desaparecer tras el marco sin decir palabra.
Tatsuya sintió el peso del lugar asentarse sobre sus hombros. Arkadia City no los había atacado todavía. Pero tampoco los había aceptado.


El primer día ya había comenzado y el reloj seguía corriendo.
 
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La lluvia siguió cayendo sin variaciones, como si el tiempo en Arkadia City se hubiera estancado en un mismo minuto interminable. El grupo permaneció bajo el alero unos instantes más, lo suficiente para confirmar que nadie los confrontaría de inmediato. La ciudad observaba, pero aún no reaccionaba.

Tatsuya llevó la mano hacia el costado, asegurándose de que el Xross Loader permaneciera oculto bajo la ropa. Hizo un gesto casi imperceptible y la luz breve que respondió al comando se disipó enseguida.

-Lumine se queda guardado -dijo en voz baja- Si lo saco aquí, llamaríamos demasiado la atención-.


-Fue una decisión acertada - Dainsleif inclinó ligeramente la cabeza en señal de aprobación - Un Digimon más podría alterar el equilibrio… y este lugar reacciona mal a lo que sobresale - Respondió un poco incómodo.


-Aquí incluso existir ya es un riesgo-Dvalin observó la calle antes de asentir también.


Reanudaron la marcha, avanzando por calles cada vez más estrechas. El sonido de sus pasos se mezcló con el agua que corría por las alcantarillas abiertas. En las ventanas, algunas cortinas se movieron apenas, lo justo para confirmar miradas ocultas. Nadie salió. Nadie preguntó nada.


Un grupo de oficiales pasó a unas calles de distancia. Humanos armados, acompañados por Digimon con el emblema del gobierno marcado en placas metálicas. No patrullaban con prisa; caminaban con la seguridad de quien sabe que no necesita correr. Al cruzarse con los transeúntes, estos bajaron la cabeza de inmediato.

Tatsuya redujo el paso al notar a los uniformados

-Policía local -murmuró para si mismo -Humanos y Digimon… justo como en los documentos-.


-Y ninguno parece un Tamer improvisado -añadió Dainsleif -Están entrenados y perfectamente coordinados-.


-Eso explica por qué Anarchy actúa desde las sombras -dijo Dvalin atento -Un enfrentamiento directo sería un suicidio-.


Doblaron en una esquina antes de que la patrulla pudiera acercarse más. El barrio cambió otra vez. Menos pantallas, más muros desnudos. El olor a humedad se mezcló con el de comida barata. Un mercado improvisado ocupaba parte de la calle: puestos pequeños, cubiertos con lonas rotas, atendidos por personas que hablaban poco y miraban demasiado.

-Control también sobre los recursos. No solo sobre las ideas -dijo Tatsuya mientras observaba los precios escritos a mano, absurdamente altos para porciones mínimas.

Dainsleif se detuvo frente a un puesto donde una mujer mayor atendía sin levantar la vista.

- Necesitamos alojamiento -dijo con tono neutral - Para pasar la noche-.


La mujer alzó los ojos apenas un segundo. Su mirada pasó por Tatsuya, se detuvo un instante más en Dainsleif, recorrió las alas de Dvalin… y luego volvió al mostrador.

-No es buen momento para forasteros -respondió con voz un tanto apagada - Nunca lo es-.

-Pagamos -dijo Tatsuya sin dudar -No hacemos preguntas-.

La mujer dudó unos segundos. Luego señaló con la cabeza hacia una calle lateral.

-Puerta azul. No hagan ruido y si preguntan, no me conocen-.

Tatsuya inclinó la cabeza en agradecimiento.

-No la conocemos -repitió imitando un poco ese mismo tono de voz.

Luego se alejaron sin mirar atrás. La puerta azul resultó ser la entrada a un edificio antiguo, con escaleras estrechas y olor a moho. El interior estaba casi a oscuras, iluminado solo por una lámpara parpadeante en el pasillo. Al cerrar la puerta de la habitación asignada, el silencio se volvió más pesado que afuera. Solo el sonido lejano de la lluvia atravesaba las paredes.


-Primer día y ya estamos escondiéndonos -Tatsuya se dejó caer contra la pared y exhaló lentamente.


-Así comienzan las guerras silenciosas. Con gente intentando sobrevivir sin ser vista - Dainsleif permaneció de pie, atento incluso allí.

-Mañana tendremos que elegir un rumbo - dijo Dvalin y se acomodó cerca de la ventana cubierta.-Gobierno… Anarchy… o ninguno-.

Tatsuya cerró los ojos un instante. La imagen de la visión volvió a su mente. El Arkadimon. El fuego. Los dos hermanos separados por ideales irreconciliables.

-Sea cual sea la elección -dijo al fin -alguien va a perder-.

Afuera, Arkadia City siguió funcionando bajo la lluvia, ajena —por ahora— a que el destino de su utopía ya había comenzado a desviarse.
 
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La lluvia amainó apenas al amanecer, no lo suficiente para despejar el cielo, pero sí para permitir que Arkadia City mostrara su verdadero rostro bajo la luz grisácea del día. Desde la ventana cubierta por una lámina metálica, Tatsuya observó cómo la ciudad despertaba sin entusiasmo. No hubo prisas ni sobresaltos. Las puertas se abrieron a horas exactas. Los pasos siguieron rutas previsibles. Todo ocurrió con una precisión inquietante.

Dainsleif permaneció despierto toda la noche. No se movió de su sitio, apoyado contra la pared, atento a cada sonido del pasillo, a cada vibración lejana. Cuando la luz del día comenzó a filtrarse por las rendijas, ya había memorizado los patrones: cambios de guardia, horarios de patrullaje, momentos en los que el edificio parecía quedar fuera del foco inmediato del control.

-La ciudad tiene ritmo, no uno natural - hizo una breve pausa - más bien uno impuesto.-


Dvalin se incorporó lentamente desde el suelo, sacudiendo las alas con cuidado para no hacer ruido.


-Y todo lo que se sale de ese ritmo destaca demasiado-.

Tatsuya ajustó la ropa para ocultar mejor cualquier indicio de equipo ajeno a Arkadia. Sus Digivices, así como el resto de su equipo táctico de Tamer permaneció invisible, asegurado bajo capas de tela. Lumine seguía guardado. Su presencia aquí sería imposible de justificar.


-Salgamos, pero sin llamar la atención. Caminamos. Observamos. Nada más -. Y así el trío dinámico salió de su dormitorio.


Las calles principales ya estaban llenas. Mercados regulados, con puestos idénticos entre sí, ofrecían productos básicos a precios elevados. Cada transacción se realizaba bajo la mirada de cámaras visibles, sin disimulo. Nadie discutía, nadie negociaba. La aceptación era automática.

Tatsuya se detuvo frente a una pantalla informativa incrustada en un muro. No anunciaba noticias, sino estadísticas: índices de orden, productividad diaria, reducción de incidentes. Todo ascendía., todo mejoraba. Al menos en números.


-No muestran felicidad -murmuró lentamente el ex-Yakuza - Muestran eficiencia-.


-Porque la felicidad no se puede medir -respondió Dainsleif - Y lo que no se mide, no importa-.


Un convoy de seguridad avanzó por la avenida. Humanos armados al frente, Digimon a los costados, todos con el mismo emblema metálico en el pecho. La gente se apartó de inmediato, formando un pasillo silencioso. Nadie protestó ni alzó la voz.
Uno de los oficiales se detuvo frente a un comerciante que tardó demasiado en reorganizar su puesto. No hubo gritos ni golpes. Solo una breve conversación en voz baja y un dispositivo activado. El comerciante asintió, pálido, y bajó la cabeza. Luego el convoy siguió su marcha.


-Disciplina sin violencia visible -dijo Dvalin un poco inquieto -El castigo existe… solo que no se muestra-.


Al internarse en un barrio menos transitado, los cambios se volvieron sutiles pero evidentes. Las cámaras eran menos frecuentes. Las patrullas no pasaban con regularidad. Las paredes comenzaron a mostrar marcas distintas: símbolos pequeños, casi invisibles a simple vista. Flechas, líneas, círculos incompletos. Señales para quien supiera mirar.


Tatsuya reconoció uno de los símbolos cerca de una puerta sellada.


-Anarchy - dijo, observandolo con más detenimiento - No como grupo… sino como red-.


-Células pequeñas -añadió Dainsleif - Difíciles de erradicar. Imposibles de controlar del todo-.


Un ruido seco resonó a unas calles de distancia. Luego gritos. No de pánico, sino de protesta ahogada. El grupo avanzó con cautela hasta asomarse desde un callejón.

Una detención pública se desarrollaba frente a un edificio administrativo. Dos agentes sujetaban a un joven humano. No parecía armado ni parecía peligroso. Solo hablaba demasiado. Las palabras no alcanzaban a distinguirse, pero el tono era claro: inconformidad.

Un oficial levantó la mano. El silencio cayó de inmediato. El joven fue escoltado hacia un vehículo sin resistencia. La multitud observó sin intervenir. Algunos bajaron la mirada. Otros fingieron no ver nada.


-Ese fue su error, -dijo Tatsuya- Hablar-.

-Aquí la disidencia no grita - respondió Dainsleif -Susurra… o desaparece-.


Cuando el vehículo se alejó, la ciudad retomó su ritmo como si nada hubiera ocurrido. Los puestos volvieron a abrir. La gente siguió caminando. El orden se restauró en segundos.


Dvalin apretó las alas contra el cuerpo.


-Ahora entiendo por qué la visión mostraba tan pocos Tamers -dijo con evidente preocupación - Este sistema no los necesita… los controla o los elimina-.


El día avanzó entre observación silenciosa y recorridos calculados. Cada calle aportó una pieza distinta: miedo contenido, obediencia aprendida, resignación colectiva. Nadie parecía feliz, pero nadie parecía dispuesto a arriesgar lo poco que tenía.


Al caer la tarde, Tatsuya notó un cambio sutil en el ambiente. Las miradas se volvieron más rápidas. Los movimientos, más cuidadosos y las sombras comenzaron a importar.


-Es ahora, el turno de Anarchy -
murmuró observando esos cambios sutiles.


No hubo contacto directo. No aún. Pero los símbolos se multiplicaron. Una marca nueva apareció cerca del edificio donde se hospedaban. Un papel doblado fue dejado en el umbral, sin palabras, solo un signo repetido tres veces.


Dainsleif lo observó con atención.


-Nos han notado-.


-La pregunta es, ¿quién lo hizo primero? -respondió Tatsuya -El Gobierno… o ellos-.


La noche cayó sobre Arkadia City como un telón pesado. Las pantallas siguieron brillando, pero su luz ya no alcanzó a cubrir todos los rincones. En esos espacios oscuros, algo se movía. Algo se organizaba.


El segundo día se aproximaba. Y con él, las primeras decisiones inevitables.
 
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La mañana siguiente llegó sin anuncio. No hubo cambio en el cielo ni en la lluvia; Arkadia City simplemente continuó funcionando, como si el paso de un día a otro fuera irrelevante. Desde la habitación, Tatsuya observó cómo las patrullas retomaban sus rutas con una puntualidad impecable. El reloj interno de la ciudad nunca se detenía.


Dainsleif se acercó a la ventana con cautela.


-El patrón se repite, cambian los agentes, pero no el ritmo - apartó apenas la lámina metálica


Dvalin estiró el cuello para mirar por encima del hombro de ambos.


-Hoy hay más presencia en los cruces principales. quizas algo se está preparando -
añadió.


Tatsuya ajustó la ropa una vez más, comprobando que s equipo nuevamente esté oculto junto con su Culumon, luego respiró hondo.

-Si queremos información real, no podemos seguir observando desde las sombras - dijo con seriedad - El Gobierno controla esta ciudad. Todo pasa por ellos, directa o indirectamente-.


Dainsleif sostuvo su mirada unos segundos antes de asentir.


-Entonces iremos donde quieren que todos miren-.


Salieron a la avenida principal poco antes del mediodía. Las pantallas volvieron a activarse, mostrando ahora no solo consignas, sino avisos cívicos: convocatorias, estadísticas, recordatorios de cooperación. En una de ellas apareció el anuncio de una audiencia pública en el Centro Administrativo Central. El mensaje destacaba la importancia de la transparencia y el orden.


-Una invitación disfrazada de obligación - dijo Dvalin mirando a su alrededor con disimulo -Quieren que la gente asista-.


-Y nosotros con ellos - respondió Tatsuya - Si hay un rostro del sistema, estará ahí-.


El edificio del Centro Administrativo se alzaba como una fortaleza moderna: líneas limpias, metal pulido, cristal reforzado. La entrada estaba custodiada por agentes humanos y Digimon que escaneaban a cada visitante. No parecían nerviosos, al contrario parecían seguros.
Al llegar su turno, uno de los oficiales observó a Tatsuya con atención. Sus ojos se detuvieron un instante más de lo normal.


-Identificación -dijo uno de ellos.


Tatsuya entregó un documento improvisado, preparado la noche anterior con datos mínimos. El oficial lo revisó sin prisa. Luego miró a Dainsleif y a Dvalin.


-¿Asociados?-.


-Custodios -respondió Tatsuya - Trabajo de transporte-.


El oficial sostuvo la mirada unos segundos más antes de devolver el documento.


-¿Porque usa cubrebocas? - Preguntó nuevamente, desconfiando de que lo use


-Sufro de resfriados crónicos y el clima húmedo no me favorece - Volvió a responderle sin dar detalles.


Esta vez el oficial se le quedó viendo unos segundos más, luego zanjó el asunto.


-No causen problemas-.


-No es nuestra intención -dijo Tatsuya.


El interior del edificio contrastaba con las calles. Iluminación uniforme, temperatura controlada, silencio absoluto. La gente se sentaba en filas ordenadas frente a un estrado elevado. No había murmullos. No había expectativa. Solo atención dirigida.


Cuando la figura apareció, el ambiente cambió de inmediato.

Ichika avanzó hacia el centro del estrado con paso firme. Vestía el uniforme del Gobierno con precisión impecable. No llevaba armas visibles, pero su presencia imponía más que cualquier armamento. Su mirada recorrió la sala con calma calculada.

-Ciudadanos de Arkadia - Empezó su discurso procurando que le pongan atención - Hoy no vengo a prometer nada nuevo. Vengo a recordarles lo que ya hemos construido juntos-.


Su voz no era autoritaria. Era clara. Segura. Cada palabra parecía colocada en el lugar exacto.


Tatsuya sintió una tensión extraña. No era miedo. Era reconocimiento. Algo en Ichika no encajaba con la imagen de un burócrata sin rostro.


-Nuestro orden no es perfecto -continuó Ichika -Pero es preferible al caos. Cada medida, cada sacrificio, ha sido tomado para evitar que Arkadia vuelva a convertirse en lo que fue-.


Dainsleif observó con atención, analizando cada gesto.


-No habla como un tirano, más bien como alguien convencido - murmuró viendole.


Ichika proyectó imágenes en las pantallas: disturbios antiguos, calles incendiadas, Digimon fuera de control. Luego, gráficos ascendentes. Reducción de crímenes. Aumento de productividad y estabilidad.


-Esto - hizo una pausa extendiendo el brazo - es lo que protegemos-.


Un murmullo leve recorrió la sala, más por inercia que por emoción.


Tatsuya cruzó miradas con Dvalin.


-Ahora entiendo por qué lo siguen - dijo mirando a su Tamer - Les dio algo sólido… aunque les quitara todo lo demás - Tatsuya asintió.


Al finalizar la audiencia, la gente se levantó de forma ordenada y abandonó el recinto sin comentar nada. Ichika descendió del estrado y se dirigió hacia una salida lateral, escoltado por dos agentes.


Tatsuya dio un paso al frente sin pensarlo demasiado.


- Ichika - Lo llamó con firmeza.


El nombre hizo efecto inmediato. Los agentes se tensaron. Ichika se detuvo y giró lentamente. Sus ojos se encontraron con los de Tatsuya. No hubo sorpresa visible, solo una evaluación rápida.


- No te conozco - Empezó a decir - Pero conoces mi nombre. Eso ya es un problema-.


- Busco respuestas -
respondió Tatsuya -Sobre Arkadia. Sobre lo que viene-.


Ichika sostuvo la mirada unos segundos más. Luego hizo un gesto mínimo a los agentes.


- Cinco minutos - dijo y le hizo una seña también - Caminen-. Luego se alejaron por un pasillo lateral. El ruido del edificio quedó atrás.


-Este lugar no es amable con los curiosos -dijo Ichika mientras avanzaban -Si han llegado hasta aquí, es porque saben moverse… o porque no entienden dónde están -.


-Ambas cosas - admitió Tatsuya - Pero vimos algo. Algo que no debería ocurrir-.


Ichika se detuvo. Su expresión no cambió, pero su postura sí. Apenas.


- Aquí todos ven cosas que no deberían. La diferencia es quién decide ignorarlas - Le respondió.


Dainsleif dio un paso al frente.


-El orden que defiendes tiene un límite. Y cuando se cruce, Arkadia no sobrevivirá intacta - Le advirtió sin sonar a una amenaza.


Ichika observó a Dainsleif con detenimiento, como si evaluara algo más profundo que sus palabras.


-El caos tampoco perdona -respondió un tanto frio - Y yo ya vi lo que ocurre cuando se le deja avanzar-.


El silencio se instaló entre ellos.


Dos visiones del futuro.
Un mismo presente.


-Si quieren entender Arkadia -dijo Ichika al fin -no busquen héroes ni villanos. Busquen causas. Y decidan si están dispuestos a pagar el precio-.


Se giró y retomó su camino sin mirar atrás. Tatsuya permaneció inmóvil unos segundos.


-Ese es "One" El número uno del sistema - Dijo todavía sin moverse.


-Y no es el enemigo fácil que esperábamos- Dvalin exhaló lentamente.


-El orden tiene rostro. Y ahora nos ha visto- Dainsleif cerró los ojos un instante.


Afuera, la lluvia volvió a intensificarse. Arkadia City seguía en equilibrio. Por ahora.
 
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La salida del Centro Administrativo no trajo alivio. Al cruzar las puertas, la lluvia los recibió con la misma constancia gris que parecía definir a Arkadia City. El murmullo lejano de la gente retomó su ritmo habitual, como si la audiencia nunca hubiera ocurrido. Nadie comentaba ni cuestionaba. El orden absorbía cualquier eco.

Tatsuya caminó unos metros en silencio antes de hablar.


-No estaba mintiendo, al contrario cree en lo que hace -.


Dainsleif mantuvo la mirada al frente, atento a los reflejos en los cristales y a los movimientos periféricos.


-Eso lo vuelve más peligroso - le respondió a su Tamer - Los mentirosos dudan. Los convencidos no - añadió.


Dvalin observó una de las pantallas que repetía fragmentos del discurso de Ichika, ahora editados en cápsulas breves, limpias, listas para el consumo diario.


- Al parecer el Gobierno no necesita censurar. Solo necesita narrar mejor - dijo sin dejar de prestar atención a los monitores.


Tomaron una ruta distinta de regreso, evitando las avenidas principales. El cambio fue inmediato. Las calles se estrecharon, la iluminación disminuyó y los olores se mezclaron: aceite viejo, humedad, metal caliente. El sonido de pasos ajenos se volvió más frecuente. No eran persecuciones abiertas, pero tampoco coincidencias.

Un grupo de jóvenes pasó cerca, intercambiando miradas rápidas. Uno de ellos dejó caer algo al suelo sin detenerse. Un trozo de papel doblado, pisado por la lluvia.
Tatsuya esperó unos segundos antes de recogerlo. Lo desplegó con cuidado. No había palabras. Solo un símbolo trazado con tinta oscura, repetido tres veces, y una dirección escrita con pulso irregular.


-Ya no es indirecto, nos están invitando - guardó el pedazo de papel en uno de sus bolsillos.


-O probando -
respondió Dainsleif teniendo dudas - según lo que hemos notado, Anarchy no confía en nadie a la primera-.


El edificio indicado se alzaba entre dos estructuras semiabandonadas. No tenía señales visibles ni emblemas. Una puerta metálica, una escalera descendente y oscuridad. Al acercarse, Tatsuya sintió la presión del lugar, distinta a la del Gobierno. Aquí no había orden. Había tensión contenida.
Bajaron los escalones con cautela. El aire era más denso, cargado de humedad y electricidad estática. Al fondo, una luz tenue reveló una sala amplia, ocupada por figuras dispersas. Humanos y Digimon, armados de formas improvisadas, observaban en silencio.


Una silueta avanzó desde el centro. Paso firme. postura recta y ojos atentos.

Rei se detuvo a unos metros. El cabello grisáceo, empapado por la lluvia reciente, enmarcaba un rostro joven pero endurecido por demasiadas noches sin descanso. Sus manos descansaban cerca de la empuñadura de una daga de Chrome Digizoid.


-No esperaba verlos tan pronto. Pero si el Gobierno ya los notó, era inevitable - Dijo ella sin rodeos.


Tatsuya sostuvo su mirada.

-Vimos lo que viene - Le dijo, sin embargo. Rei no reaccionó de inmediato. Su atención se desplazó primero hacia Dainsleif, evaluándolo con rapidez, luego hacia Dvalin. Al reconocer al Pteromon, su expresión se suavizó apenas, como si algo encajara de forma inesperada.

-Así que no solo eran rumores -dijo ella finalmente - Entonces el proyecto ya está en marcha-.

Dvalin dio un paso al frente, con sus alas tensándose ligeramente.

-En un mes, eso fue lo que vimos - Agregó el ave dragón.

Un murmullo recorrió la sala. No fue de sorpresa, sino de confirmación amarga. Nadie parecía realmente aliviado por escuchar el plazo; al contrario, le daba forma a un miedo que ya existía. Rei cerró los ojos durante un segundo antes de volver a hablar.

-El plazo coincide. El Gobernador acelera algo. No sabemos exactamente qué… pero la presión ha aumentado en todos los frentes - Meditó ella sobándose un poco el mentón.

-Ichika -dijo Tatsuya, causando que Rei salga de su reflexión -Lo vimos hoy-.

El nombre tensó el ambiente al instante. Varias manos se cerraron sobre armas improvisadas, y algunos Digimon dieron un paso al frente. Rei alzó la mano, deteniéndolos sin necesidad de decir nada más.

-¿Qué dijo? -preguntó la joven rebelde.

-Que el orden tiene un precio. Y que está dispuesto a pagarlo-
respondió Tatsuya.

Rei dejó escapar una sonrisa breve, carente de humor.

- Siempre lo estuvo- Se hizo a un lado y señaló una mesa improvisada cubierta de mapas, recortes y diagramas incompletos. Líneas rojas conectaban puntos clave de la ciudad; nombres tachados se superponían a otros escritos con prisa -Anarchy no quiere destruir Arkadia - Empezó a explicar ella - quiere romper la mentira que la sostiene. Pero cada golpe que damos… acerca al Gobierno a su solución final-.

-Arkadimon. No como arma… sino como garante - Dainsleif observó los esquemas con atención, siguiendo las conexiones.

-Exacto -respondió Rei -Un símbolo viviente de Utopía. Orden absoluto. Sin disidencia-.

Tatsuya recordó la visión. El fuego devorando edificios. La ciudad reducida a cenizas.

-Eso no era orden, era aniquilación - Dijo el Chief en un susurro.

-Para ellos es lo mismo -respondió Rei -Cuando el sistema falla, se reinicia-.

El silencio volvió a instalarse. No fue incómodo por vacío, sino por exceso de significado. Nadie intentó llenarlo.

-No vamos a pedirles que se unan -continuó Rei -Tampoco vamos a confiar en ustedes a ciegas. Pero si quieren detener lo que viene, tendrán que elegir cómo moverse en esta ciudad. Con nosotros… o contra el reloj-.

Dvalin plegó las alas con fuerza.

-¿Y si no elegimos ninguno de los dos bandos? - Cuestionó seriamente el ave dragón.

Rei sostuvo su mirada sin apartarse.

-Entonces estarán solos. Y Arkadia no perdona a los solitarios - Dijo ella de tal forma que parecía una sentencia.

Tatsuya respiró hondo. El peso de la decisión se volvió tangible. El Gobierno ofrecía estabilidad a costa de libertad. Anarchy ofrecía resistencia a costa de vidas. Y el tiempo seguía avanzando, indiferente a cualquier dilema.

-No vamos a decidir hoy. Pero no vamos a quedarnos quietos- Le respondió Tatsuya.

Rei asintió una sola vez.

-Eso ya es más de lo que hace la mayoría -.

Un ruido metálico resonó en algún punto del edificio. Breve. Seco. Una señal de Alerta.

- Tienen que irse -dijo Rei -El Gobierno patrulla más de cerca por las noches - Les advirtió.

-Volveremos a vernos -respondió Tatsuya.

-Si siguen vivos -dijo Rei.

Regresaron a la superficie por una salida distinta, emergiendo en un callejón oscuro. La lluvia volvió a envolverlos de inmediato. A lo lejos, las luces de propaganda seguían brillando, imperturbables.

Dainsleif rompió el silencio.

-Ahora conocemos ambos rostros-.

-Y ninguno es sencillo-añadió Dvalin.

Tatsuya alzó la vista hacia el cielo cubierto.

-Un mes... Para decidir qué tipo de futuro merece existir-.

Arkadia City continuó respirando bajo la lluvia, inconsciente —o tal vez no— de que su destino acababa de empezar a fracturarse.

 
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La noche cayó sobre Arkadia City sin transición. No hubo atardecer visible, solo un oscurecimiento progresivo del cielo hasta que las luces artificiales reclamaron por completo el dominio de las calles. La lluvia persistió, más fina ahora, como una cortina constante que distorsionaba las formas y apagaba los sonidos.
Tatsuya, Dainsleif y Dvalin se movieron con mayor cautela. Las rutas que durante el día parecían simplemente descuidadas ahora se volvían peligrosas. La ciudad cambiaba de reglas cuando el sol desaparecía.


-Este es su terreno -dijo Dainsleif mientras avanzaban por una calle estrecha-Anarchy no actúa de día-.


Dvalin observó los techos y balcones, atento a cualquier movimiento fuera del campo visual inmediato.


-Y el Gobierno tampoco duerme, Solo mira distinto - añadió.


El símbolo que Rei había dejado como señal de salida apareció de nuevo, pintado de forma casi invisible en un muro húmedo. Tres líneas quebradas, apenas perceptibles si no se sabía dónde mirar. Tatsuya siguió el rastro sin decir palabra.
El edificio al que llegaron no destacaba en absoluto. Fachada deteriorada, ventanas cubiertas con tablones, una puerta trasera reforzada con metal viejo. Sin cámaras visibles. Sin guardias aparentes. Justamente por eso, resultaba inquietante.


Una figura emergió de la sombra antes de que tocaran la puerta. No levantó un arma. No habló. Solo observó, evaluando.


-Llegaron -dijo finalmente -Pensé que cambiarían de opinión- Rei apareció desde el interior segundos después. Vestía distinto que durante el día: ropa oscura, práctica, diseñada para desaparecer en la noche. El cabello recogido, el rostro más duro, más decidido. -Este no es un lugar seguro para conversaciones largas. Pero tampoco lo es ningún otro.

Los condujo al interior. El espacio era más reducido que el refugio anterior. Mesas improvisadas, pantallas pequeñas mostrando fragmentos de la ciudad captados desde distintos ángulos. Mapas digitales superpuestos con marcas en constante cambio.


-Esto es lo que realmente es Anarchy. No una organización. Es una red que se mueve cuando el sistema se relaja - Explicó mientras le mostraba el interior del lugar.

Un Digimon pequeño cruzó la habitación llevando un dispositivo. Otro revisaba cables expuestos. No había jerarquías visibles, solo roles en movimiento.


-No buscan tomar el poder, Buscan interrumpirlo - dijo Dainsleif recorriendo el lugar con la mirada.


-Exacto -respondió Rei -El Gobierno se sostiene porque nadie lo detiene cuando empieza a cruzar límites. Nosotros existimos para empujar de vuelta… aunque sea un poco-.


Tatsuya se acercó a una de las pantallas. En ella, una patrulla gubernamental se desplazaba por una zona industrial.


-¿Qué están planeando? -preguntó con la mirada fija en el aparato. Rei se colocó a su lado.


- Esta noche, nada grande - Dijo viendo lo mismo que Tatsuya en la pantalla - Un mensaje, un corte breve. Algo que recuerde a la ciudad que el orden no es absoluto-.


-¿Un sabotaje? -preguntó Dvalin.


-Una interrupción -corrigió Rei-Si rompes demasiado, justificas la represión. Si rompes lo justo, obligas al sistema a reaccionar-.

-Cada reacción los acerca más a Arkadimon -Dainsleif cruzó los brazos.

Aquí Rei lo miró con seriedad.

-Y cada día que no actuamos, el Gobierno avanza sin oposición. No hay camino limpio - Le respondió con el mismo tono que transmitía su mirada. Un silencio tenso se instaló. No de desacuerdo, sino de aceptación incómoda.

-No tienen que participar. Pero observar esta noche les dará algo que el día no puede -dijo Rei.


Tatsuya dudó solo un instante.

-Vamos - Le respondió secamente.

La operación comenzó sin anuncio. Las luces de un distrito entero parpadearon una sola vez antes de apagarse. No hubo explosiones. No hubo gritos. Solo un corte limpio que dejó a varias pantallas de propaganda en negro. La respuesta no se hizo esperar. Patrullas redirigidas. Comunicaciones activadas. El sistema reaccionaba.
Desde una azotea cercana, Tatsuya observó cómo la ciudad cambiaba de ritmo en segundos. Donde antes había obediencia automática, ahora había confusión contenida.


-Esto es Anarchy -dijo Rei desde su posición - No la destrucción… sino la grieta-.

Un destello cruzó el cielo. Un Digimon del Gobierno tomó posición en un edificio cercano.


-Nos detectaron - Expresó preocupado Dvalin. Sin embargo Rei no se movió.

-V-dramon -dijo ella, apenas audible. Una sombra descendió desde lo alto. El V-dramon apareció entre los edificios con precisión silenciosa, colocándose entre el grupo y la patrulla, sin atacar, solo imponiendo presencia. Un mensaje claro: aquí no.


La patrulla dudó. Luego se replegó y Rei observó la escena sin apartar la vista.


-Por eso sigue vivo Arkadia, Porque aún hay quienes no bajan la cabeza - Añadió.


La electricidad volvió gradualmente. Las pantallas se encendieron de nuevo. El mensaje gubernamental regresó, como si nada hubiera pasado. Pero algo sí había cambiado.


-Mañana, el Gobierno apretará más fuerte. - Dijo Rei

-Y Anarchy también -añadió Dainsleif y ella asintió.


-La ciudad entra en la fase peligrosa-.


Desde la azotea, Arkadia City parecía la misma. Pero bajo la lluvia nocturna, el equilibrio se había desplazado apenas… lo suficiente para que el futuro ya no fuera inevitable.​
 
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La retirada fue tan silenciosa como la irrupción. No hubo celebración ni intercambio de miradas triunfales. Cada miembro de Anarchy se dispersó por rutas distintas, disolviéndose en la ciudad como si nunca hubieran estado allí. El mensaje había sido entregado; prolongar la presencia solo invitaría a una respuesta más brutal.
Rei condujo a Tatsuya, Dainsleif y Dvalin por una escalera de servicio hasta un nivel inferior del edificio. El concreto estaba húmedo y resbaloso; el sonido lejano de sirenas rebotaba entre las estructuras, deformado por la lluvia.


-El Gobierno registrará el distrito al amanece, No encontrarán nada útil, pero justificarán nuevas restricciones - dijo Rei mientras continuaba guiandoles.


Dainsleif avanzó con la vista fija en los extremos del pasillo.


-Cada ajuste estrecha el margen -
empezó a meditarlo - La ciudad aguantará, pero no lo hará infinitamente - añadió.


Dvalin plegó las alas y respiró hondo.


-¿Cuántas veces han hecho algo así?- cuestionó interesado.


Rei no respondió de inmediato. Giró en una esquina, abrió una puerta reforzada y los dejó pasar a un cuarto estrecho con una sola lámpara colgante. Mapas de evacuación, rutas marcadas con tiza, horarios anotados en la pared.


-Las suficientes para saber que el margen siempre se cobra algo. Personas, lugares, tiempo etc -dijo ella al fin.


Tatsuya apoyó la espalda contra el muro y cerró los ojos un instante. La imagen de la visión volvió, insistente: el fuego, el Arkadimon dominándolo todo, la ciudad convertida en un campo de cenizas.


-Si el Gobierno acelera, Anarchy también tendrá que hacerlo - dijo el Kamisato sobandose el entrecejo.


-No -respondió Rei -Si aceleramos sin pensar, les damos exactamente lo que quieren-


-Entonces el objetivo no es golpear más fuerte -dijo Dainsleif levantando la mirada. -Es golpear mejor-.


Rei sostuvo su mirada.


-Y elegir dónde no golpear - Agregó.


El silencio que siguió no fue incómodo. Fue denso. Cargado de decisiones no tomadas. Afuera, la lluvia volvió a intensificarse, como si la ciudad intentara borrar las huellas de lo ocurrido. Un comunicador vibró en el bolsillo de Rei. Lo miró sin encenderlo.


-Confirmación de patrullas reforzadas en tres sectores. El Gobernador responde rápido cuando se siente observado - se apresuró a decir ella sabiendo el patrón.


-Ichika -dijo Tatsuya y Rei asintió.


-Siempre. Él es el rostro visible, pero no toma todas las decisiones. Aun así, es quien las ejecuta sin dudar - Respondió sabiendo el rol que desempeñaba el joven en todo esto.


-¿Y V-dramon? -preguntó Dvalin dando un paso adelante-¿Siempre se mantiene fuera del foco?-.


Rei inclinó la cabeza, señalando hacia arriba con un gesto breve.


-Siempre. Aquí abajo se conspira. Arriba se sobrevive - Dijo la mercenaria sin rodeos.


El grupo se preparó para separarse. No por desconfianza, sino por necesidad. Permanecer juntos era una invitación al desastre.


-Mañana no vengan, si vuelven tan pronto los marcarán - dijo Rei a modo de advertencia.


-Volveremos cuando sea necesario -respondió Tatsuya -No antes -.


Rei sostuvo su mirada unos segundos más.


-.Eso los mantendrá con vida… por ahora-.


Emergieron en distintos puntos de la ciudad, a varias calles de distancia entre sí. Tatsuya y sus Digimon tomaron una ruta elevada, evitando las avenidas. Las pantallas de propaganda habían retomado su ciclo, como si la interrupción hubiera sido un fallo menor.


-El sistema se corrige rápido, pero no olvida- dijo Dainsleif.


-Ni perdona -añadió Dvalin.


Regresaron al alojamiento cuando el cielo comenzaba a aclarar apenas. El tercer día se insinuaba detrás de las nubes, gris como los anteriores. Tatsuya se sentó en el borde de la cama, exhausto, pero incapaz de dormir.


-Hoy vimos la grieta. No es grande… pero existe - Dijo mirando al techo.

-Y las grietas deciden derrumbes -
dijo Dainsleif al mismo tiempo que se apoyó contra la pared, vigilante.


-O desvíos, si se actúa a tiempo - agregó Dvalin observando por la ventana cubierta.


El reloj seguía corriendo. El Gobierno endurecería su control. Anarchy mediría cada paso. Y en algún punto, el proyecto avanzaría hacia su forma final. El trio dinámico todavia está sin respuestas definitivas, pero con una certeza clara: Arkadia City ya no estaba en equilibrio. Y cada noche, cada decisión, inclinaba la balanza un poco más hacia el desenlace que todos temían… o hacia uno que aún nadie se atrevía a imaginar.
 
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El amanecer llegó sin claridad. El cielo permaneció cubierto por una capa uniforme de nubes bajas, y la luz que se filtró sobre Arkadia City fue opaca, casi enferma. No hubo canto de aves ni ruido distinto al habitual; solo el murmullo constante de la ciudad retomando su rutina impuesta.
Tatsuya se levantó antes que los demás. El cuerpo le pesaba, pero la mente seguía activa, atrapada entre recuerdos recientes y la imagen persistente de un futuro que no podía compartir. Se acercó a la ventana y apartó apenas la cubierta metálica. En la calle, una patrulla pasaba más despacio de lo habitual. Dos agentes humanos, un Digimon a cada lado. Miradas largas y registro visual constante.


-Tal como dijo Rei, apretaron -
murmuró cerrandola lentamente.


Dainsleif se incorporó detrás de él, ya completamente alerta.


-El sistema respondió, Eso significa que la interrupción fue efectiva-.



Dvalin observó desde el otro lado de la habitación, plegando las alas con cuidado para no rozar nada.


-Y que hoy no será un día tranquilo-.



No tardaron en confirmarlo. A media mañana, las pantallas de propaganda cambiaron de contenido. Donde antes había consignas generales, ahora aparecieron avisos específicos: controles ampliados, verificación de identidades, cooperación obligatoria. Todo enmarcado como una medida temporal por la seguridad colectiva.


Tatsuya observó uno de los anuncios desde la calle, mezclado entre la gente.


-Siempre es temporal, hasta que deja de serlo - dijo para luego continuar su camino.

Avanzaron sin prisa, cuidando no romper el ritmo de los demás. Un error aquí no era correr ni detenerse demasiado, sino hacerlo distinto. Arkadia City castigaba lo que sobresalía.
Un cruce más adelante, un control improvisado obligaba a desviar el tránsito peatonal. Un oficial levantó la mano cuando Tatsuya se acercó.


-Documentos - dijo, mas bien ordenó. Tatsuya los entregó sin titubear. El oficial los revisó con detenimiento excesiva, comparando rostros, evaluando silencios. Sus ojos se deslizaron hacia Dainsleif y luego hacia Dvalin.


-No son de aquí -dijo al fin.


-Trabajo temporal -respondió Tatsuya -Transporte de carga ligera-.


El oficial sostuvo la mirada unos segundos más antes de devolver los documentos.


-No prolonguen su estadía. Arkadia no es amable con los que no encajan - les dijo de forma despectiva

-Lo hemos notado - volvió a responder el Tamer de rango Chief. Luego continuaron caminando sin mirar atrás. Dvalin soltó el aire recién cuando doblaron la esquina.

-Eso estuvo cerca.-

-Cada vez lo estará más -dijo Dainsleif - ya estamos en su radar -añadió, empezando a preocuparse.


El día avanzó entre pequeños cambios que, juntos, formaban algo más grande. Más cámaras activas. Más patrullas visibles. Menos gente en las calles secundarias. El miedo no se expresaba; se organizaba.

Cerca del mediodía, un estallido seco resonó a varias calles de distancia. No fue una explosión grande. Lo suficiente para llamar la atención. Lo suficiente para justificar movimiento.


-Anarchy -dijo Dainsleif.


-O el Gobierno provocando una excusa -respondió Tatsuya -Aquí ambos saben jugar sucio-.


Se acercaron lo suficiente para observar desde lejos. Un edificio administrativo menor había sido evacuado. Agentes acordonaban la zona mientras técnicos revisaban el interior. No hubo información oficial inmediata. Solo rumores que corrían en susurros.
Un Digimon pequeño se acercó a un grupo de ciudadanos y habló con voz nerviosa. Nadie se quedó a escuchar demasiado. Permanecer cerca de un incidente era otra forma de destacar.


-Esto escala rápido Y aún no estamos ni a mitad del plazo- dijo Dvalin.


Al caer la tarde, Tatsuya sintió la presión aumentar. No física, sino mental. Cada decisión parecía cargar más peso que la anterior. Cada palabra, cada paso, podía inclinar algo que no se veía.


-No podemos quedarnos en medio mucho tiempo. El Gobierno ya nos olfatea. Anarchy nos observa. Y el proyecto sigue avanzando - El Tamer meditó su posicion y la de sus compañeros. Dainsleif asintió.


-El punto de equilibrio se está rompiendo. Pronto tendremos que intervenir… o ser arrastrados - dijo precoupado pues tarde o temprano tendrán que tomar una desición crucial.


Dvalin alzó la vista hacia una de las pantallas, donde el rostro del Gobernador apareció por primera vez desde la interrupción nocturna. La voz era calmada ymedida.


-"Ciudadanos de Arkadia" -dijo - "Algunos intentan desestabilizar lo que hemos construido. No lo permitiremos. La Utopía requiere vigilancia… y compromiso."-


Tatsuya sintió un nudo en el estómago.


-Cada vez que dicen Utopía, algo se pierde -
carraspeó un poco irritado


El mensaje terminó. La ciudad siguió funcionando.


Al caer la noche, un símbolo conocido apareció marcado cerca de su alojamiento. No era una invitación. Era una advertencia, Dainsleaif le observó con atención.


-Anarchy se mueve otra vez.-.


-Y el Gobierno responderá -añadió Dvalin.


Tatsuya cerró los ojos un instante, respiró hondo y tomó una decisión que no verbalizó aún. El margen se reducía. Y pronto, muy pronto, quedarse observando dejaría de ser una opción.
 
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La noche volvió a cerrarse sobre Arkadia City con un peso distinto al de las anteriores. No era solo oscuridad ni la persistencia monótona de la lluvia: era una sensación de ajuste, como si algo en los cimientos invisibles de la ciudad hubiera sido forzado y ahora crujiera bajo su propio equilibrio artificial. Las luces seguían encendidas, las pantallas continuaban repitiendo consignas, las patrullas mantenían sus recorridos. Todo funcionaba. Todo parecía normal. Precisamente por eso, resultaba inquietante.


Tatsuya permanecía sentado en el suelo del alojamiento, con su espalda apoyada contra el muro frío. No había encendido ninguna luz interior. La penumbra era suficiente; en Arkadia, destacar era sinónimo de exponerse. El D-Arc descansaba cerca de él, envuelto en una tela oscura, inerte. No lo había tocado desde la noche anterior. No por falta de necesidad, sino por cálculo. Cada activación dejaba un rastro, y Arkadia era una ciudad que sabía seguir rastros.


Dainsleif se encontraba junto a la entrada, de pie, inmóvil. Su postura no era de descanso ni de tensión extrema; era la quietud entrenada de alguien que sabía que el peligro no siempre anunciaba su llegada. Sus ojos permanecían entrecerrados, atentos a los cambios mínimos del entorno: vibraciones en el aire, variaciones en el ruido de fondo, silencios donde antes había un murmullo constante.


Dvalin ocupaba el extremo opuesto de la habitación, cerca de la ventana cubierta. Con sus alas plegadas con cuidado, el cuerpo bajo pero alerta. A diferencia de Dainsleif, su atención se desplazaba hacia arriba, hacia el exterior, hacia los techos y las estructuras que se recortaban contra el cielo oscuro. Arkadia no solo se movía a nivel de calle.


-El patrón cambió -dijo Dainsleif finalmente, su voz fue baja, medida, sin urgencia innecesaria. No había necesidad de alzarla. El silencio en ese lugar era compacto, casi denso.

-¿Cómo?-Tatsuya levantó la mirada.


-Antes buscaban a Anarchy -respondió Dainsleif -Ahora buscan algo que no encaja en sus registros-.


-Nosotros- Dvalin giró la cabeza lentamente hacia ellos. La palabra no fue una acusación ni una queja. Fue una constatación.


Tatsuya no respondió de inmediato. Se limitó a observar el D-Arc durante un segundo más largo de lo habitual. El reflejo opaco del dispositivo devolvía una imagen incompleta, fragmentada por la tela que lo cubría. Arkadia hacía eso con todo: fragmentar, aislar, reducir hasta que lo incomprensible pudiera ser clasificado o eliminado.


-Ichika -dijo al fin. El nombre no provocó sobresalto, pero sí un ajuste casi imperceptible en la postura de Dainsleif. No por temor, sino por reconocimiento del peso que ese individuo tenía dentro del sistema.


-Si el Gobierno decide mover piezas clave -dijo Dainsleif cruzandose de brazos- lo hará a través de él. No es un burócrata. Es un ejecutor con criterio propio- agregó mientras Dvalin cerró los ojos un instante, como si evaluara rutas invisibles sobre el mapa mental de la ciudad.


-Eso lo vuelve impredecible- dijo, aún reflexionando.

Antes de que Tatsuya pudiera responder, una vibración baja recorrió el aire. No fue un estallido ni un estruendo. Fue un pulso profundo, casi subterráneo. Las luces del edificio parpadearon una sola vez, apenas perceptible, antes de estabilizarse. El tipo de interrupción que no generaba pánico, pero sí atención.


-Eso no fue un corte común - Dvalin tensó el cuerpo y Tatsuya se incorporó lentamente.


-No- Se acercó a la ventana y apartó apenas la cubierta metálica, lo suficiente para ver sin ser visto. Las pantallas exteriores, visibles a lo lejos, habían cambiado de contenido. El rostro del Gobernador ocupaba ahora el centro de cada una, proyectado con una nitidez artificial que contrastaba con la lluvia que caía frente a ellas. A su lado, ligeramente retrasado, se distinguía la silueta de Ichika. No hablaba. No necesitaba hacerlo. Su presencia bastaba.


-Ciudadanos de Arkadia -dijo el Gobernador- Esta noche se activan protocolos especiales de seguridad. Se ha detectado la presencia de elementos no registrados que podrían poner en riesgo la estabilidad de nuestra Utopía- La palabra volvió a caer como una estructura rígida, sin matices, sin espacio para interpretación. -Se solicita cooperación total. El orden protege a quienes confían en él. La transmisión terminó sin despedidas.


-Eso fue una declaración -Dvalin soltó el aire lentamente.


-No -corrigió Dainsleif -Fue un aviso. Uno calculado -.


Tatsuya volvió a cubrir la ventana. El silencio regresó, pero ya no era el mismo. Había adquirido una cualidad expectante, como si la ciudad hubiera contenido la respiración. Un golpe seco resonó en algún punto del edificio. No fue en su puerta. Fue cercano. Demasiado cercano para ser ignorado, demasiado distante para confirmar una intervención directa. Dainsleif giró apenas la cabeza, afinando el oído.


-No vienen a arrestar, vienen a medir -dijo Tatsuya manteniendose atento.


-A provocar una reacción -añadió Dvalin.


-A ver si existimos -concluyó Dainsleif.


No hubo discusión. No era necesaria. El tiempo para deliberaciones largas había terminado en el momento en que el Gobernador apareció en las pantallas. Arkadia no daba segundas advertencias.


- Hagamos una ruta de escape. Ahora, mientras podamos -dijo Dainsleif en un murmuro que sus compañeros pudieron escuchar.


No corrieron. Correr habría sido admitir culpa, confirmar sospechas. Se movieron con rapidez contenida, siguiendo pasillos secundarios, escaleras de servicio, trayectos que no aparecían en los mapas oficiales. Arkadia tenía capas superpuestas, y no todas estaban diseñadas para el control. Algunas existían simplemente porque nadie se había tomado la molestia de borrarlas aún.
Emergieron por una salida trasera, estrecha, apenas iluminada. La lluvia los recibió de inmediato, empapando la ropa y apagando cualquier rastro térmico que pudiera delatarlos. Las patrullas se concentraban en las avenidas principales. El Gobierno aún no había cerrado el cerco por completo.
Un símbolo nuevo destacaba en la pared cercana. No era el de Anarchy. No tenía la irregularidad de lo clandestino ni la urgencia de lo improvisado. Era limpio, reciente, casi clínico.


-Eso no estaba antes - Dvalin se acercó un paso, sin tocarlo.

-El Gobierno está aprendiendo y rápido - le respondió Tatsuya.


Continuaron avanzando hacia una zona menos transitada. Los edificios se volvían más antiguos, menos intervenidos. Aun así, la sensación de ser observados persistía, como una presión constante sobre la piel. Arkadia no necesitaba cámaras visibles para vigilar; había aprendido a hacerlo a través del comportamiento, de las ausencias, de los silencios prolongados.


-No podemos seguir reaccionando -dijo Dainsleif mirando a Tatsuya y a Dvalin - Si esperamos, ellos dictan el ritmo. Y ese ritmo nos lleva directo a su solución final- Tatsuya asintió ante lo dicho por Hackmon.


-Mañana buscamos algo concreto. Nada de rumores. Nada de símbolos. - respondió Tatsuya viendoles.


-¿Dónde? -preguntó Dvalin. Tatsuya recordó los documentos del laboratorio abandonado, la Data Sample que aún conservaba, las palabras finales escuchadas en la visión. No podía compartirlas. No aún. Pero podía usarlas como guía.

-Donde todo empezó. O donde creen que nadie mirará - El Tamer reflexionó dicho lugar.


La lluvia se intensificó, golpeando el concreto con fuerza suficiente como para borrar huellas recientes. Arkadia siempre limpiaba detrás de sí.

Regresaron al alojamiento poco antes del amanecer. El cielo comenzaba a aclarar, pero la luz seguía siendo opaca, filtrada por capas densas de nubes bajas. Tatsuya no durmió. Se limitó a observar cómo la ciudad retomaba su rutina forzada, ahora bajo protocolos más estrictos.
A media mañana, los controles se multiplicaron. No eran bloqueos totales, sino ajustes sutiles: verificaciones adicionales, desvíos innecesarios, preguntas formuladas de forma casual pero registradas con precisión. El miedo no se imponía mediante gritos; se organizaba mediante procedimientos.

-Siempre es temporal -murmuró Tatsuya al observar una pantalla cercana -Hasta que deja de serlo- Avanzaron mezclándose con la multitud, cuidando no romper el flujo. Arkadia castigaba a quien se movía demasiado rápido, pero también a quien se detenía en exceso. El equilibrio era estrecho y artificial.


Un control improvisado los obligó a desviarse. Un oficial levantó la mano al verlos acercarse.


-Documentos -dijo, de foma monótona pero firme.


Tatsuya los entregó sin vacilar. El oficial los revisó con detenimiento excesiva, comparando datos, evaluando silencios. Sus ojos se desplazaron hacia Dainsleif y luego hacia Dvalin.


-No son de aquí - dijo al fin.


-Trabajo temporal -respondió Tatsuya nuevamente - Transporte de carga ligera - Repitió la misma excusa así como ellos pedían la misma información y ejecutaban estos protocólos rutinarios. El oficial sostuvo la mirada unos segundos más antes de devolver los documentos.


-No prolonguen su estadía - Su respuesta fue igual de seca.


-Bien, lo tendremos en cuenta - respondió Tatsuya y siguieron caminando sin mirar atrás.


-Eso estuvo cerca -dijo Dvalin una vez fuera de alcance.


-Cada vez lo estará más. Ya no somos una anomalía silenciosa. Somos una incógnita activa -respondió Dainsleif seriamente.


El día avanzó entre pequeñas señales de escalada. Más patrullas. Menos Digimon libres en las calles. Mayor presencia de mensajes pro-gubernamentales, ahora enfocados en la idea de sacrificio colectivo. Arkadia estaba preparando a su población para aceptar algo más grande. Algo definitivo.

Cerca del mediodía, un estallido seco resonó a varias calles de distancia. No fue una explosión mayor. Lo suficiente para justificar una intervención, lo suficiente para desviar recursos.

Los 3 se acercaron lo suficiente para observar desde lejos. Un edificio administrativo menor había sido evacuado. Agentes acordonaban la zona mientras técnicos ingresaban al interior. No hubo comunicado inmediato. Solo rumores, susurrados con cautela.


-Esto escala rápido. Y aún no estamos ni cerca del plazo final - la preocupación en Dvalin era evidente pues todavía siente que no han avanzado anda en todo el asunto.


Al caer la tarde, la presión se volvió más evidente. No física, sino mental. Cada decisión parecía cargar más peso. Cada palabra dicha en público podía ser registrada, reinterpretada, utilizada. Las pantallas volvieron a encenderse con un mensaje del Gobernador. Esta vez, el tono era distinto. Más cercano. Más persuasivo.


-La Utopía requiere vigilancia… y compromiso-.


Tatsuya sintió un nudo en el estómago al escuchar esas palabras


-Cada vez que dicen Utopía, algo desaparece - Hizo una mueca de disgusto.


Al regresar al alojamiento, encontraron una marca cerca de la entrada. Un símbolo discreto, pero inequívoco. No era una invitación. Era una advertencia. Dainsleif lo observó con detenimiento. Tatsuya cerró los ojos un instante. Respiró hondo. No activó el D-Arc. No aún. Pero supo que ese momento se acercaba. El margen se reducía. Y muy pronto, quedarse observando dejaría de ser una opción.
 
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La marca permaneció en la pared incluso después de que cerraran la puerta tras ellos. No brillaba ni emitía señal alguna; no necesitaba hacerlo. Su sola presencia bastaba para alterar el ambiente del lugar, como si hubiera contaminado el espacio con una intención ajena. Tatsuya la observó un instante más largo de lo prudente antes de apartar la mirada.

-No es una invitación, Es una cuenta regresiva - dijo prestandole un poco más de atención.

-No están aquí todavía. Pero quieren que sepamos que pueden estarlo cuando quieran- Dainsleif se aproximó a la puerta y apoyó la mano contra la superficie metálica, sintiendo las vibraciones del edificio.

Dvalin recorrió el perímetro con pasos silenciosos, inspeccionando las esquinas, el techo bajo, las rendijas por donde se colaba el ruido de la ciudad.

-Este lugar ya no es seguro. Y mañana será peor - dijo el ave dragón preocupado y Tatsuya asintió. No había apego al alojamiento; nunca lo hubo. En Arkadia, cualquier sitio era provisional por definición. Permanecer más tiempo del necesario era una forma de estancarse, y el estancamiento era otra manera de morir.

-Nos movemos antes del amanecer. No lejos, pero sí fuera del patrón que ya conocen - Indico el Tamer Chief. Los Digimons no discutieron el plan en voz alta. No era necesario detallar rutas ni tiempos; bastaba con entender el principio. Romper la rutina y forzar al sistema a recalcular.

La noche avanzó con lentitud artificial. El sonido constante de la lluvia se mezclaba con el zumbido lejano de los generadores y el murmullo amortiguado de la propaganda nocturna, esa que nadie parecía escuchar conscientemente pero que, aun así, se filtraba en los pensamientos de la ciudad.
Tatsuya permaneció despierto. No había llegado el momento de pasar a la acción pero tampoco podía ignorar su peso simbólico. Su dispositivo, el D-Arc representaba algo que Arkadia no entendía ni controlaba, y por eso mismo, lo temía.
Cerca del amanecer, sin salir el sol la lluvia se transformó en una llovizna ligera. El cielo seguía cubierto, pero la oscuridad empezaba a diluirse en un gris uniforme. Era el momento ideal para moverse: suficiente luz para ver, insuficiente para destacar. Salieron sin dejar rastro evidente. El edificio los soltó como había hecho con tantos otros antes, indiferente a su destino. Las calles a esa hora estaban ocupadas por trabajadores tempranos, patrullas en rotación y Digimon asignados a tareas de mantenimiento. Nadie prestaba demasiada atención, pero todos observaban lo suficiente.

-Nos están empujando hacia algún sitio -murmuró Dvalin mientras avanzaban - El control no es aleatorio-.

-No -respondió Tatsuya - Quieren que cometamos un error. O que vayamos donde ellos ya están esperando -Agregó mientras observaba el alrededor con cautela.

- Entonces no iremos a ninguno de esos lugares. Iremos a donde el sistema no necesita vigilar… porque cree que ya ganó ahí-
Dainsleif caminaba unos pasos delante, marcando el ritmo. Su presencia no llamaba la atención; se movía con la naturalidad de quien entiende el lenguaje no escrito de una ciudad hostil. Tatsuya comprendió de inmediato.

-Infraestructura abandonada - Atinó a decir después de entender.

-O clasificada como obsoleta -añadió Dvalin.

El distrito al que se dirigieron estaba en el límite entre lo funcional y lo olvidado. Viejos complejos industriales, estaciones de transferencia cerradas, almacenes que habían dejado de ser útiles tras las últimas "optimizaciones" del Gobierno. Arkadia no destruía lo innecesario; lo dejaba morir lentamente.
El acceso no estaba bloqueado. No hacía falta. Nadie iba allí sin una razón concreta, y el sistema confiaba en eso. Cámaras antiguas, muchas inactivas. Sensores obsoletos. Rutas que no aparecían en los mapas actualizados.

-Aquí -dijo Dainsleif observando el sitio - Aquí es donde alguien escondería algo que no quiere que sea encontrado… pero que tampoco puede eliminar del todo -Explicó.

El edificio que eligieron era una antigua estación de procesamiento de datos, previa a las reformas centrales. El metal estaba corroído en algunos puntos, el concreto agrietado. Un lugar perfecto para que la ciudad fingiera que no existía.
Dentro, el aire era distinto. Más frío y denso. No por humedad, sino por acumulación de silencio. Cada paso resonaba más de lo esperado, como si el espacio no estuviera acostumbrado a recibir visitantes.

-No hay patrullas. Ni recientes, ni antiguas. -dijo Dvalin.

-Eso es lo que me preocupa - respondió Tatsuya. Luego avanzaron hacia el núcleo del edificio. Viejas terminales apagadas, cables cortados, restos de equipos desmontados con prisa. No parecía vandalismo; parecía extracción selectiva.

-Esto no fue abandono. Fue limpieza -dijo Dainsleif y Tatsuya se detuvo frente a una consola semioculta detrás de un panel caído. El diseño era distinto al resto, más reciente. Conexiones selladas. Protocolos de acceso aún activos.

-Aquí -dijo Tatsuya, luego la Data Sample que llevaba consigo reaccionó primero, vibrando apenas, como si reconociera algo. Un eco. Las luces de emergencia de la consola se encendieron brevemente antes de apagarse de nuevo.

-Eso…no es normal - murmuró Dvalin después de ver lo que ocurrió.

Tatsuya sintió un escalofrío. No era miedo; era anticipación.

-El proyecto no está en un solo lugar, Está fragmentado. Distribuido. Como la ciudad misma -.

-Quieren que nadie tenga la imagen completa. Ni siquiera ellos mismos… salvo una persona -Dainsleif observó los restos de código visibles en la pantalla dañada.

-El Gobernador -dijo Dvalin.

-O alguien aún más arriba -añadió Tatsuya.

Un ruido metálico resonó en algún punto del edificio. No cercano, pero tampoco distante. Pasos medidos. No apresurados.
Dainsleif levantó la mano, indicando silencio.

-No son patrullas comunes. Se mueven distinto - dijo Hackmon en voz baja.

Tatsuya cerró los ojos un instante, evaluando opciones. No activó ninguna carta. No había necesidad todavía. El enfrentamiento directo no era el objetivo. No aquí.

- Salida secundaria, ahora - murmuró y se movieron con rapidez contenida, dejando la consola atrás. El edificio parecía observarlos marcharse, como si hubiera sido despertado de un sueño incómodo y ahora volviera a fingir abandono.
Emergieron por un conducto lateral que daba a un callejón estrecho. La lluvia había cesado casi por completo. El aire era pesado, cargado de una quietud antinatural.

-Nos siguieron -dijo Dvalin.

-Sí, pero no para detenernos - respondió Tatsuya.

-Para confirmar - Dainsleif giró lentamente, observando la calle vacía. Un comunicador vibró en el bolsillo de Tatsuya. No lo había activado. No debería haber recibido nada. Aun así, la señal estaba ahí.
Lo observó unos segundos antes de responder.

-Habla- ordenó seriamente. La voz que emergió no era desconocida.

-Te mueves rápido -dijo Ichika - Pero no tanto como crees - agregó.

Tatsuya no respondió de inmediato. Miró a Dainsleif y a Dvalin. Ambos comprendieron sin palabras.

-No pensé que llamarías tú mismo -dijo Tatsuya finalmente.

-No suelo hacerlo. Pero esta situación lo amerita -respondió Ichika.

-¿Vienes a arrestarnos? -preguntó Tatsuya. Una breve pausa precedió a la respuesta.

-Si quisiera hacerlo, ya estarías en camino. Esto es… otra cosa-. -dijo Ichika y el silencio se cargó de tensión - Estás caminando cerca de líneas que no entiendes del todo -continuó Ichika - Arkadia no tolera interferencias no registradas-.

-Arkadia tampoco tolera la verdad -respondió Tatsuya -Y aun así, aquí estamos - Otra pausa. Más larga esta vez.

-Hay verdades que destruyen más de lo que salvan -dijo Ichika -Tú lo sabes. Lo vi en tu mirada. Tatsuya apretó los dientes bajo su cubrebocas negro.

-Entonces sabes lo que viene-.

-Sé lo suficiente. Y por eso te doy una opción que no se repetirá- respondió Ichika.

Dainsleif dio un paso al frente, sin hablar.

-Aléjate del núcleo del proyecto -dijo Ichika seriamente - Sal de Arkadia cuando aún puedes. La ciudad se cerrará pronto… y lo que quede dentro no será un lugar para anomalías - concluyó su advertencia.

-¿Y tú? -preguntó Tatsuya -¿Te quedarás a sostener el sistema cuando colapse?-.

-Alguien tiene que hacerlo. Hasta el final. -respondió Ichika. La comunicación se cortó sin despedida. El callejón volvió a quedar en silencio.

-Eso no fue una amenaza-Dvalin exhaló lentamente.

-Claro que no. Fue una advertencia honesta - dijo Dainsleif, lanzando un suspiro.

Tatsuya cerró los ojos un instante. La imagen de la visión volvió a formarse, nítida, insoportable.

-No podemos irnos - hizo una pausa larga, todavía con los ojos cerrados - no ahora- finalmente los abrió. Dainsleif asintió.

-Entonces ya cruzamos una línea. Lo sepamos o no - respondió el pequeño dragón blanco con capa. Tatsuya levantó la vista hacia el cielo gris de Arkadia City.

-Y ahora la ciudad va a responder de verdad -.

El sistema había terminado de medirlos. La siguiente fase había comenzado.
 
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La respuesta de la ciudad no llegó de inmediato. Arkadia no reaccionaba con impulsos; calculaba. Ajustaba variables. Redirigía flujos. Cuando el sistema respondía, lo hacía con precisión quirúrgica. El cambio empezó siendo casi imperceptible.
Primero, el tránsito se volvió irregular. Rutas habituales cerradas sin aviso, desvíos que no aparecían en los mapas públicos. Luego, las pantallas de propaganda comenzaron a repetir mensajes distintos, más cortos, más ambiguos. Ya no prometían estabilidad; hablaban de adaptación. De sacrificio necesario.

Tatsuya lo notó mientras avanzaban por una avenida secundaria, cubierta por un entramado de cables elevados.


-El lenguaje cambió . Eso significa que ya pasamos del control preventivo al narrativo - dijo mientras caminaban.


-Están preparando a la población para algo que no pueden explicar. Cuando hacen eso, siempre hay consecuencias- Dvalin miró una de las pantallas, donde el rostro artificial del sistema sonreía con una serenidad forzada.


Dainsleif caminó unos pasos más adelante, atento a los reflejos en las superficies metálicas, a los ecos que no correspondían al entorno.


-No estamos solos. Pero tampoco nos rodean - dijo mirando los alrededores con disimulo.

-Aún -respondió Tatsuya. Luego se internaron en un sector residencial de media densidad. Edificios altos, ventanas cerradas, iluminación uniforme. La gente seguía su rutina con una obediencia casi mecánica. No había pánico, pero sí una tensión subyacente, como si todos esperaran una señal que aún no llegaba.


En un cruce estrecho, Dainsleif se detuvo de golpe.


-Aquí. El aire… se corta - se apresuró a decir el dragón blanco encapuchado.


Tatsuya lo sintió también. No era una barrera visible, pero la Data del entorno estaba alterada, como si alguien hubiera editado el espacio a medias. Un parche mal integrado.


-Una Zona de prueba. O de contención - murmuró con seriedad.

-¿Entramos? - preguntó Dvalin y plegó las alas ligeramente, preparado. Aunque Tatsuya dudó solo un segundo.


-Sí -dijo e hizo una pausa -Si evitamos cada anomalía, nunca llegaremos al centro del problema-.

Luego Avanzaron. El sonido de la ciudad se amortiguó al cruzar el umbral invisible. Los pasos ya no resonaban igual. La luz parecía más plana, sin profundidad real. Todo seguía ahí, pero ligeramente desplazado, como una réplica imperfecta.


-Esto no es una simulación completa. Es una superposición - dijo Dainsleif


-Una capa, para observar reacciones -añadió Dvalin.


Un movimiento al final de la calle llamó su atención. Una figura emergió de entre las sombras proyectadas por los edificios. Luego otra. Y otra más.
Sus pasos resonaron de forma idéntica, sincronizados con una precisión que no pertenecía a civiles ni a patrullas comunes. No eran civiles.
Eran Digimon de seguridad del Gobierno de Arkadia, pero ninguno correspondía a las unidades estándar que patrullaban la ciudad. Sus cuerpos mostraban modificaciones evidentes: placas de Chrome Digizoid injertadas de forma irregular, núcleos de energía parcialmente expuestos y sensores ópticos sin iris ni pupila, simples anillos de luz que se ajustaban al entorno con frialdad matemática.


Las luces de propaganda reflejaron sobre placas de Chrome Digizoid injertadas de forma irregular. Núcleos de energía parcialmente expuestos pulsaron con un brillo frío, y los sensores ópticos —reducidos a anillos de luz sin iris— se ajustaron de inmediato a la presencia de Tatsuya y sus Digimon. Tatsuya los reconoció al instante.


-Guardromon-Type α -dijo, señalando al frente -Snimon-Type γ flanqueo bajo. Mechanorimon-Type δ en soporte. -Su mirada se detuvo en la figura más voluminosa, cuyas orugas trituraron el asfalto húmedo con cada avance. -Tankdramon-Type β en etapa Perfect -añadió.

-¿Porque les agregaste los Type? - Preguntó Dvalin un poco confundido.

-Por las modificaciones - hizo una breve pausa - los hace parecer muy diferentes a los Digimons que hemos frecuentado hasta ahora - explicó el ex-yakuza.


La presión ambiental cambió de inmediato. Las unidades cerraron el perímetro desde ambos extremos de la calle. No atacaron. Sino que se posicionaron. Mechanorimon-Type δ emitió pulsos breves que recorrieron a las demás unidades como latidos sincronizados. Los intervalos entre movimientos se ajustaron. Los ángulos se corrigieron.


-No parece patrulla, mas bien es un escenacio de prueba -dijo Dvalin.


-Con escalada incluida. El Perfect no está aquí por error -respondió Tatsuya

Tankdramon-Type β avanzó. No cargó ni disparó. Simplemente avanzó. Sus orugas comprimieron el asfalto, levantando fragmentos que saltaron hacia los costados. Cada metro recorrido liberó una vibración profunda que recorrió fachadas y ventanas, obligando a la calle entera a responder a su presencia. El núcleo expuesto emitió un pulso grave y constante.


-Si quieren medirnos, les va a costar - Dainsleif avanzó un paso, y la Data a su alrededor dejó de fluctuar de forma caótica. Se ordenó y s compactó. El patrón de su núcleo se reescribió con una secuencia más pesada, más agresiva. El suelo vibró cuando su cuerpo se expandió.
La silueta esbelta de Hackmon fue reemplazada por una estructura más ancha, placas óseas emergiendo desde hombros y espalda, marcas azules recorriendo su cuerpo como cicatrices activas. Un rugido grave resonó entre los edificios.
GeoGreymon se afirmó contra el asfalto, las garras inferiores hundiéndose ligeramente en la superficie.

Tatsuya ya tenía el D-Arc en la mano, con un gesto corto, presciso, deslizó la carta sin anuncio y el efecto fue inmediato.
Las marcas azules en el cuerpo de GeoGreymon se intensificaron, extendiéndose como venas luminosas. Su postura cambió: el peso hacia adelante, el cuello bajo, los sentidos agudizados a un nivel casi animal. Geo Instinct.

-Ahora sí- murmuró Tatsuya. Las unidades prototipo reaccionaron al instante. Guardromon-Type α avanzó primero, cuchillas desplegadas, motores internos acelerando con un zumbido metálico. Su trayectoria era recta, calculada para forzar un intercambio frontal.
GeoGreymon no retrocedió y corrió para embestirlo, al choca el impacto fue brutal. El choque entre ambos cuerpos deformó el aire. GeoGreymon giró el torso en el último segundo y descargó un golpe ascendente directo al núcleo del Guardromon. El Chrome Digizoid resistió una fracción de segundo antes de fracturarse. El cuerpo mecánico salió despedido contra un vehículo estacionado, atravesándolo como si fuera papel.
Deltamon-Type ε abrió fuego desde el flanco. La descarga energética recorrió la calle en un patrón errático, diseñada para saturar reflejos.

-Dvalin, ahora - La respuesta fue inmediata. La Data alrededor de Dvalin se condensó con fuerza. Su cuerpo creció, volviéndose más robusto, las extremidades engrosándose, el centro de masa bajando drásticamente. V-dramon se plantó en el suelo con firmeza, las garras clavándose en el asfalto para absorber el retroceso. La descarga impactó de frente. V-dramon cruzó los brazos y giró el torso, desviando parte del rayo hacia una pared lateral. La explosión sacudió la calle, fragmentando concreto y vidrio, pero sin alcanzar a Tatsuya.

-Patrones de disparo abiertos. No están optimizados para combate cerrado. - dijo Dvalin ahora en forma de V-dramon.

Tankdramon-Type β avanzó entonces. Su silueta pesada emergió entre el humo, el cañón montado girando con lentitud mecánica. El disparo fue directo, sin advertencia y GeoGreymon reaccionó antes del impacto Giró sobre sí mismo y descargó una megaflama contra el suelo.
La onda de choque se propagó como una grieta viva. El proyectil se desvió lo suficiente para estallar a un costado, arrancando un tramo entero de fachada.

V-dramon no perdió tiempo y corrió avanzando en linea recta. Cargó con todo su peso e impactó contra una de las orugas de Tankdramon-Type β, haciendo que la enorme unidad perdiera equilibrio por primera vez. Antes de que pudiera corregir, GeoGreymon apareció desde el flanco opuesto.
(El golpe fue sincronizado), Un puñetazo directo al costado del torso, seguido por el embate completo del cuerpo de V-dramon contra la base del tanque.

El blindaje crujió. Los sensores del prototipo parpadearon en rojo, las unidades restantes ajustaron formación, pero ya era tarde. La superposición comenzaba a colapsar; la Data del entorno se fragmentaba en líneas de error visibles.

Tatsuya bajó el D-Arc ligeramente.

-Basta - Como si respondieran a una orden silenciosa, las unidades prototipo se detuvieron. Sus sistemas entraron en suspensión simultánea. Los cuerpos cayeron pesadamente, inertes.

El silencio regresó. GeoGreymon respiró hondo, las marcas azules atenuándose poco a poco. V-dramon aflojó la postura, sin bajar la guardia.

-Confirmado. No querían ganar - dijo Dainsleif.

-Querían medirnos- agregó Dvalin y Tatsuya asintió. Y ahora, Arkadia tenía datos suficientes para preocuparse.
 
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La lluvia volvió antes de que alcanzaran el siguiente sector. No como un aguacero violento, sino como una cortina constante, densa, que ensuciaba la luz de los anuncios y apagaba los colores de Arkadia hasta reducirlos a una paleta gris verdosa. El agua resbalaba por los edificios como si la ciudad misma estuviera sudando.

Tatsuya redujo el paso. No por cansancio, sino por instinto. GeoGreymon volvió a su forma base poco después, la energía disipándose en silencio hasta dejar a Dainsleif nuevamente como Hackmon. El retroceso fue controlado, sin señales de fatiga excesiva, pero la tensión no abandonó su postura. Sus garras seguían flexionándose con un ritmo casi imperceptible. V-dramon mantuvo la forma un poco más. No por necesidad táctica, sino por vigilancia. Sus ojos recorrían las alturas, los cruces, los reflejos en los charcos.


-No nos siguieron, pero nos están observando murmuró- murmuró Dvalin.


-Siempre lo han hecho -respondió Tatsuya -La diferencia es que ahora saben qué mirar -agregó con tono serio.


Se refugiaron bajo el alero de un edificio antiguo, uno de los pocos que no había sido completamente renovado. El concreto estaba agrietado, las placas de información incompletas o arrancadas. Un lugar olvidado por la estética de Arkadia.


- Descansaremos aquí unos minutos - indicó el japonés a sus dos socios. Dainsleif se sentó primero, apoyando la espalda contra la pared. La lluvia golpeaba su casco con un sonido apagado. Sin embargo no cerro los ojos.


-Esos prototipos Tatsu…no eran simples extensiones del sistema - Empezó a reflexionar.


- No - A continuación empezó a explicar - Eran pruebas de concepto. Capaces de adaptación limitada, pero con margen de aprendizaje real -confirmó Tatsuya.


-Eso significa que no somos una anomalía menor. Somos un caso de estudio-V-dramon plegó los brazos.


-O una variable incómoda -añadió Hackmon.


Tatsuya observó la calle. Un grupo de civiles pasó sin mirarlos directamente, pero ninguno aceleró el paso. Tampoco se detuvieron. Neutralidad aprendida. Supervivencia social.


-Arkadia no elimina lo que no entiende Lo incorpora… o lo redefine - dijo, y el silencio volvió a caer entre ellos, pesado.


-Ichika, él sabía -dijo entonces Dainsleif.


Tatsuya no respondió de inmediato.


-Sabía que algo venía. No necesariamente la forma exacta. Pero sí el costo -dijo finalmente. Dvalin bajó la mirada.


-Y aun así siguió adelante-.


-Porque para el Gobierno el fracaso no es perder la ciudad, es perder el control de la narrativa -continuó Tatsuya.

Un relámpago lejano iluminó los edificios. Durante una fracción de segundo, Arkadia pareció un cadáver eléctrico, sostenido solo por cables y promesas.


-Un mes. Y ya están probando armas de nivel Perfect - dijo Dvalin cruzandose de brazos.


-Eso significa que la siguiente fase no será discreta - Tatsuya hizo una pausa mirando hacia la nada - será política - concluyó.


-¿Y Anarchy? - dijo Hackmon levantando la cabeza.


-Va a reaccionar.. Lo hacen siempre. La pregunta es cómo… y si podremos estar ahí sin ser aplastados entre ambos - respondió el Tamer nipón.


El D-Arc vibró de nuevo. Esta vez no fue una alerta externa. Era la Data Sample. Tatsuya bajó la vista. El tubo permanecía sellado, pero la luz interna había cambiado. Ya no era estable. Pulsaba con un ritmo irregular, como un corazón desacompasado.


-Está resonando , tal vez con la ciudad - dijo Dvalin.


-O con algo dentro de ella -añadió Dainsleif


Tatsuya cerró la mano alrededor del contenedor.


-Esto no es solo un catalizador. Es una llave- apretó con fuerza la mano.

De pronto el sonido de pasos resonó al fondo del pasaje. No apresurados. No ocultos. Al contrario, eran decididos. Tres figuras humanas emergieron desde la lluvia, portando capas largas, sin insignias visibles. No llevaban armas a la vista. Tampoco parecían civiles comunes.
Uno de ellos se detuvo a una distancia prudente.


-No venimos a pelear. Venimos a hablar - dijo mirando al trío.

-Entonces eligieron un mal momento. Arkadia escucha incluso cuando finge no hacerlo - respondió Tatsuya sin moverse.

-Precisamente por eso. Si siguen caminando solos, no llegarán al final del mes -El desconocido inclinó apenas la cabeza.


-¿Quiénes son ustedes? - preguntó Dvalin tensando los músculos.


La respuesta llegó sin dramatismo.


-Gente que ya perdió la fe en la Utopía… pero que todavía no acepta la aniquilació-.


-Anarchy -Dainsleif se puso de pie. Y silencio que siguió no fue confirmación. Fue aceptación.


-Tenemos información -continuó el portavoz - Sobre el proyecto. Sobre Arkadimon. Y sobre ustedes-.

-Entonces hablen - Tatsuya sostuvo la mirada, mientras la lluvia sigue cayendo. Y Arkadia, ajena o no, siguió respirando alrededor de ellos, sin saber todavía de qué lado terminaría inclinándose cuando el tiempo finalmente se agotara.
 
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Las figuras avanzaron lentamente, sin apresurarse, como si la lluvia que caía alrededor fuera un manto que los cubría en silencio. Tatsuya mantuvo la mirada fija, observando cada uno de sus movimientos. Algo en el aire estaba cambiando, pero todavía no lograba identificar si era una amenaza real o solo un juego de apariencias.
El hombre al frente, el portavoz, sacó una pequeña tableta digital de su bolsillo. La pantalla parpadeó por un momento antes de mostrar una serie de gráficos y documentos.

-¿Qué es esto? -preguntó Tatsuya, cruzando los brazos, con un leve tono de desconfianza en su voz.

-Información- respondió el desconocido, extendiendo la tableta hacia él. Tatsuya no la aceptó de inmediato. El hombre no pareció molesto; mantuvo la mano firme, como si supiera que el rechazo inicial era inevitable.

-¿Sobre Arkadimon? -cuestionó Tatsuya nuevamente, buscando algo más en el rostro del otro que no fuera cálculo.

-Sí. Pero también sobre cómo Arkadia está manejando la situación. El Gobierno no es tan infalible como creen. Los refuerzos que enviaron para eliminarlos -indicó con un leve gesto de cabeza, señalando en dirección a los prototipos inactivos que habían quedado atrás - están diseñados para hacer mucho más que simplemente medir su poder. Son parte de una secuencia de pruebas. Ajustes progresivos-.

Dvalin todavia en su forma adult de V-dramon dio un paso al frente, con la lluvia resbalando por sus escamas sin que pareciera notarlo.

-¿Y qué tiene que ver Anarchy en todo esto? -preguntó con voz grave cargada de tensión contenida.

-Anarchy intenta destruir la mentira que mantiene a la ciudad estable -respondió el portavoz- Pero no lo hace por justicia. Lo hace por supervivencia. Cada grieta que abrimos es una forma de ganar tiempo… aunque ese tiempo siempre tenga un precio-.

-¿Y Arkadimon? - intervino Dainsleif con los ojos fijos en la información proyectada -¿Es realmente una amenaza… o solo otra herramienta de control? -. El hombre guardó silencio por un instante. No fue duda. Fue elección.

-Ambas cosas- respondió finalmente - Arkadimon fue concebido como un garante. Un límite absoluto. Una entidad capaz de imponer orden cuando todo lo demás falla. Pero lo que el Gobierno no anticipó, y lo que ni siquiera nosotros comprendimos del todo es que ese "orden" comenzó a reinterpretarse a sí mismo. Está aprendiendo. Adaptándose. Ya no responde únicamente a parámetros humanos- Concluyó.

Tatsuya dio un paso atrás, el peso de las palabras asentándose con lentitud.

-¿Y por qué nos cuentan esto?, ¿Por qué deberían confiar en nosotros? - se atrevió a preguntar seriamente.

El portavoz esbozó una sonrisa leve, carente de triunfo.
-Porque Arkadia está entrando en su última fase. Y cuando eso ocurra, no importará de qué lado estén… si no saben exactamente qué se está activando - dijo finalmente.

La tableta emitió un pitido suave. Nuevos esquemas aparecieron en la pantalla.

-Los Digimon que enfrentaron hoy no fueron un incidente aislado. Fueron solo el primer movimiento visible. El Gobierno ya no prueba armas. Prueba escenarios - explicó mientras la lluvia continuaba cayendo. Y, por primera vez desde que llegaron a Arkadia, Tatsuya tuvo la certeza de que el mes que les quedaba no sería una cuenta regresiva silenciosa… sino una carrera contra algo que ya había empezado a moverse.


La tableta se apagó sola. El brillo desapareció como si nunca hubiera existido y, con él, cualquier rastro de control que aquel hombre pareciera ejercer sobre la situación. La lluvia siguió cayendo, más fina ahora, pero constante, filtrándose entre los edificios como si Arkadia misma exhalara con cansancio.


El portavoz guardó el dispositivo y dio medio paso atrás. No fue una retirada, sino una concesión mínima de espacio.

-No les pedimos lealtad. Ni siquiera confianza. Solo que entiendan esto: cuando Arkadimon despierte por completo, la ciudad no se dividirá entre vencedores y vencidos. Solo entre los que estén dentro del sistema… y los que queden fuera de él - dijo como si sus palabras fuesen una sentencia ya dictada.

Dainsleif mantuvo la postura firme, listo para responder si el ambiente volvía a quebrarse. No bajó la guardia.

-¿Y tú?. ¿en que parte estás. Dentro o fuera? - preguntó al sujeto.

-Eso dejó de ser una elección hace tiempo- El hombre dejó escapar una exhalación lenta. No esperó respuesta. Se giró y caminó hacia la oscuridad de la calle lateral, desapareciendo entre la lluvia y los reflejos de neón. Los otros dos lo siguieron sin mirar atrás. Ninguno de los transeúntes cercanos pareció notar nada. O tal vez Arkadia ya se había acostumbrado a ignorar lo que no podía explicar.


El silencio que quedó no fue vacío y fue denso. Dvalin flexionó las patas mientras su mirada recorrió los alrededores antes de volver a Tatsuya. Al volver su data cambió de nuevo, regresando a su forma child de Pteromon.

-No mintió, pero tampoco dijo todo -.

-Nunca lo hacen -respondió Tatsuya. Luego guardó el D-Arc con un movimiento mecánico. El pulso del dispositivo se estabilizó, regresando a un estado latente. A su lado, Dainsleif se tranquilizó relajandose un poco mientras Tatsuya continuó hablando -El Gobierno nos está usando como variable, Anarchy como catalizador y Arkadimon… como cierre-.


- Entonces la visión no fue un posible futuro. Fue un resultado previsto -Dvalin bajó la cabeza apenas.

Tatsuya no lo negó. Caminaron unos metros más, mezclándose con el flujo urbano. Los anuncios proyectados en las paredes hablaban de estabilidad, de orden, de una Utopía garantizada. Las palabras se repetían con una cadencia tranquilizadora, casi hipnótica. A su alrededor, humanos y Digimon seguían sus rutinas con una resignación que ya no parecía consciente.

-Tenemos que encontrar a Rei - Tatsuya hizo una pausa - y a Ichika- dijo finalmente.

-Una lucha contra el sistema y el otro es su mejor ejecutor - señaló Dainsleif mientras giró ligeramente el cuello y las placas resonaban con un sonido grave.

-Y ambos estaban en la visión, eso no fue casualidad -añadió Dvalin.

La calle se abrió hacia una plaza amplia. En el centro, una estatua colosal representaba a un humano y un Digimon de pie, espalda con espalda, mirando al horizonte. Una placa metálica al pie de la escultura mostraba un lema grabado:
"ORDEN ES PAZ. PAZ ES UTOPÍA."
Tatsuya se detuvo frente a ella.

-Si Arkadimon es el garante… entonces esta ciudad ya aceptó el sacrificio. Solo que aún no sabe a quién le toca desaparecer. - murmuró para luego continuar caminando.

El viento arrastró la lluvia en un ángulo distinto. Por un instante, las luces parpadearon. En algún punto profundo de Arkadia, sistemas antiguos siguieron ejecutándose. Parámetros se ajustaron. Datos se reescribieron. El reloj invisible continuó avanzando.
Y la ciudad, sin saberlo, acababa de entrar en una fase en la que cada decisión —o la falta de ella— empezaría a cobrar un precio irreversible.
 
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La noche avanzó sin ceremonia. Arkadia no marcaba el paso del tiempo con estrellas ni con relojes visibles, sino con ciclos de luz artificial y cambios sutiles en la vigilancia. Cuando alcanzaron el edificio señalado por Dvalin, el sistema de anuncios redujo su brillo de forma casi imperceptible. No fue un fallo sino un ajuste.
El acceso estaba abierto. No por descuido, sino por diseño. El vestíbulo olía a humedad y metal viejo, con cables expuestos que recorrían las paredes como venas a medio cerrar. Un humano dormía en una silla plegable, el rostro cubierto por una capucha gris. No levantó la cabeza cuando pasaron. Nadie lo hizo.

-Aquí no buscan esconderse, buscan acostumbrarse -murmuró Tatsuya. Dainsleif avanzó primero, atento a cada sonido. Parecía pequeño en ese espacio, pero su presencia se sentía compacta, firme, como un punto de anclaje. Dvalin lo siguió, pegado a la pared, sus alas plegadas con cuidado. Posteriormente subieron por las escaleras. Cada descanso tenía una cámara apagada.

-Nos están dejando entrar -observó Pteromon - Eso no es descuido -.

-Es invitación, aunque también puede ser una advertencia -corrigió Tatsuya.

El cuarto asignado era estrecho, con dos literas metálicas y una ventana que daba a una calle secundaria. Desde ahí, las torres administrativas del centro se alzaban como columnas negras contra el cielo cubierto. En una de ellas, una franja de luz permanecía encendida a pesar de la hora.
Tatsuya se acercó a la ventana. Algo se movió en la torre. No una silueta concreta, sino una alteración en el patrón lumínico, como si alguien hubiera ordenado que aquella sección nunca quedara a oscuras.

-Él ya sabe que estamos aquí, tal vez no por nombre sino por función - dijo observando los patrones. Dainsleif no respondió, prefirió sentarse en el borde de la litera, con la mirada fija en el suelo, como si escuchara algo que los demás no podían percibir.


-El Gobernador no va a esperar a que tomemos partido. Nos va a forzar a hacerlo -Añadió finalmente y la confirmación no tardó.
El panel de la pared, que hasta ese momento parecía inactivo, emitió un pulso suave. No hubo alarma. No hubo sobresalto. La pantalla se encendió con una imagen limpia, demasiado nítida para ese edificio.
No apareció un rostro. Apareció un símbolo: el emblema de Arkadia, estilizado, acompañado por una línea de texto.

"PROTOCOLO DE OBSERVACIÓN ACTIVO."

Luego, una voz surgió, No era elevada, ni autoritaria, pero si controlada.

-Han llegado antes de lo previsto - dijo la voz.


-No solemos avisar cuando cruzamos mundos -respondió Tatsuya, mas no se movió enseguida - pero supongo que aquí eso no importa-
hizo unabreve pausa. No fue duda, fue cálculo.

-Importa. Todo importa. Incluso ustedes - dijo la voz.

Dvalin dio un paso adelante y mantuvo el tono bajo.

-Usted es el Gobernador? - preguntó con seriedad.

-Un representante suficiente. El título es funcional, no personal -respondió la voz.

El símbolo en pantalla se transformó. Diagramas de la ciudad aparecieron superpuestos, capas de información desplegándose una sobre otra. Rutas, zonas de conflicto, puntos de presión. Dos áreas parpadearon con más intensidad.

-Rei e Ichika - El aire se tensó al mencionar esos nombres. -Ambos son recursos valiosos - continuó hablando -Uno demuestra lo que ocurre cuando el sistema falla. El otro, lo que ocurre cuando se corrige-.

-¿Y Arkadimon? -preguntó Tatsuya-¿Eso también es una corrección?- La respuesta no fue inmediata.

-Es una conclusión -dijo la voz al fin -Arkadia no puede permitirse el lujo de una utopía frágil. La paz debe ser sostenible. Incluso si duele.
Dainsleif levantó la cabeza y clavó los ojos en la pantalla.

-Eso no es paz. Es silencio impuesto. -intervino finalmente.

-El silencio también es estabilidad . Y la estabilidad es el único entorno donde la vida puede proyectarse a largo plazo. -respondió la voz. Luego
la imagen cambió de nuevo. Esta vez, datos incompletos. Simulaciones. Escenarios. En la mayoría, Arkadia sobrevivía. En otros, ardía. -En todos los escenarios donde Arkadimon no interviene, la ciudad colapsa. Ustedes lo vieron - agregó la voz.


-Vimos una masacre- Tatsuya apretó los puños.

-Vieron una poda -corrigió - y aun así, estaban allí. Eso los hace… interesantes - añadió y el panel comenzó a apagarse.

-No los detendremos, Tampoco los protegeremos. Consideren este tiempo un margen de evaluación. Un mes - concluyó la voz y la pantalla quedó en negro y el silencio regresó, más pesado que antes.


-No nos está persiguiendo -dijo Dvalin fue el primero en romperlo - Nos está integrando al modelo -.

-O empujándonos a romperlo -respondió Tatsuya.

-Sea cual sea el resultado, el Gobernador no planea perder - murmuró Dainsleif y cerró los ojos un instante.

A lo lejos, en la torre iluminada, una figura observó los datos actualizarse. Nuevas variables se añadieron al sistema. Curvas que no existían horas antes comenzaron a definirse. El antagonismo no se manifestó con violencia, sino con certeza. Y Arkadia, bajo el control de quien creía entenderla mejor que nadie, ajustó su rumbo para resistir lo que venía… o para justificar lo que estaba a punto de hacer.


Tatsuya permaneció despierto junto a la ventana. No vigilaba por costumbre, sino porque el silencio le resultaba demasiado preciso para ser natural. Arkadia no dormía; simplemente bajaba el volumen.
A su espalda, Dainsleif se mantenía sentado en el suelo, la espalda apoyada contra la litera inferior. Su respiración era lenta, controlada, pero no había descanso real en su postura. Los ojos permanecían entrecerrados, atentos incluso en reposo. Dvalin se había acomodado cerca del marco de la ventana, hecho un ovillo compacto, el cuerpo recogido como si así pudiera desaparecer del campo visual de la ciudad.


-Van a mover piezas pronto -murmuró Tatsuya sin apartar la mirada del exterior -El Gobernador no introduce variables nuevas sin probarlas antes.- Dainsleif abrió uno de los ojos.


-Entonces no va a atacarnos de frente- respondió Hackmon seriamente.


-No todavía. Primero quiere ver cómo reaccionamos. - dijo Tatsuya. Luego el indicio llegó antes del amanecer. No fue una alarma. No hubo patrullas adicionales ni sirenas. Fue algo mucho más sutil.


La red de anuncios cambió. Las consignas abstractas desaparecieron y, en su lugar, comenzaron a aparecer rostros humanos, de Digimons. Miradas reales acompañadas de mensajes breves, proyectados en muros, pantallas públicas y cristales de edificios.


"REINSERCIÓN EXITOSA."
"CONTRIBUIR ES EXISTIR."
"EL ORDEN PROTEGE A QUIEN OBEDECE."


Dvalin fue el primero en reaccionar.


-Esto no estaba ayer- dijo el ave dragón siendo testigos del cambio de patrones. Tatsuya asintió reconociendo el patrón. No era propaganda agresiva. Era validación.


-Está mostrando resultados Historias seleccionadas. Vidas que encajan en su modelo - agregó el Tamer y Dainsleif se incorporó despacio.


-¿Y los que no aparecen? - se atrevió a preguntar luego de incorporarse completamente.


-No forman parte del mensaje. Para el sistema, es como si no existieran - respondió Tatsuya.


Cuando salieron a la calle, la ciudad se sentía distinta. No más segura. Más convencida. Los patrullajes seguían ahí, visibles pero tranquilos. No imponían presencia; se integraban al entorno, como si siempre hubieran pertenecido a él. En una esquina, un pequeño grupo observaba una pantalla en silencio. Nadie hablaba. Nadie cuestionaba. Solo miraban.


-El Gobernador está cerrando filas -murmuró Dvalin observando atentamente -Está preparando a la ciudad para aceptar algo -.


-Para que lo agradezcan -corrigió Tatsuya.

De pronto, todas las pantallas cambiaron al mismo tiempo. Un símbolo apareció. No el emblema completo de Arkadia, sino una versión reducida, estilizada, casi elegante. Debajo, una sola línea:


"PRÓXIMA FASE: ESTABILIZACIÓN TOTAL."


-Eso no suena a coexistencia - dijo Dainsleif cerrando las garras.


-Suena más bien a una decisión que ya fue tomada - le respondió Tatsuya.


Y en algún punto invisible de la ciudad, el Gobernador observaba cómo Arkadia reaccionaba exactamente como había previsto. No con miedo sin con aceptación.
 
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